"Si el mundo funciona como un mecanismo diseñado cuidadosamente para ser funcional, entonces los Operadores son un cúmulo de engranajes defectuosos que están en constante vigilancia".
Zachary se recordó a sí mismo la filosofía por la que se regía. Recostó su frente a la ventana de aquel bus, ignorando la mayoría de las conversaciones que se llevaban a cabo de camino a la segunda prueba.
Disfrutó de la vista que le otorgaban las praderas y montañas fuera de Velké Hvězdy; no tardarían en llegar a su destino, pero Zachary se sentía intranquilo. Anoche disfrutó de un pastel de tres leches, teniendo un momento de relajo hasta que Joao interrumpió y le dio la noticia de que Rachel Ficks había ganado su duelo contra Andrei Vasíliev. Luego de eso, pensó por el resto de su postre hasta antes de dormir a las diez de la noche.
«Su actuación en el combate fue patética, y solo ganó porque Andrei era un hablador, pero también pensé que era solo un sacrificio en la primera ronda».
"Rachel era un operador inepto". Fue su principal pensamiento, pero estaba equivocado. No sabía si el factor suerte estaba involucrado, detestaba el destino, no creía que la vida y las acciones de las personas fueran dirigidas por una fuerza externa. Todos los humanos eran responsables de sus propias acciones, eso pensaba Zachary Hill. Pero esta intrusa, que se lanzó sin aviso a este frágil mundo, empezó a generar méritos.
—Es casi absurdo.
—¿Cómo dices?
Ante el murmullo de Zachary, la joven castaña con un punto rojo en la frente y ojos marrones observó curiosa a su compañero de asientos. Zachary negó con la cabeza, manteniendo su usual inexpresión. Taara Yadav no apartó la mirada, manteniendo una sonrisa en su rostro curioso. Al darse cuenta de que no estaría satisfecha con un no como respuesta, Zachary soltó un pesado suspiro.
—Estoy algo sorprendido por los recientes logros de la hija de Arthur, eso es todo. Son inesperados.
—Rachel se está esforzando mucho, eso me parece muy genial de su parte. —Taara respondió con inocencia, sin darse cuenta de cómo su compañero rodó sus ojos, pensando en que ella era una total idiota—. Quién sabe si en algún momento nos alcance a nosotros.
—Imposible. —dijo inmediatamente el moreno.
—¿Por qué? Ella está esforzándose.
—Es inmadura, inexperta, torpe y, si tuviera que ser más vulgar, imbécil.
—Todos alguna vez hemos sido inmaduros, inexpertos y torpes, Zachary. —Taara contestó con humor, pellizcando confianzudamente la mejilla del moreno de ojos verdes—. Ella será más inexperta, pero consigue solucionar sus problemas y nunca se rinde, ya eso es admirable. Un día será fuerte, de seguro, más fuerte que nosotros.
Zachary alejó la mano de Taara, dejando hasta ahí la conversación, regresó su mirada a la ventana, sin prestarle atención a Taara, que realizó un pequeño puchero.
—No seas tan amargado... Socializa un poco, amigo Eres muy guapo y joven como para actuar como un hombre de 60.
Ignorando a Taara, Zachary cerró sus ojos, sumergiéndose en sus pensamientos.
«Más fuerte que nosotros, nunca se rinde. En parte, tiene razón, la repetición constante de cualquier actividad te hará mejorar en ella. Estoy tratando a Rachel como si fuera uno de nosotros, pero ella apenas está dando sus primeros pasos en este mundo... Y esos pasos están haciendo eco en todos lados».
Zachary frunció ligeramente el ceño. Recordando las palabras de aquel hombre que marcó su vida hace tanto tiempo, pero por alguna razón, ahora esas palabras flotaban sobre la chica de gabardina gris.
Nací en el distrito de Enfield, en los límites de la ciudad de Londres. Mis padres eran operadores de tercera, que, en el rango jerárquico, sería: Simples trabajadores.
Pero ellos no eran simples trabajadores, mi padre me contó que hubo un tiempo donde inició una compañía de seguros cuando yo era muy pequeño. Escaló rápidamente, llegando a tener una notable cantidad de clientes en poco tiempo, algunos incluso eran personas bastante adineradas. Mi madre me dijo que la sonrisa de mi padre iluminaba por donde pasaba y no dudo de sus palabras, era feliz con su familia y su empleo, además de que conseguimos una hermosa casa en Islington, pero escalar rápido de posición lo llevó a conocer en persona... A alguien indeseable.
Recuerdo ese día, por supuesto que lo recuerdo, lo he maldecido tantas veces que no podría olvidarlo, aunque quisiera. Bajé las escaleras de mi casa, entrando a la sala para llevarme una gran sorpresa. Había visitas, algo que era natural, pero lo extraño fue notar cómo mi padre no estaba sonriendo tan alegremente como cuando algún familiar, cliente o socio pisaba la sala.
Usualmente, mi madre llevaba algo de té y galletas, pero no se veía por toda la sala, mientras que el desgraciado larguirucho de cabello negro con tintes blancos se volteó en el sofá, levantando su mano con naturalidad para saludarme.
—Hey, pequeño. ¿Zachary? Así es verdad, sí.
La primera vez que lo vi. Bajó sus pies de la mesa de la sala y se levantó para acercarse y revolver mi cabello, no le presté atención. En cambio, observaba cómo papá no dejaba de mirar ciertos papeles en la mesa, mordiendo un lapicero con fuerza. Aquellos ojos llenos de desesperación me confundieron aún más.
—Un placer, Zach, soy el tío Lawrence. Es todo un placer conocerte. También soy como tú.
—Lawrence, solo tiene seis años, aún no lo sabe. —Papá trató de interrumpirlo, pero quedó en silencio cuando ese demonio con forma humana levantó su mano y su cuerpo fue cubierto por un brillo celeste que me dejó impactado
—Es la siguiente generación, y créeme, se acercan tiempos algo turbulentos, es mejor que prepares al niño desde una edad temprana.
Mi padre se calló a regañadientes, apartando su mirada. Entonces, el hombre brillante, Lawrence, creó pequeños relámpagos que fueron de una mano a otra, presumiendo sus trucos de magia frente a un niño.
—¿Cómo hace eso?...
—¡Tú también puedes! Solo pregúntale a tu padre y te ayudará. —Su expresión fue algo confusa, no parecía estar satisfecho— Eres amargado.
—Es que usted no me impresiona.
La sonrisa de Lawrence desapareció casi al instante, mirándome con un ligero desprecio que luego ocultó con una sonrisa forzada.
—Jaja, tu hijo es un encanto. Fue todo un placer, Denisse. Hasta la próxima.
Lawrence se dio la vuelta y tomó aquellos papeles, guiñándole el ojo a mi padre antes de retirarse sin decir otra palabra. Estoy seguro de que nunca había visto a mi padre al borde del llanto.
Al crecer, supe que Lawrence Logan era el operador más influyente de nuestra época, un hombre que no necesitaba de alianzas o seguir las órdenes de nadie más. Él estaba en la cima junto con Arthur. Fundó una gran asociación de empresas bajo el yugo de L.L. Corp. Solo es una lacra que se apoderó de las personas más débiles para incrementar su riqueza, poder y contactos. También descubrí que la empresa de mi padre era una de ellas.
Pronto, me di cuenta del podrido mundo de la Operación, la cual no aprendí hasta cumplir los doce, por petición de mi padre. En ese tiempo, investigué con su ayuda sobre la historia de nuestra gente, llevándome el mal sabor de boca al ver que fuimos los malos en cada momento importante de la historia. Era decepcionante, cada historia tras historia fue descubrir las atrocidades de nuestra gente. Nunca estuve de acuerdo. Los Operadores estaban dañados. Eran una pieza defectuosa que por alguna razón no era eliminada.
Siempre me pregunté: "¿Por qué?". Aquellos que están arriba deberían acabar con los Operadores que se salieron de la rutina de esta maquinaria, no hay sentido en dejarlos seguir cuando son tan potencialmente peligrosos, pero luego me di cuenta de que, en estos últimos años, los Operadores habían estado tranquilos, demasiado tranquilos. Algo bastante inquietante.
Seguí con mi vida, aceptando que también era otro operador más, pero diferente, no caería en la misma estafa que ellos. Yo no era especial por brillar, ni por hacer poderes estúpidos para impresionar a gente, solo era otro engranaje en este vasto mecanismo.
Creí que podría vivir así tranquilamente hasta que llegó ese día.
El día más importante en toda mi vida. Hace tres años, poco después de mi cumpleaños número catorce, llegué a casa luego de una reunión con mi padre con operadores de "tercera clase". No mucho después, supe que tendríamos una visita de alguien importante del mundo de la Operación.
—Debe ser otro bastardo enviado por Logan.
Me dije en un gruñido. Esta vez estaría presente para presenciar con mis propios ojos cómo esa lacra se alimentaba de otros para crecer. No había vuelto a verlo en persona, algo que agradecía; obviamente, Lawrence Logan no se presentaría nunca a reuniones de Operadores "como nosotros". El tiempo pasó más lento de lo usual, entonces bajé las escaleras, buscando mantener una expresión neutral para no dejarle en claro al invitado que es un parásito. Papá me ha enseñado que regular mis emociones y nunca demostrar mis segundas intenciones es esencial en el mundo de los negocios.
Al llegar a la sala, vi a dos hombres de pie en la puerta, junto a ellos estaba un joven de cabello negro con una expresión serena, pero intimidante, tenía unos profundos ojos amarillos y llevaba un traje negro formal. Fue extraño para mí, pero ninguno de los tres me presto mucha atención.
«El idiota que vino hoy debe ser importante, pfff, claro que debe ser un trabajador de ese parásito teñido».
Luego de estudiar un poco más la apariencia de esos tres, entré a la sala para encontrarme con mi padre y el enviado de Lawrence, quedando de pie al ver pasar a un hombre mayor. Mi cuerpo instintivamente se detuvo. Mi respiración y mi mente dejaron de funcionar un instante, el hombre llevaba puesto un traje de negocios marrón, tenía una escasa cabellera y entradas notables en su cabello negro con raíces canosas. Era robusto, a pesar de tener entre 65 y 70 años, mantenía un cuerpo que conservaba los vestigios de su antigua gloria.
El extraño se quitó sus lentes rectangulares y volteó su rostro, sus ojos profundos de un marrón claro mantenían una firme mirada severa que me obligó a enderezar la espalda. Me sentí presionado, como si la sola existencia de ese hombre estuviera aplastándome.
«¿Es este el enviado de Logan? ¿Quién es? ¿Por qué se siente tan extraño? ¿Es una operación que no necesita mantener el aura activa?»
Nunca sentí un terror similar en mi vida, jamás. Esta era la primera vez que quería agachar la cabeza y huir de regreso a mi cuarto para no salir hasta que esta extraña presencia desapareciera por completo.
—Buenos días, es un placer conocerlo. —Logré decir aquellas palabras, inclinando ligeramente mi torso hacia adelante, era el típico saludo de un Operador—. Soy Zachary Hill.
—Acércate.
Ante la orden del hombre, sentí cómo mis piernas temblaron, pero caminé tan rápido que parecía que correría en cualquier momento. Al estar cerca, el extraño extendió su mano, dejándome ver los callos en sus dedos. Asentí en silencio y nos dimos un firme apretón de manos.
—Así es como los hombres se saludan, niño. Antes que operador, eres un hombre. —exclamó con firmeza, pero no lo tomé como un regaño, luego agregó—. William A. Baskerville
"William A. Baskerville". Repetí varias veces ese nombre en mi cabeza, luego solté su mano y miré de reojo a mi padre, que trataba muy bien de esconder sus nervios. La mesa estaba llena de papeles que no estudié, pero ahora sentía la necesidad de matar mi duda.
—Señor Baskerville, ¿Usted trabaja para Lawrence Logan?
—¡Zachary! —Mi padre me llamó asombrado.
Baskerville levantó su mano, evitando que me regañaran, luego se quitó sus lentes con cuidado y los metió en una pequeña caja que guardó en su saco.
—¿Qué sabes de Lawrence Logan? —Baskerville no pestañeó, de hecho, pude sentir que, con él, podría expresar mis verdaderos sentimientos hacia Lawrence.
—Es un parásito. —No dudé. Tomé un profundo suspiro antes de continuar—. Se aprovecha de otros operadores para incrementar su dinero. Además, parece tener un ego sumamente frágil.
Baskerville elevó sus labios en una pequeña sonrisa, mi respuesta parecía haberle gustado. Extrañamente, me sentí bien. Era fácil darme cuenta de que ambos estábamos de acuerdo.
—Qué chico más interesante. Tienes un buen hijo, Hill. Respondiendo a tu pregunta, Zachary, no trabajo para Lawrence Logan.
La validación de aquel extraño se convirtió instantáneamente en mi mayor logro. No pude evitar sonreír y mirar a mi padre de reojo, extrañamente, aquella presión comenzaba a desvanecerse poco a poco. Si no trabajaba para Lawrence, lógicamente debía ser alguien muy superior a él, pero totalmente opuesto.
Me senté junto a papá, escuchando la conversación con atención, en resumidas cuentas, Baskerville pidió algunas de las copias de los contratos de mi padre, incluida la que tenía con Lawrence, también dio la bienvenida a mi padre a algo llamado "Erradicadores".
Luego de la pequeña charla, los tres nos levantamos. Baskerville le dio la mano a mi padre.
—Espero que podamos colaborar en el futuro. Sé que no nos decepcionará.
—Aprecio su confianza, señor Baskerville.
El hombre que formaba parte de aquella organización se dio la vuelta, dirigiéndose con sus guardias. No entendí por qué, pero en mi interior sentía que debía continuar hablando con él. Una extraña corazonada me advertía que, si solo se iba, así como así, perdería una oportunidad que no volvería a repetirse quizás nunca.
Reuní valor, acercándome sin importar los nervios.
—Este... ¡Señor Baskerville! —Sus ojos voltearon a verme, deteniéndose en el acto. Lo miré fijamente y solté las palabras que cambiarían mi vida—. Quisiera hablar de algo con usted, por favor.
—Así que eso te inquieta de los Operadores.
William Baskerville disfrutaba de un vaso de café con muy poca azúcar. Yo me senté a su lado asintiendo con la cabeza. No pedí nada al no sentir una pizca de hambre o deseos de algo.
Sus guardaespaldas se encontraban cerca de la banca en el parque cercano a donde estábamos. Preferí salir para no hablar de estos asuntos junto a mi padre cerca, era verdad que nuestra opinión era similar, pero mis pensamientos más radicales siempre han sido solo míos. Expresarlos con él me dejaría algo mal parado.
—Me dice que usted lidera a los Erradicadores y los mantiene bajo control, incluso a Lawrence Logan, pero considero que eso es... Innecesario.
—¿No crees que los Operadores deban ser controlados? Entonces, dices que eliminarlos es una mejor opción.
Quedé sin palabras al ser leído totalmente. Asentí con la cabeza poco después y solté un ligero suspiro.
—Hay más Operadores como Lawrence Logan de los que debería. Egoístas sin causa que se aferran a un pasado que la mayoría nunca vivió y solo escuchan de sus padres. ¿Por qué deja que gente tan peligrosa viva?
Baskerville tomó un sorbo de su café, escuchando atentamente mis palabras sin cambiar su expresión. A pesar de su mirada severa, no sentía que juzgara mis palabras. El tiempo pasó muy lento mientras yo esperaba su respuesta.
—Sí. Hay veces donde lo he pensado. Son pocos, la mayoría tampoco es tan peligrosa, pero al hacerlo, empezarían a ser verdaderamente peligrosos.
—No lo entiendo.
—Piensa un poco, sé que lo entenderás.
Estreché mis ojos, entonces, la cúspide de los Operadores apareció en mi mente, el hombre al que todo operador conocía, el Cosmopolita.
—Al arrinconarlos, los obligarían a cambiar sus métodos y mejorar. Nacerían más operadores como El Cosmopolita.
—Si los mantenemos calmados, evitamos un derramamiento de sangre innecesario, donde ganaríamos, es verdad, pero si podemos encontrar un uso para tu gente, ¿Por qué empezar un genocidio si es tan fácil mantenerlos felices y obedientes? Por más que insulten a escondidas a quienes los dominan, la mayoría nunca actuará en nuestra contra porque tendrían que abandonar la silla tan cómoda en la que están.
—Abandonar una jaula de oro... Para lanzarse a un terreno hostil no es algo que la mayoría intentaría.
Baskerville asintió con una ligera sonrisa. Ahora podía entender un poco mejor cómo este hombre pensaba. Era interesante, según sus palabras, que los operadores perderían, algo obvio, pero también implicaría un derramamiento de sangre innecesario.
—¿Qué los llevará a pensar así? Ya sabe, esa forma orgullosa y arrogante. —pregunté curioso, Baskerville no dudó y respondió.
—Cuando por fin entiendes que todas las opiniones no son más que una visión cargada de experiencias propias y las frustraciones internas de cada persona, entiendes por fin que cada juicio hecho no es otra cosa que una forma muy elegante de confesar lo que te carcome. —Respondió Baskerville con serenidad. No pude evitar pensar que entonces él mismo había vivido en carne propia lo peligroso que puede ser un operador arrinconado.
—Entonces, ¿Los operadores están frustrados? —Ese comentario casi me llevó a sonreír, aunque entendía a lo que se refería—. Supondré que es porque ya no son los reyes del mundo.
—Una vez los humanos empezamos a afilar nuestras lanzas, dejaron de serlo, solo era cuestión de tiempo para que se dieran cuenta. —Luego de aquellas palabras, el sabio hombre terminó su café, dirigiendo toda su atención hacia mí—. Pero, aun así, debemos tomarlos en cuenta.
—¿Por qué? Las armas modernas pueden encargarse de cualquier operador.
—Resistencia. —Baskerville levantó un dedo, lo observé sin decir una palabra y él continuó—. Resistencia, niño, no hay nada más impresionante que eso, la fortaleza de elegir no ceder aun cuando hay un gran deseo de parar. Originalmente se creía que era cualquier otro proceso, hasta que se dieron cuenta de algo fascinante: nadie puede determinar cuándo te detendrás o cuál es el límite, porque, si corres en línea recta hasta no poder más, y te dices "tan solo un paso más", sabes que lo darás. Quizás ahora no lo entiendas, pero un día verás que la resistencia en un operador es algo digno de estudio, permite que superen el límite de lo posible y vayan más allá. Eso es admirable.
A pesar de lo poco que conocía a este hombre, nunca esperé que soltara "Admirable" y "Operador" en la misma oración. Quería refutarlo, decirle que no había nada admirable en nuestra gente, pero ¿Cómo es que yo, un muchacho que de verdad no sabe nada de esta vida, iba a saber más que alguien que de seguro toda su vida ha enfrentado a estos seres inhumanos?
¿Qué puedo argumentar? Sí, este hombre de seguro ha pasado por mis mismos o similares pensamientos y ha llegado a una solución hace muchísimos años atrás. Decidí asentir con la cabeza y guardar silencio con una sonrisa en el rostro.
—No comparto totalmente su forma de ver a los Operadores, pero creo que tiene una forma muy práctica de verlos...
—Entiendo. Es bueno que mantengas tu propia visión del mundo, pero mantén en mente que los Operadores, siguen siendo humanos y me gusta pensar que los humanos, a pesar de todo, son capaces de elegir por sí mismos sus desgracias. Quienes pueden tomar de frente su dolor y seguir de pie con su voluntad intacta, terminan volviéndose invencibles. —Baskerville cerró sus ojos, bajando un poco su mirada—. No subestimes a tu gente, ni a ti mismo. Al final, son como cualquier otro humano, como yo, ellos o cualquiera en este mundo.
—Cualquiera que mantenga su voluntad a pesar de todo, se vuelve invencible —repetí con entusiasmo aquellas palabras. Una duda surgió e inmediatamente pregunté— ¿Cómo se convirtió en el líder de los Erradicadores?
Baskerville levantó su mirada, abriendo sus ojos de nuevo.
—Estuve en Vietnam, ahí enfrenté a algunos operadores; luego de eso, junto con un compañero al que respeté mucho, nos encargamos de un Operador muy problemático hace muchos años, mató demasiada gente inocente y a muchos operadores. Demostré que conocía a esta gente, su forma de pensar y que podría controlarlos. Fue un camino arduo. —Baskerville juntó sus manos. Regresando su mirada al frente. No lo demostraba, pero yo estaba seguro de que en sus ojos se reflejó un largo y doloroso viaje.
Aquella mirada severa, pero cansada por el paso de los años, era la prueba irrefutable de sus palabras. Era la expresión de un hombre que había vivido mucho.
—Es admirable, señor. Agradezco que alguien como usted le traiga equilibrio a nuestra sociedad.
—Te preocupas por cosas que ningún niño debería preocuparse, es admirable, pero aún eres muy joven. Por el momento, deja que los adultos responsables nos encarguemos.
La mano raposa del hombre revolvió mi cabello. Luego se levantó de su asiento con una sonrisa. Lo imité de inmediato.
—Señor Baskerville, siento que esta ha sido la charla más sincera que he tenido en mucho tiempo. Gracias por compartir su visión del mundo.
—Es gratificante encontrar a alguien como tú. Cada que te veas en el espejo, recuerda que también debe haber otros operadores iguales a ti, así como humanos sin aura que piensen como operadores. No todo se divide en blanco y negro, Joven Hill.
Baskerville extendió su mano. La miré por un momento antes de sonreír, agradeciendo a Dios y al hombre frente a mí por este momento, me sentía más calmado, más seguro. El mundo estaba en unas experimentadas buenas manos. Nos dimos una cordial despedida y el veterano se alejó con sus subordinados.
—... Espere... ¡Señor Baskerville!
El mayor no se detuvo esta vez, pero en vez de resignarme, volví a levantar la voz.
—¿¡Cuándo cree que pueda trabajar para usted!?... ¡Quiero formar parte de...! —Me di cuenta de que estaba por gritar el nombre de los Erradicadores en plena calle, así que me detuve.
Baskerville volteó a verme, entonces sentí un hormigueo en el estómago. Estaba absurdamente nervioso por lo que diría. ¿Un operador como yo podría trabajar junto a alguien como él?
—La próxima vez que volvamos a vernos en persona. Cuando eso ocurra, yo mismo te enseñaré todo lo que sé.
El bus se detuvo en la misma pradera de siempre junto al bosque. Lindsy y compañía bajaron del bus, que luego cambió su forma a una casa hecha de pelaje morado. De su interior, Louis y Fred salieron con la ruleta de la primera ronda.
Rachel no podía ocultar su creciente emoción, dando pequeños saltos junto a Lei Quiang, que la miró con una sonrisa confundida.
—Pareces estar muy emocionada de recibir una paliza. ¿Será que tanto golpe te está afectando?
—Jaja, qué graciosa. Esta vez no será como la primera ronda, ahora soy una Rachel que supera a esa.
—Qué raro hablar de ti misma en tercera persona.
Rachel dejó de saltar, cruzándose de brazos sin apartar su mirada seca de Lei Quiang, que solo buscaba molestarla un rato.
Zachary escuchó todo el intercambio. Su sangre ardió sin razón aparente, mientras las palabras de Baskerville flotaron en su cabeza.
«No rendirse, seguir avanzando, mantener tu voluntad a pesar de los problemas... Rachel Ficks. ¿¡Cómo se te ocurre torcerlo a tu conveniencia!?». Zachary toda su vida trató de seguir aquellas palabras, pero estaba seguro de que se había rendido con ciertas cosas más de una vez. No podía aceptar que Rachel, a pesar de ser una tonta incompetente, estuviera más cerca de las palabras de quien más ha admirado que él mismo.
Joao notó aquella expresión inusual, pero no dijo nada, su mirada se posó en la joven de gabardina gris, esperando que Lindsy diera el anuncio. La princesa esmeralda levantó la mano, acomodando la bufanda verde con la que cubría las marcas que Rachel hizo las noches anteriores.
—¡Linda bufanda, princesa! —Rachel disfrutó de la expresión avergonzada de Lindsy, que frunció el ceño con un ligero sonrojo y una sonrisa casi imperceptible.
—Idiota... —Lindsy ignoró el comentario y levantó su voz poco después—. El segundo juego que llevaremos a cabo es la papa caliente.
Todo el grupo de Operadores quedó en silencio, Alice fue la única que empezó a reír al imaginar a todos en círculos pasando una pelota entre ellos.
—Obviamente, modificada. Se repetirán los dos equipos al azar, pero al inicio dos personas recibirán "La papa caliente"; serán bombas andantes que estallarán en tres minutos. Deben tocar con la palma de su mano, o los dedos, a cualquier otro jugador para pasar la papa.
Joao asintió con la cabeza. Los demás entendieron fácilmente, aunque Jack, Alice y Engel llegaron a considerarlo bastante estúpido. Los operadores debían pelear, no jugar a juegos de niños.
—Una vez exploten, se estarán dos puntos a quien explotó y sumarán 2 a quien haya entregado la papa. El equipo que gane recibe un punto y el perdedor pierde uno.
«Esto significa que podemos quedar en empate». Rachel golpeó su cabeza con suavidad al darse cuenta de aquel resultado al ser 6 contra 6, aunque significaba un caos de igualdad extrema entre ambos equipos, siendo difícil de lograr, pero no imposible.
—Quienes reciben la papa es al azar, así que incluso les puede volver a tocar luego de que hayan entregado la papa. También hay otra forma de ganar y es superar al equipo rival teniendo el doble de miembros, un ejemplo es que queden 3 del equipo rojo y 6 del azul, o 4 del azul y 2 del rojo. Esto garantiza inmediatamente la victoria del equipo con doble cantidad de miembros. —Lindsy, orgullosa de su explicación, procedió sin más a lanzar la ruleta sin ningún truco, dando como resultado:
Equipo rojo: Ao Bing, Alice, Zachary, Jack, Engel, Carol.
Equipo azul: Ne Zha, Rachel, Lei Quiang, Taara, Joao, Ellie.
Rachel observó a las dos compañeras que la ayudaron en su entrenamiento antes del duelo con Andrei. Levantó dos dedos como saludo, soltando una ligera risa.
—Es un placer colaborar con ustedes, chicas, den lo mejor de sí.
—Se nota que estás emocionada, Rachel. ¡Esforcémonos! —Ellie respondió con energía, levantando su brazo ante las palabras de Rachel.
—Adelante, haré todo lo posible por matar a Ne Zha y Ao Bing. —Lei Quiang se cruzó de brazos. Su mirada decidida no permitía saber si solo era una expresión o de verdad planeaba dejarlos al borde de la muerte.
Rachel no dio vueltas en el asunto, pero Joao se acercó, dejando una mano en el hombro de la americana con gabardina.
—Probemos que incluso los que no fuimos bendecidos podemos ir más allá que cualquiera.
Rachel no dijo nada. Asintió con una sonrisa decidida. Por otro lado, en el equipo rojo, el andrógino de ropas negras y ojos oscuros soltó un pesado suspiro. Miró de reojo a la causante de sus dolencias.
—¿Por qué me tenía que tocar contigo? Es tan injusto. Eres molesta.
—¡Ponte a hacer algo, bastardo con cara de mujer! —Alice gruñó enfurecida. No podía creer que el hombre que menos se esforzaba estuviera quejándose. ¡Ella es la que debería estar quejándose!— ¡Ay! Es que, ¿Por qué me tiene que tocar contigo? ¡Puto inútil!
Carol Ardelean no dijo más. Los grupos empezaron a ser llevados al bosque uno por uno, esta vez, todos empezarían en distintos lugares esparcidos por el bosque entre montañas.
Zachary estudió rápidamente la situación, entonces clavó su mirada en la única persona que dirigía su total desprecio a Rachel. Se acercó a Beatrice Engel, susurrando algunas palabras en su oído.
—En esta ronda, compartimos el mismo objetivo, Engel. ¿Quieres que te cuente lo que quiero?
La danesa lo miró con confusión, entonces aceptó con intriga descubrir qué tenía en mente el hombre obsesionado por el orden.
Poco después. Todos fueron separados, Rachel se estiraba con una gran sonrisa. Ignoró por completo el hecho de que estaba siendo grabada y, con una mano en su boca, lanzó un beso hacia uno de los ojos tallados en los árboles.
—Trataré de lucirme esta vez... Sin estar, ya sabes, toda golpeada.
No necesitaba escuchar a Lindsy, sabía que respondió algo como: "Vives con el rostro destrozado, sería raro que llegaras sana y salva a casa". Rio divertida antes de cambiar su expresión a una más enfocada. Su objetivo estaba claro: aprender a controlar a voluntad la superpercepción del aura y, como objetivo secundario, humillar a Beatrice Engel.
Si cumplía alguno de esos dos objetivos en estas nuevas dos fases, saldría de aquí más que satisfecha.
—Je, de verdad quiero ver a la nueva Rachel que saldrá de esta etapa. —comentó la pequeña de ojos azules, incapaz de borrar la sonrisa de su rostro—. Aunque, ahora que lo pienso, de seguro la mitad de aquí querrá darme la papa, jaja... Debo ser cuidadosa.
La voz de Lindsy irrumpió la tranquilidad del bosque, provocando que la sangre de los jóvenes hirviera de emoción. Estaban listos para comenzar con el segundo juego.
"¡La papa es de Ao Bing del rojo, Lei Quiang del azul!".
Seguido de la voz de su amada, Rachel cubrió su cuerpo con aquella aura blanquecina que, según ella, representaba el cambio. A toda marcha, salió corriendo, ocultando su presencia para encontrar a la danesa que aplastaría sin lugar a duda.