Ne Zha se propulsó a toda velocidad. Se había asegurado de apuntar a un punto no vital en aquel ataque tan exagerado. No era correcto enfrentar a Ao Bing de forma tan rastrera, pero si tuviera que enfrentarlo a él y a Ellie en ese estado, no creería de ninguna forma que pudiera ganar.
Todo su cuerpo le dolía, además de que estaba seguro sobre la rotura de algunos huesos gracias a ese martillazo.
—No te sientas culpable, el bastardo te hizo lo mismo.
Se recordó Ne Zha, las heridas en sus hombros por las estacas de hielo eran una prueba constante de que Ao Bing hubiera hecho lo mismo que él para evitar perder. Detuvo el sangrado quemando aquellas heridas causadas por el hielo, si no, ya hubiera caído inconsciente al suelo por la falta de sangre.
«Jack fue derrotado, Ellie y Ao Bing están detrás... Es imposible que Rachel haya ido sola a enfrentar a Taara y Lei Quiang, así que solo debería haber uno en la base roja. ¡Incluso podría estar sola!».
Si conseguía capturar la base enemiga, sumaría dos puntos fácilmente, incluso, si Ao Bing caía desmayado, podría terminar con un total de cinco puntos y saltar al primer puesto rápidamente en la ronda dos de la primera fase.
«¡Se siente como si fuera una puta gallina corriendo! O una rata». Era humillante, pero solo su orgullo no iba a darle el favor de la familia Logan. «Lo necesito... No importa si debo correr dos o tres veces».
Pronto, sus ojos fueron capaces de divisar aquella bandera de color rojo. Una sonrisa triunfante se marcó en su rostro. Debía permanecer al menos un minuto en el área y la victoria sería suya. Todos sus sentidos vibraron por su aura, apenas fue capaz de desviar su trayectoria para esquivar el enorme martillo que trató de aplastarlo para poner fin a sus intenciones. El mango del martillo se alargaba hasta el cielo. Ne Zha entrecerró sus ojos, vislumbrando la figura de la maga suramericana, que se deslizó por el bastón morado mientras el martillo se achicaba.
La morena se soltó a la mitad, cayendo cerca de la bandera roja, sosteniendo en todo momento su sombrero para mantenerlo en su sitio, Ne Zha se detuvo cerca de la zona. La maga lo miró de reojo con una sonrisa retadora, no dijeron ni una palabra. Estaba de más. Los ojos marrones oscuros de la de pelo rizado lo invitaban a enfrentarla.
"Si quieres ganar, tendrás que sacarme de aquí".
El de delineador rojo apretó con fuerza su bastón. Tomaba en cuenta el conocimiento que poseía sobre su propia aura, y sabía que no le quedaba mucha, no podría mantener una pelea por demasiado tiempo.
«Y aguantar 4 minutos me sería imposible, menos con este Barney albañil golpeándome hasta el cansancio».
—¿Miedo?
La dulce voz de la sonriente morena irrumpió en la mente del asiático. Quería obligarlo a dar el primer movimiento, y no necesitaba conocer mucho de estos Operadores para darse cuenta de su mayor debilidad: Ese ego extrañamente frágil.
Ellie generó dos nuevos martillos en sus manos, Ne Zha se lanzó. Cargó la mitad de su aura restante en la lanza. Ellie agrandó sus martillos, atacando los costados del hombre, pero la ardiente llamarada acabó siendo más rápida, engullendo el cuerpo de la morena en un parpadeo. Su cuerpo había desaparecido entre el calor insoportable, lo que paralizó a Ne Zha por un momento, no había quedado nada de la morena. Su corazón dio un vuelco al pensar que la habría matado por error, pero entonces sintió un rápido golpe en su cuello que arrancó la conciencia de Ne Zha.
El de cebollitas cayó al suelo, mientras la bruja bajaba parte de su sombrero, asegurándose de apagar algunas llamas en él.
—Lo siento mucho, pero atacar por la espalda es lo mejor en este tipo de eventos, niño demonio.
Ao Bing salió de los arbustos, se deslizaba con dificultad sobre el hielo, aguantando el insoportable dolor de haber congelado la herida propinada por Ne Zha. Mientras se mantuviera consciente hasta este momento, no le concedería ni un solo punto a su hermano jurado.
Ellie levantó su pulgar, manteniendo una encantadora sonrisa, estallando en una risa de felicidad mientras con la otra se tomaba el estómago.
—¡Dios! Eso fue aterrador. Estoy segura de que me hubiera dejado quemaduras horribles.
Ao Bing observó el cuerpo de Ne Zha inconsciente, entonces sus ojos azules estudiaron a la bruja. Dado su desempeño en aquella pelea, debía considerar esta peligrosa amenaza cada vez que fueran de bandos contrarios.
—Bien hecho, Ellie.
"Ellie Orión obtiene 2 puntos". Anunció Louis con calma. Ao Bing pensó que era extraño no escuchar la voz de la hija del medio de los Logan, pero no era algo relevante.
—¿Cómo lo venciste?
La de rizos se vio pensativa, pero le guiñó un ojo de forma repentina y se llevó el dedo índice a sus labios, negando con su cabeza.
—Un mago no revela sus trucos, Bing.
Ao Bing aceptó aquella respuesta inclinando su cabeza. Fred emergió de un árbol de roble para acercarse a Ne Zha y cargarlo en su hombro. Confirmando su salida del campo de batalla.
—Zachary, Joao y Rachel deben estar en la base enemiga. ¿Qué harás?
—Nada. —Ellie se sentó frente a la bandera—. Tú no estás en condiciones de pelear, si esos tres fueran derrotados, lo mejor es esperar aquí a que la presa llegue cansada y herida.
Ao Bing aplaudió internamente aquella deducción, mientras que la maga apagó su aura para tomar un descanso, deseándole suerte a Zachary mientras recordaba cómo de un momento a otro le había ordenado que no se moviera del lugar.
—Oye... Bing —Ellie lució algo pálida. Desviando su mirada mientras jugaba con sus dedos—. Si te preguntan, diles que nunca me moví de aquí, ¿Bien?
Ao Bing guardó silencio. Confundido por aquella petición, pero al recordar la afilada lengua de Zachary, entendió por qué la mujer no quería enfrentar uno de sus regaños.
—Me lo llevaré a la tumba.
—Jiji. —Ellie sonrió satisfecha. Después de eso se dedicó a disfrutar en silencio su primera victoria.
Rachel se detuvo antes de llegar a la zona enemiga, escondiendo su presencia y sus emociones tan bien como le era posible. Taara y Engel estaban esperando pacientemente a que alguien se acercara.
«¡Muy bien! Logré llegar, solo es cuestión de tiempo». Controlaba su respiración, y fue entonces que sintió a otra persona acercarse, este era el resultado que supuso ocurriría. Con casi todo el equipo en un duelo, solo habría un oponente complicado cuidando la base enemiga. Por descarte, Alice ahora estaría combatiendo, Ne Zha no aceptaría quedarse, Lei Quiang también protegió antes, así que salir era lo más obvio. Carol no haría nada, así que todo quedaba en que Taara permanecería en la base, ya fuese con Carol o con Engel.
—Joao, qué bueno que...
Rachel miró en la dirección que sintió a alguien acercarse, esperaba que fuese Joao, el único que no participaba en el combate entre los más fuertes, pero el hombre frente a ella era nada menos que el británico de rizos, Zachary Hill. El moreno frunció el ceño, sintiéndose algo molesto.
—No puede ser que lleguemos a la misma conclusión.
—Zachary...
El moreno la estudió de arriba abajo, dándose cuenta de que había recibido una paliza reciente, era resistente, pero bastante estúpida según los pensamientos de Zachary.
—De verdad intentaste entrar en esa pelea. No, espera, no respondas. Trataste de probarte a ti misma porque si no, "¿cómo vas a aprender?".
—Eres bien ardido, amigo mío.
Zachary arqueó una ceja ante las palabras de la sonriente rubia, que extendió su mano hacia el de ojos verdes. El británico dudó, pero tomó la mano de Rachel sin ánimos.
—Tengo un plan, aunque entre nosotros dos será complicado.
—¿Y qué tal si me dejan unirme?
Saltando entre los árboles, Joao cayó al suelo, Rachel pudo apreciar mejor cómo su nariz se asemejaba a la de un perro, sus orejas se alargaron un poco y sus extremidades habían cambiado, luciendo más fuertes, pero también más salvajes.
—¡Joao! —Rachel levantó un poco la voz, Zachary le cubrió la boca a la emocionada joven.
—Muy bien, me alegra que estés aquí, amigo.
—Tú deberías estar protegiendo la base con Ellie, eres un irresponsable. Se supone que regañabas a Rachel por no querer quedarse y aquí estás.
Zachary mantuvo una expresión serena, buscando qué responder a tal argumento. La rubia lo señaló mientras reía en voz baja. Disfrutaba de la expresión que tenía.
—Cambia de tema, por favor. —dijo Zachary sin ningún tipo de vergüenza.
—¿Qué plan tienes?
—Aprovechar a Rachel como carnada y acosar a Taara. Según los videos del enfrentamiento, toda su serie de habilidades espaciales se rige bajo una simple regla: "Solo puedes usar dos a la vez". Tampoco puede crear múltiples copias de esta, así que aprovechemos eso. Rachel, tú serás el cebo para confirmar su rango, que calculo es entre 20 y 15 metros.
—Te lo confirmaría, pero yo siempre estuve muy cerca y cuando me liberé, estaba más pendiente de atacar que de eso. Aunque no sé cuál, uno de sus planetas debe hacerla más rápida a ella y sus aliados, hay otro que te desvía y te pone a girar, mientras que Júpiter te tira al piso. —Joao levantó su mano algo avergonzado, mientras que Rachel asentía con la cabeza.
―¿Cómo no sabes cuál? Tienen la forma de planetas.
―Se me olvidan los nombres ¿Bien? ―respondió Joao cruzándose de brazos.
—Entonces tendré cuidado, molestaré a Engel tanto como pueda y confirmaré el rango de su planeta, este... Láncenle cosas a Engel, algo que pueda lastimarla cuando esté distraída conmigo, y la reto a un duelo justo, de seguro Taara las detendrá y yo trataré de descubrir cuántos metros son.
—¿Y sabes calcular distancia? —Zachary la miró con genuina sorpresa, mientras que la rubia parecía querer golpearlo—. Dejando de lado los juegos, me parece bien. Joao, yo atacaré a Engel, dependiendo del planeta que elija, atácala si usa Júpiter, entre los dos podremos vencerla.
Joao asintió, alejándose para atacar desde el extremo contrario. Rachel miró a Zachary algo nerviosa, esta era una oportunidad para dar otro paso, y lo lograría.
—Suerte, Rachel. Intenta demostrar que me equivoco.
Rachel lo miró a sus ojos con sorpresa, aunque la expresión de Zachary no revelaba nada, ella asintió con una pequeña sonrisa.
—Lo haré.
El moreno vio a Rachel alejarse. Había visto una ferviente determinación en sus ojos, pero estaba seguro de que ella no podría lograr nada; más uno no envía soldados tristes a sacrificarse en el campo. El mejor desempeño de alguien solo puede salir si está seguro de que puede conseguir algo.
«Conviértete en el mejor sacrificio, Rachel Ficks, mínimo para eso debes servir».
Rachel soltó una pequeña risa al haber esquivado dos golpes de Engel que volaban hacia su rostro, aunque la felicidad se esfumó al recibir por fin el puñetazo justo en su nariz. Era obvio que la danesa buscaba regresarle con más fuerza lo de hace un momento.
—¡Agh!
Con suerte, la de gabardina pudo detener la patada rumbo a su costado, tomando del pie a Engel con ambas manos mientras empezaba a girar. Engel dejó caer su cuerpo y tomó un trozo de tierra del suelo. Clavando sus manos para lanzarlo al rostro de Rachel antes de que la estrellara contra el piso. Ray la soltó por el dolor y, antes de darse cuenta, recibió un impacto en su barbilla que la levantó del suelo.
Cayó de espaldas, reaccionando de inmediato para moverse a un costado y evitar otro golpe a su rostro, Engel terminó sobre ella. Buscaba desesperadamente enterrarle la cabeza contra el suelo, pero se detuvo al sentir cómo la rubia le escupió en su rostro. Con asco se echó hacia atrás, pasando las palmas por su cara.
—¿¡Rachel!? ¿¡Por qué peleas como una maldita niña!? ¡Qué asco!
La de abrigo rojo recibió un fuerte cabezazo en su rostro apenas alejó sus manos. Con una sonrisa arrogante, Rachel aprovechó la confusión para conectar un rodillazo en el estómago de Engel, quedando ya de pie ambas. Pensó que sería suficiente, pero la mirada endemoniada de Engel se clavó en el rostro de la rubia, que dejó de sonreír ante el odio expulsado por su aura. Rachel quiso golpearla, pero su mano fue detenida por la palma de Engel, que la tomó y jaló, regresándole aquel cabezazo en el rostro, pero más fuerte.
—¡He tenido sacos de boxeo que me han dado más pelea!
—Pff, ¿Cómo es que un saco de boxeo te da pelea? Es un pésimo insulto, estúpida.
Rachel reía con sus encías ensangrentadas. En plenos mareos, se preguntaba por qué estos idiotas que buscaban pelear con ella siempre terminaban dañando su nariz. Era casi un chiste recurrente en su contra. Engel gruñó ante tal burla, lanzándose de nuevo en contra de Rachel, pero el quejido de dolor de Taara captó su atención y le dio la oportunidad a Rachel de alejarse.
Joao había conseguido acercarse lo suficiente como para rasgar parte del costado de la india con sus garras, dejando cuatro enormes marcas de las que empezó a brotar algo de sangre. Taara se alejó con su mejora de velocidad, pero Saturno fue reventado a medio camino por una de las cuchillas de Zachary.
«¡Son demasiado rápidos!»
El británico cortó la distancia entre ambas, materializando guadañas de doble filo que se dirigieron contra las extremidades de Taara. Gastó gran parte de su aura para paralizar a Zachary y Joao con Júpiter, solo tendría un momento debido a la enorme adaptabilidad de Zachary. Utilizó lluvia de cometas mientras se alejaba, golpeando a Joao con algunos de ellos. El dúo recibió varios impactos que no causaron demasiado daño. El brasileño se alejó utilizando mucha de su aura para conseguir aquello, pero un poderoso impacto en su costilla quebró varios de sus huesos y lo alejó algunos metros.
—¡Joao!
Engel no podía permitir que su compañera cayera en combate o ella sería la siguiente. Zachary no pudo acercarse a apoyarlos debido a Taara, que se concentra en lanzar tantos cometas como le fuera posible para que Engel terminara su trabajo. El moreno chasqueó la lengua con molestia, por un momento miró a Rachel, que se paralizó en el momento en que su oponente se acercó a la lluvia de planetas.
Quizás era patético, incluso egoísta, pero Rachel sabía que adentrarse en el territorio de Taara sería su fin. Podía apoyar de otra forma, pero no se entrometería en la pelea de Zachary y Joao.
«Las cosas no salieron como lo planeamos, chicos, lo siento». No podía detener a Engel, después de todo, Rachel solo era una distracción, pero a pesar del odio que la danesa le tenía, podía darse cuenta de que lo importante era detener a los dos más problemáticos.
Joao estaba por levantarse hasta que Engel llevó casi toda su aura a su puño, golpeándolo en su estómago. Joao escupió una gran cantidad de sangre, desmayándose por el fuerte impacto y el dolor que sentía. Aunque en sus últimos momentos, antes de que todo quedara en negro, se sintió bastante inútil.
«Derrotado otra vez por Beatrice Engel... Qué patético».
"Beatrice Engel obtiene dos puntos".
Zachary maldijo en su interior, ahora todo dependía de que él ganara su enfrentamiento contra Taara o solo terminarían siendo derrotados. Incluso si quedaba en terribles condiciones, mientras estuviera consciente, le conseguiría la victoria a Rachel si ambos enfrentaban a Beatrice. Apretó sus dientes, pero su aura no dejó escapar ninguna emoción.
—Muchos operadores son como tú, ¿sabías? —Taara habló, observando cómo la danesa le dio un pulgar arriba y le dejó enfrentar a Zachary, pues el moreno podría derrotar a Engel fácilmente según la opinión de ambas—. Aunque tu aura no diga nada, en tu rostro puedo ver que estás enojado, tienes dudas y que esperabas un mejor resultado.
Zachary no dijo nada, tomó un suspiro mientras cortaba un cometa que apuntaba a su rostro. Creó dos cuchillas, el tipo de arma que mejor se le daba al momento de combates serios. Entonces dedicó toda su concentración a un solo trabajo, derrotar a Taara Yadav.
La lluvia de cometas se hizo más fuerte y constante, el moreno los esquivaba con facilidad, los que caían del cielo y aquellos que Taara le disparaba directamente. Cuando estuvo a punto de ser impactado por uno que venía de frente, lo cortó por la mitad mientras que con gran agilidad se acercaba más y más a la india, al punto de ponerla nerviosa y obligarla a retroceder con Saturno mejorando su velocidad.
Aunque desde fuera, Rachel y Engel, que aún no reanudaban su enfrentamiento para ver el desenlace que decidiría todo, creían que Zachary evitaba todo con facilidad, pero el aura azul del británico era llevada al límite. Forzaba toda el aura de su cuerpo a mejorar sus movimientos y reacciones para poder esquivar el montón de cometas que destruían el suelo a su paso, y de seguro, que, si uno llegaba a impactarlo y arruinar su ritmo, sería ametrallado por su contrincante.
Sin percatarse, el iris de sus ojos brillaba con intensidad, mientras que el rastro dejado por su aura con cada veloz esquive dejaba una sensación en ambas rubias, como si estuvieran viendo un flujo de agua siguiendo un camino predeterminado. El moreno, a pesar de estar forzando su cuerpo hasta no poder más, mantenía su mente serena y tranquila.
«No te precipites».
Zachary corría en círculos alrededor de Taara, evitando todos sus disparos, mientras la obligaba a adentrarse al bosque, aunque la del punto rojo en la frente destrozó los árboles para no darle ningún tipo de escondite a Zachary.
«Ya casi lo tienes». Pensó el moreno, ahora mismo en su mundo, solo existía él y su objetivo, nada más importaba, pero se aseguraría de notar cualquier intromisión en su plan de parte de Engel.
—¿¡Flow!? Vaya, ¿¡es que este es el festival del Flow o algo así!?
Taara gritó emocionada, sintiendo como su corazón latía más rápido mientras Zachary estaba más cerca. Se preguntó si así se sentía una chica enamorada, mientras que aquella aura negra a su alrededor, que asemejaba ser una bestia tentacular, empezó a moverse de forma más errática.
Zachary sabía lo que estaba por ocurrir, se aseguró de aprender muy bien a sus oponentes. Ella entraría en ese estado de nuevo, así que lo único que tenía que superar era algo totalmente nuevo e inesperado, si superaba eso, podría ganar.
Esquivó el último meteorito, la lluvia había acabado. Mientras que los ojos de ambos se encontraron, Zachary apuntó a su brazo para arrancarlo, mientras que la de ojos marrones brillantes chasqueó sus dedos. Su aura oscura con estrellas abandonó su cuerpo, arrastrándose por el suelo mientras alejaba a Zachary como si decenas de manos se arrastraran desde el vacío para tomar sus piernas y obligarlo a retroceder.
—¡No! ¡No!
Estando tan cerca de cubrir su objetivo, todo a su alrededor se oscureció, no estaba desmayado, ni habían afectado su visión, pues si bajaba la mirada podía verse, simplemente había sido tragado por un vacío absoluto, perdiendo aquel estado junto al brillo en sus ojos, pero sentía que había incrementado su aura.
Los brazos volvieron a las sombras, mientras que todo se mantenía oscuro en ese espacio sin salida, hasta que pequeños puntos blancos brillantes aparecieron a su alrededor, ya sea abajo, arriba, frente o detrás, todo se cubrió de puntos blancos que parecían extremadamente lejanos, entonces frente a él. A una distancia considerable, pudo presenciar a la india levantando su brazo con la otra mano en su cintura.
—Bienvenido, Zachary Hill.
Zachary tuvo un mal presentimiento, así que mantuvo toda su aura de una sola vez en su cuerpo.
—Eres el segundo Operador que traigo a este lugar, siéntete honrado. —Con ojos brillantes, una mujer sin aura sonreía con serenidad—. Antesala Del Cosmos.
El espacio vacío con "Estrellas" empezó a llenarse. Como si viera la galaxia nacer con algunos planetas menos, todas las anteriores creaciones de Taara se manifestaron a lo largo de la sala, pero en vez de ser uno de cada uno, había incluso hasta tres de cada planeta mostrado antes repartidos por esa sala parecida al espacio. Zachary dejó escapar una risa, mientras que la Operador frente a él bajó su mano con lentitud, y aquellos puntos blancos empezaron a acercarse cada vez más.
—Ella es aterradora. —Engel observó el manto negro con estrellas que cubría a su compañera y su adversario, estaba segura de que ese era su ataque final—. Muy bien, quien emerja de ahí decidirá la victoria.
—¡Claro que no! —Rachel protestó, lanzándose en contra de Engel, que había apartado su mirada.
La danesa logró evitarla y la alejó de una patada en su estómago, persiguió a la rubia para agarrar su cabeza y estrellarla contra el piso con gran fuerza.
—¡Tú cierra la boca! —Engel estaba tentada a escupirla para regresarle aquella ofensa, pero se detuvo antes de eso.
Rachel golpeó con fuerza uno de sus pies, barriéndolo con su mano, desestabilizando un momento a la danesa para patearla y conseguir tiempo para ponerse de pie, aunque su cuerpo ya no daba para más. Rachel empezó a rodear a Engel, caminando con lentitud para soportar los repentinos mareos que sentía.
—Vamos... ¿Acaso permitirás que la hija del más fuerte te venza? ¿Por qué ellos deben decidir el combate? ¡Decidamos nosotras dos!
Rachel levantó sus puños, esperando que Beatrice continuara con la pelea, pero la rubia soltó una risa burlesca y se acercó de forma casual a Rachel.
—Vamos, no vengas con esas palabras ahora. Tú no puedes decidir nada por ti misma.
Rachel sintió de forma repentina el ataque que vendría, movió a un lado su cuerpo evitando el golpe en su nariz, pero no pudo esquivar el rodillazo en su estómago que la dejó sin aliento. El aura de Rachel se apagó y la danesa la tomó de su cuello para arrojarla a un costado.
—¡No eres más que una basura andante! No puedes valerte por ti misma, ni sirves para apoyar a otros. Solo estás aquí por tu familia y eso te vuelve igual a un parásito.
Rachel escupió algo de sangre, volteándose boca abajo mientras encendía su aura. Todavía no se recuperaba de aquel rodillazo, hizo todo lo posible para arrastrarse, así sea un poco, pero la rubia le colocó un pie en su espalda, manteniéndola en su lugar.
—¡Agh!... ¡No tengo!... Nada que ver con Cosmopolita —Rachel empezó a toser luego de decir aquellas palabras, apretando la tierra en su mano derecha mientras observaba aquel domo lejos de la zona, Zachary aún no salía.
—Qué fácil es decirlo... De seguro tuviste una buena vida escondida del mundo, disfrutando del buen trato y amistad de los Logan, pero adivina: ¡no eres nadie!
Engel pisó con fuerza la espalda de la rubia, obligándola a gritar de dolor. Rachel apretó sus dientes entre sí, buscando levantarse del suelo con su mano izquierda.
—No sé en qué mundo vives tú, ¡Loca de mierda! Pero esa Rachel que mencionas no soy yo. ¡Viví como cualquier humano normal! ¿Y sabes qué? Me alegro. ¡Preferiría mil veces repetir mi adorada vida feliz con mi madre y mi hermana que convertirme en una enferma resentida como tú!
—¡Eres una niña malcriada!
Engel llevó su pie a la cabeza de Rachel, presionándole el rostro contra el suelo de nuevo, obligándola a restregarse contra la tierra.
—¡Todos aquí nos hemos esforzado para llegar a donde estamos! ¡No sabes el infierno que hemos tenido que vivir! ¡La presión que llevamos cada día mientras tú disfrutabas tu vida! ¡Jamás serás un Operador! ¡Y nunca entenderás el infierno que soportamos todos!
"¡El equipo Rojo es el ganador! Todos reciben 1 punto. Rachel Ficks recibe un punto extra". El grito de Lindsy Logan se escuchó en todo el bosque, paralizando a todos los participantes que aún se encontraban jugando, en especial a la danesa con abrigo rojo, que alejó su pierna con confusión.
—Yo... No quiero ser como ustedes, estúpida. —Rachel levantó su rostro lastimado y algo hinchado, dirigiendo una afilada mirada hacia su rival—. Jamás quisiera ser como tú, pero te equivocas en algo... Yo vivo todos los días en el infierno, pedazo de mierda.
Rachel tosió sangre, mientras que la más alta aún no comprendía la situación.
—¿¡Cómo!?... —Engel observó la bandera azul, y su mirada terminó justo en la mano de Rachel, que ahora sacaba su dedo de en medio. No le fue difícil darse cuenta de que ese puño había permanecido en el área de 15 metros—Pero... Pero si no pasaron 4 minutos.
—Es porque mientras tú te lanzaste ese monólogo sobre tu miserable vida, yo me aseguré de que mi mano se quedara en la zona... Animal —respondió Rachel con una sonrisa—. Yo gané a mi modo.