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Extra #04 Cuidando Un Bello Jardín

Espejo De Bolsillo · por kappoff00 · 27 de julio de 2026

 

¿Cuánto tiempo había transcurrido desde la última vez que se vieron? William no era capaz de asimilar que ya habían pasado 4 meses desde el juego de supervivencia escolar. Ahora disfrutaba de una tarde soleada, sentado en las escaleras del porche trasero de la casa de Clara. Aunque el calor no era de su agrado, debía estar de acuerdo con que el festival de colores delante de él era algo de lo que sorprenderse. No conocía mucho sobre flores, de hecho, no conocía nada, pero la experta pronto volvería con algo frío para beber.

Su mirada se clavó en los hermanos Patterson: Troy y Carl. Ambos morenos, por recomendaciones de Clara, estaban olfateando las flores de lavanda que se encontraban cerca de la alta valla de madera. Ambos lucían como si hubieran encontrado una nueva maravilla en el mundo al darse cuenta del leve olor dulce que producían las flores. William apenas y aguantaba su risa ante la expresión de los compañeros a quienes tanto había extrañado.

―Es... Es como la menta, además de que es bien bonita.

―Ay, papá, no me vayas a salir medio rarito como el jefe. ―Carl se burló de su hermano, quien enseguida le regresó la burla con un golpe fuerte en su hombro― ¡Ay!

―A ti también te gustan estas cosas, estúpido, además. El color morado representa el misterio y la magia. Tiene clase.

―A mí se me hace que son azules claritas.

―Inculto y ciego.

―¡Te crees la gran cosa y todo lo que dices lo dijo Clara apenas entramos!

William apartó la vista del dúo que estaba a punto de agarrarse a golpes, verlos de nuevo luego de estar tan alejados era refrescante. El padre de Lindsy había enviado gente que le mintió a sus padres sobre lo que ocurrió, y los envió a "sitios seguros", casas de refugio en la ciudad custodiadas por hombres que trabajaban para él. Más que sentirse protegido, sentía que lo estaban vigilando en casi todo momento. Apenas había conseguido permiso de sus padres para poder venir hoy luego de que Clara lo llamó anoche.

―Afuera hay como dos autos de esos hombres trajeados, son la versión mágica de los hombres de negro.

El chico del bate, como últimamente le apodaban, se sorprendió al escuchar cómo Rose Winnegan había roto su silencio. Como siempre, era la más callada de toda la reunión, sentada en una silla de madera junto a la puerta de entrada.

―Lawrence no debe confiar en que seamos totalmente normales. Me pregunto cuánto tiempo más tardarán en atrapar esa cosa. Extraño mi casa. ―Dijo Rose con cierta molestia. Acomodando sus características gafas.

―Sonaste un poco como Dexter ―William notó cómo la expresión de Rose se suavizó un poco al escuchar aquellas palabras, mirando en dirección opuesta a él―. ¿Crees que él?... Ya sabes.

―¿Que estuviera bajo el control de Adarza o que esté muerto? No lo sé. Su desaparición es demasiado repentina. ―Ella se negaba a mirar a William. Este tema le era demasiado delicado y estaba segura de que sus ojos revelaban más de lo que ella quisiera dar a entender― Prefiero creer que se equivocó yendo a su casa y ahora está explorando una ciudad curiosa.

―Sí, me gusta, creo que pensaré lo mismo.

William elevó un poco las comisuras de sus labios en una sonrisa que cualquiera que la viera diría que es bastante triste. Entonces la campana sobre la puerta se escuchó, y la castaña de ojos amarillos llegó, teniendo cuidado con una bandeja con algunos sándwiches y vasos con algo frío para beber. Rose levantó sus lentes y se limpió sus mejillas con su antebrazo antes de levantarse al ver sus torpes movimientos con la bandeja, temiendo que se le cayera con un paso en falso al traer tantas cosas.

―Idiota, me hubieras pedido ayuda.

―No, no. ¡Sería una muy mala anfitriona! Toma tu vaso.

Rose ignoró las palabras de Clara, que, sin importar el paso del tiempo, seguía siendo tan amable, torpe y adorable como siempre. La ayudó a repartir las bebidas con los demás. Además de llamar la atención de los Patterson para que se acercaran a comer. Estaban encantados con los sándwiches tostados de jamón y queso de Clara.

―Lucen como si no hubieran comido en meses. ―La de lentes no ocultaba su disgusto ante la forma de tragar de esos dos, pues no podía llamar a eso "Comer"― Muchas gracias, Clara.

―Sí, gracias. Por cierto... ¿Cuáles son estas flores? ―William preguntó por las flores rosadas en macetas qué estaban devorando el porche. Clara se acercó con ojos brillantes, sentándose junto a él para beber algo de jugo.

―Hortensias. Son flores que no deben estar directamente bajo el sol, así que las pongo aquí ―Clara sonreía mientras observaba con orgullo sus flores―. Cambian de colores dependiendo del PH en la tierra. Esta es rosa porque su tierra es alcalina.

―La qué cosa de para qué. ―Troy dirigió su mirada a Clara, esperando una explicación, pero fue Rose quien contestó luego de un suspiro.

―El PH en el suelo es una medida sobre su nivel de acidez o alcalinidad. Algunas plantas necesitan distintos tipos de suelo para tener los nutrientes necesarios... Si no estuvieras dando golpes con Grace y Jesse, quizás supieras algo tan básico.

―No, gracias, me divierto más con los golpes. ―El pelinegro levantó su mano mientras sonreía, antes de hacer una expresión sumamente graciosa frunciendo sus labios―. Extraño tanto a Grace y Jesse. Lo último que supe de ellos es que querían ayudar a Rachel y Lindsy, ojalá estén bien.

―Claro que están bien ―Rose mordió su sándwich, volviendo a recostarse en aquella silla a mirar el techo―. Esos dos son demasiado tercos como para morirse, un día de estos reaparecen como si nada.

―Para tener una cara de culo todo el rato, eres taaan optimista, Rose. ―Exclamó Carl, levantando su dedo índice. La de camisa a rayas prefirió ignorar lo primero y seguir comiendo―. Ojalá tener tu optimismo, pero volver a la escuela sin los jefes será tan extraño.

―Incluso si los jefes vuelven, el grupo sigue sin estar completo. ―Troy se dejó caer en el suelo de madera. Mirando de reojo a su hermano, que de inmediato pateó su rodilla.

Ese tema era demasiado sensible de tocar por William presente. No era que ellos dos no se sintieran afectados, pero era obvio que luego de la pelea con la chica pulpo, el más alto de ellos tres y Grace fueron quienes salieron más dolidos.

Los dos observaron a William, que había escuchado a la perfección, solo que no apartaba su mirada de las hortensias de Clara. En su mente se preguntaba cómo era posible que Grace y Jesse estuvieran de acuerdo en ayudar a Rachel si era muy probable que Alice y su estúpido compañero fueran a estar ahí. Él no sería capaz, por más que quisiera detener las muertes provocadas por Adarza, nunca estaría de acuerdo en pasar un segundo con Alice sin intentar romperle las piernas.

―Grace y Jesse son increíbles ―fueron las palabras que escaparon de su boca―. Hagamos nuestro mejor esfuerzo para que, cuando vuelvan, vean que también hemos avanzado.

Su mirada sonriente fue en dirección a los hermanos, que, contagiados por la actitud de su líder temporal, apretaron sus puños y elevaron sus brazos al cielo, uno casi tiraba el jugo de naranja que Clara preparó.

―¡Sí! El jefe quedará impresionado. Le voy a demostrar a Jesse que en el tiempo que estuvo salvando al mundo, yo lo superé en pintura.

―No creo que eso sea mejor ―Rose arqueó su ceja al darse cuenta de lo mal que Troy organizaba las prioridades.

―¡Voy a entrenar tanto que le podré ganar a Grace en un combate! ―Carl gritó aquellas palabras que salieron del fondo de su corazón, elevando el espíritu de todos los presentes.

Incluso la castaña de suéter asintió, llevándose una mano al pecho mientras miraba a sus compañeros.

―Yo pondré más bonito el jardín, agregaré más flores para que la siguiente vez que vengamos con Rachel, sea incluso más lindo.

―Es verdad, solo tienes como tres tipos de flores y no es que sean muchas.

―¡Les dije que no era la gran cosa! ―La emoción de Clara fue totalmente asesinada por William. Llegando a estar algo apenada de lo que tenía por mostrar, pero, aunque no fuera mucho, ella lo había cuidado y se sentía feliz de que su esfuerzo diera frutos.

Rose se sintió algo apartada de aquel grupo en ese momento. En su interior no había algo que quisiera demostrarle a ninguno de los que no estaban presentes, tampoco tenía muchas ganas de ver a Rachel. Incluso aunque haya cumplido su misión o no, Jazmín no volvería.

―... ¿Y tú tampoco, verdad, tonto? ―Rose susurró aquello para su adolorida alma, observando los geranios rojos en el patio de Clara. Siendo incapaz de evitar pensar en aquel payaso mal pagado. Fue entonces que algo ardió en su pecho y levantó también su brazo, llamando la atención de todos― ¡Le dejaré un ojo morado a Rachel! Y esta vez, Lindsy no va a detenerme.

Clara no supo qué pensar sobre aquellas palabras que solo describirías como "muy Rose de su parte", pero levantó el vaso de jugo para acompañar a la de lentes. William hizo lo mismo.

―Rose, si lo haces, te prometo que te invito a una hamburguesa.

―Yo te saco al cine, y si le tiras un diente, te compro cualquier cosa que me pidas.

Los hermanos alimentaron el deseo de Rose, preocupando un poco a Clara. Pues si mantenían eso, no dudaba en que Rose trataría de darle una paliza para conseguir regalos y desquitarse con Rachel. Sería una total victoria para ellos.

―A propósito, ¿Cómo conseguiste permiso para venir? ―Los ojos grises de Rose se clavaron en Clara, que soltó una risa nerviosa. Los padres sobreprotectores de la chica nunca permitirían que ella viniera aquí.

―De hecho, me escapé... Los hago seguido para venir a cuidar las plantas, igual, como siempre nos siguen los hombres del padre de Lindsy, no me da tanto miedo ―respondió Clara, rascando su mejilla―. Pero hoy sí se debieron dar cuenta por todo lo que me he tardado. Me espera un buen regaño.

―Pobre de ti. ―William dio algunas palmadas al hombro de la futura chica más castigada del mundo. Que reía nerviosa hasta darse cuenta de que estaba muy jodida.

―Voy a morir...

Rose se levantó de la silla, yendo a revolver el cabello largo de la castaña con una ligera sonrisa de burla.

―Sí, lo harás, pero, chicos, aseguremos que este día valga la pena para que cuando Clara solo pueda ver la pared de su cuarto, recuerde este día y diga: "Sí lo valió".

Los Patterson fueron los primeros en saltar de sus lugares, sacando sus billeteras para demostrar que estaban dispuestos a colaborar.

―En seguida, Rose. Vayan preparándose para salir. Clara. Tu sacrificio no será en vano. ―Troy colocó una mano sobre la castaña, que no tardó en tener sus ojos aguados por la amabilidad de sus amados amigos.

―Gracias...

Luego de aquellas palabras, el grupo se levantó para dirigirse al cine y a cualquier lugar que les llamara la atención. Al llegar la noche, acordaron que fue el mejor día que tuvieron en esos meses. Al terminar, los hermanos y William se aseguraron de llevar a ambas chicas a sus respectivas casas. Despidiéndose William del dúo para volver a la suya. Esperaba con ansias el día donde Grace, Jesse, Lindsy e incluso Rachel estuvieran aquí para disfrutar un día normal, como si nunca hubiera pasado nada malo.

 

 

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