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Primer día

Héroes · por Proferyo · 16 de julio de 2026

—¿Disculpa? —Puzzle en serio deseaba haber oído mal. 

—Fue un accidente, no creí que de verdad podría burlar el inhibidor. Plutón me enseñó, pero creí que no podría hasta mejorar mi dominio de la telepatía.

—¿Me estás diciendo que puedes burlar los inhibidores? ¿Y que miraste en mi mente sin decirme nada?

—Más o menos, mira, trato de disculparme, y hablar al respecto.

—Pienso que el momento para eso pasó hace… ¿Cuánto?

—La noche de los interrogatorios.

—Mierda, —Motoko recordó los pensamientos que la acosaban ese día —espero que me quede un cartucho porque ahora mismo quiero verte estrellado contra el pavimento.

—Tranquila, entré y salí, como dije, no creí que funcionaría, solo escuché una cosa, y quiero que aclaremos eso.

—Solo dime qué viste para poder explicarle a Noelle por qué maté a su novio.

—Que viste mi cociente intelectual en mi expediente, ese dato suele ser confidencial, creo que tienes mi expediente completo. 

—No lo es, es confidencial para ti, los evaluadores no quieren que te sientas mal, o se te suba a la cabeza. Pero los CI de todos están en la versión que me da la milicia.

—Pero supongo que sabes que eso no es lo importante. 

—No voy a disculparte de leer mi mente por mirar un dato que no es confidencial.

—Me refiero a… mira, lo que escuché exactamente fue una frase, pensabas “tal vez él pueda entender, con ese cociente de doscientos diez”.

Puzzle bajó la cabeza, esa noche, con él a su lado y sintiéndose cansada, había pensado en sus sentimientos. Seguramente ya lo sabía.

—¿Y entonces? ¿De qué quieres hablar? —Tragó saliva, esperando un rechazo que quizá la mataría.

—Quiero decir, hago lo posible para que esa parte de mis poderes no se sepa, mi cerebro puede acelerarse por momentos para tomar decisiones instantáneas, es mejor incluso que sentir las intenciones. No estoy seguro, pero quizá pasó hoy. El punto es… bueno, que tal vez sé lo que quieres que entienda. Ser inteligente hace que uno se aísle, hay muchas cosas que otros no saben apreciar, de repente hay muchas cosas de las que no se puede hablar con nadie. Si necesitas un amigo, puedo intentarlo, solo te pido que no le digas a los demás, ya es difícil acercarse a la gente cuando creen que vas a meterte en su cabeza…

—Cállate un momento.

Lo miró, las lágrimas luchaban por su derecho a salir corriendo y resbalar por sus mejillas, estaban a punto de iniciar una manifestación, tenían los números, pero los ojos de Motoko eran una dictadura.

Maldito, si estuviera tratando de enamorarla a propósito no tendría tanto éxito. Estaba siendo sensible con ella, pudo haberse callado, no tenía razón para confesar que se había metido en su mente. Solo lo hacía porque la entendía y quería ofrecerle su amistad. Hijo de puta.

Si no hubiera estado obscuro, ella lo habría besado, en ese instante entendía a Hyde, su cuerpo, o lo que quedaba de él, la urgía a hacerlo. 

Pero las sombras, le recordaron a su mejor amiga, una chica que había sufrido males indecibles, no iba a ser Motoko quien terminara de destruir su confianza y su felicidad.

—Mira, —iba a ganar un Óscar fingiendo que no estaba muriendo por dentro —sí, gracias, de hecho esperaba que pudiéramos hablar de vez en cuando y necesito a alguien con quien discutir los planes y estrategias del equipo, pero no puedo consentir que te metas en la mente de nadie, si los inhibidores no funcionan, tengo que decirles a todos, no podemos confiar en ti.

—Creo que merezco que me llames idiota, pero ¿hay forma de que no tenga que volver a ganarme la confianza de todos?

—Sé sincero, ¿puedes burlar el inhibidor de área que funciona en el dormitorio?

—No, no puedo, solo los personales, tienen un defecto de concepto, el bloqueo mismo me guía a la mente si sé como seguirlo.

—No les diré que me leíste la mente, pero vas a ayudarme a resolver ese punto débil. Ni siquiera lo tomes personal, no hay más que un puñado de ustedes, pero dicen que Plutón puede verte en cualquier lugar del mundo. No quiero riesgos.

—Hecho, y si sirve de algo, en todo el tiempo que he podido, solo he leído un par de nombres y bueno, esto. Prometo que así se quedará.

Era tan tentador creerle, pero la inteligencia de Puzzle no se podía medir con exámenes de CI.

—Te mantendré vigilado, Noelle va a ayudarme con eso. 

—Eso no es…

—Te jodes, tu novia es mi mejor amiga “lover boy” y te aseguro que si rompes tu promesa ella va a decirme. Ah, y tendrás que regresar en la siguiente salida, tus confesiones me distrajeron y nos pasamos hace como cinco minutos.


Resultó que había una cochera secreta debajo del estacionamiento del complejo de dormitorios, el recorrido del primer día no parecía muy completo.

La junta en la sala fue la más desganada hasta entonces, muchos estaban lastimados, el propio Eiji se sentía mareado, a pesar del alivio que le provocaba que la conversación con Puzzle no había ido tan mal. Noelle estaba agotada, ya no podía curar más por unas horas, pero le hizo una infusión y se pegó a él, no necesitaba más.

—Bueno, no me voy a extender demasiado, el pobre chico está estable, pero su pronóstico no es bueno, la buena noticia es que sus poderes literalmente se agotaron, según el equipo científico, funcionaba como una especie de bobina, la energía de sus rayos se recargaba con el impulso que producían, al vaciarlo no puede recuperarse. 

—Eso rompe un poco las leyes de la termodinámica, ¿no? —todos miraron a Kelvin, tenía razón.

—Sí, creo que vimos que su eficiencia era perfecta, quizá ese fuera su poder, o fuera mágico.

—La magia no es inagotable —mencionó Vudú —y tú bébete eso, sé que sabe mal, pero ayudará a tus ojos. ¿Va a estar bien?

—Necesitará cirugía para sus ojos, lo de sus brazos es mucho más grave —se miró las manos —yo… veré que tenga unos nuevos. 

—Por eso eres la mejor de nosotros —Hyde estaba en forma semi humana, enrollada en el suelo, literalmente lamiendo sus heridas.

—¿Puedo irme ya a descansar? —Coinflip se levantó antes de que nadie contestara —Me duele todo, me está costando sentirme mal por el chico púrpura.

—De acuerdo, descansen, el supervisor vendrá mañana a tomar nuestros reportes. Y la misión encubierta empieza pronto. 


La visita de Júpiter fue breve y sin incidentes, el general parecía cansado, interrogó a todos en menos de treinta minutos y se fue en auto. 

La noche antes de de comenzar la infiltración, los escogidos debían pasar su primera noche como recién llegados al dormitorio E. Formaron un pequeño grupo que les ayudarían a mantener la fachada.

Al entrar todos juntos, los recibieron en una versión menos moderna de la sala del dormitorio Z.

—Hola, ¿tú te llamas Kevin? Te agradezco mucho por salvarnos de esos tipos.

—Hola, tú te llamabas Sophie, llámame Daniel por favor.

—De acuerdo, Danny, se pronuncia Sofi, por Sofía, a ustedes dos no los conozco.

—Llámame Eddie, —Eiji se sintió morir un poco por dentro —lamento lo que pasó con tu amiga Tabata.

—No te preocupes Lalo, me dejan ir a visitarla, y me prometen que, si los ayudo, tal vez la perdonen.

Eso solo podía ser verdad a medias, lo mejor era no romper sus ilusiones. En su lugar, Eiji trató de ponderar si eso de Lalo era peor que Eddie o no.

—Yo soy Kim, para ustedes, ¿Qué apodo lindo me vas a poner Sofi?

—Mmmm —Sofi caviló y caviló —no se me ocurre nada, me encanta tu nombre Kim.

A Hyde le brillaron los ojos.

—Con razón Tabata siempre pregunta por ti, eres un amor.

Un sonrojo cabizbajo fue toda la respuesta que le dio antes de cambiar de tema. No era algo feliz que la mencionaran.

Aclararon sus planes un par de horas antes de irse todos a dormir, les asignaron dormitorios individuales, tener compañeros de cuarto haría complicada la comunicación. Eiji contaba con eso. 

A media noche, una sombra casi invisible se escabulló hasta la ventana del dormitorio E, donde supuestamente dormía un nuevo estudiante al que llamaban Eddie. Esa noche, los sueños de dos amantes se hicieron realidad por primera vez.

Una noche de escaso sueño, un viaje en bus y algunas preguntas amables después, la misión comenzaba. Los tres tomaron diferentes clases, pero se encontraban en al menos dos, para que no fuera raro que hablasen entre ellos.

Kelvin decidió tomar historia del arte, para apoyarse en Sofi dado que sabía poco. En su clase, como predijo Hyde, llamaba la atención. No supo cuántas veces tuvo que contar la historia que se habían inventado. Ahora estaba siendo guiado por una chica especialmente atrevida.

—Si, —intentaba disimilar su acento con muy poco éxito —ya tiene muchos años que dejamos Brasilia, mis padres estaban en el negocio del petróleo, pero yo quiero estudiar arte, encontrarme a mi mismo —esa parte, no era tan mentira —aunque me gustaría más si habláramos más de danza.

La muchacha de largo cabello negro no le soltaba el brazo, era obvio que se sentía atraída por sus bíceps trabajados, y la verdad es que la chica pequeña y delicada no estaba siendo sutil.

—Oh, ¿y eso fue antes o después de las medallas olímpicas? —le pasó una mano por el pecho haciendo un círculo donde podría haber una medalla.

—Oh, no cara, nunca competí, solo, ya sabes, un poco de basquetball en la preparatoria, no era tan bueno.

—Eso es difícil de creer, quizá deba someterte a pruebas de resistencia. Si sabes lo que quiero decir.

Lo sabía, lo que no le quedaba claro, era cómo responder.

—Eres lindo, no dejes que te nadie te atrape antes que yo. Me llamo Jessica, tú dime Jess.

Y se alejó dejándolo en medio de un pasillo por el cual no sabía orientarse. Se preguntó si otra persona que no fuera él, habría reaccionado distinto. No le quedaba claro si la obvia oferta le interesaba.

A “Eddie” no le iba tan bien, al parecer su fachada de intelectual interesante lo hacía mimetizarse más que destacar, solo logró hacer conversación con un par de snobs vestidos como él. No era malo para la misión, podía moverse sin ser notado, buscando intenciones hostiles, o con algo de esfuerzo, leer una que otra mente. A veces solo se quedaba sentado en un banco pretendiendo leer y la gente pasaba a su lado sin notarlo. Eso sí, para su autoestima era fatal. Noelle se burlaba en su mente. 

Hyde en cambio estaba haciendo amigos por montones, no le estaba costando nada. Un par de cumplidos aquí y allá, y de repente todos ansiaban su compañía.

—«¿Cómo lo hace» —Eiji tenía la red solo con Vudú.

—«Motoko me lo explicó una vez, dice que si has estado cerca de un gato en tu vida, Hyde puede “encantarte”».

—«Claro, el toxoplasma».

—«Si, eso, es como un bicho que hace que te gusten los gatos, según ella, por eso el internet está loco por ellos, Hyde puede aprovecharlo».

—«Carajo, si ella quisiera, conquistaría el mundo».

—«Pues más te vale no dejarte conquistar, no olvido la primera noche».

—«Dijiste que ya nadie pensaba mal de mí».

—«Pues no me hagas cambiar de opinión, que te escucho lamentando que las chicas no te hacen caso como a Kelvin»

—«Es por la misión, además, ¿me dijiste que me veía bien con esto para nadie se me acercara?».

—«Te ves genial, no tengo la culpa que ese lugar esté lleno de mamarrachos que por coincidencia visten bien».

Las clases no fueron problema para ninguno, Kelvin estaba genuinamente interesado, Edge era listo y podía intuir lo que se esperaba de él, Hyde lo lograba a base de carisma.

Casi al finalizar el día, la chica de cabello negro fue a buscar a Kelvin.

—Hola otra vez Danny, perdona que te moleste, pero mis amigos se fueron temprano, y necesito quién me acompañe a casa, es cerca, ¿no vas a dejarme sola en esta ciudad tan insegura verdad? Apenas hace dos días hubo un ataque terrorista en el centro. 

Se refería al chico cuyos poderes se descontrolaron, la prensa lo había manejado como un ataque, a pesar de la insistencia de la milicia.

—Yo, —era su punto débil —no, no dejaría sola a una mujer que me pida ayuda —miró a lo lejos a Hyde, quien le asintió sin sutileza, animándolo a aceptar. Era la líder. Ya no le quedaron razones para resistirse.

Los demás, volvieron al dormitorio E en el Bus, dieron el reporte por la red psíquica, y se dedicaron a pretender que tenían tarea. Esperarían al segundo o tercer día para salir a socializar.

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