—Ten cuidado Kelvin, apenas acabo de curarte —Vudú se descolgó de la escalera del helicóptero que los traía de regreso, presta a saltar.
—No te preocupes cara —el brasileño estaba de pie detrás de ella, aferrado a un asiento —a nosotros nos van a dejar en el tejado del dormitorio, cubran el aterrizaje.
Un relámpago estuvo cerca de alcanzarlos, lo evitaron gracias a la intervención de Puzzle, que lo interceptó con un disparo preciso de su brazo izquierdo.
—Carajo jefa, no me digas que ahora eres más rápida que un relámpago.
—Cállate Coinflip, tengo ojos de francotirador, el tipo de abajo prepara otro disparo. ¡Vámonos Vudú!
Las dos mujeres saltaron del helicóptero, Vudú bajó como si levitara, ayudada por la sombra del elefante, mientras Puzzle cayó como una piedra en medio del patio, destrozando el concreto y sorprendiendo al hombre de traje amarillo con un emblema en forma de rayo. De sus piernas, el vapor de los amortiguadores se desprendió como el de una máquina de capuchinos.
—Todavía duele un poco —dijo con media sonrisa antes de empezar a disparar con su brazo derecho, una especie de sub ametralladora, cuyo cañón apareció de la palma.
El villano se protegió con una barrera en forma de burbuja que distorsionaba el aire, las balas se quedaban pegadas a ella o rebotaban sin sonido de choque.
—Repulsión magnética ¿eh? Estoy en problemas, mis poderes se basan en la tecnología, metal y electricidad.
—¡Ja! —se ufanó el hombre —no tienes oportunidad contra mí, acabaré contigo y me llevaré lo que vine a buscar —sin esperar más, disparó un relámpago con uno de sus dedos hacia la muchacha japonesa.
—Idiota —Puzzle simplemente levantó el brazo izquierdo, que actuó como pararrayos recibiendo el impacto completo. Un sonido como una campanilla se escuchó cuando toda la energía se hubo disipado.
«Carga completa»
—¿Qué rayos?
—Los tuyos, creo, hace un minuto usé la carga de mi generador de impulso para desviar el ataque contra el helicóptero, es un incordio porque solo tiene una carga, por eso implementé un sistema para recargarlo con otras fuentes, como cables sueltos, pero resultó que así también funciona —poco antes de decir la última palabra, disparó el rayo de impulsos contra el sorprendido villano, que cayó de espaldas, noqueado por el golpe.
Vudú cayó del otro lado del edificio, donde otro criminal estaba acorralando a los residentes de los dormitorios, especialmente a las mujeres, tras muros de fuego que levantaba a voluntad.
—Caballero, le pido por favor que desista, está molestando a mis compañeras de dormitorio.
—Entonces es verdad que aquí esconden a personas con poderes, lo siento, pero vamos a llevarnos a todos, eres bienvenida a venir sin oponerte, si no, puedo obligarte —con un movimiento de ambos brazos, la rodeo de llamas hasta la altura del cuello.
—¿En serio tienes que hacer todo esto? ¿Alguien te obliga acaso? —le dijo con compasión en sus ojos.
—Como si fuera a darte información, no lograrás convencerme con palabras.
—Ya me lo imaginaba, pero lo que pasa es que mi amigo Kelvin necesitaba tiempo para llegar aquí.
El brasileño alto y musculoso ya estaba detrás del criminal, quien a pesar de sonar siempre amenazante, no medía más de un metro sesenta.
—¿Puedes encargarte de él por mí? —Vudú sonaba juguetona —tengo que ir a ver si hay heridos que pueda sanar.
—Con gusto cara —las llamas de todo el patio empezaron a apagarse —este es de los míos.
—Gracias corazón —le habló al criminal —disculpa, estoy un poco de malas porque mi novio dejó mi último mensaje en visto.
—No le hagas caso, ella no tiene teléfono —y con esas palabras, Kelvin arrojó al suelo al villano, completamente inconsciente.
—Qué indiscreto Kelvin, no tenías que decirle eso, es que la conexión con Edge ya no funciona, es raro, extraño tenerlo siempre ahí.
—Ya, perdóname , yo me llevo a este, ve a ayudar a los heridos, solo queda uno de estos y Coinflip se está encargando.
Dentro del dormitorio B, una mujer con un traje ridículamente pegado y escotado corría por los pasillos. Algo tenía el tener poderes que estaba peleado con la ropa casual en las mujeres, y a Alfie eso le encantaba. Esa pelirroja no se le iba a escapar.
—¿Ya viste, Hyde? nuestra villana del día tiene un buen par.
—Eres un maldito cerdo, ¿lo sabías? concéntrate en identificar sus poderes.
—La estoy siguiendo sin que me vea usando saltos de velocidad, creo que atraviesa las paredes, está buscando algo. Sin duda.
—Voy a entrar a la ventilación, ten lista mi ropa esta vez, por favor.
—Lo que pasó la última vez no fue mi culpa, fue Kelvin quien perdió—
—¡Miau!
Ya en forma de gato, Hyde siguió los ruidos de la mujer fantasma, en efecto pasaba de una habitación a otra sin usar las puertas. Pero cuando bajó un piso, buscó las escaleras. Eso era raro, ¿no podría atravesar el piso de la misma forma que una pared?
—¡Miau! Miau Miau ¡Miau!
—Entendido, en la bodega del sótano, ahí tendré espacio para maniobrar.
—¡Miau!
Cuando la mujer llegó a la bodega, en la que apenas si guardaban algunas sábanas y herramientas de mantenimiento, ya la esperaba Coinflip.
Lanzó la moneda para darle un golpe a toda velocidad, pero su puño la atravesó. Volvió a donde empezó a moverse.
—¿Así que jugando a la difícil de atrapar?
—Velocista, siempre creen que pueden agarrarte sin permiso.
—¿Puedes culparme, primor?
—No, supongo que no, cuando te derribe, igual me quedo contigo como juguete.
—Entonces tal vez no deba poner resistencia —Lanzó la moneda sobre la cabeza de la mujer, esperando atraparla detrás de ella y atacar por la espalda, al final, terminó sin poder tocarla.
—¿Solo me estabas distrayendo? Yo que creí que tendría un nuevo lacayo.
—Lo siento, me pegan, no creo que le guste si me llevas.
Una gata de color rosa cayó justo en la cabeza de la mujer, propinando dolorosos arañazos, en un instante se transformó en una criatura con forma humana, pero cubierta del pelo rosa y rasgos felinos, que la derribó y la noqueó a puñetazos en la cara.
—Tranquila Hyde, ya la tenemos.
Le respondió con un gruñido y la amenaza evidente de seguir con él. Coinflip arrojó las prendas del sobre al suelo. Y en poco tiempo Hyde volvía a una forma mayormente humana, ya vestida, si se le podía llamar así.
—Tenías que traer mi ropa normal, payaso.
—No puedo ir por ahí cargando con eso.
—Si fueras un caballero como Kelvin o Edge, lo harías.
—¿Y como por qué debo ser yo? Me dejaste claro muchas veces que nosotros…
—Olvídalo papanatas —se tornó completamente humana, en esa forma, la ropa de emergencia la hacía lucir incómoda, apenada —no entiendes nada y no vale la pena explicarte. Vé por Puzzle, va a ser difícil contener a esta, puede atravesar lo que sea en ángulo horizontal, por alguna razón no puede en vertical. Ni arriba ni abajo, Usa esos tacones vulgares para aumentar su altura, tú no eres tan alto, pero cuando trataste de golpearla en la cara, lograste despeinarla. Así me di cuenta.
—¿Y acostada?
—Bien pensado, idiota, acostada su arriba cambia, pero eso pude golpearla cuando la derribé. Ahora, Ve. Por. Puzzle —enfatizó cada sílaba no solo con una pausa, sino con una mirada de ojos felinos que se fueron encogiendo bajo su ceño.
Coinflip desapareció y Hyde se sentó en el pecho de la mujer, si despertaba no podría huir. De hecho, despertó poco después.
—Es duro de cabeza ese tío, ¿eh?
—Si lo quieres, te lo doy, para lo que me gano…
—Es guapo, eso no te lo niego, pero me gustan más sumisos.
—¿Vamos a tener que torturarte para que nos digas lo que buscabas?
—No es un secreto, queremos encontrar el inhibidor.
—¿El inhibidor psíquico? Esas cosas no son muy valiosas, aunque sirven para protegerse de los telépatas.
—No chica, el inhibidor de poderes, lo que usan para esconder a jóvenes candidatos a superhéroes.
—Eso no existe, si existiera algo que pudiera inutilizar los poderes o esconderlos, lo encenderíamos y acabaríamos con gente como tú usando armas corrientes.
—¿Eso les dijeron? Si, seguro que la gran milicia unida global no les guardaría secretos.
—Voy a adivinar, eres de un grupo con “revolución” en el nombre.
—Somos los guerreros de la libertad para los superdotados.
—Sí, como sea, es casi lo mismo. Mira, no tienes motivos para confiar en mí, pero cada semana más o menos escucho otra conspiración. Hasta mis amigos creen una o dos. Para mi, los seres humanos son todos iguales, hacen lo que sea por tener razón, o por ganar poder, o por cosas mas nobles como proteger lo que aman. Pero lo que más hacen, es mentir. Así que procuro creer en lo que veo y desconfiar de la mayoría. Me aferro a aquellos en quien confío, y ya está. Mientras mas complicada es una explicación, más mentira me parece.
—Eres un instrumento de los poderosos…
—Puede ser, me lo he planteado. Hasta ahora creo que tengo un buen balance, hago muchas cosas buenas, y las cosas que yo he visto y sufrido… en fin, es más probable que las vea de gente como tú que aquellos que me ayudaron a tener una vida en un mundo en el que ya nunca podré encajar.
Cuando sacaron a los tres invasores, sedados y atados, llegó corriendo el supervisor Júpiter, estaba sudado y su uniforme era un desastre, se podía ver su traje de superhéroe asomando bajo la camisa.
—Carajo, lo siento jóvenes, era mi responsabilidad cuidar del dormitorio en su ausencia. Pero fui a charlar con ese chico nuevo, era importante. El error fue mío, hubiera llegado mucho antes pero me desvié en Albuquerque, jajaja. ¿Nada? Estos jóvenes ya no aprecian una buena referencia. En fin, es verdad que me desvié y llegué tarde para ayudar en la defensa. ¿Tenemos ya a los que tenían poderes? ¿Tenían apoyo?
—Supervisor, —Puzzle estaba lo que sigue de fastidiada, pero habló con formalidad —Repelimos a los invasores, no hay bajas, Vudú aplica primeros auxilios y sanación a los heridos, nada más grave que quemaduras leves. No falta nada en ningún dormitorio y pasamos lista, tenemos ubicados a todos los residentes, incluidos los dos no registrados.
—¡Excelente como siempre! Inteligencia, ¿tenemos el móvil?
A Hyde le gustaba que la llamaran inteligencia. Era la única espía del grupo hasta que llegó Edge. Tomó su forma más humana. Ya había tenido tiempo de cambiarse a su atuendo sobrio de oficinista. Llevaba una tabla de notas y sus gafas de leer.
—Señor, la prisionera identificada como Phantom, asegura que buscaban apoderarse de un aparato capaz de inhibir los poderes sin importar su origen, asegura que lo hacemos funcionar en los dormitorios para evitar que los poderes de algunos jóvenes, despierten.
—Otra teoría estúpida de la conspiración. Si tuviéramos algo así, lo usaríamos en las prisiones para villanos, es demasiado costoso encerrar a cada uno con medidas contra sus poderes. Qué fastidio. En fin, tengo entendido que también pretendían secuestrar a los residentes, sobre todo a las mujeres.
—La interrogada dice que era una distracción. Estoy orientada a creerle, pues no contaban con vehículos ni apoyo para transportarlas. Aunque cabe la posibilidad de que huyeran cuando llegamos. Pido permiso para expresar mi teoría.
—Adelante, te escucho.
—Toda la operación tiene como objetivo plantar dudas en los miembros del equipo, la interrogada no dejó de hablar de sus conspiraciones sin que le preguntara. Como sabe, mi bajo control de impulsos hace que la gente subestime mi inteligencia, creyó que sería un blanco para inyectar sus conspiraciones.
—Tal vez… me parecen demasiadas molestias solo para insertar su propaganda, quisiera revisar la lista de inquilinos una vez más, ¿estamos seguros de saber dónde están todos los que estaban fuera durante el ataque?
—Los hemos contactado a todos.
Una chica de los dormitorios C, se acercó sin preguntar, su cara reflejaba angustia.
—Disculpen, —tenía mucho acento, pronunciaba en forma plana —¿alguien ha visto a mi Rumi?
—Puzzle, busca rápido en la base de datos a una persona llamada Rumi.
—No, ¿cómo se dice? a la persona que vive en mi cuarto. Su nombre es Tabata.
—Oh, te refieres a tu “roomie”, —Puzzle no tenía paciencia con esas cosas —la contactamos hace poco, respondió la llamada y dijo que estaba en la escuela, terminando de ensayar para una obra.
—Qué raro, estaba conmigo poco antes de que empezara todo. Ahora no la encuentro, y a mi no me responde los mensajes.
—¿Puedes describirla? Mi programa de reconocimiento facial puede indicarnos si está por aquí si lo cargo en un dron. Tal vez se esconde de los profesores.
—Es bajita, de gafas, destaca porque su pecho es muy prominente. Tiene cabello rojo y…
—Puz-Puss —el apodo se escuchaba raro, dicho con la voz tan tranquila de la forma humana —creo que es ella —señaló hacia donde tenían a los villanos.
—¡Tabata! —la estudiante confirmó la sospecha corriendo hacia la villana —¿Qué demonios traes puesto? ¡Esos zapatos son míos!
Hyde, Puzzle y el General Stevens se miraron, habían echado por tierra todas sus teorías.