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Hyde

Héroes · por Proferyo · 16 de julio de 2026

La celebración continuó gran parte de la noche, Puzzle eventualmente lo dejó para conversar con otros miembros del equipo. Todos ellos la trataban con una admiración que casi no se veía con personas de tan corta estatura, Eiji lo sabía bien, ganarse el respeto de otros siempre tenía para él, un paso extra.

Se sentó un momento para beber una cerveza —que ninguno tenía edad para tomar en aquel país absurdo— y mirar alrededor, era curioso que en el mismo cuarto donde había una exuberante morena semidesnuda, quien llamara la atención fuera aquella chica Rubia.

—Oye Kelvin —mejor dirigirse al moreno, el tal Coinflip había demostrado que la discreción no era su fuerte —¿Qué le pasa a la tal Hyde? ¿Tiene que ver con sus poderes o algo así?

—Pues mira cara, es algo compleja, su nombre clave viene de una novela de Robert Lewis Stevenson

—Si, más o menos eso imaginaba, supongo que no puedo guiarme por primeras impresiones con ella.

—No tienes idea bro —intervino Coinflip —las mujeres son volubles por naturaleza, Hyde es punto y aparte. Un día no puede dejarte solo, y al otro tienes toda la cara sangrando sin saber qué hiciste.

—No seas hipócrita, todos sabemos lo que hiciste.

—Y yo te digo que ella y yo nunca tuvimos esa clase de relación, podrá ser voluble, pero no es estúpida.

Siguieron discutiendo unos minutos, mientras Eiji se recreaba la vista, Hyde estaba bailando sola, a lo loco, pero de alguna forma conseguía tener una gracia tan llamativa como todo en ella. Las otras dos chicas se le unieron y Puzzle activó una luz estroboscópica. La visión era casi alucinante, las tres mostraban bastante piel y se movían sin recato, la sangre en su cuerpo pareció aumentar en volumen, inundando su rostro y otros lugares más privados.

Sin aviso, la muchacha rubia corrió hacia él para tomarlo del brazo y arrastrarlo a la fuerza hacia el espacio de aquella sala que usaban de pista de baile. Su sonrisa era entusiasta e invitante, lo miró con unos ojos que lo escudriñaban a la vez que parecían presumirle las sombras con que se maquillaba. Los otros chicos se unieron por voluntad propia, les bastó una mirada de la que llamaban Vudú.

La noche pasó entre roces “accidentales” y veladas insinuaciones, tanto Hyde como Puzzle parecían tentarlo, quizá Eiji debió preocuparse más por conocer a todos y conversar, pero entre todas aquellas tentaciones, no podía pensar con claridad, ni le interesaba.

Cerca de medianoche, Vudú habló, mejor dicho, decretó que la fiesta terminaba.

—Vamos todos a dormir, ya — les habló con una voz dulce, pero intensa —la última vez casi nos atrapan, mañana tenemos mucho que hacer. Y no queremos que el nuevo crea que esto siempre es así.

Eiji le preguntó discretamente a Coinflip.

—Oye, pensaba que la jefa era Puzzle.

—Lo es, pero Vudú es como la voz de nuestra conciencia, casi nos trata como una madre, y nadie se atreve a llevarle la contraria, ya las irás conociendo bro. Si fuera por la jefa, igual esto hubiera durado hasta el amanecer.

Hyde se veía malhumorada, un momento después pareció recobrar el semblante serio de esa mañana, y comenzó a pedir a todos que ayudaran a limpiar. Olvidadas las sonrisas y el entusiasmo.

Minutos más tarde, Eiji estaba de vuelta en su nuevo cuarto. Sintiéndose agradablemente agotado. Volvió a ducharse, esta vez con agua fría, o los recuerdos de esa noche no lo dejarían dormir. Se secó deprisa y se metió bajo las sábanas.

Un ruido familiar lo despertó instantes mas tarde, sintió cuando el gato saltó a la cama desde la ventilación y se acurrucó a su lado. Un leve ronroneo parecía pedir permiso para quedarse.

—Está bien amigo, quédate, no me viene mal un poco de compañía.

Sacó un brazo para acariciarlo, el gato se movió para acostarse en su pecho y ambos se quedaron dormidos plácidamente. Como no lo hacía desde hacía meses.

Despertar esa mañana empezó con una sensación rara, como si el gato pesara demasiado. Antes de que pudiera abrir los ojos, comenzaron los gritos.

—¡Hyde! ¡No otra vez! —¿Esa era… Vudú? —Ven acá, ¡y contigo hablaré más tarde!

Una sombra negra se extendió sobre él y el peso que lo oprimía desapareció, en el aire, rodeada por la sombra —¿Era eso la trompa de un elefante? —estaba Hyde, totalmente desnuda y forcejeando. En el segundo que tomó que ambas mujeres salieran por la puerta, a Eiji le pareció que su cabello era de color rosa, y juraría que tenía una cola. Necesitó un momento para salir de la estupefacción.

«Claro,»—pensó, sintiéndose un ingenuo —«“Hyde” es un personaje que cambia de personalidad, pero en inglés “hide” se refiere a las pieles de animal»

Un maullido furioso pareció confirmar sus sospechas.

Se levantó sintiéndose fastidiado, sin duda lo reprenderían por pasar la noche con una miembro del equipo, mal día para dormir desnudo. Al menos esperaba que no hubiera pasado de ahí. Revisó las sábanas, no había evidencia de que hubiera pasado nada. Menos mal, si aquella chica quería hacerlo con él, preferiría estar despierto.

El símbolo en forma de pieza de rompecabezas apareció en la portátil una vez más, esta vez dejó paso a una imagen en vivo de Puzzle, la resaca escrita por toda la cara.

—Hey nuevo —al parecer, esta vez le hablaba solo a él —tranquilo, Hyde hace esas cosas, nadie piensa mal de ti, bueno, Vudú tal vez un poco. En fin, hay ropa deportiva de tu talla en el armario, ve al gimnasio en diez minutos, nos mostrarás lo que puedes hacer y nosotros haremos lo mismo. Desayunaremos después de eso. No contestes, no puedo escucharte, es contra las reglas intervenir sus micrófonos, solo, ve allí ¿Quieres?

La pantalla se apagó y Eiji encontró que en el armario había mucho más que ropa deportiva. Pronto estuvo vestido y en camino al gimnasio.

El “dormitorio Z” era toda una trampa para la vista, estaba en el mismo complejo que los otros seis edificios, separado por un estacionamiento vacío y un jardín mal cuidado. Por fuera, parecía viejo, casi abandonado, de algún modo las ventanas de las habitaciones parecían rotas y sucias desde afuera. Por dentro parecía un condominio de lujo, no porque estuviera muy adornado, pero estaba limpio y contaba con instalaciones de alta tecnología. Una persona que no perteneciera al lugar se encontraría con muro de ladrillos al final del primer pasillo, los residentes encontraban una sala común que conectaba las demás instalaciones. Cocina, comedor, habitaciones con baño privado y sobre todo, bajando una escalera, estaba el enorme sótano-gimnasio. Perfectamente iluminado y ventilado, lo habían equipado con un poco de todo. Máquinas profesionales, caminadoras circulares de alta tecnología, un área para sparring equipada con sensores de varias clases. Pantallas por todas partes parecían mostrar diferentes sistemas de puntuación y rankings de los miembros.

Ya lo estaban esperando. Puzzle tomó la palabra al verlo entrar.

—Buenos días dormilón —lo miró con una cara a medio camino de burlona y enfadada —vamos a empezar con esto. Las reglas dicen que nadie está obligado a decir su nombre real, pero todos deben revelar cada detalle de sus poderes. Para que yo pueda tomar medidas contra los más peligrosos o incontrolables. Por cierto, si alguien tiene sugerencias de cómo controlar a Hyde sin encerrarla en una jaula para mascotas, le escucho.

Todos rieron, incluso la rubia, que se veía arrebatadora aunque usara pantalones y sudadera deportivos holgados. Era su cabello, que llevaba despeinado, alborotado como un gato callejero. La comparación era inevitable. Otra vez estaba descalza.

—No es mi culpa, —dijo haciendo un puchero infantil, su cabello definitivamente pasó de rubio a rosa —el nuevo es guapo, y su cama estaba calentita.

Eiji no estaba acostumbrado a la familiaridad que imperaba en el grupo, necesitaba otra ducha fría.

—Yo… —balbuceó, su confianza habitual hecha añicos en el suelo.

—Calma, joven de ojos furiosos —Vudú, la morena, mostrando su actitud maternal por la que era conocida —ahora sé que no tienes culpa. Perdóname por gritarte antes.

—Bien, ya nos reímos, vamos a lo que vinimos. Yo comienzo. Me llaman Puzzle, soy de Boston, Massachusetts, no tengo exactamente poderes. Hace dos años la milicia decidió que mi inteligencia era un superpoder. Tengo varias ingenierías, las he usado para hacer mis prótesis de brazos y piernas; tengo como estas, que solo se ven bien y se mueven como extremidades normales. Pero también tengo como esta otra —se quitó un brazo y se puso uno diferente, que no parecía tanto un brazo —con esto, puedo defenderme contra un batallón armado de veinte hombres. Ya hice la prueba.

Una pantalla bajó del techo, mostraba una escena en la que Puzzle, usando un uniforme militar —que no le quedaba nada mal, con lo pequeña que era, se veía incluso tierna— el brazo emitía ráfagas de lo que parecían balas ordinarias, pero que estallaban con gran potencia al impactar, un anillo alrededor de los cañones atraía las balas enemigas como un potente imán. En cierto momento, dio un salto para alejarse de la explosión de un misil, que la llevó a elevarse casi diez metros y avanzar casi treinta. El video terminó y la pantalla volvió por donde vino.

—Tengo las patentes de todas las tecnologías imposibles que pudieron ver, las que por cierto pagan la mayor parte de las comodidades que tenemos aquí. La apariencia exterior del edificio no es un disfraz, o al menos no lo era.

Era mucho más que impresionante. Y de todos modos, solo quería preguntar una cosa. Pero fue más listo que eso.

—¡Ahora yo! ¡Ahora yo! —Hyde saltaba y levantaba la mano —a mi me llaman Hyde, puedo cambiar de forma entre humana, gata, y cualquier punto intermedio. Mi nombre, edad, lugar de nacimiento y el origen de mis poderes son secreto clasificado y no les voy a decir.

La chica había querido reírse de él con esa presentación.

—Bueno, lo que les puedo decir es —de pronto, su cabello y ojos cambiaron de color, pareció perder un poco de altura y su voz se hizo mucho menos estridente —que debo pedirles de todo corazón que sean pacientes conmigo, mis niveles hormonales y mi sistema endocrino en general, enloquece con las transformaciones. Mi personalidad y mis reacciones pueden parecer erráticos, impredecibles, tampoco es fácil para mi. No estoy segura de cual se consideraría mi “verdadera” personalidad. Estoy estudiando una maestría en psicología de la personalidad para entenderme mejor —de pronto, aparecieron sobre su cabeza evidentes orejas de gato— y ya saben —su voz era de nuevo ruidosa e infantil—, soy buena escuchando.

Todos sonreían, así que Eiji los imitó, se sintió algo mal, la había visto casi como un mero trozo de carne al conocerla, conocer sus emociones y esos problemas tan únicos, le despertó algo muy diferente a la lujuria de la noche anterior.

—Gracias Hyde, eso fue muy emotivo. Solo no pretendas chantajear al nuevo para que te perdone sin más.

—No haría eso —se le acercó tomando su forma más humana—, por favor, perdóname, te prometo nunca volver a invadir tu espacio sin permiso, y que no te forcé a hacer nada, solo quería dormir.

—No hay —respiró para vencer los nervios, no debía dejar que lo vieran frágil—, no hay problema. Todo está bien.

—Muchas gracias —le dijo cambiando a toda velocidad a una forma con cara de gato y cuerpo humano, que le hizo dar un paso atrás por la sorpresa.

Todos rieron, al parecer era tarde para evitar que todos notaran que estaba nervioso.

—¿Ahora quien? —interrumpió Puzzle —¿Qué tal tú Coinflip?

—Claro, yo soy de Sussex, Reino Unido, tengo dieciocho años, como casi todos. Y en cuanto a mis poderes, ¿qué te parece si te los muestro en un combate amistoso?

Coin, —le recriminó Hyde— solo quieres subir tus puntos en el ranking.

—Claro que no. ¿Qué tal si me gana?

—Si eso pasa —dijo Eiji, buscando parecer seguro—. ¿Qué tal si me dices tu nombre?

—No tengo problema, a cambio, si te gano, nos hablarás de ti cuando sea tu turno, no esa basura de Texas y padres muertos en un accidente, nos contarás la verdad.

—Si eso quieres —le dio la mano —trato hecho.

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