Saltar al contenido
Explorar novelas

#42 Tarde De Amigos. Noche De Brujas

Espejo De Bolsillo · por kappoff00 · 13 de agosto de 2026

—Te juro que lo he intentado, pero este mundo de brillitos y combate ya tiene a Rachel bien ilusionada. —Dexter dio un mordisco a su hamburguesa de doble carne. Desgraciadamente, no podía disfrutarla como él quería.

En el cuarto de Grace, el ex buscapleitos, su novio y su compañero se encontraban disfrutando de una buena comida mientras jugaban videojuegos en una consola. El ambiente había sido tranquilo, ninguno pensaba en todo lo que había ocurrido con el pasar de las semanas. A veces era necesario un día o dos sin ver Operadores ni aura.

—Rachel es estúpida, solo mira lo fácil que fue para Adarza convencerla de que la sacara del espejo.

—Y que lo digas.

Grace cuidaba sus palabras, no quería revelar de más, aunque recordaba en parte la explicación que Rachel les había dado a todos sobre el espejo, lo que lo llevó a preguntarse hace algunos días sobre la mentira que habían dado a los Operadores y Erradicadores. Toda esta mentira se iría abajo desde un inicio, pues Dexter estaba ese día que Rachel contó todo.

«Pero Lawrence sigue manteniéndolo en secreto para él... Quizás el gobierno lo está jodiendo. Es probable, porque la otra razón es que Dexter no haya dicho nada sobre las habilidades del espejo». Los ojos amarillos de Grace se clavaron en su compañero, que continuaba jugando en total concentración.

No le gustaba pensar en este tipo de cosas, pero en aquel mundo de magia, monstruos y mentirosos, lo mejor era dudar un poco de todos a su alrededor.

—Rachel parece verga, porque ninguno se la quiere sacar de la boca. —Jesse levantó su ceja. Comía una ensalada para dejar de lado un tiempo la comida frita. Ya se había dado un buen festín la noche anterior. Hacer ejercicio no era útil si todos los días comías algo tan lleno de salsa.

—¿Tú me vas a hablar a mí sobre verga en la boca? Bueno, debes decirlo por tu gran experiencia.

Jesse bufó para no reír, en cambio, Grace se rio con fuerza. Chocó su puño con Dexter, mientras que el pelirrojo levantó la mirada, lanzándole con suavidad el mando a Jesse. Había perdido las ganas de jugar.

—Yo solo quiero ayudarla. Desde que conozco a Rachel, solo me he visto a mí mismo en ella. De no ser porque era una idiota amante de la soledad, me hubiera gustado... Ser su amigo.

Grace miró de reojo a Jesse con extrañeza, señalando con su pulgar al pensativo chico de rojo. Ninguno esperaba que Dexter Murphy se sintiera de esta forma.

La réplica obviamente no conservaba esas emociones actualmente. Solo era una cortina. Era capaz de expresar los sueños, anhelos y deseos de quien fue alguna vez Dexter, pero ahora mismo esto solo le provocaba cierta gracia. Estaba totalmente seguro de que, antes de ser una réplica, le gustaba Rachel Ficks.

—Ella es una buena chica. Tonta, ingenua, pero es linda. Muy linda.

Dexter rascó su mejilla sintiendo las miradas de sus compañeros, que se alejaron con extrema confusión. Dexter dejó de sonreír y negó con la cabeza mirándolos.

—Ya veo por qué Lindsy lo detesta.

—Rose matará a Rachel.

Dexter tomó varios sobres de salsa y los arrojó contra el dúo. Apretaba sus dientes con molestia. No creía que ninguno de los dos pudiera opinar de sus gustos, eran de él, o al menos, alguna vez llegaron a serlo.

Luego de aquella conversación y reposar de su comida, el trío salió de la habitación. Su próxima parada sería el club de tiro en Velké Hvězdy. Luck los había llevado hace unos días para que Grace y Dexter fueran capaces de practicar sin ningún problema. La mansión Logan en este pueblo no estaba tan preparada como su residencia principal, esta era únicamente para vacacionar pocos días en caso de que hubiera algún evento en esta pequeña ciudad llena de Operadores.

Antes de salir de la casa, el grupo fue interceptado por Zachary, que había regresado de una pequeña salida al pueblo. Aunque su expresión no contaba nada, el moreno de ojos verdes se plantó frente a Dexter y extendió su mano. El pelirrojo lo observó confundido.

—¿Buenas?

—Dexter Murphy, el placer es mío. Mi nombre es Zachary Hill. Quiero que sepa que siento una profunda admiración por su profesión.

Dexter entendió, entonces tomó la mano del Operador con firmeza. Zachary reveló una ligera sonrisa.

—¡El placer también es mío! Zachary. Aunque es extraño para un Erradicador escuchar esas palabras salir de la boca de un Operador, jaja.

Jesse los observó con curiosidad, mirando de reojo a Grace. El pelirrosado lo miró y se dio cuenta de cómo su pareja no dejaba de subir y bajar las cejas de forma coqueta. Grace le jaló con fuerza una oreja para que se comportase.

—Ignorando mi naturaleza como Operador, siempre he sentido respeto por su facción. El mundo necesita un equilibrio constante. Sin su grupo, es muy probable que los Operadores estuvieran en una posición horrible. No creo que tengamos que entrar en detalles para saber a lo que me refiero.

Dexter asintió. Sus dotes actorales de réplica lo ayudaban a no demostrar el profundo desprecio que sentía por el británico.

«Bastardo. Ya apártate de mí vista. Ese mundo equilibrado tuyo terminará patas arriba, cabrón».

—Tienes toda la razón, Hill. Dejar a estos locos sin correa solo terminaría trayendo problemas. Espero que podamos colaborar en el futuro. Más Operadores como tú nos vendrían bien.

—¡Señor Hill! ¿Quisiera venir con nosotros al club de tiro en el pueblo?

Jesse fue quien dijo aquellas palabras. Grace y Dexter lo maldijeron en su interior, mientras que el Operador lo pensó por un momento y asintió con una sonrisa.

—No veo por qué no. Gracias por la invitación, Jesse.

—Hasta sabes mi nombre, qué halago... O quizás eres medio rarito.

Zachary negó con la cabeza mientras suspiraba. El grupo continuó caminando, ahora con el británico incluido.

Dexter suprimió las ganas de lanzar al de coleta azul contra el primer carro que fuera rápido. Ya por mucho había soportado cosas que no le gustaban, así que solo sacaría su mejor sonrisa y fingiría que estaba cómodo.

—Todos los Operadores saben sus nombres. Es algo común. No están acostumbrados a que la familia más importante vaya con personas sin aura por ahí.

—Tu gente es estúpida. —Grace no pudo contener sus ganas de insultar a esa gente que tanto detestaba. Recibió un codazo de Jesse por eso, pero su sorpresa fue grande al ver al moreno asentir.

—Desgraciadamente, Grace Kennedy. La mayor parte de los Operadores casi ni parecieran comprender que han pasado cientos de años. Mantienen una mentalidad obsoleta.

Grace guardó silencio. No esperaba esa respuesta. Era algo incómodo hablar de esta manera con un Operador, así que prefirió dejar el tema ahí. Jesse aguantó la risa al ver la cara de su pareja. Por otro lado, Dexter sacó su celular para avisarle al grupo y hacer una llamada, Troy y Carl aceptaron, al igual que William. Rose no respondió y Clara avisó estar ocupada ayudando a su madre con las labores de la casa.

Al llegar al club de tiro, el cual podían usar sin ningún problema debido a la influencia de Los Erradicadores y Operadores. Entraron a la sala con baldosas grises y paredes blancas. Había algunas bancas y un dispensador de agua. Varios cubículos se encontraban al medio de la habitación, donde algunas personas practicaban tiro al blanco. Llevaban en sus orejas protectores por los fuertes ruidos de las pistolas siendo utilizadas, además de llevar visores en sus ojos. Ninguno sería molestado por usa armas siendo un menor de edad, pues el dinero de los Logan solucionaba cualquier problema.

Dexter caminó de puntillas hasta llegar a la espalda de un joven alto de cabello negro. Esperó que dejase de disparar para presionar su costilla con un dedo, dándole un buen susto. Luck se dio la vuelta y entrecerró los ojos al ver quién lo interrumpía.

—Dexter, no hagas eso. Estás loco. —gruñó el de ojos verdes, aunque su mirada terminó en los otros tres que acompañaban al payaso de rojo.

—Qué dramático eres. Hasta esperé que ya no dispararas, soy alguien muy consciente.

—Hola, muchachos, los estaba esperando, aunque... —Luck sonrió, sacándose los protectores de oído para luego acercarse a Zachary y darle la mano—. Buenas tardes, Hill.

—Luck.

Dexter se cubrió la boca con una sonrisa. El británico de rizos respondió a aquel saludo de una forma seca y casi vacía. Su expresión se volvió tan dura como el acero, luego se alejó un poco. Para los tres jóvenes de alrededor fue muy fácil recordar lo obvio: "Todos odian a los Logan".

Era algo casi implícito. Los demás Operadores detestaban a los Logan al ser los favoritos de los Erradicadores, además de que, por la propia naturaleza competitiva de los Operadores, se acostumbraron a tratar de cazar a quien esté en la cima, y quienes estaban en la cima eran esta familia tan peculiar.

—¿Por qué será que solo odian a los hombres de los Logan?

—¿Odiarías a una mujer bonita con plata?... Oh, claro, eres gay.

Dexter le regaló una sonrisa burlona a Jesse, quien le pegó rápido en su nariz, aunque sin mucha fuerza.

—Ignóralos, son medio especiales. —Luck miró de reojo al pelirrojo y al peli azul que estaban por agarrarse a golpes. Sentía algo de pena que otros los vieran juntos.

Zachary evitó asentir o siquiera responder a aquellas palabras, entonces observó la pistola en la mano de Luck.

—No sabía que fueras aficionado a las armas. Recuerdo que tu padre las odia.

—No soy una copia idéntica de mi padre.

Los tres acompañantes de Zachary respondieron al unísono "Sííí, claro".

Luego de un breve intercambio de palabras y preguntar cómo había estado su día, Dexter inició la llamada con los otros tres miembros del antiguo grupo de Grace en la escuela. William disfrutaba de un helado mientras miraba videos en su celular, mientras que los hermanos Patterson cortaban el césped del jardín trasero de su casa.

—Antes de que iniciemos las preguntas. ¿Qué hora es allá?

—Tenemos como seis horas de diferencia. Haz tú la cuenta.

—¡Jefes! Dexter, ¿qué tal el día, idiotas?

Los hermanos y William hablaron de forma enérgica. Recibir una llamada de sus mejores amigos los colocaba de muy buen humor.

Después de un rato, el grupo se turnaba para demostrar sus habilidades con sus armas, el primero fue Luck, que demostró tener una puntería decente. No era muy malo ni muy bueno.

—Recuerden, chicos, el perdedor va a invitar un almuerzo más tarde para los demás. —Jesse dio algunos aplausos.

—A mí no me molesta, la plata es de Lawrence —dijo Grace sonriente. Se levantó de su asiento para tomar una de las pistolas. No estaba utilizando la protección convencional, pues su lógica era que, al momento de tener que usar de verdad una de estas, no tendría la comodidad de esperar que su enemigo le dé el tiempo suficiente.

Grace y Jesse estos meses habían sido entrenados por Dexter, que demostró un gran manejo de armas, así que no estaba nervioso. Por un momento, el de chaqueta roja recordó la espantosa sonrisa del antiguo director de la escuela y cómo lo había engañado para que pensara que tenía un arma.

«Al final, sí resultamos ser algo parecidos... Pero yo no mataré por placer».

Grace disparó, aunque el objetivo era la frente del enemigo, su primer tiro dio en la mejilla, lo cual no era muy malo, pero necesitó otros dos para dar en la frente, luego pudo acertar sin muchos problemas al pecho.

—¿Sabías que matar Operadores es tan fácil como esto? —Dexter se acercó al de cabello rosa. Quería lucir su puntería ya mismo—. Solo los Operadores afines al refuerzo físico pueden soportar balas de alto calibre. Incluso explosiones de bazucas. Aunque me estoy refiriendo a gente como Arthur, Lawrence, Jack, Lei Quiang... ¿Tú eres de refuerzo, Zach?

—... Sí. —Zachary no disfrutó responder aquella pregunta. Se cruzó de brazos recostándose a la pared blanca—. Pero me va mejor en velocidad y reflejos que solo fuerza bruta.

—Un caso curioso. Pero pongamos por ejemplo a Luck.

La expresión de todos se ensombreció cuando la pistola en la mano de Dexter apuntó al hijo mayor de los Logan. Luck afiló su mirada y encendió su aura por instinto, levantando su mano en dirección a Dexter.

—No es gracioso, payaso, no me apuntes con eso.

—Operadores como Luck, Jazka, Violet, Ellie o Taara solo aguantarían unos cuantos balazos antes de que su aura quede casi inutilizable. Tendrán más fuerza y resistencia, pero incluso un niño puede matar fácilmente a un Operador. —Dexter reía mientras daba aquella pequeña explicación, las ganas de jalar el gatillo eran tentadoras. Sus ansias de volarle la cabeza a Luck lo seducían, pero las órdenes no eran esas, así que bajó el arma y, sin mirar, disparó al cartel de práctica con forma humana, bastante confiado—. Por eso es gracioso que se crean tan superiores, si hasta un niño armado puede matarlos.

—Payaso.

Las palabras de Grace confundieron a Dexter. El pelirrojo miró en dirección a su disparo, dándose cuenta de que no le había dado a la figura humana en el cartel, así que su primer disparo había sido el peor de todos. Dexter apretó sus dientes, luego disparó a la frente y el pecho sin problemas.

—¡Ja! Por creído.

—Estoy de acuerdo con lo que dice, pero nada sale bien de presumir.

Carl y William opinaron desde el celular en la banca, disfrutaban bastante de la competencia. Zachary tomó el arma y confirmó cuántas balas poseía. Sin decir palabra alguna, disparó rápido a la frente, pecho y corazón de aquella figura, luego dejó la pistola en la mesa.

—Nada mal para un operador. —Dexter dio algunos aplausos a regañadientes, mientras que Luck reía un poco luego del mal rato que había pasado—. Oye, Luck, no te lo tomes a mal, por cierto, solo quería lucirme con los muchachos.

Luck no dijo palabra alguna, pero asintió con la cabeza mientras la pistola ahora terminaba en las manos de Jesse.

—Entonces, los Erradicadores pueden acabar con los Operadores cuando quieran... O eso entendí yo. —Jesse sacó su lengua y cerró un ojo para disparar luego de que el cartel fuera reemplazado por otro. Fue el penúltimo, solo por encima de Grace. Así que el pelirrosa sería quien pagaría.

—Podrían, pero eso terminaría en un caos. Aunque es verdad que muchos Operadores no son una amenaza contra el gobierno, quiero que lo vean de esta forma —Zachary llamó la atención de los presentes, entonces continuó—. Durante siglos, las presas han evolucionado para evitar a sus depredadores, así como los depredadores mejoran para cazarlas.

—Oh, oh, como cuando las ballenas empezaron a ir por aguas frías para evitar al megalodón. —Jesse levantó su mano emocionado, Zachary asintió.

—Digamos que sí. Los Operadores somos como cualquier otro animal que aprende y mejora, pero a diferencia de la evolución normal, que tarda siglos, o el aprendizaje común que difiere de la persona, si un Operador está en un gran peligro y cree que puede enfrentarlo, su aura evoluciona.

Grace lo pensó por un momento, luego recordó aquellos videos que Jesse lo había obligado a ver y llegó a una conclusión.

—¿Es ese momento donde el aura cambia?

—Sí, digamos que sí. En ese momento, el aura se incrementa, el Operador es más fuerte y puede desarrollar nuevas habilidades. Si sale vivo de esa situación, recibe una recompensa por parte del aura y su fuerza se incrementa.

—Lo que quieres decir es que, si a ustedes los arrinconaran, empezarían a evolucionar hasta que los más fuertes de ustedes de verdad puedan ser una amenaza. —Jesse asintió con la cabeza en señal de entendimiento, aunque la sonrisa extraña de Zachary le pareció algo curiosa.

—Supongo, después de todo, es solo una teoría mía, no hay nada confirmado.

El silencio llenó la sala. Ya solo estaban ellos en aquella habitación, Grace soltó un suspiro de alivio mientras que Jesse negaba con la cabeza.

—Vaya decepción me das. No me puedes lanzar esa explicación y decir que la fuente es "Se me ocurrió en una tarde".

—Mis disculpas.

Zachary bajó la cabeza, mientras que Dexter y Luck mantenían una expresión neutral. El pelirrojo nunca lo había pensado de esa forma, aunque no fue hasta hace poco que descubrió sobre ese estado nuevo en los Operadores, mientras que Luck estudiaba aquellas palabras como si fuesen oro. No quería decirlo, pero el británico de rizos tenía una manera de pensar muy interesante.

«Tengo que preguntarle eso a papá después».

—Al final, no importa. Los Operadores viven como putos reyes, tienen plata, poder y, si se ponen cómicos, les meten un escopetazo en las costillas. —Grace se levantó, sacando su billetera para ver cuánta plata le quedaba, por suerte no tendría que volver a buscar dinero en la mansión—. Los Erradicadores los controlarán, así que estoy feliz de que exista alguien que entienda lo peligrosa que esa plaga puede ser.

Luck no dijo nada, pero Dexter sonrió mostrando sus dientes. No podía evitar alegrarse de que Grace pensara de esa forma.

Luego de algunas rondas más de tiro, el grupo pasó unas horas por la calle mientras conversaban y Jesse exploraba lugares nuevos de aquella pequeña ciudad. Grace lo observaba sonriente. Había disfrutado bastante esta tarde, e incluso se había dado cuenta de algo.

—Saben, si pudiera unirme a los Erradicadores, lo haría.

Zachary fue el único que escuchó aquellas palabras. Lo miró de reojo y asintió con la cabeza, estando totalmente de acuerdo con su nuevo conocido.

 

 

La mujer de alrededor de 28 años se acomodaba su cabello lavanda, paseándose por los pasillos de la mansión con su característico vestido negro. No era muy tarde en la noche. Su paraguas rojo chocaba repetidas veces contra el suelo, usándolo como un bastón. Taara había salido con Alice, Lei Quiang, Joao y Ellie, por lo que no tenía mucho más que hacer. Usualmente se la pasaba entrenando a su compañera, en su tiempo libre leía cualquier libro que llamara su atención o salía a buscar a cualquier persona que resultara interesante para conversar.

—¿Es que todos acordaron salir hoy? —Ibb golpeó un poco más fuerte el suelo con el bastón. lanzó un pesado suspiro con los ojos cerrados y luego caminó al primer piso. era el único lugar donde sentía que había personas con las que podría matar el tiempo—. Rachel y Renate...

Abrió una de las puertas que conducían a unas de las escaleras, al bajar, llegó a una sala de color blanco donde Rachel Ficks lanzaba una serie de patadas en contra de Renate Dzelme. Ambas cubiertas por su aura característica. Renate detenía cada uno de los golpes de Rachel y evitó con facilidad un barrido de piernas, incluso pisó con fuerza a la rubia, inmovilizándola.

—¡Ay! ¡Ay! ¡Ya va! ¡Tiempo!

—Sigues siendo demasiado lenta. Tardas demasiado en elegir lo siguiente que harás. Tu estilo de combate es infantil y predecible.

Renate acomodó su cabello mientras negaba con la cabeza, manteniendo la presión en el talón de la rubia que se revolcaba por el suelo sin parar de quejarse.

—Estás siendo demasiado ruda con la chica, guardia letona.

La voz de Ibb llegó a los oídos de Renate. Apartó su pie a la par que el aura gris desaparecía. La de ojos grises estudió a la nueva mujer que había entrado al cuarto. realizó una reverencia al ver que se trataba de la invitada de la señorita Taara.

—Buenas noches, señorita Ibb.

—Aaah... Hola, Ibb. —Rachel levantó su mano desde el suelo, sintiendo un fuerte calambre en su pie. Tomó asiento poco después y su aura blanca desapareció.

Ibb revisó la habitación rápidamente, dándose cuenta de que no había nada. Solo era un gran espacio en blanco donde uno podría realizar combates de práctica o entrenamiento simple, no pudo evitar burlarse internamente. Observó cómo Renate realizó una pequeña reverencia y ella le hizo la señal de alto con su mano.

—No es necesario, solo soy un parasito pegado a Taara. Guarda tu respeto con esta simple bruja.

—Usted es una compañera de una de las participantes. Yo solo soy una simple guardaespaldas. Usted merece todo mi respeto.

Rachel miró de reojo a Renate. No le era extraño que se comportara con tantos modales, pero sí bastante inusual. Ella trataba a Lindsy como a una amiga cercana, además de que casi no cruzaba palabras con Lawrence Logan. Rachel la admiró mientras sonreía.

—Te ves tan genial cuando actúas como una guardiana educada.

—Te acusaré con la señorita Lindsy.

—¿Ah?... ¿De qué?

Ibb empezó a reír ante la cómica escena de la alta mujer inexpresiva y la confundida rubia que se levantó del suelo. Rachel, al no obtener respuesta, se rascó la nuca y miró a la de vestido negro y paraguas.

—¿Vienes a entrenar Aura para matar el tiempo? No tenemos problemas en que entrenes con nosotras. —Rachel extendió su mano hacía Ibb, dándole un pulgar arriba— Me gustaría ver tu aura.

—No es nada especial, además, ¿Así le dices a las mujeres? De verdad deben acusarte con la señorita Lindsy. —Disfrutó de ver a Rachel torcer su rostro. Ella aún no entendía de que debían acusarla, pero ambas operadoras experimentadas aguantaron la risa— Vine porque no encuentro nada interesante que hacer. Me gusta ser una espectadora, así que continúen con su entrenamiento, por favor.

Ibb se dirigió a las escaleras para tomar asiento en el último escalón, dejando su paraguas en el suelo. Rachel se sintió algo decepcionada, pues toda información que cada Operador le dé por separado le sirve para armar este rompecabezas que era el aura.

Renate volvió a cubrir su cuerpo con el brillo plateado, mientras que Rachel fue cubierta por su aura blanca, entonces Ibb aplaudió sonriendo.

—Es un buen color, niña. ¡El blanco es un color maravilloso para el aura! —Ibb aplaudió mientras que Rachel la miraba. El golpe de Renate en su mejilla la hizo girar un poco mientras sobaba su mejilla y se quejaba del dolor

—¿¡Por qué!?

—Presta atención. Estás practicando, si quieres mejorar para la siguiente fase, no debes perder ni un minuto. —Renate soltó un suspiro con las manos en su cintura, aunque la voz de Ibb volvió a sonar por la habitación.

—Pero, señorita Dzelme. ¿Cómo aprender sobre el aura es perder el tiempo? Eso es contradictorio para una maestra del aura como usted. —Ibb levantó sus brazos en gestos algo dramáticos para enfatizar sus palabras. La expresión confundida de la pelinegra le hizo evidente su falta de conocimiento—. Oh, no lo sabe. No se culpe. Simplemente no ha llegado a esa deducción.

—¿A qué se refiere? —Renate mantenía su mirada fija en Ibb. Por reflejo evitó el golpe que dirigió Rachel a su costado y le estrelló el codo en el estómago para calmarla—. Para que tú me sorprendas deben pasar mínimo dos años, niña.

Rachel quedó sin aire, de rodillas en el suelo, pero al escuchar las palabras de Ibb. Trató de prestar toda la atención posible.

—Señorita Renate, la clave del aura está aquí. —Ibb señaló su frente, luego continuó—. Todo del aura depende de la mente de su usuario, es cierto que el talento y la cantidad es un regalo genético y a veces divino, muy pocas personas verdaderamente son benditas por el aura, pero dejando de lado eso, los demás aspectos residen de esta misma en la mente de su usuario.

—No me dice nada que ya no sepa, Señorita... —Renate se dio cuenta de que no conocía el apellido de Ibb, ni de qué familia provenía. Solo sabía que tenía lazos con la familia Yaadav. Eso la llevó a fruncir el ceño.

—Solo dime Ibb, cariño, y siguiendo con lo anterior, los colores del aura pueden representar un estado mental al momento de aprenderla. Más específicamente, Qué esperan las personas del aura, cuánto saben de ella o hasta rastros de la personalidad de una persona. Como cuando defines rasgos de la personalidad de alguien según su color favorito.

Los ojos dorados de Ibb brillaron con emoción, no era difícil saber que el simple hecho de explicar estas cosas parecía emocionarla en gran medida. Era incluso adorable su expresión de felicidad. Aunque Renate abrió un poco su boca con sorpresa. Era algo que no sabía.

—Pero... Él nunca me ha dicho nada al respecto sobre eso... —murmuró Renate para sí misma.

Rachel volvió a levantarse, había logrado escuchar las palabras de la mujer con traje morado oscuro. Aunque todavía no comprendía muy bien aquellas palabras de Ibb y su utilidad, la chica de ojos enérgicos que de repente parecían atravesar el cuerpo de Rachel y revisar hasta lo más profundo de su alma continuó con su discurso.

—El brillo, el tono, el color es. Todo puede reflejar mucho de la mente de la persona. Como, por ejemplo, señorita Renate. El plateado es un tono neutro que denota elegancia, a menudo es asociado con el futuro, la frialdad... Pero usted no es una persona fría.

Renate arqueó una ceja. Aquella palabrería no era diferente a la que escucharía de un burdo quiromántico de circo barato.

—Usted está sumamente triste.

Rachel por un momento pudo notarlo en Renate, la ligera mueca que se formó en aquel rostro imperturbable. No podía creerlo, pero ahora escuchó a Ibb con más atención.

—Ja. Le atiné. Siempre es divertido tener la razón, jajaja. Usted está aburrida, triste y ha sido así por un largo tiempo. Eso sumado a lo que puedo deducir con solo verla... Eres una cobarde patética. ¿Qué es lo que te da tanto miedo de los Vasíliev? ¿Son tan malos? —La sonrisa arrogante en la cara de Ibb se convirtió en una triunfal al notar cómo la de ojos plateados apretó sus dientes con una seriedad inusual.

Rachel sintió arder su sangre, en ese momento levantó su voz, mirando firmemente a la mujer de cabello morado. Ella estaba insultando a su adorada maestra, se lanzaría contra Ibb para darle una cachetada de no ser por la misma Renate que obviamente la detendría.

—Pedazo de mierda, no le faltes el respeto. No sé qué problemas tengas con Renate, pero no es razón para que la insultes, ¡Perra!

—¡Jaja! Ese lado de ti también quería verlo, una personalidad tan explosiva que reprimes hasta no poder más. Me gustas, fuiste capaz de insultar en su cara a todos los peces gordos. Uno no sabría si eres muy estúpida o valiente, pero ese toque es encantador. —Ibb se levantó de un salto Acercándose a ambas mujeres con seguridad, llevando sus manos detrás de su espalda.

Rachel apretó sus puños y miró de reojo a Renate, para su sorpresa, aquella mujer que tanto admiraba había bajado su cabeza con resignación. Por primera vez, ese rostro inexpresivo y seguro parecía ser el de una niña siendo regañada por su padre.

—¡Perra!

—¿¡Sabes qué significa el blanco!? —Ibb se acercó a Rachel, manteniendo cerca su rostro con el de la joven. Sus respiraciones chocaron entre sí por un momento y Rachel se alejó—. Muchas culturas lo representan de forma diferente. La pureza, la bondad, la inocencia. A mí me gusta pensar que son dos cosas, ¡Como las cartas del tarot!

Ibb llevó su espalda hacia atrás, llevándose las manos a las mejillas en un gesto exagerado. Rachel quería golpearla, pero al momento de dar un paso al frente sintió la mano de Renate tomar su hombro con firmeza. La guardaespaldas negó con su cabeza mientras la miraba de reojo.

—¡La primera es un nuevo inicio! Eres capaz de cambiar las veces que sean necesarias Iniciar de nuevo, manteniendo lo aprendido anteriormente, y eso es ventajoso, en cualquier momento puedes ser una nueva tú totalmente distinta a la anterior, pero eso no significa que sea mejor que las otras versiones de ti... El segundo significado es la muerte. —Ibb caminó alrededor de Rachel y Renate un par de veces, luego empezó a caminar de vuelta a la escalera—. Una actitud autodestructiva. Te traes el mal a ti misma como se lo traes a otros. Eres una bomba de tiempo que puede detonar en cualquier momento y arrasar con todo. Es un color que me gusta mucho, personas así que van entre la línea de lo malo y lo terrible son las más interesantes de observar.

—¡Tú qué vas a saber de mí! ¡Un color estúpido no decide quién soy! ¡Eso lo decido yo!

—Precisamente. Solo tú puedes decidir qué Rachel serás... Pero, justamente por eso, solo tú decides cuándo esa muerte aparece y arrasa con todo... Ya entiendo por qué Zachary te considera un problema aquí.

Ibb empezó tomó su paraguas, subiendo las escaleras con calma, todavía podían escuchar su voz por el eco del estrecho pasillo.

—No importa, Rachel. Tú sigue tu camino, así sea uno sombrío lleno de cuerpos, solo mantente fiel a la Rachel que seas en ese momento hasta que decidas matarla... No, espera eso no es ser fiel. Tú no eres fiel a nada.

El sonido de la puerta cerrarse marcó el final del aburrimiento de Ibb. Rachel estaba hecha una furia. Quería arrastrarla por toda la sala blanca hasta que le cambiaran el nombre a la sala roja. Miró a Renate para quejarse, pero la de traje estaba tomando de nuevo ese enorme maletín, yendo rumbo a las escaleras con pocos ánimos.

—Dejémoslo por aquí por hoy, Rachel. No le des muchas vueltas a las palabras de esa... Bruja.

—Yo... Bien.

Rachel no sabía qué decir. Renate abandonó la habitación, mientras que la rubia se observó a sí misma. Dándose cuenta del lugar en el que se encontraba parada. Todo estaba cubierto de aquel color que, según la bruja, representaba la mala suerte. Ahora esto la molestaría unos días, pero no permitiría que alguien más le dijera cuál es su destino.

—La dueña de mi destino soy yo. Nadie más.

Rachel soltó un bufido de molestia. Continuó realizando ejercicio por sí misma aquel día y, al llegar la noche, Lindsy les dio el comunicado de que los juegos reiniciarían en dos semanas. Rachel tendría una cantidad considerable de tiempo para tratar de mejorar sus habilidades con lo ya aprendido.

Comenta este capítulo, guarda la novela y sigue a kappoff00 en el lector de Culto de Papel. Es gratis.

Otras novelas: De amores y demonios · Notaslgias · Armagedón I