Explorar novelas

Mentores

Héroes · por Proferyo · 16 de julio de 2026

Tras la desastrosa operación en la universidad, muchas cosas se estaban complicando. Aunque los cambios de forma de Hyde la ayudaban a mantenerse anónima, circularon centenares de videos de Edge utilizando sus poderes, peleando con Kelvin. Las personas los reconocerían fácilmente y aunque usaran máscaras, sus poderes los delatarían. La milicia lanzó una campaña de propaganda para decir que los videos eran producto de inteligencia artificial. Pero los testigos del hecho lo ponían difícil. Cada vez había más teorías de conspiración circulando. 

A pesar de eso, el dormitorio Z seguía siendo seguro. Los residentes de los otros edificios estaban cooperando con conservar el secreto. La relación con ellos había cambiado. En una ocasión, un par de chicas habían ido a pedir prestados algunos condimentos y en otra les habían dejado una invitación a una noche de karaoke. 

Lo mejor, fue cuando un paparazzi descubrió el dormitorio, y los residentes del edificio C se organizaron para suplantar a los inquilinos del Z. 

Las relaciones cambiaron también, un poco al menos, Hyde y Coinflip anunciaron que eran pareja, y a él, como por arte de magia se le quitó su actitud misógina y antisocial. Ya no necesitaba ser un casanova, o estar al nivel de nadie, en sus palabras, le bastaba su gatita para ser feliz.

Durante más o menos dos semanas, hubo cierta paz, un tiempo para que todos menos Coinflip retomaran sus estudios —Eiji empezó a aprender idiomas, creyó que sería útil si viajaban, como cuando visitaron Haití —o para visitar nuevos amigos, como Sofi y Tabata, encerradas en el cuartel de la milicia, o Jessica, que esperaba paciente a su “Daniel” todos los martes y jueves.

Hasta que el supervisor se plantó en la puerta, visiblemente molesto.

—¡A ver muchachitos! ¿Quién de ustedes es el más fuerte? Nada de máquinas o de magia, el más musculoso o musculosa.

Hyde y Kelvin se miraron, era discutible, sobre todo porque nadie sabía a donde iba la masa extra de la chica cuando se transformaba en gato o de dónde venía el enorme peso de la forma monstruo. Concluyeron que contaba como magia y Kelvin dio el paso al frente.

—Perfecto, tú vienes conmigo, aunque diste poca pelea en la universidad. Qué bueno que no te cansas, porque voy a ponerte a entrenar como un condenado. Vamos al gimnasio.

Se lo llevó sin decir más, cuando, como si siempre hubiera estado ahí, apareció un hombre mayor que no conocían, vestido con ropa deportiva, trotando como si viniera de un parque.

—Hola, perdonen, tengo algo de prisa, me dijeron que en su equipo hay un velocista.

—Soy yo, —dijo Coinflip sin pensarlo demasiado.

—Perfecto, hoy vamos a comenzar a practicar, nos vemos en la pista olímpica de Atlanta en catorce segundos.

Y sin más, desapareció. 

—Ese era… —quiso preguntar Eiji.

—Mercurio, es mi héroe —nunca se había oído a Coinflip tan serio o entusiasmado —si uso la ballesta quizá pueda llegar en cuarenta y seis, pero no voy a abandonar este reto.

Desapareció también. 

—¡Hola hermano! —de atrás de Eiji vino una voz familiar —¿Qué cuentas?

—Phase, veo que ya no te molesta sorprender a la gente.

—Solo a ti, por lo que entiendo, te gusta. Oye, vengo por ti y por tu chica. —Se giró hacia Vudú —Hola, mucho gusto, mi clave es Phase, soy un teletransportador. Gaia y Plutón me pidieron que los lleve a Chicago, solo eso me dijeron. Vámonos.

Los tomó a ambos de las manos, y se esfumaron sin ceremonia.

—¿Qué está pasando Puz-Puss? —Hyde miraba a su amiga con la curiosidad propia de su mitad felina.

—Creo que acabo de entender algo, pronto vendrán por ti.

—¿Porqué? 

La cara de Puzzle se deformó, su cabello se volvió rojo y se alargó hasta su cintura, pareció crecer unos veinte centímetros y sus rasgos se hincharon hasta hacerse voluptuosos, especialmente su pecho. La ropa se transformó en un anticuado vestido al estilo de los años cincuenta. Al final, parecía uno de esos afiches de gaseosa antiguos o un dibujo de un avión, con carnosos labios carmesí y una mirada condescendiente.

—¡Venus! No te veía desde…

—Desde que te rescaté mi pequeña minina. Mírate, toda una señorita. Pero parece que necesitas clases de espionaje, eso de la universidad fue penoso.

—¿En serio? Me encantaría volver a pasar tiempo juntas. No me regañes, hice lo mejor que pude.

—Ese es justo el problema, amor. Yo sé que no necesitas poderes tan sofisticados como los míos para engañar a un montón de adolescentes calenturientos y con la mente atrofiada por las redes sociales. Ven conmigo, iremos al centro, repasaremos lo básico y si te portas bien, te compraré un helado.

—Ya no soy tan pequeña, Venus.

—Pero quieres ese helado, ¿verdad?

—Si —dijo con su voz más infantil, incluso perdió estatura para darle fuerza al sentimiento.

—Entonces, en marcha, en el camino, cuéntame, ¿ya encontraste a alguien a quien contarle tu secreto?

—¡Sí! ¡Es un chico maravilloso! Aunque tenga que arañarle la nariz a menudo. 

Salieron del dormitorio. Dejando la sala vacía.

En su cuarto - laboratorio, Puzzle, la verdadera, estaba sentada frente a su computadora. El monitor mostraba la imagen del planeta Saturno.

—¿Y bien? —sonó una voz desde la bocina con leds —¿Comenzamos ya las lecciones?

 —

En la pista de Atlanta, ya habían pasado treinta segundos.

—Siempre pasa lo mismo, uno hace lo posible por llegar a tiempo a todas partes y todos los demás desperdician mi tiempo.

Solo un segundo después de terminar de decir eso, Coinflip apareció jadeando a su lado.

—Treinta y siete segundos, mucho menos de lo que imaginé.

—Pero más del doble del tiempo que te dí, muchacho.

—Mis poderes no son…

—¡Pretextos! no quiero explicaciones. Quiero mejorías, y las quiero ya, no tengo toda una vida para esperarte, muchacho. si tus poderes tienen límites, soluciónalos. A ver, ¿qué tiene de malo tu poder?

—Lanzo mi moneda, y mientras cae, puedo moverme con velocidad instantánea, pero si la dejo caer, regreso al punto de partida. A no ser que algo me detenga antes de que caiga. en ese caso aparece en mi mano.

—¿Y qué te detiene de lanzarla y correr hasta aquí y detenerte? La moneda te seguiría, ¿no?

—Cuando me muevo, la moneda es todo lo que puedo ver, si no calculo bien mis movimientos puedo estrellarme o tropezar. 

—Ah ya veo. Por eso la lanzas hacia donde vas, para guiarte. Pude verla en ese último tramo. 

—No debería ser posible, cuando la lanzo se mueve tan rápido como yo.

—Tienes que entrenar tu cerebro, debe moverse a la misma velocidad que tú. No es que no puedas ver, es que no puedes procesarlo todo.

—¿Eso es posible? 

—Tengo la misma limitación que tú, mis poderes no detienen el tiempo para mí, como muchos suponen, me tomó años aprender a esquivar obstáculos, reaccionar tan rápido como el resto de mi cuerpo. así que sí, es posible. Y hoy comenzaremos a entrenarte en ello. Da una vuelta a la pista para ver tu velocidad.

—Listo.

—No es una broma, muchacho. Da la vuelta de verdad.

—Lo hice, mire.

Esa segunda vez, Mercurio lo vio correr, en verdad que el poder de Coinflip merecía llamarse “velocidad instantánea”

—Ni siquiera dejas estelas de aire, ni mueves la grava. Yo vibro para que mis moléculas no interactúen con el aire, pero lo demás, chico, eres mucho más veloz que yo. Si dominas esto, vas a ser una fuerza de la naturaleza. 

—Siempre soñé con oírle decir eso, pero, ¿puedo descansar un momento? Corrí hasta aquí y luego dí dos vueltas a la pista, estoy muerto.

—Y parece que también vamos a hacer mucho, pero mucho cardio. Un velocista que se cansa, ¿dónde se ha visto?

—Parece que has superado con mucho mis expectativas muchacha. detuviste mi hackeo y no tuviste que usar las manos, sin intención de bromear. 

—Ya las conozco todas, “tienes mas talento en la punta de tus dedos”, “pateas traseros”, estudié con muchos profesores en línea, todos se creen graciosos.

—Pues me alegro que al menos una de ustedes esté lista. Espero que aún pase un tiempo, pero tienes ya tu pase asegurado.

—No quisiera decepcionar sus cumplidos, pero no entiendo lo que me dice.

—¿No has descifrado para qué se formó su equipo? 

—Somos un grupo formado por personas consideradas alto peligro, por nuestro poder o nuestras personalidades, el equipo es una forma de darnos propósito y mantenernos vigilados.

—Ay, ustedes los jóvenes y su eterna rebeldía. No, hija mía, era muy obvio desde el inicio. Una genio, una cambiaformas, una mole de poder, un velocista, una sanadora, un psíquico…

—Creo que a esta altura usted sabe que a ese último…

—Eres presuntuosa, te permití hacerlo, estabas tan ansiosa que dejaste un rastro que hasta Roger podría seguir. Estaba destinado a tu equipo de todos modos. Eres buena, ya te he aprobado, pero no subestimes a este viejo. 

Ese acto se convertía poco a poco en la peor y más pública vergüenza para Motoko, cada que lo confesaba, se sentía más y más tonta.

—Entonces, lo que quiere decir es que nosotros…

—Ustedes fueron escogidos para reemplazarnos cuando ya no podamos cumplir nuestro deber. Tres planetarios ya fueron sustituidos, dios los guarde. Marte, Urano y Neptuno. Prematuramente, me temo, sus elegidos aún tienen mucho que aprender. Ya se los presentaremos, si…

—Entonces ustedes son pareja, ¡qué emocionante! ¡Es como obra del destino ¿No crees amor?

—Warren, por favor, los pobres tienen ya demasiada presión como para que les hables de destino. Disculpen a mi esposo, es muy entusiasta, casi siempre es una cualidad.

—Oh, no se preocupe señora, —Noelle siempre tan amable —no nos molesta.

—Eres encantadora, dime Victoria, por favor.

—Perdone maestra…

—Victoria.

—Si, perdón, Victoria, ¿qué hacemos aquí?

—Ah, otra vez Júpiter empezando algo sin preparación. Cada uno de ustedes empezará sus mentorías con un Planetario. Como las que tú y yo comenzamos hace tiempo Eiji. De hecho tenemos que acelerar mucho los resultados. Lo que pasó en la universidad puso en evidencia sus límites.

—Yo estoy consciente de que tengo mucho poder, pero creo que preferiría no poder usarlo todo. Los espíritus animales podrían hacer cosas que me pondrían en tentación.

—Escucha Noelle —el viejo le hablaba con familiaridad, era cierto que ya se conocían —entiendo porqué dices eso, y no te obligaré a usar el poder de la hormiga soldado. Pero el poder del león, podrías reclamar las sombras de otros espíritus animales. 

—¿No le parece que tengo suficientes?

El golpe que su mujer le dio en la nuca sonó como un aplauso, como si todas la mujeres del mundo apoyaran el acto.

—¿Acaso quieres que la pobre no tenga más remedio que andar por ahí desnuda? Cuarenta años y sigues siendo un niño mirón.

—¡Hey! No bromees con eso que los chicos pueden creerte. Claro que no. Aunque quizá debí empezar por esto —sacó un raído libro con páginas de cuero, la escritura eran casi manchones, se distinguían algunos dibujos de animales —. Esto es un… a falta de una palabra mejor, un grimorio, de un antiguo hougan, empecé a buscarlo cuando nos conocimos, lo encontré hace unos meses y hace unos tres días pudimos encontrar otras muestras de escritura para empezar a descifrarlo. Saturno está usando un programa informático de última generación, solo sabemos que aquí está el secreto para dominar a las sombras y que no te causen dolor. Quizá en una semana tengamos la traducción completa.

—Aquí dice: “que el rugido del león aplaque todos los sonidos y acabe con la rebeldía, duerme en paz sagrada mambo que ha amansado al rey”. Claro, era tan obvio, ¿cómo nunca lo intenté? 

—¿Puedes leerlo? ¿Cómo es posible? No es criollo haitiano, francés, ni ningún dialecto nigeriano.

—No es escritura en sí, hay que ser mambo para entenderlo, es magia. Eso también lo dice aquí. 

—Debí traértelo antes…

Otro golpe, esta vez en la coronilla de la cabeza.

—¡Por supuesto que debiste! Ustedes los hombres nunca piden ayuda. Siempre intentan primero lo complicado.

—Eiji, ¿Sabes lo que significa? Si funciona… —Noelle parecía una niña, sus ojos se veían más grandes, hablaba rápido y sostenía las manos de su novio con fuerza.

—Hazlo princesa, no pierdas tiempo.

—Esperen chicos…

Nadie escuchó a la mujer que levantó una mano presurosa que pedía paciencia. La chica morena se puso de pie y la sombra del león se proyectó en la pared tras ella. Cuando ella levantó los brazos, se escuchó un poderoso rugido, la impecable oficina en que estaban de pronto no lo fue tanto.

Los tatuajes en la piel de Vudú resplandecieron un momento, antes de desvanecerse como sombras iluminadas por el fuego. Ella abrió sus ojos y se miró, buscó los espejos de la habitación, como si no pudiera creerlo. De su garganta salieron gemidos, sollozos, se llevó la mano a la boca y se fue encorvando hasta caer de rodillas, llorando a lágrima viva.

Ignorando el desorden, la pareja de antiguos héroes se apresuró a mostrar su empatía.

—Felicidades, has dado una paso en tu formación como…

—Victoria, ¿en Chicago hay tiendas de ropa? ¿De las lindas?

—Claro que sí mi niña —la mujer apenas se dio cuenta de lo maternal que sonaba, a pesar de  siempre se esforzaba por parecer joven —en el centro hay por montones.

—Vaya —se metió Gaia —siempre pensé que siendo la máxima mambo, serías más tradicionalista.

—¡A la mierda la tradición! —todos abrieron los ojos como si quien hablara hubiera sido un mono púrpura bailarín del espacio exterior que específicamente hubiera dicho antes que no podía hablar — ¡A la mierda la magia, los espíritus, todo! Amor, llévame al centro, tengo ahorros para esto.

—Ustedes no están aquí para… —otro golpe en la nuca zanjó el asunto.

Noelle tomó a Eiji de la mano y se lo llevó a toda velocidad hacia las escaleras, no le importó que aún vestía apenas. Si era la última vez, soportaría la vergüenza un poco más y cumpliría su fantasía. Tenía ropa en casa, no solo el vestido blanco, pero ese no era el punto, quería lucir moderna, hermosa, y jugar con el pobre chico que terminaría por cargar con todo lo que comprara.

—Sabes querida —el médico miró a su esposa con congoja —, ojalá le hubieras enseñado telekinesis avanzada a ese pobre chico.

—Que sufra un poco, ninguno de los dos olvidará este día.

Comenta este capítulo, guarda la novela y sigue a Proferyo en el lector de Culto de Papel. Es gratis.