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#48 Querer Ganar

Espejo De Bolsillo · por kappoff00 · 13 de agosto de 2026

Pasando su mano sobre la ropa ensangrentada, Rachel ocultó su dolor a través de una sonrisa torcida. Hubiera preferido desmayarse y perder a tener que soportar parte de su piel cortada de forma tan horripilante. Dirigió aura a la zona del corte para aligerar el ardiente dolor en su abdomen.

—Algo excesivo... ¿No lo crees, Jack el Destripador?

Rachel levantó la mirada de su abdomen, sorprendiéndose al observar la planta del pie de Zachary, estrellándose contra su rostro de un momento a otro. Rachel cayó al suelo unos metros más alejada del británico, que materializó una daga y la lanzó contra su muslo. La joven herida se arrastró por el suelo, evitando por poco la daga. Su respiración agitada se hizo más evidente, a la par que sus verdaderas emociones se reflejaban en su rostro. Incluso en un momento como este, Rachel mantenía un férreo control de sus emociones, evitando cualquier filtración a través de su aura.

—¡Zachary! ¡Maldito hijo de perra!

Rachel se levantó sin intenciones de apartar su mirada de Zachary, que la estudiaba con detenimiento, sin expresión, manteniendo aquellos apagados ojos verdes en su contrincante.

—¿De verdad me odias tanto?... Eres un loco. —Buscó en sus recuerdos todos los momentos que había compartido junto al británico desde que iniciaron los juegos. No recordaba haberle hecho nada demasiado malo. Sus ligeros roces no significaban nada para la inexperta operadora.

«En serio solo me odia porque soy yo...» Incluso dándose cuenta, todavía no podía entender cómo le era posible guardar tanta hostilidad en contra de ella cuando no se conocían para nada.

—No te odio. —Contestó tajante. Corrió en contra de la rubia, blandiendo su alabarda por un costado. Esperaba que Rachel buscara esquivarla hacia atrás, pero ella decidió tomarla directamente de su mango. Bufó molesto; Rachel, de un salto, giró por encima de la alabarda. Zachary separó la mitad de esta, reaccionando rápido con un giro para golpear el estómago de Rachel con la agarradera de la alabarda que volvió a formarse.

Con ese impulso, arrojó a Rachel contra el suelo. Manteniéndola inmóvil mientras presionaba su estómago con la alabarda. Los gritos de la rubia no se hicieron esperar al sentir como parte de su herida tan reciente era presionada sin piedad.

—Tienes tanta suerte de que me regañaran por mis... Métodos extremistas; si no, estuviera siendo incluso más rudo contigo. —Comentó en un ligero susurro que solo escucharon ambos. El moreno se regocijó ligeramente ante la expresión adolorida de la furiosa Rachel. El engranaje desalineado por fin estaba teniendo una lección de realidad.

—¡Púdrete! ¡Perra!

—Se te acaba el tiempo. Niña vulgar.

Rachel quebró el arma con fuerza bruta. En eso superaba a Zachary, que se apartó tranquilo, incluso dándole la espalda a su oponente sin sentirse amenazado. Sus provocaciones provenían de que, obviamente, no perdería en su contra. De ningún modo.

—No tienes nada más que ofrecer. Anda, muéstrales a los operadores lo patética que eres.

Ignoró su provocación. A pesar de que quería romperle la cara y sacarle los ojos, Rachel llegó a una triste conclusión.

Esta batalla estuvo perdida desde un inicio.

«¡Pero no porque esté perdida no significa que no vaya a luchar!» pensó la de gabardina antes de acomodarse un mechón de cabello detrás de su oreja, manteniendo su expresión determinada. Fue entonces que se dio cuenta de la leve fluctuación en el aura de Zachary.

«Sí... No saldré de aquí de igual forma... No, no. No, ¡voy a usarla con toda la intención de ganar!»

Alejando su actitud derrotista tan usual en sí misma, Rachel apretó sus puños, buscando entablar una conexión con el aura de Zachary para poner en marcha la super percepción del aura a la cual le cambiaría el nombre después. El británico solo la observó de pie, preparándose para enfrentarlo sin dudar.

—Eres una loca suicida. Si no fuera un entrenamiento, estarías muerta. ¿De verdad quieres pertenecer a un mundo como este?

—¡Cállate! Loco obsesivo del orden. Deberías empezar a buscarte tu propia vida. —Rachel sonrió burlona. Sintiendo a la perfección cómo, a pesar de tener una cara tan inmóvil como una estatua, Zachary se sintió ligeramente molesto.

—No soy un obsesivo del orden. El mundo necesita más gente como yo y menos como tú. —Zachary se llevó una mano frente a su rostro, levantando su índice para enfatizar sus palabras—. Eres el peor tipo de idiota, inútil, desobediente; crees que haces lo correcto; todos los operadores podríamos terminar en bolsas de basura por alguien como tú. Quizás no soy el único que lo piensa de manera tan extremista, pero aprovechando que estoy en la mira de todos... ¿Qué tal si charlamos hasta que explotes? —Zachary no recibió una respuesta. Algunas piedras volaron a su rostro y él la esquivó haciéndose a un lado con facilidad.

Los pensamientos de Zachary eran casi translúcidos para Rachel; mantener esa habilidad mientras realizaba varias tareas a la vez, mantenía aura en su herida y se cuidaba de que Zachary no la durmiera de un golpe, sobrecargaba su cerebro. Era esforzarse demasiado, mucho más de lo que estaba acostumbrada.

—No tendrás el puesto del cosmopolita.

Ella lo predijo, Zachary buscaría golpearla en su costado solo para provocarla. Su intención no era derrotarla ahí mismo, solo mantenerla ocupada hasta que acabase el tiempo.

El moreno se movió como Rachel había previsto y ella decidió no escatimar en aura. Todas sus reservas envolvieron su cuerpo, era la única manera de poder evitar sus ataques por la diferencia de velocidad entre ambos.

Los ojos verdes del británico se abrieron confusos, la alabarda solo había tocado el aire. Además, los finos dedos de la rubia palmaron su hombro mientras saltaba a un lado y huía a toda velocidad con grandes zancadas.

"¡Zachary Hill del rojo es la nueva papa!"

Antes de escuchar a Lindsy, Zachary emprendió rumbo a cazar al engranaje defectuoso que se creía más listo que el promedio. No la permitiría alcanzar a Engel o a alguien que ella fuera capaz de tocar.

«Niña estúpida».

Al tener a Rachel a la vista, Zachary lanzó varias de sus cuchillas de aura contra sus piernas. La rubia, sin necesidad de voltearse, evitó las cuchillas de un brinco, volteando en el aire para arrojar más piedras que había recogido en el camino. Al caer, siguió corriendo sin mirar atrás, confiando únicamente en los pequeños destellos de su conexión con el aura de Zachary, que de verdad estaba molesto, estaba segura de que en su mente la llamó "maldita malcriada".

Zachary esquivó las piedras por un costado.

«¡No puedo! ¡No puedo correr! Me va a alcanzar demasiado rápido. ¿Qué hago? ¿Qué hago?».

—Superestrella.

Ella apretó sus dientes, Zachary intentó tocarla para alejarse, pero la rubia frenó en seco, tomando la muñeca de su perseguidor, dirigió más aura a su mano para mantener un fuerte agarre capaz de partirle la muñeca de ser necesario.

Los dos se detuvieron. Zachary estrechó su mirada, resoplando por la nariz al quedar en tal punto muerto. Rachel le guiñó un ojo antes de escupirlo a sus ojos. El moreno evitó la saliva y cacheteó a la rubia por capricho. Intentó liberarse del agarre, pero no le era posible. Abrió la palma de su mano atrapada, generando de nuevo una lanza con la que intentó atravesar el estómago de Rachel, pero ya ella había previsto algo como esto y, en un extraño movimiento para Zachary, ella dirigió la mayoría de su aura a su brazo luego de evitar su ataque, agachando un poco su cuerpo para luego girar sobre su propio eje, arrastrando al moreno.

—Duerme bien, perra.

Sin permitirse ser noqueado tan fácil, creó en su mano libre otra alabarda, pero antes de poder atacar, Rachel fue rozada por aquel corte en su costado. Su agarre en la muñeca del moreno se aflojó, lo que le permitió alejarla no sin antes darle una palmada en su mano, pasando la papa a la rubia, fue entonces que la expresión adolorida de Rachel por el corte se convirtió en una sonrisa triunfante.

—¿Qué?

Toda el aura de Rachel pasó a su pierna, que utilizó para patear a Zachary, aprovechando ese giro que había utilizado para desestabilizarlo y obligarlo a atacar, dejándolo vendido al verdadero plan de Rachel. La patada en su costado lo arrojó al aire tan fuerte como le fue posible. El moreno salió volando sin poder evitarlo. El dolor en su costado nubló su mente por unos segundos, lo que fue suficiente para evitar que detuviera su despegue al aire.

Al recuperar sus sentidos, cuando pudo mirar al suelo, no vio a la rubia por ningún lado.

«¡Maldita sea!... Joao no mentía. Su percepción del aura está a otro nivel. Maldito Arthur» pensó, luego tomó un profundo suspiro para relajarse. Esto fue un error de cálculo al no medir que Rachel era muy superior a él en fuerza. No espero que se le ocurriera algo como esto para ganar tiempo. Era su culpa por subestimar a su adversario «Es una perra idiota, pero a veces puede usar ese cerebro suyo». A muchos metros sobre aquel bosque, Zachary perdió de vista a Rachel, que había escondido su aura, lo que lo llevó a frustrarse más.

"¡Rachel Ficks es la nueva papa!"

«Quería convertirse en la papa y tener vía libre para ir por Engel... ¡Ella no quiere ganar! Solo quiere hacer perder a Beatrice. ¡Qué infantil!»

Cayó en picada de nuevo al suelo, concentrando toda su aura en los pies para aminorar el daño. Apenas regresó a tierra. Corrió en la misma dirección a la que Rachel iba cuando logró escapar por primera vez en su combate.

Rachel debía haber alcanzado una distancia razonable en ese tiempo, así que corrió utilizando toda el aura que pudiera. Con suerte, Engel se habría alejado mucho más de lo previsto. Una pared de fuego se levantó a la lejanía. Ne Zha estaba teniendo un enfrentamiento. Zachary decidió cruzar a su izquierda, pues Engel entonces habría cambiado de dirección para no entrar en un territorio peligroso.

«Ella puede encontrar a Engel, si puede leerme en pleno combate, eso no le será difícil... ¡Maldita sea!»

Con poco menos de medio minuto, Zachary aceleró el paso, negando rotundamente perder de una manera tan patética, no contra ella. Jamás contra ella.

«Vamos... ¡Vamos!»

Pocos segundos después, pudo sentir el aura de alguien pedir auxilio, la llamada que Engel tendría que dar si se metía en problemas con cualquier otro mientras estuviera en esta ronda. ¿Quién iba a pensar que Rachel terminaría escapando del británico?

Abriéndose paso entre los árboles, Zacchary por fin divisó la espalda de Rachel. La presa que tanto buscaba estaba en su propia cacería, Beatrice Engel parecía haber caído en alguna provocación de Rachel. Ambas estaban listas para chocar y enfrentarse.

Rachel borró de su mente casi todos sus deseos, sus pensamientos, había dejado quedado casi completamente vacía. Su único objetivo era tocar a Engel a último minuto, no le importaba lo que siguiera después.

«Vienen dagas por mi espalda». Se movió a un costado, al igual que Engel. Ambas rubias se apartaron de la dirección de las desesperadas dagas de Zachary, que cada vez acortaba más la distancia entre él y Rachel.

Engel, por su lado, sabía lo que su rival tenía en mente, no lo permitiría. Seguía siendo mucho más rápida y fuerte, le arrancaría la cabeza de un solo puñetazo antes de que Rachel sea capaz de tocarla. A punto de recibirla, una palmada gélida tocó su espalda. Engel se sobresaltó y miró hacia atrás, atónita de la aparición de un cuarto competidor que apenas mostraba su presencia justo en la recta final.

Por ese descuido, Rachel logró tocar a Engel, o, mejor dicho, golpearla con un fuerte puñetazo en su costado que la alejó unos cuantos metros.

—¡Sí!

El sonido de una explosión provocó que Zachary detuviera su carrera. Los tres minutos habían pasado. Cerró sus ojos, molesto, hasta que los volvió a abrir y observó a Joao a unos pasos de donde estaba Engel. Su cuerpo era extraño. Como si una ilusión estuviese cobrando vida poco a poco mientras salía de la tierra.

"¡Engel -2 puntos!"

—¡Eso! —Rachel apretó el puño con fuerza al mismo tiempo que escuchó la voz de su adorada Lindsy. El plan había sido un rotundo éxito.

"¡Rachel, -2 puntos. ¡Joao +2 puntos! En diez segundos habrá reinicio".

La sonrisa de Rachel desapareció poco a poco, sin creer que había escuchado que perdió dos puntos. A unos metros de ella, Zachary cayó sentado al suelo, sin saber cómo debía sentirse ahora mismo.

«¿Qué?... ¿Cómo que perdí?, pero sí me saqué de encima a Zachary. Yo, yo... Yo toqué a Engel a último momento». Con labios temblorosos, miró a su alrededor, notando a Joao, que parecía haberse "materializado" por completo. Rachel lo conectó con su derrota, pero aún no entendía cómo.

—¿Qué acabas de hacer?... ¡Joao! ¿Qué mierda hiciste, maldito!?

Joao estiró su brazo izquierdo hacia un costado. Esta extremada empezó a volverse transparente junto con la ropa que llevaba, casi se podría decir que era invisible, había que concentrarse bastante para verlo.

—Lo aprendí de ti... Los débiles también podemos mejorar, así que decidí hacerlo... Siento haberte usado como carnada, pero Zachary hubiera sido mucho más duro contigo y luego me estorbaría.

Joao regresó su brazo a la normalidad. Zachary asintió con la cabeza, manteniendo una profunda admiración por su compañero, que había esperado en las sombras el momento oportuno para robarse la gloria a último momento.

«Pero... Pero creí que su poder era transformarse en hombre lobo... ¿Fue el Flow? ¿Utilizó Flow y consiguió otra habilidad? Eso significa... ¿Joao puede transformarse también en un fantasma?».

Rachel conectó puntos, sin prestarle atención a la voz de Lindsy resonar en todo el bosque, después de todo, había sido eliminada.

"¡Reinicio! ¡La papa ahora es de Jack y Ellie!"

—Me usaste para garantizar tu victoria... Ja, claro, esto sigue siendo un duelo todos contra todos al final... —Rachel vio cómo todos sus esfuerzos habían sido arrojados a la basura sin más. Negó con la cabeza, sin poder creerlo, se había esforzado tanto—... Bueno, cosas que pasan... no significa que no lo hice bien.

La rubia se acercó a su compañero, dándole palmadas en su hombro mientras reía de forma incontrolable. Joao fue contagiado por aquella risa, tomando la mano de Rachel en un fuerte saludo.

—¿Qué te pareció?

—Eres un maldito perro oportunista. ¡Pero eso fue increíble! ¡Así se hace! ¿Y me dices que lo aprendiste de mí? Casi me haces sentir avergonzada.

Mientras ambos compañeros celebraban la victoria de Joao. Engel permaneció sentada en el suelo, cubriéndose el rostro con sus manos temblorosas, nuevamente había sido humillada. Estaba casi segura de que, de no haber sido por Joao, hubiera frustrado todos los intentos de Rachel por tocarla. Se levantó de su lugar, pasando junto al moreno, dedicándole un vistazo rápido.

—Eres un puto inútil. —Luego de esas palabras, Engel se alejó de la zona.

Zachary ignoró el insulto, o al menos eso intentó, pues por confiado Rachel había encontrado una oportunidad para ganarles a ambos, esto solo la hacía quedar mucho mejor ante la vista de los demás operadores. La hija del más fuerte, con un potencial explosivo que aumentaba cada vez más rápido.

Había fallado, Rachel Ficks quizás no consiguió puntos, pero ahora estaba un paso más cerca de mejorar.

«Yo... No puedo aceptar este resultado... No la dejaré seguir avanzando».

Tragándose su orgullo, humillado de que su plan no se completó y tuvo que ser salvado por su compañero, Zachary se levantó y se acercó a Joao, tomando su mano en un firme apretón.

—Felicidades, amigo mío.

—Creo que podré alcanzarte en poco tiempo, amigo, tienes que evolucionar también.

Rachel trató de ocultar su sonrisa ante aquella ofensa, se dio la vuelta para acercarse a uno de los árboles. Ya había sido derrotada, así que no tenía nada que hacer en el campo de combate. Cuando Zachary estaba por marcharse, ella lo miró de reojo.

—Después de Engel, el siguiente serás tú... No te pongas tan cómodo, lunático del control.

Zachary fingió no escucharla. Solo siguió su camino, mientras que Rachel fue arrastrada dentro del árbol por Percival, marcando el final de su participación en esta ronda.

 

 

Trozos de tierra y pasto reventaban en decenas de pedazos, saliendo disparados en todas direcciones. Los agujeros en la tierra de seguro serían un enorme dolor de cabeza para Jazka. Tardaría semanas enteras en reparar todo el daño que Jack dejaba a su paso tratando de aplastar a Ne Zha. La perla demoníaca: el heredero de los Zhu evitaba como podía al grotesco bárbaro de dientes y carne. Sentía que algo era diferente en esta confrontación.

A pesar de que sus golpes eran mucho más agresivos que en las anteriores rondas, su velocidad había aumentado considerablemente, y Ne Zha estaba casi seguro de que no apuntaba a matar, pero no estaba dispuesto a confirmarlo. El asiático apuntó al americano con su lanza de punta de fuego. Una gran llamarada envolvió al rubio rodeado de carne que aumentaba su fuerza.

Jack salió de las llamas, reemplazando la carne roja carbonizada por una nueva, mientras que perlados dientes blancos salían disparados de su cuerpo. Ne Zha se impulsó con fuego para volar y esquivarlo, pero su pie fue tomado por Jack de su tobillo.

Antes de poder reaccionar siquiera, toda la fuerza del más alto chocó con su estómago. Ne Zha dirigió tanta aura como pudo para evitar daños demasiado graves, pero fue superado por completo. Seguía siendo un golpe directo de un operador centrado en el combate físico contra uno centrado en media y larga distancia. El cuerpo de este último salió volando, rompiendo múltiples árboles en el proceso, ahora siendo él la papa.

«¡La nueva papa es Ne Zha!»

De entre los arbustos, con sus ropas blancas asiáticas y su cabello azul largo, Ao Bing fue testigo de la abrumadora paliza que Jack le dio a su hermano jurado. Se acercó lentamente al ganador del combate, dando pequeños aplausos mientras sonreía.

—Fue sorprendente su desempeño, señor Jack.

Estudió toda la pelea de inicio a fin, fue bastante corta, y Jack había esperado a que el tiempo se acortara mucho más. Lanzarse contra lo primero que viera al escuchar su nombre provenir del altavoz sería contraproducente.

Muy pronto sonaría de nuevo, anunciando la victoria del rubio, que miró de reojo a Ao Bing sin responder palabra alguna, apartando su mirada. Ao Bing realizó un silencioso puchero detrás de este, tocando el hombro de su compañero.

—¡Hey! Tampoco seas tan-

Sin dejarlo terminar aquella frase, Jack lo tomó de su cuello en un parpadear. El cuerpo del peliazul quebró el suelo debajo de él, su aura se debilitó luego de ese ataque tan repentino. Escupió sangre, observando cómo Jack alargó la distancia entre ambos, mientras que el aura de Ao Bing pasaba a ser de color morado.

No solo eso, su ropa cambió a un conjunto de mangas largas moradas, llenas de decoraciones de estrellas, mientras su piel blanca como la porcelana se oscurecía, su largo cabello se enrizó, recuperando su original tono castaño, revelando la apariencia del "Ao Bing" falso.

No era nadie más que la maga Ellie Orión.

—Ja... casi... Maldición. —Con una sonrisa forzada, Ellie tosió algo de sangre, escuchando cómo la voz de Lindsy resonó en todo el bosque, anunciando su derrota.

"Jack +4 puntos, Ellie y Ne Zha -2".

Ella maldijo en su interior, quería aguantarse hasta que solo quedaran dos segundos o incluso uno, pero su plan había fallado desde el primer momento. Como pudo, se sentó en el suelo.

—¿Qué fue lo que me delató? —Ella jadeó adolorida, pero no podía ocultar su curiosidad.

—Tu disfraz era perfecto, pero Ao Bing no habla como un imbécil... Segundo, hubiera hecho lo mismo si lo hubieras copiado a la perfección, solo para asegurar.

La respuesta de Jack obligó a sonreír a la derrotada Ellie. Ella se dejó caer sobre el suelo, aprendiendo de su error, aceptando que no hubiera podido conseguir su plan contra los monstruosos reflejos de Jack.

"¡El equipo rojo gana por una superioridad numérica! La tabla será actualizada con sus puntos actuales y podrán revisarla en enfermería. ¡Bien hecho con el juego de hoy!"

Jack cerró sus ojos aliviado. En esta ronda consiguió cinco nuevos puntos, recuperando su puesto como uno de los tres elegidos para recibir el favor de los Logan.

—Esto es más complicado de lo que pensé.

Agradeció en silencio las mecánicas de esta ronda. Al igual que todos los demás, fue recogido por Louis y Fred, que los llevaron a la enfermería de su respectivo grupo para ser tratados.

 

 

Primeros puestos:

Jack 2: 2 + 2 + 1 = 7

Ao Bing 1: 2 + 1 = 4

Zachary 0: 2 + 1 = 3

2 puntos:

Taara 3: -1 = 2

Joao 1: 2 - 1 = 2

Lei Quiang 3: +2 -2 -1 = 2

1 punto:

Engel 2: - 2+ 1 = 1

Carol 0: +1 = 1

0 puntos:

Alice, Rachel, Ellie, Ne Zha = 0

Taara Yadav se cruzaba de brazos, inflando su mejillas en un puchero. Su nombre ya no seguía dentro de los primeros tres que recibirían el premio; maldijo en su interior, ni quería mirar a la "bruja" junto a ella.

—Vaya idiotas. Debo decir que su cooperación es horrenda. ¿Por qué no buscan reunirse y formar alianzas? —Ibb, utilizando como bastón un paraguas rojo, estudiaba la lista con una decepción visible en sus ojos.

—No es nuestro estilo.

—Háganlo. Quizás hubieran ganado de no ser tan tercos. Ao Bing y Jack siempre pelean solos, lo mejor hubiera sido atacar entre múltiples personas.

—¿Y si se callan de una buena vez? Hay gente ahogándose en su propia miseria aquí.

Ne Zha mantenía su rostro presionado contra la almohada, apenas fue audible para la india y su maestra, que continuaban perdidas en su propio mundo, buscando un hipotético mejor camino que debieron tomar para esta ronda. La única que les prestaba atención verdadera, era Rachel.

No disfrutaba de aprender cosas que vinieran de Ibb, luego de su conversación con ella y Renate del otro día, había nacido un fuerte desprecio en contra de su personalidad. Nunca había visto a Renate tan triste hasta que ella abrió la boca, y eso era algo que no perdonaría nunca. Podía dejar pasar que le dijera que atraía la desgracia, pero jamás que lastimara las emociones de su adorada maestra.

«Ah, a veces es mejor tragarse el orgullo y tomar cualquier método de avanzar sin importar si viene de alguien que odias». Concluyó Rachel por su propia experiencia.

Ya todos habían sido sanados por Mary Scott, pero permanecía en el área de enfermerías por mero gusto. Se levantó con cuidado, observando el suelo hecho de pelaje morado creado por Kurt, y tomó su gabardina para colocársela.

«Hijo de perra». Pensó al ver nuevamente cómo Zachary había roto su camisa. Apenas volviera a casa, buscaría otra ropa para sus enfrentamientos. No dejaría que sigan dañando el regalo que le dio Lindsy... Aunque nunca lo cuidó como debía.

—Ne Zha, Ellie, Lei Quiang, levanten la cabeza. No es para tanto. Todavía quedan cinco rondas en total para que se recuperen, ya vieron que todo puede pasar.

Pasó junto a las camas de sus desanimados compañeros, revolviendo el cabello de cada uno antes de retirarse, recibiendo una pequeña despedida de Taara, que levantó su barbilla. Ellie respondió con un pulgar arriba y una sonrisa animada, mientras que Ne Zha y Lei Quiang continuaron en silencio. Solo esperaban que Ao Bing llegara a burlarse de ambos.

—Si lo escucho reírse, necesitaré que me consigas una urna.

—Buscaré la urna más fea que pueda encontrar. —contestó Lei Quiang sin levantar la cabeza de la almohada.

Rachel abrió una lata de refresco, recostada a la pared de pelaje junto a Lindsy, dio un gran trago para disfrutar del regalo que le trajo, luego eructó después de limpiarse los labios con la manga de su gabardina.

—Eres toda una dama, Ray.

—Amén.

Rachel sonrió, levantando la lata de refresco al aire, luego bajó la mirada sin poder ocultar que estaba algo desanimada. Lindsy lo notó de inmediato y golpeó el hombro de su amada con su codo.

—No pongas esa cara, lo hiciste excelente. Lograste evitar al mismísimo Zachary y, por lo que vi, ¡mejoraste muy rápido en eso de la superpercepción! Felicidades. —Lindsy aplaudió con una sonrisa contagiosa, Rachel asintió.

—Sí, una vez soy más consciente de cómo usarlo, se vuelve muchísimo más fácil, como si siempre hubiera estado conmigo... Puedo explotarlo mucho más, solo necesito más práctica.

—¿Pero lo que te molesta es...? —Lindsy recostó su cabeza en el hombro de la rubia, que frunció el ceño unos segundos.

—Me esforcé mucho... Y a diferencia de otras veces, estaba segura de que funcionaría. De seguro nunca había hecho algo tan bien... Pero falló. —Negando con su cabeza. Rachel bajó su mirada, dejando el refresco en la mano de Lindsy— Yo quería ganar...

Rachel resaltó sus labios, dejando salir un quejido tan lento como triste. Joao había robado por completo su oportunidad de lucirse contra alguien que ella consideraba superior en todo sentido. Esto le afectaba mucho más ahora que su problema con Zachary estaba creciendo.

—Las cosas no siempre salen como queremos... Solo vuélvelo a intentar hasta que lo consigas. Si lo hiciste una vez, de seguro puedes reproducirlo. Yo estoy muy orgullosa de ti.

La de ojos azules se mantuvo inexpresiva hasta sentir un rápido beso en su mejilla. Con su rostro teñido de rojo, Rachela sintió y aceptó aquellas palabras. Estaba segura de que lo haría mejor en el siguiente intento, sin más que decir, todo el grupo volvió a la mansión poco después, esta vez, utilizando uno de los portales de Arthur.

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