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#55 "¡+1 un punto!"

Espejo De Bolsillo · por kappoff00 · 02 de septiembre de 2026

—Responde con total honestidad y no te juzgaré. ¿Elegiste hilos porque querías amarrar a Lindsy? —preguntó Dexter, juntando ambas manos frente a su rostro.

—Obviamente. —respondió Rachel, asintiendo con la cabeza mientras miraba a los cuatro adolescentes sentados frente a ella. Grace rodó los ojos, mientras que Dexter y Jesse estallaban en risas.

—Oh. Eso explica por qué la señorita Lindsy nunca cayó ante mis encantos naturales —Jazka se acomodó su largo cabello negro—. Hazla muy feliz, Rachel. Ella merece el cielo.

Sin expresión al no saber siquiera qué decir, Rachel asintió múltiples veces con la cabeza, soltando algunos “ajá, ajá”.

—Ray, casi no te reconozco de la amargada y solitaria gorda de hace unos meses. —Jesse detuvo sus palabras ante la fría mirada de su oyente— Yo… me siento muy feliz por ti, de verdad.

Grace y Dexter apenas evitaron reírse.

—Gracias, Jess. —Rachel sonrió, pero al ver que Jesse se levantó para abrazarla, inmediatamente brilló, sacando hilos de sus dedos para azotar la mesa con ellos. El sonido fugaz y cortante de esos hilos como látigos paralizó a Jesse—. Atrás.

—¡Perra, es solo un abrazo!

La risa de Luz llevó a Rachel a sonreír. La pequeña joven de vestido verde salió corriendo para abrazar con fuerza a Rachel, que correspondió el abrazo. Jesse frunció el ceño, notando la fugaz mirada que le lanzó Luz de reojo, dejándolo con la boca abierta.

—Solo un número muy limitado de personas pueden abrazar a Rachel y que ella no quiera salir corriendo. —Luz sacó la lengua a Jesse, dejándose cargar por la rubia de gabardina.

—Cuánta razón.

—Dejando de lado que obviamente no quieres lo suficiente a Jesse —dijo burlón el alto pelirrosado—, ¿cómo se crea una operación?

Jesse y Dexter asintieron con curiosidad; este último, a pesar de ser un Erradicador (de muy bajo rango), no tenía idea de cómo los operadores convertían el aura en habilidades.

—Eso es muy fácil —Luz respondió cerrando sus ojos—. La imaginas y ya. Descubre a qué eres afín con prueba y error; quizás te salga mucho mejor reforzar y puedas manipular un poco las cosas a distancia, así que dices: "¿Qué puedo hacer con esto?", piensas en una habilidad que te resulte útil y ya. No hay ciencia, el aura obedece tus deseos.

—De hecho, Luz, lo más importante es que tu habilidad te guste. —Rachel agregó, llevándose la mirada brillante de la pequeña— Me lo dijo Carol. Uno, por más que quiera, jamás podría crear una habilidad única que no le atraiga, así seas superpoderoso o sea lo más útil del mundo. Digamos que es como tener un vínculo con tu habilidad. Tú lo dijiste hace tiempo, ¿recuerdas? —Rachel esperó que la pequeña pensara, y al parecer se dio cuenta muy rápido.

—“Odio el calor, por eso quise que mi habilidad fuera controlar el hielo”. ¡Claro! —Renovada, Luz apretó con fuerza los hombros de Rachel—. ¡Tiene mucho sentido!

—¡Oh! —Dexter también se dio cuenta de algo. Dio un fuerte aplauso y señaló a Rachel con una sonrisa— ¡Hilos porque quieres “enmendar” tus errores!

Jesse y Grace abrieron sus ojos sorprendidos, alabaron la teoría de Dexter con aplausos, mientras el pelirrojo se inclinaba con orgullo. La rubia los observó apática. Desvió su mirada poco después, asintiendo con la cabeza.

«Supongo que tiene razón…» No había una explicación lógica, pero desde el momento en el que inició con su entrenamiento para crear una operación, sabía que estaría relacionada con hilos.

—Pues vaya operación de mierda. —Se quejó Lawrence apenas entró en la habitación—. Tantas cosas que podías hacer y elegiste sacar hilos para usarlos como un arma secundaria. ¿Cómo te defiendes de Ne Zha y Ao Bing con hilos?

—Este hijo de la gran puta. —Rachel apretó el puente de su nariz. Ya habían tenido esa conversación las dos semanas anteriores— ¡Dios! ¡Es mi maldita habilidad! La hago como se me dé la gana.

—¡Tu habilidad es estúpida!

Luz bajó de los brazos de Rachel, corrió a sentarse con los otros tres silenciosos chicos que se recostaron mejor en el sofá para disfrutar del espectáculo. Ya era normal para los más cercanos a la familia ver a Rachel y Lawrence discutir por cualquier cosa. Hasta Luz pensaba que era divertido.

—Papá y Rachel se llevan muy bien.

—Es raro. —dijo Grace.

—Mucho. —Dexter asintió.

—¡Eres la hija de Arthur! ¡El puto cosmopolita! Tienes tu clarividencia, aumentas tu aura a gran velocidad. ¡De seguro serás un termotanque, pero en vez de grasa tendrás aura! No puedes crear hilos como tu habilidad. ¡Solo tienes una habilidad!

—Ñiñiñi, cómo chilla la puta. —Rachel se cruzó de brazos en aquella discusión tan infantil—. Bueno, ya la creé. No puede deshacerse y voy a llevar estos hilos hasta donde más pueda.

—¡Ahg! —Lawrence levantó el brazo, resignado y molesto. Se dio la vuelta para salir de la habitación— Allá tú. Traté de advertirte.

Aprovechando que no la miraba, Rachel le sacó el dedo del medio. Aunque si la estuviera viendo, igual lo habría hecho. Luz se aguantó la risa, mientras que

—¡No viniste al cumpleaños de Lindsy! —gritó enfadada, dándole un fuerte pisotón al suelo.

—¡Ocupado con trabajo! ¿Crees que esta mansión, tu entrenamiento y todos mis lujos son porque soy muy bonito? Mantenida —gritó en respuesta Lawrence al salir del cuarto. Regresó a la puerta solo para asomar su cabeza— ¡A ver si sales a trabajar!

Luego de ese pequeño intercambio, Lawrence se fue. Rachel sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Nunca había pensado en que podía trabajar siendo una operadora. ¿Tendría que trabajar para Lawrence? No, eso era impensable.

Rachel iba a sentarse, hasta que una alta figura esbelta, con un hermoso cabello negro bien cuidado y un flequillo que casi llegaba a sus ojos, entró por la puerta.

—¡Renate! —Rachel corrió a abrazarla, siendo correspondida—. ¡Te extrañé!

—Llego y lo primero que escucho es que te están mandando a trabajar. —Renate sonrió, acariciando el cabello de Rachel. Volver a pisar este lugar mantenía casi en paz su mente—. Felicidades por tu primera victoria usando tu operación. Sigue así.

Rachel asintió determinada. Sus ojos brillaron al recibir los elogios de Renate; llenaban su cuerpo con una voluntad inquebrantable. Asintió con su cabeza, separándose un poco de su querida maestra.

—Ella solo abraza mujeres. —Dexter le susurró a Jesse.

—Lo sé, superlesbiana. —Jesse asintió con la cabeza. Recibió un fuerte jalón de cabello de parte de Luz.

Minutos después de preguntarle a Renate cómo estuvieron sus días de vuelta en el trabajo y no recibir una respuesta interesante, el grupo salió del cuarto de reuniones, encontrándose con la reluciente Taara, que avanzaba con pequeños saltos acompañados de una gran sonrisa. Detrás de ella, un encorvado, sombrío y algo malhumorado Zachary le seguía el paso.

—¿Zach? —Jesse lo miró extrañado, levantando su mano en un saludo—. ¿Por qué más muerto que de costumbre? Te pareces a Carol.

—No. Carol tiene más carisma. —Rachel lo corrigió.

—Verán, queridos… —Taara interrumpió la conversación, abrazando a Zachary por su abdomen, acercándolo más a ella—. Hoy Zachary tiene una cita conmigo. ¿No ven la alegría en su rostro?

Paralizados por aquella afirmación, esperaron que Zachary negara o corrigiera el término “cita” en las palabras de Taara. Ese momento nunca llegó, lo que dejó sin palabras a todo el grupo.

—¿Por qué siento que, si utilizo mi clarividencia en Zachary, estará pidiendo que alguien lo mate?

—Por primera vez, estoy totalmente de acuerdo contigo, Rachel. —respondió Zachary recibiendo un suave codazo. Levantó su mano despidiéndose de Dexter, Grace y Jesse— No crean que estaré ocupado después; la noche de películas se mantiene.

—¡Suerte, campeón! La traes muerta. —Deter levantó su voz, observando la espalda de los dos operadores retirarse—. Pobre diablo, perdió una apuesta con Joao, seguramente.

—¿Ustedes pasan tiempo con Zachary? —Rachel arqueó una ceja en dirección a Grace.

—¿Qué quieres que te responda? Es un buen tipo —respondió Grace subiendo y bajando los hombros.

—Me odia.

—¡Ja! —Dexter reía palmeando con fuerza la espalda de Rachel—. ¿Cuántas personas no te odiaban antes de ser tus amigos?

Rachel fue a responder, viéndose notablemente dudosa. Levantó un dedo que bajó poco después. Sin decir más, caminó alejándose del grupo, ignorando por completo la pregunta del pelirrojo.

—La mataste con esa, Dex —Grace sonrió, chocando sus puños con su compañero.

 

 

—El equipo rojo: ¡Rachel, Ellie, Ao Bing, Alice, Taara, Zachary! El equipo Azul: ¡Engel, Carol, Jack, Ne Zha, Lei Qiang, Joao! —Lindsy anunció los equipos, esta vez sentada en una silla reclinable.

Cada operador se acercó a su respectivo equipo. Rachel y Joao se pasaron, por un lado, chocando sus palmas para desearle suerte al otro. Miró de reojo al alto rumano pálido, asintiendo con su cabeza.

—Final de la tercera ronda… —Qué emoción —comentó el rumano de largo cabello, manteniendo una expresión desinteresada en su rostro.

—Anímate, rarito. —Ne Zha restregó sus nudillos contra la cabeza de Carol, recibiendo una filosa mirada—. Pronto terminaremos y podrás volver a encerrarte en tu ataúd o donde sea que vivas en Transilvania.

—Dios, qué gracioso. Me parto de risa. —respondió Carol sin ánimo alguno.

Por otro lado, Rachel, quien usualmente no se metía en temas ajenos, fue vencida por su curiosidad. Se acercaba a Zachary con pasos lentos, deteniéndose junto a él cuando el británico la miró arqueando una ceja, esperando que dijera algo. Recordó el evento de la mañana, frunciendo aún más el ceño.

—¿Qué quieres?

—¿Resulta que tienes corazón?

—Quizás te saque el tuyo.

—Nop —Rachel miró a otro lado con una sonrisa—. Además, trátame mejor. Me debes una, ¿cierto?

Zachary frunció los labios. Soltó un ligero gruñido antes de responder.

—Le pedía consejos sobre el manejo del aura y preguntaba qué ocurrió con ese flow que falló. Su rostro fue suavizándose poco a poco.

Rachel no dijo nada. Volvió a mirar a Zachary, que la estudió de arriba abajo.

—Por un momento, te vi como a una amenaza; luego me obligué a mí mismo a negar eso. —Zachary le dio la espalda, dirigiéndose con Fred, el mayordomo más cercano a ello— Eso es todo.

La de chaqueta azul dejó ir a Zachary sin realizar más preguntas. Tampoco era que necesitara más para entender lo que había ocurrido.

El grupo de Rachel fue arrastrado a través de uno de los árboles por Fred. Este último se fue. En cualquier momento, Lindsy marcaría el inicio de la ronda, por lo que Rachel inmediatamente encendió su aura, utilizando su clarividencia.

—Una pregunta, Rachel —Ao Bing levantó su mano—. Cuando explicaste sobre la clarividencia, dijiste que puedes sentir las emociones de los operadores incluso sin encender tu propia aura. —Era una simple pregunta que quería responder para saciar su curiosidad, aunque los demás prestaron atención con bastante interés.

—Sí, pero demasiado limitada. —Rachel respondió, aun rastreando al otro grupo mientras hablaba—. Solo puedo sentir las emociones cuando fluctúan en el aura o de por sí las dejan salir, y eso solo pasaba en ciertas ocasiones, no siempre. Ahora es más común para mí.

«Eso debería ser imposible». Taara frunció el ceño. La primera regla de oro en la operación es que nada que no esté usando aura puede sentir el aura. «¿Qué más cosas me ocultas, querida maestra?» La casi treintañera de cabello morado vino a su cabeza fugazmente. Luego tendrían una buena charla.

El sonido de una explosión dio inicio al juego. Los que aún no habían encendido su aura lo hicieron y la de chaqueta azul encontró fácilmente al equipo rival.

—Joao, Ne Zha y Jack se fueron; por un lado, van rápido, están siguiendo a Joao. —Rachel miró de reojo a su grupo—. Engel, Carol y Lei Qiang irán por otro, pero están tardando. Quizás planean algo.

Zachary dio un paso al frente.

—Muy bien, esto es lo que vamos a hacer.

—¡Alto! —Ellie levantó su voz, un tanto ruborizada. Todos la miraron— ¡Yo iré a encargarme de Jack y del pingüino, ¿sí? Puedo con él.

—¿Cómo? —Zachary cruzó sus brazos, repicando su dedo contra su antebrazo—. ¿Qué te hace pensar que puedes ganar?

—Tengo un arma secreta en mi “Galería de Habilidades”. —respondió, juntando sus manos. Su tono fue más conciso; estaba segura de poder ganar— En el mejor de los casos, podía vencer a Joao y Ne Zha luego de vencer a Jack, pero me aseguraré de correr con el peluche para asegurar el punto extra.

Zachary no demostró nada ante el plan, pero Ellie empezaba a representar una gran amenaza para su posición. Su actual empate la dejaría muy arriba si conseguía tres puntos más. Zachary, para alcanzarla tendría que vencer a dos enemigos, dándoles el golpe de gracia u obtener el otro pingüino.

—Confío en ti, Ellie. —Rachel interrumpió la conversación. Tomando la mano de la morena de rizos, cuyos ojos brillaron de alegría al escuchar esas palabras.

—Ray…

—Igual, ninguno aquí podría detenerte si lo intentas. Así que ve y lúcete, maga. —Rachel soltó la mano de Ellie, golpeando suavemente su hombro. Le indicó la dirección a la que el grupo de Jack se dirigía— Todos tuyos.

Zachary quiso gritarle a Rachel, dando órdenes al grupo de esa forma sin importarle lo que pensaran los demás. «Le es tan sencillo tomar esas decisiones. Por supuesto, a diferencia de ti, los otros sí queremos ganar». Estaba a punto de hablar, pero al recordar las palabras de Joao, se resignó.

—Ellie, encárgate de Jack —dijo Zachary—. Ao Bing y yo nos encargaremos de Ne Zha y Joao.

Ellie asintió, tomando los hombros de ambos para desaparecer de la vista de Rachel, Taara y Alice, que miraron asombradas lo que ocurrió.

—Wow… Qué ganas de ser como Ellie. —comentó Alice, desganada.

—Quizás cuando pases dos mil años reencarnando, un día, quizás, solo quizás, puedas ser un cuarto de lo que es Ellie. —Taara respondió despectiva, ignorando cómo Alice bajó su mirada sin ningún ánimo.

—Basta con los problemas y el sentimentalismo… Vamos.

 

 

Lei Qiang miró en dirección a donde Joao afirmó que estaba el pingüino. Ese sentido del olfato era extremadamente útil. Dio un aplauso, volteándose en dirección a Engel y Carol.

—Bueno, vamos. —Sonrió entusiasta. Su sonrisa desapareció al instante que vio a Engel sentarse en el suelo—. ¿Beatrice?

—Avancen sin mí. —Beatrice miró al suelo—. Voy a ser otro punto gratis para Rachel o quienes vengan con ella.

—Ay… Engel. —La asiática se acercó a la joven, que poco a poco fue sentándose en el suelo. Las palabras la traicionaron, ninguna salía de su boca, por lo que miró a Carol de reojo, rogándole con la mirada que la ayudara.

El rumano rodó los ojos. Miró su celular un momento, tratando de ignorar cómo el aura de Engel indicaba a una joven adolorida al borde del llanto. Carol suspiró, maldijo, volteó su rostro. Trató de retrasarlo tanto como pudiera, pero al final se acercó a Engel, deteniéndose frente a ella.

—¿Qué se siente ser insuficiente, Beatrice? —Sus ojos grises se cruzaron con los ojos azules de la danesa, mirándola desde arriba.

Lei Qiang estaba por regañar a Carol, pero el repentino llanto de Engel la detuvo. Insegura de qué debería hacer, prefirió alejarse de ellos, yendo en busca del pingüino.

«Sí, sí. Los voy a dejar solos, tienen cosas de que hablar». Lei Qiang continuó su camino, deseándole suerte al pálido hombre de largo cabello.

—Ah, Beatrice. —Carol chasqueó su lengua, soportando el patético llanto de la mujer.

Engel abrazó sus piernas, encogiendo sus hombros sin poder detener las lágrimas o el temblor de su barbilla. Sus ojos se tornaron de un tono rojizo. Más pronto que tarde, se tomó ambas muñecas con fuerza, clavando sus uñas nuevamente.

—No lo entiendes… —Buscó explicar en medio del llanto, pero era difícil— Ya hice de t-todo. ¿Qué ma-más? ¡Traté de ser suficiente! —Engel se levantó, estirando a los lados ambos brazos—. ¡Me esforcé! ¡Lo di todo! Traté de ser como papá; me planteé un objetivo: Destruir a Rachel. ¡Seguí el consejo del señor Lawrence! Y mírame… Soy un desastre, soy una operadora patética.

Beatrice se miró los brazos. Aquellas manos impotentes e inútiles que nunca han sido capaces de hacer algo por sí mismas. Temblaban como si acabase de recibir uno de los habituales regaños de su padre, que de seguro vería este momento de quiebre en la danesa.

—Debería solo abandonar este evento y ya.

—Taara, Rachel y Alice se acercan. —El pálido chico miró en dirección al bosque. Parecía ignorar por completo el discurso de Engel.

Eso la hizo reír un poco. Limpió las lágrimas de sus mejillas, sintiéndose estúpida al creer que recibiría algunas palabras de consuelo de parte de Carol, pero para ella era mejor así. No las merecía. Según su padre, ella jamás había ganado algo que de verdad se mereciera.

—Lindsy, por favor. Envía a Louis por mí. No quiero seguir participando. —Engel caminó al árbol más cercano, que reventó en pedazos por el impacto de una esfera de aura negra. Engel cayó al suelo por aquel susto— ¡Carol! ¿¡Qué mierda!?

—Engel —Carol endureció su mirada. Manteniendo sus ojos fijos en la joven de vestido rojo—. Estás estancada por todo lo que has dicho.

—¿Qué?

—Nadie te puede enseñar a cómo tienes que ser un operador. —Carol caminó hacia ella, estirando su mano. La ayudó a levantarse— No importa cuánto lo intentes, tu aura es roja, no puede ser azul, no puede ser verde. Tu aura siempre será roja, así como el cielo siempre será azul, así como siempre serás tú misma sin importar cuánto trates de cambiarlo.

Engel contrajo los músculos de su rostro; trataba de contener el llanto, pero le era demasiado duro. Carol limpió las lágrimas de sus mejillas, alejándose unos pasos poco después.

—Ah, tengo un corazón demasiado amable —dijo el rumano sin interés alguno. El aura negra alrededor de su cuerpo creció exponencialmente, siendo estudiada por Engel, que no podía sentir qué tan fuerte era o siquiera leer alguna de sus emociones—. Ha sido suficiente descanso por hoy.

 

 

Jack tomó al oso. Dudaba de sus capacidades para mantenerlo a salvo. Miró de reojo a Ne Zha, entregándole el peluche con una pequeña sonrisa en su rostro.

—Ten, eres más apto para cuidarlo.

—No, gracias. —Ne Zha reía, negando con su cabeza— Es muy bonito y todo que aprendas de tus errores, pero yo vengo a pelear contra los fuertes y a disfrutar. No estoy desesperado por puntos.

Jack, boquiabierto, asintió con la cabeza. Respetaba la opción que tomó el asiático de delineador rojo. Generó una masa de carne en su espalda, donde guardó el peluche de pingüino.

Joao abrió la boca; antes de gesticular palabra alguna, una ráfaga de viento arrancó las hojas de los árboles, su cabello revoloteó y, más importante, Jack había desaparecido del centro del grupo, dejando solo una estela blanca que desapareció en un parpadeo.

—¿Qué? —Ne Zha siguió con la mirada la enorme fila de árboles arrastrados, por donde una línea de tierra que había salido volando seguía hasta donde la vista se perdía.

—¿¡Qué!? —Joao levantó sus brazos, impactado.

Jack reforzó su cuerpo tanto como pudo luego del primer golpe. Decidió utilizar toda su aura luego de verse tan afectado sin saber lo que había ocurrido en verdad. Su pecho ardía, varias costillas fueron destrozadas, además de que fue separado del resto del grupo.

Extendió de sus brazos mazas de carne que se enterraron en el suelo, deteniendo su impulso, observando por fin a su atacante. La maga con cabello alborotado sonreía enormemente, con una sonrisa arrogante; de pie a unos cuantos metros, inclinó su cuerpo en una reverencia.

—¿Asustado, grandote?

Jack no se dio el lujo de responder; no podía por culpa del daño. De su pecho decenas de tentáculos se estiraron, buscando desgarrar a la peligrosa maga. Entonces su costado fue impactado de nuevo; no pudo verla. Atacó con un pequeño retraso, de nuevo no golpeó nada, pero en su costado derecho recibió otro potente golpe que arrancó la carne creada por aura e incluso generó un enorme daño en su cuerpo principal.

«¿¡Qué clase de poder es ese!?» Logró detectar su aura, dándose la vuelta solo para presenciar las suelas de Ellie estrellarse contra su pecho, obligándolo a expulsar todo el aire de sus pulmones mientras la maga lo estrellaba contra el suelo. Quedó inconsciente al instante debido al repentino dolor.

La maga se paró sobre el cuerpo inconsciente de Jack, bajó con cuidado y, de una patada en su costado, le dio la vuelta, observando el pingüino algo magullado, pero intacto.

—Ven con mami, precioso. —Ellie limpió el muñeco, dándole unas sacudidas— Lo siento, Jack, pero tengo a mi hermosa madre, que no pienso dejar que sobreexploten, y a un hermanito al que le daré una vida maravillosa… —Ellie escupió el cuerpo de Jack. Dándole la espalda para retirarse.

Su aura casi se había agotado por completo, por lo que dejó de usar la operación de River. Mantenerla por más de 40 segundos mientras corría le sería algo imposible. Apenas recuperó su propia personalidad, se dio la vuelta para bajar la cabeza frente a Jack.

—¡Señor Jack! ¡Lo siento mucho, no quería ofenderlo! —No quería ni imaginar cómo la verían su madre y su hermano. Aunque por algo no le había revelado la existencia de estos videos. Mientras ellos no consiguieran contactos con miembros del congreso, lo cual era básicamente improbable, jamás verían este lado de la maga de rizos.

Vio el cielo, Ne Zha se acercaba con fuego, por lo que era momento de retirarse con alguna habilidad de desplazamiento. Frente a ella, una lista de habilidades que solo sus ojos eran capaces de ver apareció. A punto de elegir una de sus habilidades, parte de su abdomen fue desgarrado al ser empalada desde su espalda por una lanza plateada con una punta negra.

El aire escapó de sus pulmones, sin saber cómo reaccionar, antes que pudiera tomar la lanza, un golpe en su cuello acabó por noquearla.

—¿¡Ellie!? —A pesar de ser de distintos equipos. Ne Zha aterrizó al ver a esa extraña figura cubierta por un aura negra.

Podía ser descrito como un maniquí con ropas negras, más al estilo gótico. Tenía un rostro pintado con grandes ojos felices sobre una gran sonrisa, hizo desaparecer la lanza, que luego recreó para no dañar más a Ellie al sacar su lanza.

—¿¡Tú quién carajo eres!?

El robot no respondió, pero la voz de Lindsy aclaró cualquier duda. Al mismo tiempo, Zachary y Ao Bing llegaron para confirmar el estado de la mujer que se ofreció a encargarse del más problemático ella misma.

“¡Carol Ardelean +1 un punto! ¡Jack pierde un punto! Ellie se mantiene igual”.

—¿Carol? —Ne Zha guardó silencio luego de mencionar al rumano de larga nariz estrecha. Significaba que estaban del mismo equipo.

—¡Bing! ¡El pingüino! —Zachary se lanzó a gran velocidad, presionando con fuerza sus cuchillos. Ao Bing reaccionó ante el grito, mientras que Louis apareció rápido en el campo para tomar a Ellie como a Jack y correr a un árbol para transportarlos al hospital.

—¡Excelente! —Sin heridos en el campo, Ao Bing atacó con estacas de hielo; el maniquí gótico fue destrozado. Ne Zha se impulsó con fuerza de sus pies, materializando su lanza en una estocada a Ao Bing, repeliendo sus ataques con llamaradas de fuego.

Ao Bing, sorprendido de haber destruido tan fácilmente al autómata creado por Carol, se elevó un poco, antes de ser arrojado al suelo por dos rayos de aura que lo golpearon directo en su espalda. Los rayos negros lo mantuvieron contra el suelo, llevándolo a gritar de dolor. Las piezas del autómata se armaron de nuevo, generando otro lancero que rápido pisó el cuello del inmóvil Ao Bing para noquearlo.

“¡Carol Ardelean consigue +1 punto!”

Ne Zha, asombrado por la aparición de otros dos autómatas, uno de color negro que cargaba dos cañones en sus costados, otro de color blanco con dos pistolas. Si de algo estaba claro el asiático, era que Carol poseía mucha más aura que Ao Bing y Ne Zha.

Zachary tomó el pingüino, dispuesto a huir sin mirar atrás, pero las llamaradas de Ne Zha lo obligaron a desviarse de su camino, entonces, disparos de aura alcanzaron su costado, provocando grandes daños que trató de ignorar. Antes de darse cuenta, había sido rodeado por completo.

El lancero, el pistolero, el de los cañones y Ne Zha bloquearon cualquiera de sus salidas, por lo que Zachary se detuvo, dejando caer su cabeza sin intención de luchar.

—Me rindo.

Soltó al pingüino, el lancero se acercó con pasos robóticos, se agachó para recogerlo. Zachary movió su brazo para decapitarlo, pero el lancero lo evitó con facilidad en el último momento, evitando el corte de la cuchilla. La lanza blanca con filo negro atravesó el estómago del moreno, derrotándolo en un solo movimiento rápido.

Zachary tomó la lanza, escupiendo algo de sangre en el rostro sonriente del autómata.

—¿Qué clase de monstruo eres? —preguntó con dificultad antes de ser noqueado, dejando en el aire sus palabras.

El autómata lancero repitió lo mismo que con Ellie, desapareciendo y reapareciendo su lanza. Ne Zha observó todo con su cuerpo inmóvil, dos de los autómatas desaparecieron mientras la voz de Lindsy anunciaba los nuevos puntos. El lancero tomó el pingüino, retirándose sin siquiera mirar a Ne Zha.

“¡Carol +1 un punto!”

 

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