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Misión

Héroes · por Proferyo · 16 de julio de 2026

¿Qué remedio tenían? En unos segundos todos notaron que la dinámica entre ellos había cambiado y que cuando Vudú necesitó un momento para reponerse de la revelación, a Eiji no le sorprendió. Tuvieron que explicar la verdad, muy despacio, dejando a un lado los secretos que intercambiaban del otro a cada mención de algo relacionado. Sobre todo para evitar que Puzzle o Coinflip se interesaran demasiado.

A la mayoría les resultó gracioso, solo Puzzle se veía molesta. Mientras unos pocos soldados descargaban cajas en lo que sería su campamento, ella les echaba miradas que por lo menos Eiji no supo interpretar —según Vudú, se molestaría por hacer el experimento sin su permiso, pero a él no le parecía eso.

El campamento estaría en un área poco transitada a diez kilómetros de Puerto Príncipe, al este, en dirección a la reserva científica. Apenas sería un punto de encuentro, la mayor parte de la misión se llevaría a cabo en la ciudad. Era difícil creer que pudiera existir un territorio con una pista de aterrizaje tan cerca de una ciudad, pero era el caso. Eiji sospechaba que alguno de los soldados tendría un poder para ocultarlos, pero nadie mencionó nada.

—Bien, —les dijo un soldado uniformado, tras dejarlos en el punto del campamento —la situación es la siguiente. Un grupo rebelde armado está secuestrando mujeres en la capital y los pueblos cercanos. No se pide rescate, no ha aparecido ningún cuerpo, no tenemos idea de qué hacen con ellas. La primera parte de su misión es descubrir los motivos del grupo y de ser posible, el paradero de las víctimas. Creemos que una persona con poderes lidera el grupo o como mínimo, la facción local. Si lo confirman, deben capturarlo con vida, llevan equipo de inhibición par diferentes posibilidades. La misión cuenta con el apoyo de Naciones Unidas, pero si matan a alguien estarán solos.

Había tan poca información que parecía deliberado. ¿Sería una prueba? Noelle no lo creía, con cada mención al grupo armado se hacía evidente que ella había lidiado con gente así. Estaba lista para desatar el infierno si hacía falta para salvar a las secuestradas.

Los soldados se fueron, regresarían en tres días cuando la misión hubiera llegado a su plazo máximo. Les dejaron una especie de Jeep, un vehículo común en la región.

—¿Cómo haremos esto? —preguntó Eiji.

—Es verdad, es tu primera misión, tenemos algunas estrategias ensayadas, ya te tocará entrenar con ellas —Kelvin parecía tomar las riendas por momentos, estaba ansioso —Vudú y yo podemos encajar con la gente, Hyde puede ayudar también en forma de gato, los demás solo podrán estar en los lugares de turistas, hay blancos en la isla, pero ustedes no pasan por gente del pueblo.

—Yo iré a broncearme un rato —dijo Puzzle —iré dejando mis drones por la ciudad para vigilarlos a ustedes y tal vez tenga suerte de ver algún secuestro en progreso.

—Necesito mi medicina Puz Puss, —Eiji supo por Vudú que Hyde tenía apodos para todos —una gata rosa no se ve todos los días en ciudades así.

—La traigo en mi mochila, ¿Cálico, blanca o negra?

—¿Volviste a olvidar la naranja? No es cierto que los naranjas se porten peor.

—Prefiero no arriesgarme, usaremos la cálico, llama menos la atención. Ahora, descubre tu brazo.

Sacó una delgada jeringa de un estuche metálico y en un instante ya había inyectado su contenido en el brazo de Hyde. Su cabello se volvió castaño en un instante.

—¡Auch! sé más delicada alguna vez. Vudú, guarda mi ropa por favor. Cuento contigo para tener algo que ponerme —le dio una cajita muy pequeña, que ella en el acto le dio a Kelvin, claro ¿Donde guardaba nada una persona que apenas usaba un bikini?

—Oh si, lo siento, oye, ¿vas a estar bien?

—Con el grandote a mi lado, siempre estoy segura. Haré como practicamos, llamaré la atención para que los demás trabajen, además es posible que sea un blanco para los secuestradores, si me abordan o atacan, Ei… Edge lo sabrá de inmediato aunque logren evitar a los demás.

—Supongo que al final tiene ventajas su estupidez, me preocupa que los inhibidores no funcionen para evitar que se lean las mentes. Pero vamos a aprovechar, mínimo.

—¿Alguien dijo minino? —Hyde se transformó en gata mientras decía eso, en efecto su pelaje ahora era de tres colores, con el marrón dominando. Saltó a los brazos de Vudú.

—Ustedes tomen el jeep, —Kelvin se imponía bastante cuando quería sonar autoritario —es un vehículo de turistas, nosotros buscaremos quien nos lleve.

—En la carretera podremos encontrar un tap-tap —Eiji supo en ese momento que así llamaban a los coloridos camiones del transporte público —así encajaremos mejor.

—Edge y yo cuidaremos a la jefa mientras buscamos alrededor, —intervino por fin Coinflip —le iré enseñando cómo se hace la vigilancia.

El plan empezó temprano por la mañana, dejaron a Eiji conducir el Jeep, jugarían el papel de turistas asiáticos con el británico haciendo de guía y agente de viajes, aprovechando su capacidad para hablar rápido y constante. La ropa de turistas ya estaba preparada en las mochilas, Puzzle llevaba un traje completo de buzo para ocultar sus prótesis. Los chicos usaron la típica y vergonzosa indumentaria del turista: amplias bermudas y coloridas camisas. La jefa le dio a cada uno un reloj inteligente, un instrumento capaz de grabar conversaciones gracias a un micrófono direccional.

Llegaron a la ciudad, una joya de tiempos muy duros que pasaba por tiempos aún peores. Resultaba increíble ver por un lado las caravanas de turistas que se apersonaban en el puerto y por el otro, jóvenes armados hasta los dientes en vehículos civiles que se miraban entre ellos con odio patente. Haití tenía años en constantes luchas entre grupos armados, militares y el crimen organizado. Los grupos incluso llegaban a mezclarse creando un ambiente de constante caos que no parecía molestar a los extranjeros que se paseaban.

Dejaron el Jeep y se comportaron como se esperaba de ellos, recorriendo los lugares típicos donde los turistas comían o se reunían, pronto estuvieron en la bella playa de Puerto Príncipe.

—Voy a nadar un rato, con esta ropa es lo que se espera. Vayan a donde la gente bebe alcohol, si alguien pregunta si tienen edad para beber, pidan algo fuerte, pero no abusen, estamos trabajando. He ido dejando insectos —así llamaba sus diminutos drones que parecían moscas comunes —si sus relojes muestran mi emblema, es que los necesito cerca.

—Como digas jefa, yo me tomaré algo local, en casa no me dejan los supervisores.

—Ayer estabas bebiendo cerveza, pedazo de hipócrita. Y tú, haz como que te diviertes o algo, esa cara seria es muy sospechosa.

No podía evitarlo, le costaba concentrarse con pensamientos ajenos en su cabeza.

—Haré lo que pueda, sugiero que después vayamos donde haya chicas lindas Coinflip.

—Por lo visto eres un casanova, ¿no, Edge? —la voz parecía indicada a clavarse en su nuca como un golpe letal.

—Me, me refiero a que si están secuestrando mujeres jóvenes, quizá escuchemos algo cerca.

—Sí como no. Me imagino la clase de porquerías que la Pobre Vudú tiene que oír en tu mente. No que sea una mala idea. Busquen grupos de hombres que ronden mujeres jóvenes. Si es que pueden ir a todas partes.

—Claro que puedo, hasta tengo una idea para eso —el velocista sonreía como si hubiera ganado un millón de dólares.

Al cabo de un rato, estaban logrando vigilar gran parte de la playa, la idea de Alfred era bastante buena, Edge paseaba casual entre los grupos de gente sintiendo sus intenciones y daba indicaciones para que su amigo se acercara a escuchar, los relojes eran buenos pero de esta manera lograban identificar quién decía qué y a quién se lo decían. Los poderes de la moneda eran en verdad raros, su portador no se despeinaba al moverse instantáneamente, no dejaba huellas en la arena ni la levantaba. Vamos, que ni siquiera creaba ráfagas de viento. Se movía como apareciendo en cada lugar.

La conexión con Vudú les dejaba saber que el equipo B estaba recorriendo las calles cercanas a la universidad. Sin éxito por el momento.

Cerca del medio día, los pensamientos de Vudú fueron confusos.

 

Un sujeto moreno, cargando una porra en su cinturón, abordó a Vudú que descansaba en una banca debido al calor, Kelvin había ido a buscar algo de beber y Hyde exploraba por los tejados.

—Oye hermosa, me gustan tus tatuajes, mi abuelo era un hougan, se vé que eres una mambo de las mejores…

De pronto se vio en el suelo, lanzado como un muñeco por Kelvin.

Respekte fanm, zanmi —le dijo con el poco criollo haitiano que había aprendido antes del viaje, quería decir “respeta a las mujeres” —¿Qué es eso de llamar mambo a mi amiga?

Kevin —habían acordado darse nombres falsos —“mambo” es una sacerdotisa vudú, que resulta que soy, al menos por la bendición de los Loa. Este chico no trataba de hacerme daño.

—Oh, perdona cara, —le dijo al del suelo ofreciéndole la mano para ayudarle —no lo sabía.

—Está bien zanmi, solo quería presentar mis respetos, me largo.

El sujeto se fue sin drama.

—Necesitas calmarte Kelvin, desde que empezamos la misión estás muy tenso, miras con odio a todos los que se me acercan.

—Perdóname, este lugar me recuerda mucho a casa, te he contado de mis hermanas, de lo que les pasó, no quiero ver algo así de nuevo.

—Te recuerdo, grandote, que esta es mi casa, bueno, la que era mi casa igual y está más a las afueras, esta es mi gente, y sí, sé como se ven. Todos están enojados o tienen miedo, pero en el momento que empieza la violencia es cuando todo deja de valer la pena. No te portes como esos tipos con armas, que necesitan matar a todos porque no confían en nadie.

—Eres demasiado buena persona cara…

Sus relojes empezaron a sonar con un maullido, una advertencia de Hyde, pero se dieron cuenta muy tarde. El tipo de la porra había vuelto con otros tantos.

—Esa chica es una mambo, no cabe duda, ella puede ser a quien buscamos. Incluso tiene tatuajes.

—Así que, al final este desgraciado quería engatusarte —el maullido volvió a oírse en el reloj de Kelvin —ya, lo siento chica, pero si puedes ayudar, —lanzó la cajita detrás de auto cercano —te dejo tus cosas.

—Mira amigo, mejor no te metas y deja que escoltemos a la señorita, el jefe quiere verla.

Los sujetos prepararon sus armas, Vudú se adelanto, pretendía rendirse, pero antes de poder hablar, uno de ellos la sujetó desde atrás, cubriendo su boca. Entre él y otro trataron de llevársela. Ella puso solo un poco de resistencia.

Kelvin era de por sí un hombre alto, además peleaba como un demonio. La fuerza que había cultivado gracias no cansarse nunca, le permitió derribar al tipo que los había engañado de un solo puñetazo. Otros trataron de golpearlo con porras o machetes, pero los evitó con un hábil movimiento de cadera, tomó del brazo al del machete, y apretó hasta que el arma cayó al suelo, lo levantó y le aplicó un rodillazo que le sofocó por completo.

Dos hombres que habían pretendido quedarse al margen, atacaron al brasileño por la espalda, pero antes de poder alcanzarlo, se alzó tras ellos una figura marrón que parecía algo entre una mujer usando ropa interior deportiva, y una especie de leona. Los golpeó desde atrás al verlos distraídos y aprovechó la confusión para tomarlos por las cabezas y chocarlas, el sonido de los cráneos al estrellarse fue en extremo satisfactorio.

—Siempre quise hacer eso, gracias por ser los malos.

Acto seguido, volvió a ser un gato que llevaba unas ligeras prendas en el hocico. Saltó para trepar a un tejado cercano y ver a dónde llevaban a Vudú.

En la mente de Eiji, pudo escuchar una y otra vez.

«Estoy bien, no te preocupes por mi, me llevan en un camión con otras dos chicas, si dejo que me lleven, puedo salvarlas»

Por alguna razón, no era suficiente.

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