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Extra #03 Bruja

Espejo De Bolsillo · por kappoff00 · 27 de julio de 2026

 

—¡Esto fue una pérdida de tiempo! ¡No conseguimos hacer nada! —Sin calmar sus nervios, aquel hombre con máscara de cuervo golpeó con fuerza la mesa frente a ellos—. No conseguimos nada contra Lawrence Logan. Americano, yo te lo advertí.

—Ya deja de gritar. —El enmascarado con el seudónimo de Americano asintió con su cabeza, resignado ante las palabras del robusto; miró de reojo a "Pescador", el tercer hombre en la sala, esperando que los defendiera.

—Carroñero... —Pero Pescador no podía decir nada que los defendiera de convencer a Carroñero de haber lanzado tan pocas tropas y desperdiciar su oportunidad— ¿¡Qué esperas que te diga!? Hijo de la gran puta. La cagamos, perdimos a North, así que no más información.

—Qué fácil suena. ¡Qué fácil suena! ¿No ves que teníamos algo bueno? Si hubiéramos lanzado todo lo que teníamos, Lawrence Logan estaría muerto. —Exclamó indignado Carroñero, levantándose de golpe para patear su silla, arrojándola a la pared.

Los otros dos se mantuvieron en silencio; era una situación que pudo ocurrir, o también podrían haber perdido a todos sus miembros luchadores contra Lawrence, que al parecer derrotó a uno de sus mejores miembros sin dificultad alguna.

—Debimos enviar también a Sombra, a Salt. No solo al maldito hijo de Hutcher, además, ¿Cómo se suicidó? Han pasado meses y aún ni sé.

Pescador movió una copa sobre la mesa, buscando las palabras adecuadas, pero Americano le ganó.

—Lo encontraron colgado en su casa.

Carroñero observó incrédulo a su amigo carente de empatía, pero le fue imposible contener una risa de frustración antes de lanzar la mesa a un lado. Americano lo había previsto, así que quitó rápido el vino que dejó sobre la mesa al inicio de la reunión.

—Bueno, ¿Cuántos vamos en menos de un año? —buscando calmar su cólera, el hombre empezó a caminar en círculos en aquella habitación vacía, solo con las mesas, sillas y una pequeña radio en un estante—. Cada vez estamos peor, ya casi no tenemos personal, ningún operador quiere revelarse contra los Erradicadores y muy pronto, la causa será olvidada y nuestra gente se convertirá en perros del gobierno para siempre.

—Lawrence Logan fue un oponente demasiado grande, incluso si enviábamos a nuestros mejores peleadores, la garantía de ganar hubiera sido un 50/50, de seguro menos. —Pescador llevó una mano a un costado de su máscara, soltando un suspiro pesado— La avaricia rompe el saco, en vez de apuntar por la cabeza de la serpiente, hubiéramos causado más daño al congreso si seguíamos cortando el cuerpo poco a poco.

—Así nunca hubiéramos perdido a nuestro informante más útil. ¿Qué se sabe sobre cómo fue descubierto? —preguntó americano con interés.

—Dicen que su hija fue atacada por otro de los nuestros. Lo cual es imposible, todos estaban ocupados en ese momento y, qué coincidencia, ese cuervo logró escapar. —Pescador levantó un poco su máscara, antes de beber directamente de la botella de vino, necesitaba un trago urgente—. Henry había sido descubierto, opino que todo fue una trampa para él.

—Entonces el resultado hubiera sido el mismo de cualquier forma. ¿Por qué estar tan jodidos por esto?

—Americano, hijo de puta, bastardo anormal. Esta situación es peor, estuvieron un paso por delante de nosotros todo el tiempo. La desaparición de Arthur fue una fachada para que Henry North bajara la guardia. —comentó Carroñero con pesadez.

Los Impíos habían alcanzado su peor momento, llegando a ser menos de 50 operadores y esa lista estaba en descenso constante. Personas como Henry, que apoyaban la causa, eran cada vez más escasas, mientras que los miembros actuales cada vez dudaban más sobre si era posible ganar esta guerra donde siempre estaban en el lado inferior de la balanza. Tenían operadores poderosos como "Sombra", pero un solo operador no vencerá a todo un ejército.

La lucha era una pérdida de tiempo, pero muchos no aceptaban quedar relegados, obligados a servir fielmente mientras sus amos los trataban como basura. Muchos preferirían morir y por eso aún había operadores dispuestos a ser parte de la resistencia o, como las Naciones Unidas los llamaban: "Los Impíos".

—Todos vamos a morir a este paso, de castillos y mansiones con oro, joyas y mujeres a esta vida con correas y planeando asesinatos menores en una puta fábrica fachada como mafiosos de segunda. ¿Cómo es que llegamos a esto?... Nosotros gobernamos el mundo. —Casi entre lágrimas, Carroñero recordó los tiempos que contaba su abuelo, donde los operadores liberaban los puestos más importantes en la política, además de las viejas historias de muchos siglos atrás, cuando ellos eran tratados como dioses por toda la humanidad, sentía que había nacido en el siglo equivocado. Buscaba de forma incansable regresar a esa antigua gloria.

Sus dos compañeros negaron con sus cabezas. Hubieran permanecido en total silencio el resto de la tarde si la puerta no hubiese sonado.

—¿Ahora interrumpen reuniones oficiales entre los líderes? Por amor a Dios ¡Entre! —Carroñero observó a un hombre joven entrar sin máscara, obviamente, pues los demás miembros de los Impíos que trabajaban en aquella industria metalúrgica solo usaban las máscaras cuando salían de misión—. ¿Qué quieres, Oliver? Estamos planeando qué hacer ahora.

—Este, lo primero es que Keito Tsubaki anuncia su retiro de las operaciones. —Contestó el hombre delgado de veintitantos años.

—Maldito japonés come arroz. —Nada que los demás no esperaban, él era el compañero del hijo de Hutcher, estuvo en primera fila para ver a Lawrence desatando toda su fuerza, había vuelto traumado y reacio a combatir de nuevo contra Logan— ¿Y lo otro?

—Tengo a alguien en mente, me gustaría sugerirla como nuevo integrante de la gran orden. —El joven irguió su espalda, demostrando gran determinación en aquellas palabras que no causaron mucho impacto en sus superiores. Después de todo, un número más no haría gran diferencia.

—¿Eso era todo? —Pescador arqueaba una ceja por debajo de su máscara, observando al joven negar con su cabeza.

—No, verá. Esta persona, estoy seguro de que puede ayudarnos contra los Erradicadores y el congreso. De hecho, apostaría todo a que es lo que la gran orden ha estado buscando todo este tiempo.

Los tres líderes se miraron incrédulos ante aquella afirmación tan repentina. En seguida la llama de la duda se encendió en aquellos hombres. Pescador pensaba que aquel joven estaba en un estado de desesperación; Americano suponía que estaba bajo algún tipo de control mental de algún miembro de los Erradicadores, pero Carroñero, que debía ser el más desconfiado, se acercó a tomar la botella restante y empezar a beber casi todo su contenido antes de responder.

—Sabes los protocolos. Lo veremos en un lugar designado, irá contigo y varios miembros más. Espero no me estés haciendo perder mi tiempo, aunque, ¿Qué te lleva a pensar que una persona puede sacarnos de la mierda donde estamos?

—Lo verá cuando esté ahí, señor. No tengo forma de explicárselo muy bien, pero cuando usted mismo lo vea, estará de acuerdo conmigo. —El chico se retiró. Dejando a aquellos hombres que mantuvieron un largo silencio incómodo por unos momentos hasta que Carroñero lo rompió.

—Me encargo de esta revisión. Si me muero... No lo sé, váyanse a la mierda.

El hombre lanzó la botella a Pescador antes de salir de la habitación. No había muchas opciones, de hecho, no le quedaban opciones. El camino que sus ojos vislumbraban solo era una línea recta hasta lo más profundo de un pozo de sangre y mierda. Ese era el destino que la Gran Orden de Operadores, mejor conocidos como "Impíos", tendría. Para este punto, ya no importaba nada, pero este hombre era demasiado terco como para dar el brazo a torcer, aunque podría.

Si abandonara todo esto, podría vivir relativamente en paz, como un operador de clase media trabajando para el gobierno, siguiendo fielmente sus órdenes, viviría unos 30 años más, cuarenta si se cuidaba y tenía suerte, y moriría a los 90 luego de una cómoda vida donde solo fue un perro más.

Un balazo en la cabeza le era más aceptable.

El día de la reunión llegó tres semanas después, pronto se cumplirán 9 meses de la misión de exterminación fallida de los Logan. El sitio de reunión se llevó a cabo luego de que Carroñero tratara de investigar personalmente a su nuevo integrante, pero luego de escuchar por parte de Oliver que sería inútil, decidió confiar en su palabra, si es que puedes llamar confiar a esperar un balazo entre las cejas.

Se encontraba sentado en el sofá de una espaciosa sala amueblada con lo básico. El departamento donde se encontraba estaba a la venta, y la entrevista se haría pasar como una tranquila reunión para comprar aquel hermoso departamento cerca del mar.

La puerta se abrió, y Oliver, junto a dos operadoras más encargadas de este trabajo, entraron junto a quien era la supuesta mina de oro de la gran orden, pero para la sorpresa de uno de los tres grandes líderes, en vez de obtener un operador experimentado con riquezas y soldados, solo tenía a una mocosa de 17 años frente a él.

La rubia caminaba alegremente por la habitación, observando todo con unos espeluznantes ojos inquietos que se detuvieron en el hombre con la máscara de cuervo. Tomó asiento, acomodándose su abrigo azul, y luego subió una pierna sobre la otra, teniendo cuidado de no manchar sus pantalones oscuros. Carroñero debía aguantarse las ganas de gritarle a Oliver, que aumentaron apenas esos ojos bajaron a la mesa entre los dos, eliminando la alegría de la oji azul, cambiándola por disgusto.

—¿No tendrá una malteada o gaseosa? El alcohol es una mierda.

Carroñero miró de reojo a Oliver, que se mantenía a un costado de la habitación junto a aquellas dos mujeres con traje. Se preguntaba si esto era una broma o algo así, porque prefería un balazo antes que un chiste en la espantosa situación donde se encontraban. Una de las mujeres trajeadas con corte de hongo negó rápido con su cabeza, adivinando los pensamientos de su jefe. Luego, carroñero volvió a mirar a la rubia, que bajaba las botellas de la mesa para estirar sus pies sobre ella.

—Eres una niña...

—Bastante observador —la burlona joven contuvo su risa—. Pero saltémonos lo formal, sus dos perras utilizaron sus poderes para asegurarse de que no soy una amenaza. Ahora, si quieres ver por qué soy la salvación de tu jodida organización, dame una gota de tu sangre.

Sin rodeos, ella buscó en el interior de su abrigo, sacando un objeto ovalado, plateado y reluciente que se abrió, resultando ser un espejo portátil. Carroñero miró otra vez a sus asistentes, que asintieron con la cabeza en señal de que podía hacerlo. Entonces el hombre reforzó su pulgar con aura, rasgando su dedo índice con la uña, estirando el brazo para dejarlo sobre aquel espejo que su contraria acercó.

Cuando la primera gota cayó, ella alejó el espejo que empezó a brillar con una intensa aura roja, lo guardó en su abrigo, cerrando sus ojos con un ligero dolor de cabeza. Parecía disfrutar aquella sensación que le estuviese ocurriendo. Por más que lo repetía sin descanso, nunca podía aburrirse del choque de información que invadía sus recuerdos.

Tenía acceso completo a otra vida que no era la suya, una vida que le resultaba insignificante y vacía.

Carroñero la observó en silencio, pero un pequeño escalofrío recorrió su espalda cuando la mujer abrió los ojos; había algo diferente en la forma en la que lo hacía, como si no lo mirase a él directamente. Si no, a algo más.

—Oh~. Terry Spencer. —No necesitaba ver debajo de la máscara del hombre británico sentado adelante, ya sabía que su expresión reflejaba un ligero terror que se empeñaría en ocultar.

—¿¡Cómo es que tú!?... ¿Qué más sabes? —preguntó pálido debajo de su máscara. Al principio lo invadió una fuerte sorpresa que lo levantó de su asiento, pero solo debía usar algo de lógica para responder esa pregunta suya.

—Tres hijos, una bella esposa llamada Daisy, te enlistaste en la orden cuando tenías 20, tu padre te inculcó estas ideas que te llevan a desear la muerte antes que estar bajo la correa de las Naciones Unidas... ¿Para qué seguir? —respondió confiada la alegre joven mientras estiraba hacia los lados sus delgados brazos.

—¿Qué fue lo que le dije a mi padre luego de perder a mi primer loro mascota? —Terry se levantó. Observando con una creciente emoción a esta chica extraña, la naturaleza de su habilidad debía ser aquella mina de oro, pero debía estar seguro.

—Tenías 7 años, fue un sábado por la tarde y, después de enterrar a tu loro, le preguntaste: "¿Los animales también van al cielo, papá?" y él te dijo: "Claro que sí, hijo". Después de eso, fuiste a pasar toda una tarde de juegos con él. Tu madre hizo hotcakes para cenar, leíste Hellblazer hasta tarde antes de dormir.

Era una maravilla, muchas otras habilidades parecidas solo eran capaces de descubrir las cosas más básicas de una persona, otras de operadores avanzados eran capaces de ver ciertos momentos selectos en el interior de los recuerdos, pero esta don nadie lo llevaba a un nivel totalmente nuevo.

Ella poseía los recuerdos de su vida entera. Cada detalle, por más pequeño que fuera, ahora estaba en el interior de la mente de la joven, lo que le indicaba sobre su increíble capacidad para mantenerse cuerda, dos vidas enteras debía ser todo un dolor de cabeza para cualquiera.

Terry se quitó la máscara, era innecesaria ahora que ella conocía su rostro. Entonces la sonriente joven hizo un ademán con su mano, recostándose mejor contra el mueble donde estaba. Su sonrisa alegre se convertía en una de victoria total.

—No creo que deba decirte cómo usar mis poderes para los propósitos de la orden, pero solo una gota de sangre de la persona correcta y-

—Podríamos derribar un imperio —exclamó el hombre con una sonrisa, sin prestar atención al hecho de que a su contraria no le había gustado para nada que le interrumpiera—. Tu habilidad es digna de elogio, ¿De qué familia de operadores eres?

—Tch. Cállate, cállate, cállate. Esa mierda no tiene importancia, sí linajes o clanes, todo eso carece de significado ahora mismo. —Ella se levantó, colocando una pierna sobre la mesa, mirando al hombre a sus ojos— Adarza, Adarza Ficks. Yo restauraré el nombre de los operadores en este mundo podrido, y arrancaré las cadenas que los oprimen.

Terry frunció el ceño. La situación era inquietante, demasiado buena, pero si esta adolescente obtenía una gota de sangre de algún miembro del congreso, no habría secreto que permaneciera oculto: ubicaciones, fechas importantes, armamento.

—¡Prepararemos nuestras tropas! Haremos lo posible por conseguir sangre de-

—¡No seas imbécil! Ustedes no podrían hacer nada en contra del congreso. Por el momento, me prestarás el apoyo de tus fuerzas, las juntarás con las mías y nos dirigiremos a nuestro próximo objetivo.

Adarza lamió sus perlados dientes debajo de sus labios, estrechando levemente los ojos, conteniendo aquella emoción que en este momento invadía su cuerpo. Terry se mostró descontento, preguntándose qué tenía en mente aquella rubia si no era aprovechar su mejor cualidad.

—¿Qué es lo que tienes en mente? Suenas como si llevaras tiempo preparando algo.

—¡Llevo toda mi vida preparándome para este momento!... ¿Y si te digo que hay un lugar donde podemos conseguir información para crear una super-arma? —Adarza sabía justo qué decir, y Terry no sabía si era por su habilidad, o porque ella fue lo que el hombre había esperado por tanto tiempo, una nueva opción—. Un arma mágica antigua, que supera cualquier creación insignificante de estas ratas humanas. Llévame a ese lugar y pondré de cabeza este mundo.

Ante sus palabras, Terry guardó silencio. No tenía ni que responder, él no se negaría al oír esas palabras y ella lo sabía. Pero le fue imposible parar su curiosidad.

—¿Cómo sabes de esta arma mágica?

Adarza se alejó de la mesa, empezando a caminar hacia la puerta, su nuevo colaborador la siguió en seguida, sin prestarle atención a los tres sonrientes operadores que seguían a su nueva ama al auto que los esperaba afuera, pero él se detuvo en aquel pasillo.

—... ¿Qué eres? ¿De dónde vienes?

—Diría que soy una operadora, pero ese término es espantoso, me da asco saber que es nuestro nuevo nombre oficial... —ella pensó un momento antes de voltear hacia Terry, dejando de sonreír nuevamente—. Digamos que soy una bruja aburrida, que quiere agregarle al mundo algo de su toque personal.

Como si fuera incapaz de evitarlo, esa peculiar sonrisa se marcó de nuevo en su rostro. Terry ya entendía aquella mirada, que junto con aquella sonrisa espeluznante, más que mirarlo a él, parecían observar hasta el rincón más oscuro de su alma, estaba casi seguro de que la presencia que se proclamaba bruja era incluso un ser más retorcido.

Pero estaría dispuesto a hacer un pacto con el diablo si fuera necesario para recuperar la gloria de su raza una vez más.

—Y pues, vengo de mi casa, tonto. Pff. —Adarza volvió a darse la vuelta, y Oliver empezó a seguirla mientras que las dos mujeres se detuvieron delante de Terry— Espera a que te contacte, entonces iremos a causar un espectáculo que ningún operador o Erradicador podrá pasar por alto.

Dijo la bruja mientras se alejaba, dando un paso más cerca de su anhelada meta, aunque aún sentía que faltaba algo. Fuera del departamento, subió al auto junto con su sirviente, sentándose a observar su propio reflejo en la ventana.

 

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