El interrogatorio iba lento a pesar de todo. Los grilletes de Puzzle intimidaron a la chica y no trató de escapar, Eiji por lo menos, ya no sentía esa intención.
—El movimiento está formado por todas las personas con poderes que no estamos de acuerdo con entregarnos a gobiernos, ni milicias de ninguna clase.
—Ella en verdad cree eso, pero en realidad son solo ellos tres. O eso me parece.
—¿No te parece que está bajo algún tipo de control de control mental? —intervino Puzzle desde el otro lado del espejo, en la cámara de Gessel solo estaban Eiji y Tabata —no me parece muy congruente.
—No exactamente, mas bien la convencieron con influencia psíquica, es una técnica muy avanzada, ella cree que todo esto fue su idea. Pero cuando miro profundo, tiene muchas dudas.
—¡No pueden engañarme! ¡Yo sé que sabían de mis poderes cuando me ofrecieron el dormitorio!
—Tranquila —Eiji estaba intentando concentrarse, lo que escuchó de la mente de Puzzle lo intrigaba —dime, ¿cómo concebiste el plan de la invasión?
—Conocí a Spark y a Helios en un grupo en la red. Solo les dije que era un robo, son criminales comunes, apenas y usaban sus poderes, yo los animé a practicar. Pensé que si ellos intentaban robar y secuestrar en los dormitorios mientras los del Z no estaban, yo tendría vía libre para encontrar el aparato inhibidor de superpoderes.
—Ibas a dejar que los arrestaran mientras tú escapabas con el aparato. ¿Cómo es que creíste que había algo así en tu dormitorio?
—Porque nadie más que yo tenía poderes, se las han estado suprimiendo con esa cosa, era mi deber liberar a todos…
Por un momento, la chica miró al piso, parpadeó muy rápido, parecía muy confundida.
—Eso… —empezó a decir —no tiene mucho sentido, ¿verdad?
—No Tabata, no lo tiene, ¿tú siempre has creído que la milicia unida es algo malo?
—Si, se llevan a la gente especial y les quitan sus vidas —bueno, en eso no se equivocaba mucho —porque nos tienen miedo, yo pude ocultar mi poder hasta hoy. Ahora me van a encerrar y nunca podré ver de nuevo a Sofi. Por favor, —cambió de tono por completo —¿pueden devolverle sus zapatos por mi? No quise llevármelos, pero necesitaba aumentar mi altura. No funcionó muy bien.
—Si nos ayudas a entender, te ofrecerán rehabilitación, entrenarás en un búnker y te unirás a un equipo a la larga.
No mentía del todo, pero en verdad no podría contactarse con gente de su pasado. Los que tenían pasado criminal se les aislaba. Tanto su entrenamiento como su equipo estarían lejos de su ciudad.
—Había, un tipo, casi no puedo recordarlo, me enviaba muchos mensajes de voz, creo que lo conocí en la escuela. Estudio historia del arte en el Savannah.
—¿Tenemos los mensajes? —preguntó mirando el espejo.
—Estoy tratando de recuperarlos, borró todos sus chats antes de la invasión. Y claro, tenía que tener un estúpido iPhone, espero conseguirlos sin atraer ocho bufetes de abogados.
—Por favor —la pelirroja estaba al borde de las lágrimas —por lo menos ignoren los que le envié a Sofi.
—Eres en verdad mala para guardar secretos, —Eiji ya estaba impaciente —¿lo sabías?
—O muy buena, —se metió Puzzle —los mensajes de voz están vacíos, no hay forma de recuperar lo que decían.
—Mal asunto. Ella es un chivo expiatorio, pero quiere decir que no tenga culpa. No está hipnotizada, simplemente quien la influyó aprovechó las debilidades en sus ideas para llevarlas al extremo.
—¿No puedes leer sus recuerdos?
—Demasiado difícil todavía. Ella misma no puede confiar en lo que recuerda. No creo que nos sirviera aunque pudiera hacerlo.
—Así que estamos igual…
—Tal vez no, sabemos, más o menos, dónde fue contactada. La universidad Savannah de artes.
La mañana siguiente fue un deja-vu de la primera, entrenamiento seguido de un desayuno hecho por Noelle —que esta vez le supo mucho mejor —y una reunión. Eiji no tenía de a qué hora tuvo tiempo Puzzle de proponer el plan que habían pensado esa madrugada. Él apenas había dormido dos horas, sin contar las que dormitó en el avión.
—El plan de Edge, que supongo se le ocurrió por la falta de sueño —ahí estaba, humillándolo otra vez, a pesar de lo que pensaba —consiste en infiltrar a uno o dos miembros del equipo en la universidad Savannah como estudiante, hacer correr el rumor de que tiene poderes y esperar a ser contactado por el propagandista. El supervisor está consultando a otras autoridades y planetarios, nos darán la autorización o no esta tarde. Mientras tanto, quiero saber si hay voluntarios para esta misión.
Coinflip levantó la mano con pereza evidente y una sonrisa.
—Yo, puedo encajar muy bien en un aula llena de chicas bonitas, algunas viven en los dormitorios.
—¿Dejarás algún día de ser un cerdo? —Hyde estaba en forma humana, pero su disgusto era notorio —Yo me apunto, infiltrarme es mi especialidad. Además no necesitaré medicina, el cabello rosa está de moda entre las estudiantes.
—Yo quisiera, cara, pero no terminé la secundaria, no encajaría entre gente educada.
—Kelvin, por favor, tú eres muy listo, —Noelle, siempre tan buena con todos —lo siento, no puedo, por muy inclusivo que sea el campus, no creo poder soportar la ropa durante seis u ocho horas de clases, llamaría demasiado la atención.
—Yo estoy descartada, muchos seguro me conocen y aunque no fuera así, ni mis mejores prótesis son lo bastante discretas. Eso nos deja con tres candidatos: Edge, Hyde y Kelvin.
Edge y Coinflip reaccionaron al mismo tiempo.
—Hey, yo no me ofrecí.
—¿Y a mi por qué me ignoras?
—Edge, esta fue tu idea, y eres ideal; no destacas, puedes leer la mente para localizar al propagandista o sus lacayos, y a diferencia de Coinflip tienes motivos para portarte bien con las estudiantes.
—Oye cara, yo…
—Ah no Kelvin, tú te ofreciste, y temo que tus argumentos para descartarte no me convencen. Si autorizan la misión, te quiero en ella.
—Si es el caso —comentó Eiji, sabiendo que no podría zafarse —necesitaremos nombres civiles falsos.
—¡OH! Yo quiero, siempre quise un nombre de persona, —Puzzle la miró un momento, pero Hyde siguió como si nada —¿Qué tal Katherine? o Felicia… no, mejor Selina.
—Claro, —Coinflip se torcía de risa —si quieres dejar clarísimo que eres mitad gato. Demasiado obvio, siempre creí que tu nombre sería algo tierno como Wendy o Kimberly.
—Ese me gusta, —de todos modos le arañó la nariz, el inglés se llevó las manos a la cara por el dolor, aunque no le sacó sangre —ahora seré Kim, la linda de la clase de artes, ¿necesitas una modelo? Lo siento, solo hago desnudos para gente que me guste.
—Contrólate Hyde, creo que Edge puede usar un nombre local, es una ciudad cosmopolita. Un John o algo así, le queda un poco de acento de Texas. Kelvin, ¿alguna preferencia?
—Daniel, era el nombre de mi padre. Puedes sacar al chico moreno de Brasil, pero no puedes sacar a Brasil del chico.
—Bien, pues descansen, esta tarde nos darán tanto los resultados de la misión pasada como la autorización y recursos para la nueva. Y ustedes dos, tórtolos, pónganse a trabajar en la red psíquica.
Era lo que estaban esperando, aunque fuera porque les permitían dormir en la misma habitación por unas horas, con Hyde de chaperona para despertarlo si algo parecía ir mal.
Al final se recostaron en el sillón de la sala. La sombra de la araña volvió a tejer sus hilos, y mordió la frente de Edge. Una vez más, cayeron dormidos.
El jardín estaba ahí todavía, había crecido hasta ser una espesa selva. Todo olía a flores, y había un agradable calor. Los espíritus animales se perdían en la maleza, mientras ellos se reunían al pie de una cascada cuyo origen no tenía sentido, ni importaba.
—Dices que si cada uno va de regreso a su propio espacio mental, podremos controlar la red, pero ¿aún podremos venir aquí? Si dejamos que los otros entren en la red, ya no estaremos solos.
—Nosotros tenemos el control de la red, podremos iniciar una o romperla, se necesita de los dos.
—Prométeme que no desaparecerás como si nada de mi mente otra vez. El teléfono es útil, pero me gusta sentirte cerca.
—Prometido, vamos, es hora.
Con un asentimiento, ambos se levantaron y ayudados por la naturaleza del lugar, se fueron flotando a toda velocidad de regreso a sus propias mentes, un resplandor marcó el momento en que llegaron. Pocos segundos después, estaban despiertos.
—«Noelle, ¿me escuchas?»
—«Sí, es raro, se parece a antes, pero no estoy tan profundo en tu mente, solo escucho lo que estás pensando».
—«Creo que puedo bloquearlo, que solo escuches lo que te envío».
—«Sí, ya entendí cómo, en realidad es intuitivo, me encanta, puedo hablar contigo sin cuidar tanto lo que pienso».
—Oigan, digan algo —Hyde los miraba desde atrás —¿Funcionó? ¿Puedo intentar?
—Lo siento, olvidamos que estarías aquí. Sería interesante ver si tus pensamientos cambian con tus formas.
—Vamos, intentemos, pero prometan no meterse con mis secretos, puedo meterme en problemas.
—Tranquila, vamos a probar, Vudú, necesitamos un hilo.
—La araña apareció en la frente de Hyde, cuando la mordió, se tambaleó pero no se quedó dormida.
—Creo que podemos llevarte de regreso sin dormirnos ahora, regresa Hyde.
La chica mitad gato parpadeó y de pronto pudieron escucharla. Su mente era demasiado ruidosa, mil pensamientos se agolpaban para expresarse, cientos de contradicciones se daban lugar. De pronto, silencio.
—Ya entendí el truco, para que no me escuchen necesito pensar como de lado.
—¿“De lado”? —para Eiji no tenía sentido —¿Qué quieres decir?
Hyde se hizo completamente humana.
—Me refiero a que encontré la solución usando pensamiento lateral, no era tan obvio como parecía. Perdonen mis expresiones confusas, pero debo reconocer que sus caras me parecen divertidas cuando se confunden.
Eiji entendió que sin importar la forma, Hyde seguía siendo ella misma.
—«¿Me escuchan ambos?» —Vudú sonaba divertida, al parecer uno puede reír entre dientes también por telepatía.
Los dos asintieron.
Apenas media hora más tarde, habían incorporado a todos a la red, el plan era usarla varias horas para acostumbrarse, pero en apenas quince minutos, Puzzle ordenó cortarla, Hyde estuvo de acuerdo. Los pensamientos de Coinflip estaban resultando incómodos. Por lo menos, eso dejó tiempo a la pareja para pasar tiempo juntos, simplemente sentados en la sala, dormidos, desconectados. Con las cabezas y las manos juntas. Hyde ronroneaba en el sillón de al lado.
Mientras tanto, los chicos restantes se entretenían jugando al Call of Duty en el cuarto de Kelvin, y Puzzle estaba encerrada en su taller, probando prototipos de prótesis. Nadie entrenó ni estudió ese día. Todos estaban cansados tras los intensos sucesos de esa semana.
El supervisor llegó más de una hora tarde, llegó conduciendo su propio auto, como si estuviera tratando de no repetir una entrada. Estacionó su modesto sedan y se dirigió al dormitorio con el paso firme de un militar, pero no pudo evitar lanzar varios bostezos. Todos se formaron de pie en la sala, que hacía las veces de cuarto de reuniones.
—Terminemos con esto para poder irme a dormir, condenados muchachos, si no hubiera ido a regañarte, la invasión no habría ocurrido y hubiera podido descansar anoche. El cuartel y la planetaria Plutón emitieron su dictamen, el plan de infiltrarse en la universidad es el mejor curso de acción. Se emitirán matrículas reales, como estudiantes su historia será que harán cursos para validar sus estudios en el Estado. Así no se verá tan sospechoso que ingresen al mismo tiempo. Dentro de un mes Puzzle será invitada al campus como ponente en un evento para estudiantes con capacidades diferentes. No me mires así, yo no le puse el nombre ni fue mi idea. Ese día realizaremos una emboscada, suponiendo que tengamos al blanco identificado. De no ser así, el plan es que te pongas a decir cosas que hagan enfadar a los conspiranóicos, quizá podamos provocar un ataque directo. Pero será el último recurso. Dejaremos que ustedes mismos planeen la misión, solo pedimos que ultimen los detalles para mañana. Deben comenzar la siguiente semana.
—Supervisor, —Puzzle casi tuvo que tirarle del uniforme para que no se fuera —¿puede decirnos qué será de la residente Tabata?
—Ah, ella, sus compañeros aceptaron rehabilitación, ella se mantiene reacia a confiar en la milicia, así que permanecerá en prisión por el tiempo que marca la ley. Los cargos son intento de robo, intento de secuestro y terrorismo doméstico. Ya que como autora intelectual, es responsable por las acciones de todo el grupo.
Todas las miradas se desviaron, una pena, solo era una mujer joven, cuyas convicciones la hicieron blanco fácil para ser engañada.
—¿Hay algo que podamos hacer para ayudarla?
—Por mí —dijo Hyde —que se quede encerrada —miró a Coinflip, esperaba su reacción.
—Qué lástima, tenía muy buen ver, ese traje improvisado de villana le quedaba genial.
Esta vez le sacó un poco de sangre.
—¡Auch! ¡Siempre en la cara! ¡Más te vale que no deje cicatriz.
—No seas llorón chico cerdo —mientras hablaba, Vudú cubría la cara del chico con la sombra de la serpiente. En un instante estuvo curado —si la trataras mejor, esto no te pasaría.
Kelvin se reía estridente.
—Merecido lo tienes cara.
—Tranquilos jóvenes, —al general no le quedaba energía para ello —no me gusta que se hagan daño. Bueno, ahora que recuerdo, el cuartel quiere recompensarlos por la misión tan difícil y su buen desempeño en contener la invasión. Viene en camino un pedido de pizzas, y no le mencionen a los altos mandos el tipo de bebidas que dejé en su refrigerador, Kelvin, ayúdame a traer las cajas de mi auto. Estos flacuchos pueden poner la mesa.
—¿Se queda a cenar con nosotros, general? —Vudú lo miró con esos ojos adorables de cachorrito.
—Otro día será. Hoy disfruten, descansarán unos cinco días antes de empezar la operación. Yo me voy a dormir, vendré por el auto en la mañana.
El supervisor terminó de descargar varias cajas de cerveza de su auto y se fue con sus impresionantes saltos. En Atlanta a esa hora, todo era mejor que conducir en el tráfico.
La noche fue de lo más agradable, mejor que la celebración por la llegada de Eiji, ahora los conocía, fluyeron las bromas y las anécdotas de los días pasados, Noelle lo trató casi a cuerpo de rey y él le correspondió. Cuando bailaban, sabía que sus movimientos, sensuales y atrayentes eran para él. No estaba nervioso en lo absoluto.
Quedó bastante cerveza, habría que esconderla para futuras celebraciones. Júpiter no siempre estaba de tan buen humor.
Lo que se acabó fue la pizza, la última rebanada en la última caja era motivo de discusiones entre Hyde, Kelvin y Coinflip. Hasta que Eiji se adelantó y la tomo.
—Lo siento chicos, —le dio una mordida y siguió hablando con la boca llena —privilegio A-73.