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#43 El Día De Luz Logan

Espejo De Bolsillo · por kappoff00 · 13 de agosto de 2026

Luz acomodó aquella capa negra pegada al elegante traje que portaba. Se miró al espejo para luego pasar la mano por su flequillo, luciendo aquel cabello negro perfecto que ni se esforzaba por mantener. Hoy era un día especial para la hermana menor de los Logan, y quería verse bien para la ocasión. Durante estos días había sido bastante ignorada por Rachel y Lindsy, cosa que no le molestaba. Entendía muy bien que su hermana estaba ocupada organizando el evento y Rachel buscaba desesperada convertirse en un Operador fuerte. Desde el fondo de su corazón les deseaba suerte a ambas, y les daba muchos ánimos. ¿Pero hoy? Hoy era el día de Luz Logan.

—Estoy lista, pero sigo sin creer que no hayas salido antes a explorar la ciudad —comentó la niña de brillantes ojos verdes. Observó cómo la rubia de ojos cerrados llevaba un vestido naranja junto a unas zapatillas blancas. No era de sus colores favoritos, pero le quedaba bien.

—No veo razones para mentirte. —respondió Violet con una encantadora sonrisa emocionada. Saldría a explorar aquella ciudad para probar sus delicias y recibir un tour narrado por su mejor amiga, que luchaba por bromear por aquel comentario que soltó la ciega—. ¿Tu hermana o la hija del señor Arthur vendrán?

—Rachel, Rachel Ficks, o Ray. No la llames "Hija del señor Arthur" —corrigió Luz. Su estimada amiga y salvadora había luchado mucho para apartar ese nombre de ella. Todo su entrenamiento y esfuerzo no fueron implementados por ser la hija de Arthur, y sabía que, si escuchaba que la llamaba por ese apodo, se enfadaría a mares.

—Ah, lo siento, lo siento. —Violet agachó su cabeza. Juntó sus dedos para jugar con ellos por unos momentos mientras esperaba la respuesta de Luz.

—Ninguna puede. Lindsy está ahogándose en trabajo y jugo de durazno; Rachel está en la sala de entrenamiento con Renate. Quien nos llevará será Louis. Yo ya pedí permiso a Arthur.

Luz llevó una mano a su pecho, aunque posar para lucir genial no era muy útil cuando su compañera no podía ver nada. Violet asintió, mientras que la princesa más joven de los Logan tomó su brazo con cuidado para caminar junto a ella. Desde que se conocieron, tomó la costumbre de ayudarla cada que pudiera; cualquiera que supiera la condición de Violet, tal escena le resultaría de lo más adorable.

Violet sonrió ligeramente y salió del cuarto guiada por Luz. En la entrada de la casa las esperaba una mujer rubia de ojos dorados oscuros. Llevaba puesto un saco negro con una camisa verde, junto a un pantalón largo del mismo color que su saco. Su cabello caía liso hasta poco más debajo de sus hombros, rondando los 30-35 años. Aunque cualquiera pensaría que era más joven.

—Señorita Luz, señorita Violet. —Louis Velvet inclinó su cuerpo en señal de respeto a su ama. Una formalidad que se había vuelto costumbre. Al estar cerca de ambas niñas, revolvió gentilmente el cabello de ambas con cuidado de no dañar sus peinados. Sabía que Luz formaría un berrinche por todo el tiempo que tarda para cepillar el largo cabello de Violet.

—¡Estamos a tu cuidado, Louis! —Luz realizó un saludo militar, llevando la mano a su frente.

—Muchas gracias por llevarnos a pasear, señorita Louis. —Violet sonrió ligeramente sin soltarse del agarre de Luz.

La pequeña mujer, pues en altura media tanto como Rachel Ficks, 1.60, mantuvo una expresión gentil en su rostro, tratando de ocultar muy en el fondo su verdadera reacción. Un guardaespaldas y sirviente de la familia Logan debía mantener la compostura en casi todo momento; esas fueron las palabras de Fred Mitchell, el hombre al que ella más estimaba y respetaba, pero incluso así, el interior de su mente era totalmente sincero.

«¡Ay, Dios, pero qué adorables sooon! ¡Qué linda! ¡Qué linda! ¡Qué lindaaaa!»

Poco después, recuperó su compostura a pesar de no haber cambiado su expresión; luego marchó con ambas niñas fuera de la mansión Logan.

 

 

Caminando por la transitada acera de Velké Hvězdy, Luz daba pasos lentos mientras describía la mayoría de las cosas a su alrededor. Louis se mantenía a pocos pasos detrás de las niñas, disfrutando de lo adorable que era ver a Luz cuidar a su mejor amiga.

—¿Cómo te puedo describir el verde?... Eso es algo muy difícil. Es como, ah, no sé.

—Por favor, ríndete. Ya más o menos puedo entender que los árboles y el césped son verdes.

—No, no, no. Quiero intentarlo por mí misma.

Luz se llevó una mano a la barbilla, estaba enfrascada en tratar de enseñarle las cosas a su manera. El trío se detuvo en un parque donde ambas niñas se sentaron en los columpios para balancearse durante un rato.

se dio por vencida. Había cosas que hasta para una niña genio eran demasiado difíciles.

Louis se sentó en la banca más cercana, observando cómo ambas niñas se columpiaban con sonrisas, con alegría en sus rostros. Otros niños también jugaban en aquella zona, varias parejas disfrutaban de picnics sobre manteles rojos con blanco en aquel parque público.

—Y luego Ao Bing al parecer terminó bastante herido por el rayo de Ne Zha. Me siento bastante ofendida por eso. Los poderes de hielo son una cosa demasiado útil como para casi perder por un descuido. —Explicaba la pequeña. Con una mano se sostenía de la cadena del columpio, mientras que con la otra realizaba diferentes ademanes para dejar más en claro su disconformidad. Ao Bing era su favorito para ganar, después de todo, eran compañeros de Operación. Obviamente, iba a apoyar a lo que esperaba ser en el futuro, a pesar de que estaba segura de que ¡ella sería mucho mejor que Ao Bing! Su mismo padre se lo había asegurado.

—En las peleas, el poder no lo es todo, Luz~. Eso me lo dijo mi padre. —Violet forzó una amarga sonrisa. Sus manos apretaron con más fuerza aquellas cadenas que sostenían la tabla en la que se sentaba, sin ser consciente de que Luz notó aquellos gestos pequeños—. Me dijo que es más importante cómo utilizas tus poderes. No debes solo lanzarte como un animal dispuesto a pelear, tienes que llevar al rival a tu terreno y aprovechar todas tus fortalezas para dejarlo en jaque.

—¿Y qué pasa cuando siempre estás en ventaja? —Luz sacó el pecho con orgullo—. Estoy segura de que podría ganarle a cualquiera, no importa la situación.

—Es bueno ser confiado. Pero deberías ser un poco más humilde. El orgullo puede cegar a las personas y tirar abajo un imperio más rápido que cualquier enemigo.

Luz quedó sin palabras ante Violet. Le recordaba mucho a los discursos que su padre le daba. Empezó a reír con entusiasmo mientras se columpiaba con más fuerza. Por supuesto que tomaría en cuenta los consejos de su amiga más preciada, pero no era capaz de verse a sí misma perdiendo alguna vez. Sin ninguna pizca de miedo, al estar relativamente alto, se soltó del columpio para saltar a la tierra y caer de pie. Violet, por el sonido del viento y la caída de su amiga, terminó por soltar un suspiro de resignación.

—Sí, tienes razón. Supongo que es importante no dejar que nada te ciegue en esos momentos, ya sean los problemas o el orgullo...

Una espantosa escena cruzó la mente de la hija menor de los Logan. La muerte de Jack Owens estuvo presente en algunas de sus peores pesadillas durante varios meses luego de haberse ido de Francia. Rachel había tratado de que no se preocupara, pero incluso siendo tan joven había tenido que cometer un acto atroz, pero lo peor de todo era que solo fue una niña teniendo que actuar en el lugar donde debería haber estado un adulto.

Su padre le había hablado sobre cómo se convertiría en un gran soldado, un arma que acabaría con cualquier enemigo que tuviese en frente. Llevarían junto con Lindsy y Luck el peso de ser las nuevas representantes de la familia más poderosa. Eso a oídos de una niña como ella sonaba curioso, interesante y hasta incluso lo esperaba con ansias. Enorgullece a Lawrence; por mucho tiempo fue lo que más quiso.

—Violet, ¿quieres que te cuente un secreto?

Violet detuvo el columpio arrastrando sus pies, se levantó para acercarse a su amiga con cuidado. Luz la ayudó a que la tomara de su brazo nuevamente. La chica de vestido y largo cabello dorado esperó curiosa que su amiga prosiguiera.

—Este, bueno, antes del secreto. Rachel me obligó a ver una serie con ella y Lindsy.

—No me puedes dejar con ese drama, Luz, no seas así.

—No, no. Sí tiene que ver. Mira, la serie trata sobre un viajero que hace mucho tiempo hizo cosas muy malas de las que no está orgulloso. Trató de dejarlo ir y viajar por todos lados, buscando ser una mejor persona y divertirse al explorar cosas nuevas.

No muy convencida, Violet asintió con su cabeza soltando un ligero "Uhum". Luz volteó su mirada con algo de vergüenza, rascando su cabello suavemente.

—Bueno, él era antes un soldado, pero ahora no mata. Porque cree que no es quien para tomar la vida de otras personas. Yo me convertiré en una soldado y, pues... Antes creía que eso era lo que quería, pero ya no sé si quiero.

Esa tarde revivió en su mente. De nuevo sentía estar sobre esa alfombra roja en un pasillo destruido y lleno de sangre mientras cargaba el cuerpo moribundo de la mejor amiga de su hermana, preguntándole si lo había hecho bien.

"No, fue un acto horrible y nunca debes repetirlo".

No sabía qué era lo que estaba mal. Detuvo al hombre malo que estaba por dañar a su amiga y a su madre, pero esa chica llena de moretones y con una puñalada le había dicho que estuvo mal. Se sentía horrible.

Horas después, le relató lo ocurrido a su padre, que revolvió su cabello y en un fuerte abrazo lleno de cariño le dijo: "No te preocupes por esas cosas, mi niña. Hiciste lo que debías hacer".

Dos opiniones totalmente opuestas de personas importantes para ella habían chocado el mismo día en su cabeza. ¿Cuál estaba bien? Se preguntó a sí misma, luego a su madre. Nunca obtuvo una verdadera respuesta sobre qué opción era la correcta.

Ella se convertiría en un soldado, estaría bajo las órdenes de los Operadores, pero ¿tendría que repetir ese tipo de actos? Tendría que volver a arrebatar una vida. Sí, habría más gente mala a la que derrotar, pero pensar de nuevo en cómo se sintió extinguir la llama de Owen le causaba un fuerte escalofrío.

—Bueno, ver esa serie me llevó a pensar que quizás papá... Quizás papá no lo sabe todo. Yo creía que hacer lo que me dijera estaba bien porque eso lo hace feliz, pero creo que si solo lo hago... Me voy a arrepentir cuando sea más grande.

—Vaya... No sé qué puedo decirte. —A pesar de haber sonado genial anteriormente, solo había citado una frase que su padre dijo alguna vez. No comprendía la situación de Luz, pero por el temblor en su voz y cómo su piel se erizaba, entendía que era algo que le preocupaba demasiado—. No sé qué decirte, pero ¡si tú no quieres hacer algo, haz un berrinche!

Luz volvió a mirar a su amiga, que, a pesar de tener los ojos cerrados, mostraba una fuerte determinación en su expresión.

—Si no sabes qué quieres, no elijas nada aún. ¡Tu papá de seguro quiere que seas muy feliz! No pienso que el señor Lawrence sea malo, pero si nunca le has dicho qué deseas, ¿cómo es que él podría saberlo? De seguro piensa que tú estás feliz con lo que él elige.

Luz tembló. El mero hecho de hablar con su padre sobre eso y decepcionarlo era aterrador. Muy pronto empezaría su verdadero entrenamiento y él siempre ha dicho con orgullo cómo quería que su hija fuera una poderosa soldado. ¿Su talento no era para aquel propósito? Se supone que un Operador debe pelear; si no pelea, ¿no significaría que ella nunca fue ninguna niña talentosa y todo ha sido una mentira? Eso de seguro pondría muy triste a su padre o hasta podría enfadarlo.

—Yo no sé... Él es un peleador fuerte.

—¡Pero tú no eres tu papá! Como lo que dijiste de Rachel. Luz es Luz y Lawrence es Lawrence. —Violet apretó más fuerte el brazo de la pequeña. No podía notar cómo la expresión de Luz había cambiado por completo.

«Es verdad... Yo siempre he querido ser como papá o al menos quería serlo».

Él era un poderoso y confiable Operador seguro de sí mismo, sin ningún tipo de miedo. Astuto y egocéntrico que podía afirmar con una sonrisa: "Me encuentro en la cima del mundo". Pero ese no era el tipo de Operador... No. Ese no era el tipo de persona que quería ser en verdad.

«Entonces, ¿yo quiero...? »

Luz Logan sonrió. No debía darle muchas vueltas al asunto, era muy simple, sabía quién quería ser. Solo tuvo que recordar su expresión aterrorizada en aquel pasillo poco visible, llena de miedo, pero aun así con una sonrisa. Arriesgaba todo sin ninguna posibilidad solo por hacer lo correcto, ondeando aquella gabardina gris en frente de alguien que la mataría de un golpe si quisiera, todo eso solo para salvar a una niña que conoció por casi dos semanas.

—Ja... Sí. Ella es en verdad genial. Tú también, Violet.

La ciega arqueó a un lado su cabeza. Deseaba saber qué ocurría en aquella cabeza suya, pero invadir la privacidad de las personas no era lo suyo... Además, que no podía encender su aura así como así. Aún había humanos normales en ese pueblo.

—¿Quién es genial?

—No, olvídalo. De verdad me ayudaste con aquellas palabras. ¡Por eso te quiero tanto!

Luz abrazó a Violet por el cuello, empezando a girar con ella mientras que la pequeña niña de cabello dorado se dejaba mover al estar totalmente sorprendida por aquella felicidad tan repentina.

Louis observaba esa situación. Aunque tendría que ser tener una sonrisa en su rostro ante tal emotiva escena, en sus ojos solo se reflejaba una profunda decepción. No hacia la niña. Jamás hacia ella, sino que hacía por sí misma y su propia gente.

—¿En qué clase de mundo vivimos para que un niño piense en esas cosas? —Louis soltó un pesado suspiro, levantándose de la banca para acercarse a ambas mientras recobraba su rostro gentil y sonriente. No quería preocupar más a la joven Luz—. ¿Cuál será nuestro siguiente punto de interés, señorita Luz?

—Sigamos por ahí, veamos si conseguimos una heladería cerca. Quiero helado de vainilla.

—Me gustaría uno de Oreo.

Louis siguió órdenes. Caminaron juntas por unas calles más hasta llegar a la heladería más cercana. Ahí ambas niñas compraron los helados que querían y se sentaron en las mesas de afuera del lugar para disfrutarlos.

—Cómo me encanta la leche condensada. Está taaan rica.

Luz disfrutaba de su helado, incluso Louis había comprado para sí un sándwich de helado para comer junto a las dos pequeñas. La rubia más alta tocó el hombro de Luz varias veces, al obtener su atención, señaló una mesa más alejada, donde tres personas a las que Luz conocía disfrutaban también de algunos postres.

Luz dejó caer la cuchara de su helado. Sus ojos brillaron al observar cómo el Operador de Hielo, el hombre lobo brasileño y la dama del cosmos estaban sentados los tres en una mesa comiendo helados. Luz comenzó a patalear por tal suerte, y tomó el hombro de su amiga para empezar a moverla de un lado a otro.

—Dios, Violet, Vioolet. Ahí están Ao Bing, Joao y Taara. Qué emoción.

Violet no le dio mucha importancia, siguió comiendo su helado después de asentir con la cabeza. Luz demostró un pequeño descontento, pero no tardó en arrastrar a su amiga y a su guardaespaldas a la mesa donde tres de las estrellas del show montado por los Logan pasaban su tarde.

—Pero miren a quién nos trajo la suerte por casualidad. —Taara se levantó un poco de su asiento. Observando a Luz con una encantadora sonrisa para luego darle otra probada a su banana split—. La adorable Luz Logan y... Violet North.

El trío reconoció inmediatamente a la hija del hombre que traicionó al congreso. Los tres se miraron rápidamente, acordando ser cuidadosos con sus palabras ahora mismo. Joao fue el siguiente en hablar. Levantando su mano como saludo a la pequeña.

—El placer es mío —respondió Violet algo nerviosa a la joven del punto en la frente.

—Hola, niña. Y un placer, señorita. —Saludó cordialmente a Louis, que se inclinó a la par que se alejaba, no parecía querer interrumpir a Luz— ¿Cómo están tu hermana y Rachel?

—Tan bien. Allá en la casa. Pero miren, tengo algunas preguntas para ustedes. —Respondió de la forma más rápida. No quería hablar de Rachel y Lindsy. Buscaba conocer mejor a estas increíbles personas que su hermana había reunido en un solo lugar.

—Adelante. Yo no tengo problemas con eso. —Ao Bing respondió con calma. Pero los saltos de emoción tan repentinos le sacaron una sonrisa involuntaria.

—Es adorable ver que tenemos fans —exclamó Taara. Aclaró su garganta preparándose para responder a las preguntas de la niña. Trataría de sonar lo más genial posible. Estaba segura de que sus compañeros tratarían de hacer lo mismo.

—Bien. Me gustaría preguntarles: ¿Qué piensan del evento? —Luz apretó sus puños intentando contener su emoción. Abrazó con fuerza el brazo de Violet mientras se movía de un lado a otro.

—Es un evento complicado. Cualquier cosa puede suceder, pero estoy seguro de que alcanzaré uno de los primeros tres puestos. —Ao Bing trató de no sonar egocéntrico, pero en competencias así, lo mejor era mantener una expectativa alta sobre ti mismo para obligarte a sacar todo tu potencial.

—Yo pienso que es ideal para evolucionar mientras se forman lazos entre los hijos de los Operadores más importantes. También es la oportunidad perfecta para que otras familias como la mía consigan una mejor reputación, aunque no creo llegar a los primeros tres puestos. —Luego de aquellas palabras, Joao probó una cucharada de su helado observando a la última que faltaba por responder.

—¡Es divertido! Pocas veces puedes tener combates tan intensos como esos sin que tu vida esté en juego. Además, como solo he peleado así contra mi maestra Ibb, es divertido variar. Me ayuda a probar mis límites y romperlos. —Taara recostó sus codos en la mesa sin apartar su mirada de Luz y Violet. Al ver la sonrisa enorme de la niña, suponía que de verdad disfrutaba esto.

Luz asintió con la cabeza luego de escuchar las opiniones de los tres. No le resultó nada demasiado dramático, y aunque eso era decepcionante, al final solo eran personas tratando de ganar y probarse a sí mismos que pueden con los retos. Eso era maravilloso.

—¿Ahora qué les pregunto? —susurró a Violet, que quedó boquiabierta.

—¿Por qué me preguntas a mí? Se supone que deberías estar preparada si eras la que quería hacer esto. —Respondió Violet soportando la risa.

Luz pensó por un momento. Preguntar sobre sus poderes no era lo que quería, después de todo, sería más interesante solo esperar que los usen y sorprenderse. Aunque ya no sabía si tenían otras habilidades que mostrar. Se le ocurrió preguntar sobre sus hobbies, pero una mejor pregunta pasó por su cabeza. Una que le resultó mucho más interesante.

—Bueno, mi siguiente pregunta es: ¿Qué opinan de Rachel? —Luz se mantuvo expectante. La pregunta tomó por sorpresa al grupo, y Joao fue el primero en responder con una sonrisa.

—Es una buena chica. Se esfuerza mucho y considero que estoy tomándola como inspiración. Incluso los débiles podemos ser fuertes.

—Ja, le falta taaanto por mejorar, pero está aprendiendo a usar la cabeza. Yo digo que luego nos dará una sorpresa, pero no creo que gane el evento... Aunque estoy segura de que no le interesa ganar. —Taara asintió mientras miraba a los demás en caso de que estuviera suponiendo mal. Por lo poco que sabía sobre sus intenciones, pensaba que la hija de Arthur estaba aquí con el objetivo de aprender.

—Ella es hija del más fuerte. Un día llegará al nivel de Arthur o incluso lo superará, pero no puedo verla ganando el evento. Hmm, y en lo personal, no hemos podido interactuar entre nosotros, así que no me veo como alguien que pueda opinar sobre su personalidad.

Luz asintió con la cabeza. Había perdido la sonrisa en su rostro luego de esas dos últimas respuestas. Chasqueó los dedos y levantó su mano, recuperando una sonrisa confiada. Nada la hacía flaquear en su opinión, no importaba lo que ellos dijeran.

—Estoy más que segura de que Rachel va a sorprendernos a todos en algún momento, así que espérenlo. ¡Va a ser supergenial!

Violet no dijo nada, pero parecía feliz al escuchar a Luz con tanto entusiasmo. La hija de los Logan miró a su alrededor rápidamente, luego utilizó su aura para generar un cubo de hielo en su mano y lanzárselo sobre la mesa. El asiático de cabello azul y ropas blancas abrió de más los ojos con sorpresa. Su mirada se dirigió a la niña que le guiñó un ojo.

—No hagas nada que pueda hacer quedar mal a los que usamos hielo para pelear. ¡Llega al primer lugar, Ao Bing! —ordenó Luz. Apagó su aura para dar media vuelta y marchar a casa de nuevo.

Louis aguantó la risa. Realizó una reverencia al grupo como despedida; después de eso, siguió a las dos pequeñas. Detrás de ellas, Joao no paraba de reírse al ver cómo Ao Bing estaba rojo de la vergüenza. Una niña le había ordenado ganar.

—Pero mira, si eres el más famoso de nosotros tres, pff. —Taara le dio una sonrisa burlesca, mientras que el chino continuó comiendo su helado con una sonrisa imperceptible.

 

 

Luz caminaba con pasos alargados, manteniendo una gran sonrisa brillante en su rostro. Había sido una salida que disfrutó bastante. Miro de reojo a Violet, que trataba de imitarla. No tenía miedo de caerse mientras Luz la sostuviera.

—¿Te divertiste? Mañana podemos ir a volver a salir. Podríamos comer otra cosa.

—Sí. Fue divertido.

Louis se acercó a ambas y acarició sus cabezas. Estaba dispuesta a sacarlas cada que quisieran. De seguro era aburrido que todos estuvieran tan ocupados en lo suyo que no les prestaran atención o, al menos, sabía que para Luz, quien estaba acostumbrada a los mimos y a ser el centro de atención en la casa Logan, debía de ser aburrido.

—Mañana podríamos ir a caminar fuera de la ciudad. Le vendría bien algo de aire fresco, señorita Luz.

—Hey. Enana.

La sonrisa en el rostro de Luz se esfumó. Dejando solo una mueca de desprecio instantánea al escuchar la voz de aquel joven. Aunque le hablara en inglés, su acento ruso quedaba bastante marcado. Las tres se detuvieron frente a la mansión Logan y se dieron la vuelta. Un adolescente de cabello amarillo pálido y solo un poco más alto que Louis se acercó, haciendo gala de un abrigo blanco y un pantalón negro. Violet mantuvo silencio al no conocer la voz, pero abrazó un poco más fuerte el brazo de su amiga.

—¿Qué haces aquí, Andrei? —Cualquier tipo de sutileza en la voz de la niña desapareció. Solo quería demostrarle su desprecio total, aunque al ver la sonrisa del ruso, el pecho de Luz se retorció.

—Señor Vasíliev.

Louis se inclinó ante el heredero de la familia Vasíliev, hijo de Alexei: Andrei Vasíliev. Que venía acompañado de dos guardaespaldas.

—¿Cómo que qué hago aquí? ¿Acaso necesito pedirte permiso o una mierda así? Eres un duende malhumorado. ¿Dónde está Lindsy? —El apuesto joven de cabello corto miró de reojo a la niña rubia que había cambiado su expresión a una más hostil. Le resultaba divertido, aunque sentía reconocer a la niña.

—Ocupada. Así que regresa por donde viniste.

—Ay, pero qué agresiva. Jaja. Estoy molesto, ¿sabes? Esa perra ni me llamó para participar en el evento. Eso es bastante cruel. Además, escuché sobre la hija de Arthur... y me da curiosidad.

Louis, inexpresiva, cerró sus ojos. Por más que quisiera callar al mocoso malcriado por insultar a Lindsy, la única que podía hacerlo era la pequeña niña. Ninguno de los guardaespaldas interferiría en la conversación sin importar lo que ocurriera. Luz apretó sus puños y se alejó de Violet, acercándose al joven para tratar de empujarlo, aunque no le hizo nada. Andrei empezó a reír y alejó a la niña, manteniendo su mano en su cabeza para mantenerla quieta mientras Luz le agarraba la mano buscando rasguñarlo.

—No te invitó porque el único que te quiere es tu padre. Y ni de eso estoy segura.

—Palabras muy crueles cuando todos saben que a tu madre le ponen los cuernos con Arthur.

—¿¡Por qué todos me dicen eso!?

Luz se movió rápido tratando de morder la mano de Andrei. El rubio alejó su mano rápido, entrecerrando sus ojos con molestia.

—Porque es verdad, animal... Por cierto... ¿No eres la hija de... North? —Al notar cómo la expresión de Violet cambió un poco, Andrei sonrió y dio un aplauso— Sabía que no estaba loco. Eres la hija de ese bastardo traidor, por supuesto. ¡Había escuchado que estabas con los Logan!

—¿Qué pasa conmigo?

—¡Andrei!

El rubio empujó algo fuerte a Luz, acercándose con una enorme sonrisa a Violet. Sabía que disfrutaría y se reiría por al menos dos días.

—¿Es que no sabes lo que hizo tu padre?

—¿¡Cómo puedes ser tan maldito!? —Luz se acercó rápido a Violet, cubriendo sus oídos, aunque eso no era de mucha ayuda.

—¡Tu padre traicionó al congreso! Vendía la información de sus compañeros a los impíos De verdad era toda una puta basura. Jaja.

Violet alejó las manos de Luz con una expresión en blanco. No podían creer en aquellas palabras. Su padre era un buen hombre. Jamás traicionaría a nadie, y mucho menos con la organización de que casi la mataba en Francia.

—¡Eso es mentira! —rugió Violet. Alejó a Luz para plantarle cara a quien consideraba un vil mentiroso— ¡Mi padre no es una mala persona!

Algo había ocurrido con su padre, eso era seguro, y muchas noches había sollozado en silencio por lo mucho que lo extrañaba. Era su única familia, pero Luz le había dicho que volvería en algún momento y ella confiaba totalmente en su mejor amiga.

—Tu padre de seguro fue ejecutado como a un maldito puerco. Es lo mínimo que se merece un pedazo de mierda como él. ¿Es que la linda familia Logan no te dijo?

Louis apretó sus puños detrás de su espalda. Le resultaba despreciable lo que ocurría delante de ella. Mordió su labio inferior, soportando aquella necesidad de tirarle los dientes al bastardo rubio. Se sintió decepcionada de sí misma al no poder hacer nada, siendo solo una espectadora de la horrible escena. Su corazón dio un vuelco cuando los ojos de Violet se llenaron de lágrimas al escuchar aquellas palabras.

—Mentira... Mi papá va a volver. Tú estás mintiendo.

—Pff, no sé qué es más patético, la hija de un traidor o quienes niegan la verdad. Ha pasado casi un año, madura grandísima estúpida.

Luz estaba por encender su aura, pero el repentino movimiento rápido de Louis la sorprendió. La mejilla del rubio fue impactada por un fuerte puñetazo que lo lanzó contra el suelo. Ni siquiera se había dado cuenta de quién lo había golpeado. Violet no entendía qué ocurrió y los ojos de Luz brillaron ligeramente al ver cómo ella puso en su lugar al hijo de una de las tres familias más importantes del mundo de la operación.

—¡Agh! ¿¡Es que estás loca!? ¡Maldita puta!

—¿Quién mierda te crees para molestar a una niña? Maldita basura, grandísimo hijo de perra. ¿Cómo se puede ser tan patético? Ven y métete con alguien de tu tamaño si la tienes bien puesta.

Los afilados ojos azules de la rubia lo hicieron temblar ligeramente. Se puso de pie observando cómo sus guardias habían sido detenidos por Louis, que incluso había encendido su aura para darle vía libre a la rubia de gabardina gris.

—... ¿Qué? —Andrei alzó una ceja con confusión. Sobando su mejilla, miró a esa joven que se había entrometido en su diversión.

—¡Vete o te arranco los putos dientes! Oxigenado.

Rachel Ficks se acercó a Violet, agachándose un poco para acariciar sus mejillas y limpiar sus lágrimas. La ira en su interior solo se hacía más grande al ver cómo la pequeña no entendía qué ocurría, pero igual la abrazó con fuerza para empezar a llorar en su pecho.

—Rachel...

Andrei entendió quién había entrado en escena. Se limpió los costados de su pantalón con molestia, mientras que Louis se alejaba en silencio apagando su aura. El corazón de la guardaespaldas estaba agradecido con Rachel Ficks.

—Louis, lleva a las niñas adentro.

—Como ordene, mi señora.

Con una sonrisa, Louis tomó las manos de Luz y Violet para seguir su camino a la mansión. Luz no quería apartar la mirada de la espalda de Rachel. No dijo palabra alguna, pero ya estaba segura de qué tipo de persona quería ser.

Andrei estudió a Rachel de arriba abajo, sintiéndose algo decepcionado. Rachel se sintió asqueada, pero por los dos guardaespaldas y como Louis no había roto el cuello de ese chico, supuso que se trataba de alguien importante.

—Esa cara de estúpido...Ese pelo de gay y tus ropas blancas. Debes ser un Vasíliev

—Cerebro en vez de tetas. Eres el tipo de chica que odio.

—Mátate. Ahora vete de aquí o te arrastro por la calle.

—Uju. Me gusta esa actitud.

Un aura rosada cubrió al ruso, Rachel apenas pudo cubrirse con su propia aura antes de recibir una rápida cachetada en su mejilla. La rubia estaba por regresarle el golpe hasta que el de ojos amarillos apagó su aura.

—Hija de Arthur. Te reto a un duelo entre Operadores. Preferiría hacer las cosas de forma convencional a matarte aquí mismo... Después de todo, te falta protección adelante, pero ahí atrás no ves nada mal.

Rachel apretó sus dientes y tomó del cuello de su camisa a Andrei Vasíliev. Esa sonrisa arrogante en su rostro la estaba volviendo loca, quería quitársela a golpes. Además, aún no estaba satisfecha de golpearlo. Él estaba burlándose de Violet y la había hecho llorar.

—¿Dónde y cuándo?

Andrei alejó las manos de Rachel de un manotazo, dándose la vuelta para irse. Había perdido las ganas de visitar a Lindsy. La situación fue inesperada, pero encontró una mejor forma de divertirse.

—Renate te dará los detalles. Te espero hasta entonces, Hija de Arthur.

Rachel estaba por regresar a la mansión, pero los pequeños brazos de ambas niñas envolvieron su cintura de forma repentina. Luz había vuelto corriendo con Violet. Ambas querían acompañar a Rachel en lo que ocurría. Sentían que tenían que agradecerle a Rachel por su ayuda.

—Luz, Violet. Estoy bien, no se preocupen.

—Gracias, Ray... —Violet, entre sollozos, le dio su más sincero agradecimiento.

Rachel revolvió el cabello de ambas niñas. Soltó un pesado suspiro al darse cuenta de que se había metido en un nuevo problema, entonces las palabras de Ibb resonaron en su cabeza. No les dio importancia y sonrió con amabilidad a ambas.

—No tienes nada que agradecer... Solo hice lo que creí correcto.

Luz la observaba en silencio, sintiéndose aún más orgullosa de querer ser como Rachel Ficks. Después de unos momentos, las tres entraron de vuelta a la mansión, siendo recibidas en la puerta por Louis Velvet, que reverenció a Rachel con una sonrisa en su rostro. Louis había encontrado a alguien a quien le serviría con gusto, sin importar lo que ella necesitara.

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