—Y lo hubiera logrado de no ser por ese... Dios, sueno como un villano de Scooby-Doo.
Los miembros del grupo de Rachel asentían con sus cabezas. Jazka acariciaba el cabello de Alice, tratando de consolarla por su pobre cantidad de puntos, mientras que Grace se balanceaba en su silla con las piernas sobre la mesa.
—¿Chico entrometido? —Jesse preguntó burlón.
Rachel no sintió ánimos de continuar con la broma. Se levantó de su asiento, acomodando su gabardina gris. Su expresión preocupó ligeramente a Lindsy, pues aquella cara inexpresiva le advertía que Rachel estaba por llevarse al límite.
«Ella todavía no sabe manejarse cuando llega a ese punto... No hagas nada estúpido, Ray». Lindsy suspiró. Golpeó ligeramente la mesa con sus dedos, escuchando cómo su compañero habló junto a ella.
—Es mucho más linda cuando tiene esa mirada en sus ojos... Qué belleza.
Lindsy lo ignoró. Aquella belleza podía cautivarla a veces, pero conociendo la situación actual de la mente de Rachel, lo ideal no era que llegase hasta este punto.
—Solo se está convirtiendo en otra operadora más... —dijo Grace no tan fuerte, pero este comentario no pasó desapercibido para la operadora de verde, que lo miró por un momento antes de levantarse y dirigirse a la salida, regresando a su habitación.
El pelirrosado y el pelirrojo se miraron por un momento. Ninguno dijo nada que ambos no se hubieran mencionado ya. Con cada día, Grace confiaba en que las palabras de Zachary eran acertadas.
Lindsy abrió la puerta, sorprendiéndose con la presencia de Arthur. Iba a saludarlo hasta que observó al hombre que venía junto con él.
Rachel caminó a la habitación de Renate, hasta que recordó cómo ella había dicho que lo mejor era entrenar con otras personas para no acostumbrarse demasiado al estilo de Renate. Generar ese tipo de costumbres sería perjudicial para ella.
«Entonces... Quizás debería entrenar con Lei Quiang o con Lindsy». Apenas pensó en la princesa de verde, se llevó una mano a su cuello, acariciando con suavidad una de las múltiples marcas en él. «No... Lindsy, no, eso no será un entrenamiento».
Con un rubor notable, Rachel se dio la vuelta. La silueta de Lawrence Logan extendiendo sus brazos hacia los lados fue lo primero que vio, para su pesar.
—Qué desgracia.
—Grosera. —Lawrence, desanimado, bajó los brazos entrecerrando sus ojos. Pronto, sonrió de nuevo y palmeó el hombro de su protegida— Vi todo el video ya. Supongo que tienes unas enormes ganas de entrenar ahora mismo para la pronta siguiente ronda... Pero, es hora de que vengas con uno de los grandes.
—Ah. ¿Y dónde está que no lo veo? —Rachel examinó el pasillo con la mirada, recibiendo un repentino zape en su cabeza.
No dudaba de sus habilidades. Había escuchado muchas cosas de Lawrence Logan al pasar de los meses. Hijo de una familia adinerada, heredó la empresa de su padre Ludwig, además de una enorme riqueza. Desde su juventud despertó aura a una temprana edad, los catorce. Se sabe que formó parte de un grupo que sirvió a los Erradicadores.
Los miembros del gran grupo A.L.L.M.A, antes de ser disuelto después de un tiempo y que cada uno siguiera su propio camino eran Arthur, Lawrence, Leena, Mary y Alexei. No sabía mucho sobre lo peligroso o poderoso que podía ser Alexei, pero los tres hombres de este grupo de seguro eran monstruos en el término de la operación.
Rachel lo siguió en silencio. Llegó al patio detrás de la gran mansión, uno lujoso, lleno de caminos de piedra que recorrían toda la zona, pasando junto a una fuente y algunos arbustos rellenos de flores, farolas plateadas iluminaban toda la zona esa fría noche. Rachel no se fijó mucho en aquellas decoraciones y miró a Lawrence con confusión.
«No, no hay necesidad de preguntar, me dirá estúpida. De seguro piensa que, como no tengo una habilidad única, no es necesario que alguien me vigile, y si lo hacen, no importa».
Rachel se detuvo a la par de Lawrence. Se cruzó de brazos esperando que el de mechón blanco hablase. Al pasar unos segundos, se hartó de ver esa sonrisa de idiota.
—¿Qué coño quieres que te diga?
—¿Cómo te fue utilizando esa percepción avanzada? Lógicamente.
Rachel rodó los ojos. Pensó por un momento antes de responder.
—Mejorando, más rápido de lo que yo esperaba, de hecho.
—Tienes un talento innato para utilizarlo. Es normal que se te haga fácil. Me pregunto si es pura casualidad o lo heredaste de Arthur.
—Dejémoslo en casualidad. —Ella chasqueó la lengua apartando su mirada—. Por favor, dejémoslo en casualidad.
—Ay, qué delicada, pero tenemos un pequeño problema. —Lawrence señaló con su barbilla.
Rachel tomó un profundo suspiro, maldiciendo en su interior para darse la vuelta y observar cómo Cosmopolita caminaba hacia ellos. A punto de retirarse, Rachel fue detenida por Lawrence, que la jaló con fuerza de su hombro.
—¿No quieres dominarlo mejor? Yo no puedo enseñarte sobre esto, Ray.
—No sé por qué sigo confiando en tu palabra.
—Eres estúpida.
Lawrence reía en voz baja; Rachel dejó de luchar al tener a solo unos pasos a "su padre". Apartó su mirada de forma instintiva, pero debía admitir una cosa. «La superpercepción es una característica muy rara... De todos los operadores que he conocido, solo yo y este estúpido la tenemos».
Aunque no quisiera, la única persona que podía ayudarla en esto era su padre. El operador más experimentado, el más fuerte. ¡La única persona presente con el conocimiento para explicarle cómo utilizar mejor su percepción avanzada del aura!
—No.
Fue la respuesta de Rachel. Arthur y Lawrence la miraron extrañados. El primero miró al líder de los Logan con confusión; esperaba que este dijera o hiciera algo que la hiciera cambiar de parecer. Según el plan que acordaron, Lawrence juraba que Rachel aceptaría, ya que "había madurado".
Ambos se habían equivocado de nuevo con lo testaruda que Rachel podía ser.
—¿No? —repitió Lawrence, buscando ocultar su tono anonadado.
—No, exactamente. No, hijos de perra. —Ella frunció su ceño, señalando a Arthur con su dedo— No quiero nada de ti, nada. Yo lo descubriré por mí misma. Dale información a Lawrence o haz lo que quieras... Pero no me sentaré aquí a escucharte, Arthur.
Sus quejas fueron interrumpidas cuando su cabello fue alborotado por un fuerte viento. Rachel entrecerró los ojos, quitándose el cabello de la cara, dándose cuenta de la presencia de un hombre desconocido que ahora estaba de pie junto a Arthur. Este nuevo operador dio un silbido, cubierto con un aura blanca.
—Mierda, de verdad eres un padre terrible, Arthur.
Rachel lo estudió de arriba abajo, más pálido que cualquier otra persona que hubiera visto; incluso su cabello era de color blanco por completo. Por un momento llegó a pensar que era de la familia Vasíliev, pero descartó la idea. Miró de reojo a Lawrence, esperando una respuesta. Fue una gran sorpresa para ella ver una cara de total disgusto en su benefactor. Muy pocas veces había visto esa expresión de desagrado y asco.
—¿Qué haces aquí, River?
—Escuché de tu evento. Como me resultó interesante, quise venir yo mismo a confirmar los talentos de la nueva generación que le servirán a los Erradicadores. —River se acercó a Rachel a supervelocidad, conectándole un ligero piquete en su nariz con su dedo, obligándola a retroceder del susto.
—¡Velocista!... ¡Sí! ¡Claro! Ustedes pueden hacer lo que quieran, claro que hay velocistas. —Con ojos brillantes, Rachel se acercó a River, estudiándolo minuciosamente con un entusiasmo muy raro de ver en ella.
Los dos hombres presentes que la conocían bien quedaron pasmados ante una Rachel tan sonriente y emocionada por un tema que no fuera la comida. River los miró con confusión, mientras que Rachel lo rodeaba, mirando su ropa. Ambos disfrutaban de usar gabardinas.
—De hecho, muchos operadores usan este estilo de ropa... —comentó para sí misma, ignorando cómo era juzgada por la mirada de los otros tres—. Señor River, ¿verdad?
—Si me vuelves a decir señor, me aseguro de dejarte en la zona más alejada de la mano de Dios, pero sí, River en persona.
Rachel entendió el sentimiento. Asintió con la cabeza y juntó ambas manos con una enorme sonrisa.
—¿Puede correr, por favor? ¡Los velocistas son de mis personajes favoritos en las historias! En el segundo lugar están los exorcistas.
—Jaja, me alegraría haberte preguntado.
River cubrió su boca. Con una risa divertida, cumplió la petición de Rachel, corriendo por todo el patio, dándole la vuelta múltiples veces en tan solo unos instantes. Rachel se sintió satisfecha, dando algunos saltitos de emoción sin importarle la mirada de los presentes.
River volvió al mismo lugar, subiendo los hombros con una sonrisa arrogante, esperaba los halagos que no tardaron en llegar en forma de fuertes aplausos.
—¡Ya decidí cuál será mi operación!
—Bueno, si tienes una cantidad de aura monstruosa, eres del tipo de operadora que es mejor en el cuerpo a cuerpo y puede reforzarse o modificar tu cuerpo, podrías, pero la cantidad de aura que necesitas para que este poder sea viable es anormal. Si no, nunca podrías ser similar a mí.
River se tomó la molestia de explicarle a la niña. Cualquiera podría volverse un velocista, pero su rendimiento en combate o usando su habilidad se vería totalmente basado en cuánta aura tenía para mantenerse corriendo. River fue bendecido con una enorme cantidad de aura que lo ponía a la par contra los mayores exponentes de la operación.
—¿Cómo cuánta?
—Para ser como yo... Suficiente como para ser considerada del top diez de operadores.
Rachel miró de nuevo a Lawrence, que se sintió utilizado al ser tratado como la Wikipedia personal que la enana utilizaba cuando necesitaba un conocimiento general sobre el mundo de la Operación. Por sus capacidades actuales y lo que suponía, entonces no le era viable convertirse en un velocista. Eso mató por completo su buen ánimo.
—Aaah, los diez mejores operadores del mundo, ya sea por poder o estatus. —Señaló a Arthur con su índice—. El número uno entre los operadores, versátil, con dinero, aclamado, la mano derecha y el primero en el que piensan los Erradicadores cuando necesitan a alguien competente.
Lawrence fue interrumpido por River, que abrazó a Rachel por sus hombros, caminando un poco con ella mientras enfatizaba sus palabras, estirando su brazo libre y moviéndolo de lado a lado.
—Luego estoy yo, a solo unos pocos pasos de tu padre, River, El Destello Blanco. Lo último que los Impíos y enemigos de las Naciones Unidas apenas ven cuando se me ordena erradicarlos.
—También, es el nieto de William Baskerville.
Todos quedaron en silencio por un momento. River no esperaba que Lawrence fuera a revelarle tal cosa a alguien sin importancia momentánea, pero supuso que, porque era la hija de Arthur y estaba en una situación especial, estaba al tanto de la existencia de su "dulce" abuelo. Pero, aunque esperaba una reacción exagerada, Rachel solo asintió calmada.
—¿Esa es tu respuesta al escuchar eso?
—Bueno, sé que Baskerville, según Lawrence, está a cargo de los Erradicadores y mantiene en línea a los operadores. Veo que el nepotismo aquí es muy normal, porque su nieto es de los más fuertes... Pero sinceramente me vale mucha verga, no me voy a involucrar con él ni quiero saber mucho además de: ¿En qué puesto estás, Lawrence? ¿Y qué tan fuerte es Baskerville?
—Primero, Baskerville no es un operador. —los tres hombres temblaron con la sola idea de que el jefe de los Erradicadores un día empezara a brillar como ellos. Rezaron a Dios que jamás sucediera algo así—. Solo es muy influyente, tiene una mano de hierro y mantiene el mundo controlado... Con mi ayuda, claro.
—Sí, ajá. —River no parecía muy convencido con eso último que dijo Lawrence, pero escuchó como Arthur fingió toser para cambiar el flujo de la conversación.
—Sí, y Lawrence no importa en los puestos, pero dejemos este tema para ayudarte. Tienes que aprender más de tus habilidades.
Rachel fingió no escuchar a Arthur. Fijó su mirada en River, que ladeó su cabeza sonriente y se sentó en el suelo, luego de traer a supervelocidad una silla para él. Lawrence se señaló a sí mismo, indicándole que le trajera una, pero River lo ignoró y se sentó.
—Hay algunos de ustedes que me interesan, en especial tú. Así que, aprovechando eso, vengo a darte algunos consejos.
No sintiéndose bien por aquellas palabras, Rachel miró de reojo a Arthur por un momento. Suspiró, sentándose en el suelo para recibir la tutela del segundo más fuerte de los Operadores.
—He visto los videos de todos. Aprendes rápido y tienes futuro para ser una buena operadora, pero te seré sincero... Mientras no tengas una operación, no sirves como peleadora individual, Rachel.
—Ahg, eso ya lo sé. —Rachel bufó. Se sentó en el camino, mientras que Arthur abría un portal para buscar varias sillas de la mansión, sentándose él y Lawrence, pues, aunque le trajo una silla a Rachel, ella no se levantó.
—Supondré que tienes tus metas, motivaciones, cualquier idiotez que pienses, pero cuando tú no sirves para algo, debes tomar otra postura diferente. No porque ahora intentes algo más, abandonarás tu objetivo principal para siempre.
—¿Quieres que me convierta en el perro faldero de alguien fuerte cada que pelee?
—Exacto —River le guiñó un ojo, chasqueando sus dedos—, esa Beatrice Engel lo hace. Incluso siendo mejor que tú, ni idea por qué, pero haz eso... No tienes que someterte a la voluntad de otros si no quieres esperar que hagan todo por ti, pero necesitas alguien que pueda ayudarte. No eres Arthur, no eres yo, eres débil.
Rachel no supo si la estaba ayudando o solo estaba alardeando su fuerza, pero tomó el ejemplo de Engel, pensando que ella siempre estaba acompañada por alguien problemático y fuerte, pero según Carol, ella debía permanecer fiel a sí misma para poder mejorar su aura, ese era uno de los motivos por los que estaba avanzando tan rápido en primer lugar.
—Creo que hacer equipo me vendría bien, no como Engel con Zachary, que él hizo todo y ella solo debía correr, más bien, quiero una verdadera relación de trabajo en equipo como la que tuvo con Taara, que me ayude, pero no me restrinja lo que puedo hacer.
El velocista asintió. Entendía a lo que Rachel se refería, ella parecía estar muy bien instruida sobre las características del aura. Él no podía hablar mucho sobre esto, de hecho, estaba seguro de que ninguno de los tres eran los más indicados para explicarle a alguien como ella sobre el aura, pues siempre han sido considerados monstruos en su manejo, pero no podía desperdiciar la oportunidad de presumir.
—Entonces, haz como hace Lawrence todo el tiempo. —Miró de reojo a Lawrence, que esperaba ansioso la respuesta del albino con gabardina blanca— Sé una rata y, aunque hagas dúo con alguien más fuerte, busca que el resultado te beneficie mucho más a ti que al que de verdad hace todo el trabajo. Conviértete en la perra más grande del mundo.
—...Entiendo. —Aunque dudaba del nombre que había colocado, creía que ese sería un buen consejo—. ¿Quisieras ayudarme a entrenar mi percepción avanzada del aura?
—Adelante, Lawrence, muévete y sirve para algo. Ayudemos a la niña. De seguro será una gran operadora.
Lawrence se levantó y Rachel se detuvo. Debía ponerle un nombre mejor. Exploró varias opciones, hasta que asintió con la cabeza.
—Clarividencia
En una de las salas de descanso en la mansión Logan, iluminada por un hermoso candelabro, Zachary se sentó en el sofá junto a la ventana, observando de reojo a Rachel desde las afueras. Casi había ido corriendo al ver la aparición de River, pero se detuvo, pues no hablaría con alguien como él hasta ser uno de los ganadores de este evento.
«Este es mi último paso... Si no logro quedar entre los primeros lugares, no merezco estar aquí».
El ruido seco de un libro golpeando la mesa frente a él lo hizo voltear la mirada. Joao, que llevaba puesta su gran camisa negra con rayas blancas y cuello de tortuga, dejó un libro de historias de terror sobre la mesa. Abrió la página, mostrándole al británico una historia sobre fantasmas, que estaba junto a otra de hombres lobo.
—¿Tu poder está inspirado en historias de terror?
—No lo estuvo al inicio, te digo, fue como una epifanía, de seguro ese estado que han usado los demás. El flow.
—Me alegra que estuvieras haciendo tarea.
Zachary no actuó muy sorprendido, aunque cambiar por completo el entendimiento de su poder era demasiado interesante. Era verdad que tenían relación, los hombres lobo con las historias de terror le permitían convertir su habilidad de transformación en una con muchos más usos.
—Creo que podré convertirme en cualquier criatura de terror mientras pueda adaptar sus habilidades a mi cuerpo... Pero, créeme, al convertirme en un espíritu y volverme intangible e invisible gasto demasiada aura, y hay un tiempo de enfriamiento entre cada transformación. Además, debo aprender a controlar la transformación.
Zachary sonrió ligeramente, con esa información, su comprensión sobre el aura estaba mejorando gracias a esta información.
«Es como si dividiera mi habilidad en subcategorías... No, cómo seguir un camino. Joao pudo haber permanecido como un hombre lobo o algo relacionado con ellos, pero tomó otro camino que expandió mucho más la base de su poder. Significa que yo puedo hacer algo similar».
El moreno se llevó una mano al mentón, preguntándose ¿De qué podía ser capaz? ¿Cómo podría expandir su propia habilidad? Responder de forma correcta a esta pregunta le ayudaría a alcanzar su mayor objetivo, además de permitirle eliminar del tablero al engranaje averiado.
Cansada por el exceso mental que le provocó usar su clarividencia, Rachel se recostó en la espaciosa cama mientras estudiaba en su mente los resultados de las horas en el patio con tres de los pilares de la operación. La mayoría del entrenamiento era tratar de predecir dónde y cuándo River la golpearía o si Lawrence la electrocutaría.
—Si ellos no quieren que yo vea sus emociones y sus acciones, de verdad no voy a poder. Supondré que es por la diferencia entre nuestros niveles, pero, aun así, empiezo a acostumbrarme a realizar varias tareas mientras mantengo activa mi clarividencia, pero es agotador. Son muchas cosas a la vez.
Lindsy, su compañera de cuarto y adorada organizadora, mantenía la puerta del baño en el cuarto abierta, escuchando las palabras de la rubia mientras se cepillaba los dientes mirándose al espejo. Conocer esta extraña habilidad del aura era una sorpresa. Creía que sabía lo básico, pero que Rachel y Arthur compartieran una peculiaridad que le permitiera esa comprensión tan profunda de otros la tomó desprevenida.
—Creo... Que eres muy suertuda. —Terminó de cepillarse. Guardó el cepillo para luego verse en el espejo, solo en la noche era el único momento del día en el que podía sacarse la bufanda. Observó aquellas marcas hechas por Rachel y las acarició con una sonrisa. Aunque pronto desaparecerían por completo. Fue a la cama con pequeños saltitos para tirarse junto a su agotada enana. No tardó en acariciar su cabello—. Con una ventaja así, podrás cambiar las tornas de un combate u otras situaciones relacionadas con la operación... Solo, ten cuidado y no te dejes llevar por las emociones de otros.
Rachel estaba a punto de burlarse de Lindsy, pero se dio cuenta de que burlarse de lo que pasó aquella noche sería cruzar una línea que solo Dexter tendría el descaro de cruzar. Entendía a la perfección que esos sentimientos escondidos de Logan por ella estaban en su pecho desde hace tiempo, nunca bromearía de forma tan cruel con eso.
—Necesito una habilidad única, quiero ya hacer mi operación. —La rubia hizo un puchero, golpeando repetidas veces el colchón.
—Pronto, Ray, pronto... Ahora. ¿Qué planeas hacer cuando llegue el momento?
—No lo sé... Solo podré planearlo una vez conozca a mis compañeros.
Lindsy asintió orgullosa del avance de su amada. Jamás se cansaría de decirle lo mucho que la apoyaba. Su mano bajó de la cabeza de Ray hasta su espalda, acariciándola lentamente.
—¿Estás muy cansada o quieres ver unos capítulos de Supernatural o Doctor Who?
Aunque su intención era dormir, renacida, Rachel sacó su celular. Se dio la vuelta en la cama y apegó a Lindsy con ella, acurrucándose juntas para ver series antes de acostarse a dormir.
Taara lanzó varias almohadas al suelo. Utilizaban uno de los cuartos recreativos para disfrutar de algunas películas de terror esta noche. Ya dormirían bien al día siguiente, pero por el momento, quería pasar tiempo con sus compañeros. Consiguió invitar a varios de los participantes: Engel, Ellie, Lei Quiang y Ao Bing aceptaron. Los demás ya tenían planes.
Con las luces apagadas, las únicas en la habitación iluminada únicamente por la gran televisión, eran la danesa, Beatrice Engel. La bruja, Ibb y ella misma, aunque Ibb ya iba de salida para buscar a los otros por petición de Taara.
—No puedo dormir en las noches a menos que se haga muy tarde, ¿sabías? —Fue la forma de la india de sacar conversación. Observó a Engel, que solo llevaba una camisa roja con mangas largas y un short negro.
—Eso es malo para tu salud, deberías estar bien descansada para los combates o las acciones diarias casuales... ¿Por qué no puedes dormir? —Engel tomó una lata de refresco de uva, empezando a beber.
—Me es difícil estar lejos de casa. Mis padres siguen en la India, trabajando... Es como cuando duermes de niño en casa de un amigo y se te hace raro. No están las cosas de tu cuarto, tus peluches, tus libros... —Taara soltó un suspiro melancólico. Extrañaba levantarse en su cama e ir a desayunar con su madre.
—Hmm. Ya —Engel apartó su mirada al televisor, con su mano libre empezó a buscar alguna película para que fuera la primera en la lista, pero al sentir a la india a solo unos centímetros del costado de su rostro, Engel se dio cuenta por dónde venía el asunto—. No.
—¿Acaso no extrañas tu casa? ¿Cómo es vivir como la hija única de los Engel?
—Como cualquier otra familia de operadores —respondió dejándose caer sobre el colchón en el que estaba, cubriéndose el rostro con una almohada.
—Ay, vamos. Nunca hablas de ti, casi siempre que interactuamos, solo eran saludos en una reunión aburrida o porque nuestros padres conversaban. Quisiera saber qué hay debajo de la niña perfecta, y más por esta actitud que tienes tan de repente.
Taara era una joven movida por su curiosidad. Podía llegar a tales extremos que organizaría todo un momento donde ella se quedara sola con Engel para sacarle una respuesta que lleva días esperando. Beatrice se dio cuenta de esto, apartando la almohada para mirar a su contraria con ligera molestia. Taara no quiso ocultarlo.
—Solo no me agrada Rachel, ¿fin? No hay una gran explicación. —Su muñeca fue tomada con brusquedad. Engel buscó evitarlo, pero Taara utilizó aura rápido para evitar cualquier resistencia. Al tener el brazo de Engel libre, pudo apreciar mucho más de cerca que en el video de la ronda anterior cómo todo el brazo de Engel estaba lleno de cortes recientes.
Engel apartó su brazo, encendiendo su aura. Se alejó de la india con molestia, ocultando de nuevo aquellas heridas.
—No te incumbe, por favor... No hagas preguntas de esto.
—Engel... Cuando te curan, heridas como esas desaparecen, ¿cómo no quieres que me interese si te llenaste el brazo de rasguños en solo unas horas de haber terminado la ronda? —Taara acortó la distancia entre ambas. Tomando la mano temblorosa de Beatrice. Trató de tranquilizarla con una sonrisa gentil, pero Engel se mantenía desconfiada—. ¿Por qué te haces estas cosas?
—Solo no tengo nada que hacer cuando estoy sola.
—¿Tiene algo que ver con esa actitud hacia Rachel?
—Por favor... —Engel apartó la mirada, hasta que, de un momento a otro, alejó con fuerza a su contraria—. ¡Pedazo de mierda! ¿Por qué crees que debe importarte lo que yo haga? Esto me lo hice a mí porque una idiota como ella me distrajo y por eso perdí.
Engel se levantó del colchón, dirigiéndose a la puerta de salida. Taara quiso decir algo, pero prefirió dejarla irse. Poco después, Ibb volvió con los demás que debía traer, pero al ver a Taara sola, supuso que las cosas salieron como ya habían sido previstas por ambas.
Engel hizo sonar su cuello, disfrutando del clima actual de las montañas, aunque parecía que iba a llover en cualquier momento. Observaba cómo Louis y Fred traían la ruleta para preparar a los equipos de la última ronda de la papa caliente.
—Ojalá sea un equipo con gente bastante fuerte.
No se quejaba si tenía a uno o ambos hermanos de compañeros, o a Jack. Si podía estar con alguno de ellos en el equipo y Taara, la victoria estaría básicamente asegurada para su grupo. Necesitaba puntos urgentemente.
Miró de reojo a Taara, que hablaba de algún tema con Ibb al que Engel no le ponía atención. En su mente continuaba rondando lo que pasó ayer, lo que provocaba que hirviera su sangre.
—Cuidado, le vas a abrir un hueco en la nuca.
Engel redirigió todo ese desprecio a Rachel, para luego sonreír y tratar de revolver su cabello para burlarse de su patética derrota de ayer. Rachel levantó su puño, indicándole que la golpearía si la tocaba. La danesa rodó sus ojos, dándose cuenta de un ligero cambio en la joven amante de las gabardinas. No llevaba su usual cosplay. ahora vestía un short negro con líneas blancas a sus costados. arriba llevaba una camiseta blanca de mangas cortas, una gruesa línea diagonal de color verde cruzaba la camisa entera desde un hombro hasta la cintura y sobre ella una sudadera celeste con capucha.
—¿Dónde está tu cosplay del doctor? —preguntó Engel con curiosidad.
—¿Qué coño te importa? —Rachel respondió al instante, casi interrumpiéndola.
Engel frunció el ceño, ligeramente molesta. Esa reacción le sacó una gran sonrisa de satisfacción a Rachel. Se detuvo frente a ella, alzando un poco la vista para cruzar sus miradas. La más pequeña no estaba nada nerviosa, de hecho, ansiaba decir aquellas palabras.
—Haciendo el cuento corto, quiero que sepas que no importa cuánto tú y el bastardo de Zachary traten de hundirme, no les daré la satisfacción de quebrarme.
El resentimiento entre ambas, incluso sin aura, era casi palpable, en lo que los nombres de la ruleta eran enunciados por Lindsy a todo pulmón. Rachel se dirigió junto a Carol, ignorando la mirada de la silenciosa pero enojada Engel. Segundos después, los equipos estuvieron listos.
Rojo: Zachary, Joao, Ne Zha, Ao Bing, Carol y Ellie
Azul: Jack, Taara , Alice, Lei Quiang, Rachel y Engel,
Ambas rubias, al escuchar sus nombres en un mismo equipo, abrieron de más los ojos y se miraron con confusión.