—No puede ser... ¡Cállate! ¡Cállate! Tú eres patética, no tienes la fuerza para hacer nada por ti misma, tú, ¡tú! —bramó Engel. Un pequeño tic en su ojo fue notable para la rubia contraria, mientras que la danesa se llevó una mano a su brazo por debajo de su hombro, apretándose con fuerza a sí misma.
Rachel se levantó con dificultad, regalándole una sonrisa burlona a Engel. Quería hacerle saber lo mucho que disfrutaba verla de esa forma tan desesperada. Había ganado, ni ella misma lo creía, pero había ganado a su manera. Cerró sus ojos, tomando un profundo suspiro mientras el silencio se apoderaba del bosque, solamente escuchándose cómo el viento movía las hojas.
La danesa bajó su mirada desesperada, mordiendo su labio inferior. Entonces el silencio fue roto cuando su contraria la jaló del cuello de su camisa y la miró directamente a sus ojos azul oscuros.
—Al final del día no eres más que otro "Radahn, consorte prometido". No importa cuánto me tarde, sufrirás una derrota patética y luego ni voltearé a verte.
Engel tembló al ver la expresión determinada de Rachel. Era una mujer sin ningún tipo de miedo, que estaba totalmente segura sobre su futura victoria. Engel apretó sus dientes, buscando ocultar aquellos nervios, pero al momento que quiso responder, Rachel perdió el control sobre su cuerpo y cayó sobre el pecho de la danesa. Engel la atrapó por instinto, dándose cuenta de que se había desmayado por el dolor y haber apagado su aura.
—Tú... Maldita. ¿Cómo se te ocurre desmayarte luego de hacerte la genial? ¿Así como me voy a lucir?
Engel sostuvo con cuidado a Rachel, luego la recostó sobre el césped. Tomó asiento junto a ella, esperando a que llegaran a recogerlo. Observó desaparecer el domo negro que cubría a Taara y Zachary. Este último estaba lleno de moretones, con parte de su ropa destrozada, pero aún se mantenía de pie por más que temblara. Su expresión de asombro lo decía todo; no podía creer el mensaje de Lindsy.
La india asintió con la cabeza y chasqueó su lengua, mirando de reojo a Engel, que apartó su mirada rápido. Ninguna tenía nada que decirle a la otra.
—Bueno, solo puedo decir que debió de jugártela muy bien. ¿Qué opinas, Zachary? —Taara Yadav señaló a Rachel Ficks con su barbilla, esperando que el británico diera su opinión, pero él fue el siguiente en caer de costado al suelo, desmayándose—. Oh, mierda. ¡Se le bajó la presión!
Louis y Fred emergieron de un árbol para recoger a los caídos, llevándose también a los vencedores y poniendo fin por completo a la primera fase de las cuatro que tendría el evento de la familia Logan.
El cabello de la rubia era revuelto por cuatro manos distintas, el gigante rubio, la maga venezolana, el asiático de hielo y el brasileño alcohólico. Rachel trataba de apartarlos al sentirse hastiada por tanto contacto, pero ninguno tenía la intención de alejarse.
—No esperaba nada de ti, pero superaste mis expectativas. —Jack cerró sus ojos luego de decir aquellas palabras. Rachel había llevado a su equipo a la victoria mientras él fue derrotado patéticamente, así que, por el momento, él sentía ser incluso peor que la rubia.
—¡Suéltenme! —exclamó Rachel, lanzando patadas y golpes para todos lados.
—Siempre confié en que ustedes tres podrían hacerlo. ¡Miren! ¡Miren!
Ellie se quitó el sombrero lanzándolo a una de las camillas mientras corría para jalar la pizarra de calificación más cerca.
Ellie: 1 + 3 = 4
Taara: 4 – 1 =3
Lei Quiang: 1 + 3 – 1= 3
Engel 1 + 2 – 1= 2
Rachel: 1 + 1 = 2
Jack: 3 – 2 + 1 = 2
Zachary: 1
Joao: 1
Ao Bing: 1
Alice: 1 + 1 – 1= 1
Ne Zha: 3 – 3 = 0
Carol: 0
Todos observaron la pizarra, algunos desilusionados, otros llenos de fe en sus corazones, pero Rachel no podía creer que estuvieras tan arriba.
—El quinto puesto...
—¡Gracias a ti ahora estoy ocupando el primer lugar! Rachel, gracias por ganar. Jaja. Me esforzaré de verdad por quedarme aquí.
Ao Bing aplaudió a la maga morada. Solo él conocía en parte sus sorprendentes capacidades, revelarlas no sería beneficioso para ellas, así que las admiró en silencio. Ellie le dio un pulgar arriba, mientras que Jack daba varios pasos lejos de la cama donde Rachel se encontraba.
—Maldición. —Se lamentó en voz baja teniendo en frente la tabla de posiciones. No sabía qué le dolía más, que su ego fuera quebrado en pedazos o haber descendido tanto cuando había llegado a los primeros puestos.
—Esto solo demuestra lo impredecible de una lucha de operadores —Joao se mantuvo de pie junto a la montaña, dudó, pero colocó una mano en su hombro—. Todo puede cambiar de un momento a otro, solo sigamos superándonos.
—¡Sí! —Ellie levantó ambos puños al cielo con una sonrisa brillante.
—Rachel Ficks. —Joao habló de nuevo, acercándose a la rubia en la cama que enderezó su espalda por reflejo—. Superaste todas mis expectativas... Que no eran muchas.
—Gracias, Joao, esperaba palabras así de parte de Zachary. ¿Qué tal si mejor me apuñalas? —Rachel respondió sarcástica. Rodando sus ojos
—No. Ahora, hablando en serio. Fui patéticamente derrotado por alguien que yo ya había casi vencido con relativa facilidad. Me descuidé, mientras que tú ganaste estando en mucha más desventaja que yo. Creo que aprendí algo nuevo hoy. —Los ojos de Joao denotaron un agradecimiento puro y sincero. Rachel ganó con méritos el respeto y aprecio que el alcohólico le comenzaba a tener—. Podemos mejorar de manera infinita. Así que no esperes que mi persona de la siguiente prueba caiga en lo mismo, seré una mejor versión de mí, y el que le siga superará también a esa nueva versión.
Rachel abrió ligeramente la boca antes de torcer sus labios. Una cantidad incontable de vergüenza inundó su cuerpo. Soltó una ligera risa nerviosa para luego llevarse su puño al pecho.
—¡Sí! ¡Esfuérzate por dar otro paso, Joao!
—¿Cómo llegaste a idear ese plan, Rachel? —preguntó Ao Bing con curiosidad. Hizo lo posible por ocultar que no la creía capaz de idear un plan.
—Bueno, conocía un poco a Engel y sentí que no podría ganarle ni en mi mejor estado, así que pensé en ganar a mi modo... Yo no puedo pelear como Lei Quiang o Jack, así que engañarla aprovechando que ninguna estaba en el área me pareció sencillo. Parece que le gusta dar monólogos. —Rachel cerró sus ojos mientras reía. Estaba agradecida de la gran capacidad de sanación de Mary Scott. Se sentía como si hubiera vuelto a nacer, supuso que había recibido menos daño. Aunque cuando abrió sus ojos, su expresión cambió a una más seria y miró a Zachary, que permanecía en silencio sentado en una cama, y a Joao, que estaba de pie sobre el suelo morado—. Sinceramente, no hubiera podido sin ustedes, fue gracias a que alejaron a Taara que yo pude cumplir lo que quería.
—No te sientas orgullosa por tu victoria. —Zachary levantó la mano mientras regañaba a la joven. Se levantó de la cama y se acercó a Rachel con una expresión casi inexpresiva, pero Rachel sentía cómo esos ojos verdes la jugaban de pies a cabeza—. Tu victoria solo fue posible gracias a la personalidad de Engel y a que habían logrado interactuar antes.
—Ya lo sé, idiota. —Rachel interrumpió a Zachary, que frunció el ceño—. No puedo repetirlo con nadie que no conozca, y muchos factores influyeron, pero pensé rápido, trabajé con lo que tenía y gané. Si solo le doy vueltas a lo que pudo salir mal o las cosas malas, jamás estaré satisfecha.
La sala quedó en silencio, pero Joao mantenía una leve sonrisa burlona mientras veía al británico sin palabras, Rachel prosiguió.
—Estoy empezando a conocer mis límites, pero también mis cartas, hice mucho más de lo que cualquiera esperaba, así que no desmerites lo que logré.
Zachary asintió ante aquella respuesta. Luego forzó una sonrisa amistosa, revolviendo el cabello de Rachel con algo de brusquedad.
—Bien hecho, felicidades, novata.
Luego de aquellas palabras, Zachary salió de la habitación. La de camisa con estampado de arcoíris se acomodó el pelo con una expresión triunfante, le había cerrado la boca a Zachary y Engel el mismo día.
—Bien hecho, Ray. Te jugué muy mal... Tienes más bolas que muchos. —Jack asintió satisfecho luego de ver aquella interacción. Fue el siguiente en salir de la habitación, clavando sus uñas en sus palmas mientras su expresión se volvía más determinada.
«Quizás juzgué a todos mal... Pero no me quedaré estancado o me convertiré en la burla». Jack Grimmer avanzó por el pasillo, decidido a volverse incluso más fuerte de lo que ya era. Agradeció haber aceptado la oferta de Lindsy de participar. Esta gente logró abrirle los ojos.
—Tranquila, Ray, Zachary es como un perro, cuando se acostumbre a ti, dejará de ladrarte.
—¿Y qué pasa si me muerde antes?
—... —Joao subió los hombros sin saber qué responder. Saliendo de la habitación.
Ellie y Ao Bing se despidieron, tenían la intención de dirigirse a la enfermería del equipo azul para presumir su victoria a Taara y Ne Zha. Rachel se levantó de la cama para estirarse y colocarse su gabardina gris.
—Esto... Esto de verdad está funcionando. —Susurró en aquella habitación vacía llena de camillas y artilugios de enfermería.
Esa misma tarde se lamentaba de su inutilidad, ahora había recibido las felicitaciones de todo su equipo por haberles conseguido un punto más y demostrar que se ganó un lugar entre ellos.
Rachel se miró sus delgados dedos, tomando un profundo suspiro antes de seguir su camino, pero volvió a detenerse en seco al ver el espejo de cuerpo completo en la pared. Se miró a sí misma, pequeña para su edad, con su cabello amarillo pálido, que por más que peinaba quedaba desordenado, sus ojos celestes como el cielo, el traje de su personaje favorito que le quedaba excelente. Rachel pudo dedicarse a sí misma una enorme sonrisa y un pulgar arriba, aunque todavía repudiaba aquel rostro por la maligna persona a que le recordaba, pero ya podía verse a sí misma y decir
—Lo estás haciendo bien, idiota.
—No seas tan dura contigo misma.
Rachel saltó del susto ante la repentina voz y se acercó a su adorada compañera para tomarla de sus hombros y sacudirla de un lado a otro con fuerza.
—¡Deja de hacer eso! Un día me vas a matar de un infarto.
—Yo jamás te haría daño, qué dramática eres. Aunque supongo que eso también te hace muy tierna.
Lindsy Logan tomó las mejillas de Rachel con cariño. Acarició suavemente su rostro con la yema de sus dedos mientras la rubia permanecía en silencio, confundida. Rachel cerró los ojos riendo dulcemente. Daba las gracias de sentir aquellas manos suaves que la trataban con tanto cariño.
—¡Gané! ¡Lindsy! Yo... —Su voz se quebró luego de repetir aquellas palabras, no sabía por qué, pero las lágrimas recorrieron sus mejillas hasta caer y manchar el extraño piso del lugar—. Yo, yo gané... De verdad hice algo por mí misma.
La más alta acercó a Rachel, la necesidad de consentirla inundó su cuerpo. Las dos apretaron a la otra con fuerza, mientras que la rubia no entendía muy bien por qué lloraba, pero sentía que decir estas palabras y llorar ahora mismo era algo que esperó durante mucho tiempo.
—No soy tan inútil como creía... De verdad pude hacer algo.
—Tú jamás has sido inútil, Rachel.
—No, no solo traigo problemas... ¿No solo causó problemas a dónde voy? ¡Toda mi vida he sido un estorbo...!
—No digas esas cosas. No eres un estorbo, tampoco traes el mal... Rachel, eres increíble y yo siempre confié en ti.
El llanto de Rachel se incrementó. Había algo en Lindsy Logan que le permitía a Rachel soltar en el momento cualquiera de sus pensamientos y penas. No importaba qué fuera, sabía que hablar con Lindsy la ayudaría. La de ojos esmeralda acarició la espalda de Rachel en aquel abrazo, mientras la chica llorando apretó levemente los hombros de Lindsy.
Con el pasar de los segundos, Rachel hundió más su rostro en el pecho de su contraria para luego levantar la mirada.
—Gracias, gracias, ¡gracias! ¡Todo esto es solo por tu ayuda! De verdad, yo...
Rachel se calló a sí misma. Sus mejillas se enrojecieron al recordar todo lo que dijo en el árbol, no sabía si ella la había escuchado en el árbol, o si solo tuvo la confianza de que se levantaría de nuevo, pero al notar la duda en los ojos de Rachel, Lindsy juntó su frente con la de ella.
—De nada, de nada, de nada... y de nada. No importa cuántas veces sientas que estás por derrumbarte, mantén en mente que yo siempre te apoyaré.
Rachel entendió lo que quiso decir, fue entonces cuando su rostro se coloró aún más. Ella de verdad la había escuchado. Sentía tanta vergüenza de saber que siempre era Lindsy la que tenía que soportar ese lado más patético de Rachel. La rubia se separó del abrazo. Lindsy limpió las lágrimas en sus mejillas sin apartar su vista de sus ojos, luego tomó a Rachel de su mano para entrelazar sus dedos y caminar fuera del cuarto.
—Te mereces una gran cena por esto, Ray~ así que pide todo lo que quieras.
Los ojos de Rachel brillaron, mientras que seguía sin rechistar a la pelinegra. bajó su cabeza con una sonrisa imperceptible.
—Gracias. Por permitirme ser quien te dé fuerzas, Ray.
Rachel escuchó aquellas palabras, pero Lindsy no había volteado a verla. Tardó un momento, pero acariciando con gentileza la mano de Lindsy, respondió.
—Eres la persona más importante para mí... Claro que debías ser tú.
—¡Rachel! ¡Hija de...! ¡Agh! Ven para acá.
Dexter abrazó con fuerza a Rachel en la reunión donde dos mesas fueron colocadas en el centro para dejar mucha comida encima. Rachel quiso evitar el abrazo y esquivarlo, pero Jesse la interceptó por un costado y ambos estrujaron a la rubia que trataba de soltarse.
—¡Eso! ¡Rachel! Así es como se demuestra quién manda. —exclamó Jesse mientras le revolvía su cabello.
—¡Suéltenme!
Grace tomó una pechuga de pollo, remojándola en salsa tártara para empezar a comer, dirigiéndose con el dúo que aplastaba a Rachel para demostrarle su cariño. El pelirrosado le pegó con algo de fuerza en su hombro, siendo esta su forma de felicitarla.
—Sigue así, estúpida. Quizás y hasta me ganes un día.
Rachel golpeó varias veces a Jesse en su costilla, logrando zafarse del agarre de ambos, corriendo al otro lado de la mesa, tomando un tenedor para amenazarlos.
—¡Basta! ¡Demasiado cariño por hoy!
—¡Ray, el que parece una mujer me dijo que te recuerde sobre los putos videos! Y que cuando puedas lo llames. —Alice se sentía como una reina invencible. Se acostó en uno de los pufs verdes repartidos por la habitación, preparándose para ver una película en el enorme televisor de la pared, mientras que Jazka acariciaba el cabello de Alice como recompensa.
—Las dos lo han hecho muy bien, es tan hermoso ver cómo crecen. Solo la maravillosa y preciosa señorita Lindsy sería capaz de lograrlo ¡Es tan magnífica!
El tono de adolescente perdidamente enamorado de Jazka hizo temblar a Lindsy, que sacó la lengua como si hubiera metido una cucharada de sal en su boca.
—¡Mi preciosa princesa esmeralda es la única capaz de...!
Alice, furiosa, estrelló su puño contra la nariz del delgado y alto poeta de cuarta, que se cubrió el rostro adolorido, mientras su pequeña compañera esbozaba una sonrisa satisfecha.
—Cállate un rato, Jazka~.
—¡Eres una mujer salvaje y maligna!
—Se enojó la niña. —Dexter se recostó a la mesa, tomando algunos trozos de pizza para ir a tirarse en uno de esos cómodos sofás. Grace se encargó de colocar una película que convenciera a todos de verla, tarea que fue titánica.
Luego de ver alrededor de dos películas y disfrutar de la comida mientras charlaban de su día a día en el pueblo, Luz. Que era la única niña en la habitación debido a que Violet se acostó temprano, se acercó a Rachel, sentándose junto a ella mientras tomaba su brazo para llamar su atención.
—¿Qué ocurre? —Rachel susurró, aunque Lindsy la miró de reojo con una sonrisa, sentada junto a ellas.
—Quería volver a decirte que estuviste asombrosa. Aunque lloraste mucho en aquel árbol.
La expresión de Rachel se paralizó. Sabía que estos videos llegaban a los demás, pero terminó mirando a la Logan del medio, que empezó a silbar mientras buscaba alejarse.
—Lindsy... ¿No que no se filtrarían de nuevo?
—De hecho, sí o sí se... Bueno. Muchos lo verían, papá decidió vender a un enorme precio las grabaciones a cierto círculo cercano y, pues, quizás, posiblemente, de hecho, olvidé borrar... Esa parte.
Queriendo que se la tragara la tierra, Lindsy se alejó lentamente de Rachel, que se dejó caer al suelo mirando el techo sin decir nada, pues al parecer Lindsy no sería la única que vería ese lado patético.
—... Mierda.
—Pienso que es genial, papá siempre me ha dicho que no existen las personas sin miedo o dudas, pero los fuertes actúan a pesar de todo eso. Eso te hace fuerte, ¡la más fuerte! —Luz de forma adorable llamó a Rachel la más cobarde. Mientras que la rubia no creía que las palabras de Lawrence Logan la ayudarían—. De hecho, te envía a decir conmigo "Te lo dije".
Rachel arqueó una ceja mientras que Jesse mandaba a callar a Luz para prestarle atención a la película que estaban viendo. La rubia recordó su primer encuentro con el líder de la familia. En aquella limusina él había contado su visión de la fuerza, pero Rachel estaba segura de que no encajaba con ella. No era fuerte desde nacimiento, ni mantenía un valor escondido. De eso estaba segura.
—Creo que no eres tan sabio como aparentas, señor perfección. —dijo Rachel burlona, hasta que su vista fue cubierta por un rostro indeseable para ella, que se agachó un poco con una sonrisa nerviosa.
—Hey, ya vi lo que hiciste... Fue ingenioso y te felicito.
Rachel ignoró las palabras de Arthur, soltando un bostezo para ponerse de pie y revolver el cabello de las dos Logan.
—Bueno, me voy a dormir, hoy me dieron una paliza y corrí un montón. Tengan buena noche.
Lindsy y Luck observaron a Arthur, que bajó su cabeza algo decepcionado mientras la rubia se iba. El de gabardina marrón se tiró en un puf junto a Luck, robándome parte de las papas que llevaba consigo.
—Algún día, Arthur, algún día.
—Dios te oiga, niño. Porque lo que necesito es un milagro.
Rachel se quitó su gabardina, recostándose a la pared por un momento. Aunque era verdad que ya estaba cansada, solo no quería permanecer mucho tiempo cerca de Arthur. No se sentía cómoda, por más que él intentara hablarle o ayudarla, Rachel lo quería tan lejos como fuese posible.
—Hoy no pienses en eso. Hoy es un día feliz~. No dejes que ese pendejo lo arruine.
Rachel se dirigió a su cuarto, pero la voz del pelirrojo detuvo sus pasos. Dexter se acercó con las manos guardadas en su suéter rojo, manteniendo esa típica sonrisa confiada.
—Hey.
—Haces un chiste sobre mí y Arthur y te mato, no le tengo miedo a tu Redfield, Baskerville o como putas se llame.
—Cálmate, además, cuidado de no decir nunca esas palabras fuera de aquí. En serio, nunca sabes cuándo hay un arma apuntándote. —Dexter trató de que sus palabras no sonaran como un chiste. Decía la verdad, al fin y al cabo— ¿Cómo te sientes?
—¿Te importa? —Rachel se cruzó de brazos, recibiendo un rápido zape en su cabeza de parte de Dexter.
—Dios, no entiendo por qué me pareces tan atractiva siendo una perra casi todo el tiempo, quizás me gustan las chicas rudas.
Rachel empezó a reír ante el patético intento de coqueteo de Dexter. Ya no sabía si de verdad lo intentaba o solo era parte de su forma de ser con Rachel, pero la rubia se recostó de espaldas a la pared.
—Estoy cansada, estoy feliz y creo que de verdad puedo... Puedo lograr algo bueno aquí. Esta gente es agradable, algunos son idiotas, pero al final solo buscamos lo mismo.
Dexter se recostó a la pared junto a ella asintiendo con su cabeza, aunque luego Rachel agregó.
—Eso sí, odio a los Operadores que se basan en poder bruto. Son una mierda.
—Eso lo dices porque van como tres veces que un Operador de ese tipo te hace mierda, jaja. Estás ardida.
Dexter se burló. Rachel le regresó el zape con un fuerte codazo en su costado, dirigiéndose a su cuarto, pero se detuvo al escuchar de nuevo a Dexter.
—¿Todavía... Recuerdas lo que te dije? Sobre los Operadores. —Él observó a Rachel asentir en silencio—. No dejes que te infecten con esa falsa camaradería o te nublen el juicio porque conociste a siete que resultaron ser agradables. Son peligrosos, solo se importan a sí mismos, son impulsivos y estúpidos. No son como nosotros.
Rachel soltó una risa, negando con la cabeza para luego señalar a Dexter.
—Ahí te equivocas, Dexter. Claro que son como nosotros, describiste a casi toda la raza humana.
Dexter estrechó sus ojos, le molestaba ver que no entendía nada de lo que le decía, pero antes de que pudiera hablar, Rachel entró al cuarto.
En su habitación, Rachel levantó la mirada mientras sonreía. Tenía bien en cuenta que sus palabras significaban que los Operadores también podrían ser horribles, pero así eran los humanos.
—En todas partes hay gente buena y gente mala. Esta gente solo es bastante idiota, pero no son lo peor que existe.
Luego de aquellas palabras, Rachel se acostó en la cama. Abrazó con fuerza su gabardina, agradeciendo el regalo que Lindsy Logan le había dado. Lo que más necesitaba desde incluso antes de la aparición de ese espejo: Fe en sí misma.