En la soleada mañana, Lindsy levantó la voz sobre aquella pradera junto al bosque. Anunciando esta vez, sin ningún tipo de truco, los resultados de la ruleta entre los equipos.
―En el equipo rojo: Jack, Ellie, Rachel, Zachary, Ao Bing y Joao Paulo
Rachel contuvo su respiración al escuchar aquella alineación. Mirando de reojo al moreno británico. Un extraño revoltijo ocurrió en su cabeza, pues no lo odiaba o le caía mal como Engel; era más complicado porque él tenía un punto bastante lógico.
Zachary, por su lado, miró a Jack con una ligera sonrisa en su rostro, una casi burlona.
―¿Lo pasado en el pasado?
―Eres un bastardo que juega demasiado con su suerte, vuelve a lanzar a matar y ni Mary te va a salvar. ―Las palabras del rubio salieron con calma, su dura expresión se mantuvo igual, siendo aún más convincente para Zachary que se lo decía en serio.
―Tomaré eso como un "Sí, lo pasado en el pasado".
Joao negó con una sonrisa en su rostro, suspirando aliviado de tener más de un compañero verdaderamente competente. Miró a Rachel dándole un pulgar arriba mientras que con su otra mano sacaba su cantimplora, esta vez, rellena de whisky.
―Volvemos a ser compañeros, esta vez vamos a esforzarnos aún más.
Rachel estiró su brazo, chocando su puño con el de Joao, luego miró a la maga de ropas moradas, quien apretaba sus labios entre sí, conteniendo su emoción. Rachel trató de relajarla. Le dio pequeñas palmadas en su hombro, llamando su atención.
―Hola, Ellie, bienvenida a bordo.
―¡Será un placer, Rachel! Ganemos de nuevo... Oh. Sí, claro... Jaja, perdón.
La de cabellos rizados se rascó su mejilla, sacando la punta de su lengua con inocencia al notar el frío rostro de su contraria, que no solo perdió la ronda anterior, sino que fue humillada por el equipo de Ellie.
«Cállate, Ray, no te está buscando problemas... Supongo». En el mundo de la Operación, a veces era difícil saber quién le buscaba problemas o no. Trató de quitar aquella expresión mientras Lindsy nombraba a todo el equipo azul.
―Y esta vez, el equipo azul será conformado por: Ne Zha, Lei Quiang, Taara, Carol, Engel, Alice
Alice observó a sus compañeros, dando rápidamente un paso al frente mientras sacaba su pecho.
―¡Pido salir de la base! Ya lo pedí, se quedará alguien más. ―No tenía ninguna intención de quedarse de nuevo sentada como una inútil mientras los demás salían a divertirse.
―Te salvaste esta vez, Pucca. ―La castaña de ojos rojos le propinó un codazo suave a Ne Zha en su costilla, quien la miró extrañado.
―¿No deberías alegrarte de que estemos ahora en el mismo equipo?
―Sí, ya quisieras.
Ao Bing miró a Ne Zha, esta vez estaba dispuesto a obtener su revancha y ganar. No se permitiría tener una derrota en sus manos de nuevo. Pensaba que al menos tendría al rubio grandote para que entretuviera a Taara o Lei Quiang. Por otro lado, Rachel tragó saliva imaginando cómo sería otro encuentro repentino contra la india. En solo tres días sus capacidades de aura no habían aumentado mucho, aunque prestaba atención al consejo de Carol sobre mantenerse fiel a uno mismo.
«Pero no entiendo esa teoría. ¿Tendré que usar Aura mientras hago labores normales? ¿Cómo me mantengo fiel a mí misma mientras hago abdominales?».
Rachel apretó sus dientes en una graciosa expresión, maldiciendo la falta de comprensión sobre el aura de los Operadores sobre su propio arte mítico.
«¿Es que los operadores son alérgicos a investigar su naturaleza? Además, si no se comparten datos entre ellos porque nunca sabes quién está confabulando en tu contra o por cuestiones de peleas por el poder, significa que los más avanzados en el aura son gente que la entendió de forma inconsciente... ¡Ahg! No puedo sacar nada de eso. Para todos debe ser distinto».
Rachel tendría que experimentar mucho si quería descubrir por ella misma cómo funcionaba aquel arte. Antes de que se retiraran a sus respectivas bases, el pálido rumano con ropa gótica se acercó, luciendo como un muerto viviente.
―¿Qué piensas sobre lo de Taara?
―¿Puedes leer la mente o algo así?
Ella se cruzó de brazos. Al darse cuenta de que, a pesar de ser rivales, Carol no tenía ningún problema en compartir información con ella. Eso le hacía tener más confianza y una mejor visión sobre él.
―Haré lo posible por no enfrentarla.
―Me refiero a su combate con Lei Quiang. ―Al notar que Rachel arqueaba una ceja con confusión, Carol se dio cuenta de que su nueva amiga era más descuidada de lo esperado―. ¿No ves los videos de los otros combates?... Digo, yo no los veo, pero estuve pendiente de la pelea por estar ahí.
―Ah, sé que hay videos... Pero sí te soy sincera me dio pereza verlos cuando Lindsy me dijo que lo hiciera. Me puse a entrenar y lo olvidé.
Ambos permanecieron en silencio por un momento, Carol no podía creer lo que para él era una completa idiotez. Pasó ambas manos sobre su rostro con desesperación. Aquella imagen de una joven sabia y comprensiva se distorsionaba cada vez más.
―Eres estúpida. Dejémoslo ahí, ¿Ok? Mira, mientras Taara combatía-
―No deberías apoyar al enemigo si no vas a ayudarnos a nosotros, Carol.
La danesa se pavoneó hacia el dúo, quedando de pie junto al rumano con una pequeña sonrisa casi inocente. Carol frunció el ceño y Rachel estrechó sus ojos, algo molesta.
«¿Es que esta perra no se cansa?» pensó la de gabardina gris.
―Mis conversaciones no son de tu incumbencia, Beatrice. ―Carol respondió con una voz seca y más antipática de lo normal―. Vete a la mierda.
Engel levantó sus brazos en señal de no buscar problemas, interponiéndose entre los dos, señalando a Joao con una expresión más severa.
―Es injusto para nuestro equipo, ¿No piensas hacer nada? Estoy segura de que te volverás a acostar a jugar en el celular. Que le des ventaja al enemigo con esos detalles nos pone peor. Cualquiera de estos intercambios, hazlo antes de que los equipos estén definidos. Creo que tuvieron mucho tiempo.
Engel sonrió, entonces Percival y Louis empezaron a dirigir a los equipos a sus respectivas zonas de inicio. Rachel maldijo para sus adentros. Quería golpear a Beatrice, que se retiraba sin dejar de verla con una sonrisa burlesca, aunque Carol levantó un poco su voz mientras caminaba.
―El estado de Flow.
Rachel escuchó esas palabras. La conocía por varias publicaciones sobre videojuegos. El estado de Flow era una especie de trance, donde una persona se concentraba totalmente en superar una dificultad o completar un objetivo. En ese momento, pareciera que todo su cuerpo y mente se coordinan para dar lo mejor de ellos. Rachel caminó junto con los demás mientras pensaba sobre aquellas palabras.
«¿El Flow es diferente en los Operadores?... Bueno, al carajo, saliendo de aquí me voy a ver los combates».
Si había una oportunidad de que ese evento relacionado con Taara y el Flow la ayudara, no lo desaprovecharía. Los demás no habían prestado atención a su conversación con Carol, así que decidió no preguntarle nada a ellos, a menos que estuviera sola con Joao, que era quien mejor le caía.
Al llegar a la zona, Louis se despidió, perdiéndose en un árbol al atravesar su corteza como si fuera un fantasma. Ellie se acercó por pura curiosidad y trató de entrar, chocando suavemente contra el árbol. Ahí entendió que había más condiciones para utilizar esas marcas en los árboles que solo pasar. La rubia y Joao rieron al ver eso.
―Bueno, fallido. Quizás solo la dueña o dueño puedan atravesar los árboles. ―Dijo Ellie avergonzada, corriendo de vuelta con el grupo.
―Muy bien. La situación cambia por completo ahora mismo, iremos con toda nuestra mejor ofensiva. Aprovecharemos que Ne Zha y Lei Quiang directamente buscarán combatir con Ao Bing o Jack. ―Zachary empezó a hablar, alejándose de todos para ver a los miembros de su nuevo equipo, esta vez tenía fe en que la situación era mucho más pareja que la anterior.
―¿Desde cuándo estás a cargo? ―Joao se burló con una sonrisa. Nadie estaba en desacuerdo con que Zachary organizara el equipo. Después de todo, nadie además de él se preocupaba por alguien que no fueran ellos mismos.
―¿Alguna objeción? ―Nadie dijo nada. Entonces Zachary continuó―. Jack, vas conmigo. Ao Bing con Joao. Rachel, te quedas en base con Ellie.
Rachel se quedó en silencio, eso iba en contra de lo que esperaba para esta ronda. Después de todo, creía que, si no iba directamente al campo, esto podría terminar sin que Rachel llegase a hacer algo. Levantó su mano, acercándose a Zachary.
―Preferiría ir al frente.
―No. Tú no sirves.
Sus palabras fueron rápidas y cortantes, empezó a caminar junto a Jack para dirigirse al bosque. Rachel no sabía qué decir, solo podía ver su espalda alejarse, fue entonces que recordó la vez anterior que también se había llevado al más fuerte del grupo. Esto al final era una competencia por puntos; él no quería arriesgar los suyos.
―¡Pero se supone que estoy aquí para aprender! ¿¡Cómo voy a aprender si me quedo aquí!?
Ellie se mantuvo en silencio. Rachel la miró de reojo, no sabía sus habilidades o si verdaderamente era útil. No podía arriesgarse de esa forma otra vez. Zachary no volteó a verla, pero Rachel levantó aún más la voz.
―¡Cabrón! No es justo, te vas con el más fuerte. No podré aprender de esta forma. ¿¡Cómo voy a mejorar!?
―Ser parte de un equipo también es colaborar con él. Estúpida. ―Zachary se dio la vuelta, fulminando a la rubia con su mirada―. Quisiera decirte que serías un estorbo, pero ni eso serás para el enemigo. Saldrás muy lastimada, serás puntos gratis para otras personas o, en el peor de los casos, te matan por descuido.
―No te estoy pidiendo que me protejas, es lindo el gesto, o eso diría... ¡Si no estuvieras diciéndome basura andante!
Rachel se acercó a Zachary. Mantendría una postura firme sobre esto, cada evento tendría dos rondas. De ser así, no podía desperdiciar ni una sola. Serán valiosas oportunidades de aprender. Rachel encendió su aura entrecerrando sus ojos, no para amenazar a Zachary. Llevó una mano a su pecho sin apartar la mirada.
―También soy un Operador. Y quiero luchar, sea un estorbo o no, ¿Cómo saberlo si me quedo aquí sin buscar superarme a mí misma?
"Mantente fiel a ti misma". Esas fueron las palabras que le ayudarían a Rachel, y aunque fuera solo por un breve momento, Zachary pudo notar aquel brillo celeste en los ojos de la contraria. Todo el grupo permaneció en silencio, esperando la respuesta del moreno.
―... No. Aprende a colaborar por tu equipo, no seas una malcriada.
―¡Pero!-
―Quiero que Rachel venga conmigo.
Zachary no pudo creer lo que había escuchado salir de la boca del gigante estadounidense. En ese momento bajó su cabeza con resignación, mientras que Rachel llevó su mirada a Jack, creyendo que había oído mal aquella frase. El rostro del rubio se mantenía inexpresivo. Se acercó a Rachel para darle un pequeño empujón, mientras que Zachary soltó un suspiro, caminando de vuelta a la bandera.
―Yo... Ah, gracias, señor Jack.
―No me vuelvas a decir señor nunca en tu miserable y pequeña vida.
Rachel tragó saliva, la diferencia de altura era muy notable al ser solo una enana de 1.60 junto a aquel enorme titán de 1.90. Asintió rápido con la cabeza, estaba agradecida de que hubiera aceptado su petición egoísta. Además, ahora mismo estaba siendo acompañada posiblemente por quien era el operador más fuerte en términos de fuerza bruta, ambos eran afines a reforzar su cuerpo y el combate, así que era una magnífica oportunidad para verlo en acción.
―Gracias. ―Repitió Rachel mientras caminaba, apagando su aura, aunque estaba segura de que había cambiado, así sea un poco, aquel brillo blanco.
Joao no dijo nada. Solo observó cómo Zachary aceptó la petición de Jack sin decir más. Sabía que no iba a dejar a Ellie sola, pero al menos podía confiar en que su amigo mantendría la zona segura. Partió junto a Ao Bing, alejándose un poco de él para mantenerse entre los árboles.
―Bueno. No es tan malo quedarse a cuidar, ¿Sabes? Lo hice en la anterior ronda, pero de seguro no gritas tanto como Alice, jaja.
Ellie buscó subir los ánimos de Zachary. Que por su expresión tan severa hacia la dirección por la que Rachel se fue corriendo junto con Jack, era obvio que no estaba nada contento. Los nervios se apoderaron del cuerpo de la morena y decidió no decir nada, jugando con su propio sombrero de mago. Prefería dejarlo pensar un rato.
Zachary, por su parte, estaba tan aliviado como preocupado de haberse dado cuenta de una cosa importante. Tenía toda la razón al considerarlo a Rachel Ficks un peligro.
«Al final, solo es otra mocosa malcriada como cualquier operador, pero...» Por un momento, recordó aquel brillo en sus ojos, Rachel había utilizado su aura a propósito para conseguirlo, y aunque fue por un leve momento, significaba que ella estaba comprendiendo tan rápido como él los fundamentos básicos de la operación. «Es peligrosa, el peor tipo de malcriada, la que logra convencer a otros que la ayuden a cumplir lo que quiere».
Su expresión se ensombreció más, pero si Jack había tomado esa decisión de llevarla, de seguro no era por mera lástima; debía de tener su propia razón.
«Se supone que no se han encontrado. No puede ser que él sepa algo que yo no. ¿Tendrán algún pacto desde antes de que iniciaran los juegos o el evento?... No, no puedo saberlo».
Luego de aquellos pensamientos fugaces, Zachary se sentó junto a la bandera roja. Dependiendo de lo que ocurriría en estas pruebas, tomaría una decisión respecto a la nueva pieza molesta que arruinaría la maquinaria.
―¿Empanada?
Ellie estiró su mano, mostrándole a Zachary una empanada que, por su olor, parecía ser de pollo. Él asintió y tomó la empanada para comer.
―Gracias, Ellie.
Caminando sobre el césped, mientras las hojas eran abrazadas por el frío viento de la República Checa. Rachel seguía su camino junto a Jack, que de un momento a otro dejó de correr. Iba demasiado calmado, aunque por aquella expresión, permanecía atento a cualquier movimiento. Rachel hizo aparecer su aura, regulando sus emociones lo mejor que podía, no quería ser descubierta, pero si ocurría un ataque sorpresa como el anterior, preferiría estar lista para actuar desde el primer segundo.
―Muy bien, puedes esconder bastante bien la sensación de tu aura junto con tus emociones.
Rachel se sintió algo halagada, aunque todo esto era posible gracias al apoyo de su asombrosa maestra.
―Trato de hacer lo mejor que puedo. Todo esto se lo debo a mi maestra.
Jack no dijo nada, pero esos ojos azules atravesaron el alma de Rachel. Ella sintió un leve escalofrío, sentía que Jack no estaba de acuerdo con lo que había dicho, pero no es como si le mintiera. Ella de verdad podía afirmar que, de no ser porque Renate fue una excelente maestra, de seguro hubiera tardado más aprendiendo aura.
―Oye, Jack... ¿Por qué me ayudaste? ―Al no encontrar un tema de conversación, porque de seguro el hombre de pocas palabras no le explicaría nada del aura, prefirió matar una duda de antes―. Quizás Zachary sí te hubiera sido más útil.
―No te ayudé.
Su respuesta fue directa al punto, el rubio se detuvo. Ya estaban a una buena distancia de su base, aunque la azul todavía estaba algo lejos. Rachel terminó más confundida que antes, pues obviamente no abogó por ella hace un rato. Eso había sido de mucha ayuda.
Pero, si lo decía, era por algo. No sentía ser el tipo de hombre que fuera alguien humilde cuando entraban en los juegos. Entonces, al momento de que el cuerpo del estadounidense fue cubierto por un aura roja, Rachel pudo sentir a lo que el hombre se refería, así fuera por un momento. Fugazmente se arrepintió de haber seguido a Jack Grimmer, pero si él quería ponerla a prueba, entonces que así fuera.
―Tú dijiste que no podrías evolucionar si no enfrentas la adversidad, entonces decidí arrastrarte al infierno conmigo.
Aquella aura liberó un atroz llamado de combate, Rachel se sintió abrumada por aquel llamado tan salvaje e inconscientemente dio algunos pasos hacia atrás, aunque sabía que ese llamado no era para ella. Toda su mente y su alma sintieron que estaban siendo carcomidas por aquella cantidad de aura.
―Si tanto quieres probar que eres uno de nosotros, entonces lúcete aquí. Hija del más fuerte. Si no puedes hacer nada en este evento, entonces deja de perder tu tiempo tratando de ser alguien que no eres.
La mirada de Jack se endureció. Rachel tembló. Quiso pararse a pensar por un momento, pero en vez de eso, intensificó su propia aura blanca, preparándose para la llegada de sus rivales.
Ella no dijo nada, solo se quedó de pie al lado de él. Las emociones en el aura de Jack habían sido muy contagiosas, así que, aunque fuera una locura, iba a intentarlo.
Jack sonrió por la estupidez de Rachel.
―Quién lo diría, eres muy parecida a nosotros.
«Me voy a morir». En su mente, Rachel aceptó su cruel destino, cruzándose de brazos. Sintió dos presencias acercarse a gran velocidad a través de los árboles. Rachel se colocó en posición de pelea, Jack la miró de reojo, extrañado, pero confió en el instinto de su compañera y observó en su misma dirección. De los arbustos, una espantosa aura negra emergió, esta aura llena de egocentrismo y superioridad rodeaba a una joven pálida de cabello rizado y uñas negras. Alice extendió una de sus manos, observando a Rachel con una sonrisa.
―Qué mala suerte, Rachel, pero esta vez estoy en el juego. No te la pondré fácil porque seamos amigas.
Rachel sonrió un poco. Alice creyó por un momento que se burlaba de ella, hasta que notó que los ojos de Rachel estaban puestos en el pálido afeminado que ahora mismo tenía agarrado con su tentáculo desde su cintura.
―Creo que te están obligando a participar.
―Esto viola un montón de mis derechos como ser humano.
El muerto viviente con apariencia femenina se quejó luego de ser liberado. Mantenía encendida su aura gris en todo momento, pero por esa expresión parecía que prefería darse un tiro antes de seguir con todo esto. Rachel se preparó para combatir, conocía a Alice, así que estaba dispuesta a participar en esta batalla. Si Grace había podido ganar, ¿Por qué ella no?
Jack fue reduciendo su aura en gran cantidad. Parecía algo enfadado desde que esos dos llegaron al escenario. No parecía estar satisfecho con estos oponentes, a diferencia de la agradecida Rachel.
―Bueno, ¡Cómo sea! Acepto tu reto, americano.
Alice levantó la voz, moviendo a un lado su brazo. Jack no perdió el tiempo y cortó la distancia entre ambos. El rubio quería terminar rápido con esta pelea tan molesta e insignificante, así que envió gran cantidad de aura a su puño para golpear a Alice en el rostro. La gótica apenas pudo cubrirse con el tentáculo negro que se endureció, pero la pequeña chica pulpo fue enviada unos cuantos árboles lejos. Trataba de ocultar su expresión de dolor al tener de nuevo a Jack de frente, casi parecía un animal salvaje sediento de venganza. Logró esquivar el primer golpe, pero no el rodillazo de Jack en su costilla.
La masa negra se retorció y fue contra el pecho del estadounidense; este, sin problemas, la detuvo con una mano, utilizándola como palanca para levantar a Alice y estrellarla contra el suelo con gran fuerza.
―¡Eres un libro abierto, patético!
Alice hizo desaparecer su tentáculo mientras escupía sangre, aunque ni bien pudo caer al suelo cuando el devastador golpe de Jack conectó en su pecho y la tiró contra la tierra, quebrando parte del terreno debajo de ellos. Alice apenas podía moverse, con su mundo nublado y la pérdida de algunos de sus sentidos, trató de maldecir y colocarse de pie, pero era casi inútil.
―Al parecer, Rachel Ficks no es la peor operadora del lugar.
Jack le dejó sentir aquella idea a través de su aura, lo que dejó en shock a Alice, que no soportaba ser comparada con una novata mientras ella ya iba a tener 4 años en este mundo.
Rachel no pudo observar la pelea por más que quisiera, se acercó a Carol tan rápido como pudo, pero este levantó sus manos como rendición.
―Hey, no busco pelear.
―¿¡De nuevo!? ―Rachel se contuvo de atacar y paró sus movimientos, observando a su contrario, su aura dejaba fluir todo lo que sentía. Era cierto, aún no sentía que debía participar en serio.
Rachel dudó, quería ganar puntos para alcanzar a Engel, pero el joven con ropa negra le agradaba y no quería pelear. ¿Cómo resolvía esto?
―¡Vamos! Ven y pelea conmigo. Será una buena forma de entrenamiento, además, de seguro eres muy fuerte. ¡Si me derrotas, obtendrás puntos! ―Buscó apelar a la lógica de Carol, que negó rotundamente.
―Lo siento, pero aún no tengo ganas... Solo quiero tirarme por ahí, en algún otro evento haré puntos.
Rachel tardó, pero bajó sus manos. Enfrentar a alguien que ni iba a pelear de vuelta no le gustaba, además, este alguien empezaba a ser considerado como un amigo para Rachel. No era una forma de ganar puntos que le pareciera correcta. Ya encontraría otra entonces.
―Bien, no apagues tu aura y ten cuidado en dónde te acuestas, uno no sabe dónde puede terminar algún poder de pura casualidad.
―Irónico que me lo digas a mí.
Carol se alejó del lugar, subiendo a un árbol de un salto para acostarse a ver cómo su compañera era brutalmente humillada por Jack.
Ya de pie, Alice apretó sus dientes sin poder creer que no había conseguido hacer nada y ya sentía que sus huesos estaban destrozados. «¿¡Cómo!? Si yo no puedo... Yo no voy a perder». Ella se recordó la promesa que se hizo a sí misma luego de que ese sucio humano la venciera, llevó una gran cantidad de Aura a su tentáculo. Que se estiró tratando de golpear a Jack por un costado. Él tomó la masa negra justo antes de recibir algún impacto, luciendo visiblemente molesto de que su adversaria solo supiera este truco.
―¿Quién crea una Operación tan inútil?
Alice fue jalada en dirección a Jack, que preparó su puño con aura para terminar con este duelo de una vez. Rachel observó en silencio, hasta que por un momento sintió dos intenciones hostiles. Quiso levantar la voz para avisarle a Jack, pero antes de que dijera una palabra, la asiática de camisa con flores a gran velocidad terminó junto a Jack, estrellando su pie en el rostro del estadounidense con una fuerte patada, alejándolo unos metros de Alice, obligándolo a soltarla.
―Lei Quiang... ―Rachel abrió de más los ojos, pero entonces recordó lo que debía hacer―. ¡Jack! ¡Arriba!
Jack cambió las propiedades de su piel por esas enormes masas rojas de carne llenas de bocas, cubrió su rostro con sus antebrazos llenos de aquellos dientes blancos y relucientes, deteniendo un rayo de fuego que vino desde arriba. Aunque la carne fue carbonizada, empezó a ser reemplazada por otra en una espantosa regeneración.
Ne Zha volaba sobre los árboles, impulsado con fuego mientras sonreía y apuntaba a Jack con su lanza.
―Qué chismosa, Ficks. ―Comentó Ne Zha con molestia. Observó cómo Leí Quiang ayudó a Alice a levantarse y palmeó su espalda―. Muy bien, Jacky, esta vez no tendrás la suerte de tenerme como tu compañero.
―Vengan los dos, malditos chinos.
Rachel mantuvo su distancia. Era cierto que quería ayudar, pero al ver cómo Ne Zha empezó a disparar bolas de fuego en contra del rubio, mientras que Lei Quiang lo acosaba constantemente con golpes y patadas con la ayuda de Alice, se preguntó: «¿Cómo carajo me meto en eso?».
Alice buscaba atacar a los costados carnosos de esa espantosa transformación, pero todos sus golpes no eran muy eficaces, a diferencia de las patadas de Lei Quiang. Cada que lograba conectarle una, empujaba con fuerza a la montaña de músculos y dientes, además de que varios pedazos de carne salían volando.
«¡La gran yo no va a ser superada por este montón de imbéciles!... Pero si lanzó fuego y no lo derroto, no podré usar aura». Además, su fuego era demasiado incontrolable, hasta para ella existía la posibilidad de que terminara matando a Jack.
Ne Zha cargaba una gran cantidad de aura en su lanza. Como un francotirador esperando el momento justo, cerraba un ojo, esperando el momento para disparar y causar un gran daño con cuidado de no herir a sus dos compañeras.
―Dile adiós a tu brazo, montón de carne.
Al momento de disparar, su lanza fue desviada por un brazo enorme hecho de hielo que se formó a su lado con velocidad. El disparo cortó algunos árboles, incluyendo el árbol que usaba Carol como cama, así que terminó cayendo al suelo con molestia, aunque por su aura no le había pasado nada, además de haber sido molestado.
―Ay.
Ne Zha volteó su mirada y otra mano de hielo que vino por su espalda terminó aplastándolo contra la que desvió su ataque anterior. Ao Bing no perdió nada de tiempo esta vez y el hielo de ambas manos comenzó a extenderse por la piel del de cebollitas negras. Que en un intento desesperado liberó una enorme cantidad de aura convertida en llamas naranjas. Las manos fueron destruidas en cientos de pedazos que se convirtieron en miles, creando un ejército de agujas flotantes que se lanzaron contra Ne Zha en todas sus direcciones.
Ne Zha subió más. Evitando la lluvia de agujas heladas, generando bolas de fuego que reventaban, destruyendo las agujas más cercanas, mientras que algunas de estas esferas volaban en dirección a Ao Bing, que las destruía a medio camino, dejando el cielo como si fuese un campo minado.
Rachel admiró el panorama con impotencia. En el cielo, los asiáticos abusaban de sus poderes, como dos aviones lanzando metralla en un enfrentamiento, mientras que, en la tierra frente a ella, una maestra marcial no paraba de cazar a Jack con golpes y patadas que reventaban tanto la tierra como los árboles, mientras que Alice trataba de ser un apoyo y conseguir su atención.
Rachel tomó un suspiro debatiendo sobre qué era lo que podía hacer ahora mismo, así que, sin esperar, se lanzó tan rápido como podía para aprovechar que Lei Quiang, la más peligrosa de ambas peleadoras, estaba totalmente centrada en Jack. Rachel llevó gran parte de su aura a su puño para golpear su espalda, pero la china dio una voltereta hacia atrás, esquivando fácilmente a Rachel. La de gabardina apenas y logró darse la vuelta con pánico ante aquellos reflejos sobrehumanos. La asiática agachaba su cuerpo para luego saltar hacia ella. Rachel recibió una devastadora patada en su costilla que la envió volando como un balón contra varios árboles. Jack aprovechó ese momento para golpear a Lei Quiang en su pecho, pero logró cubrirse. En ese momento, la masa de carne que era su puño abrió una enorme boca llena de dientes. La boca mordió los antebrazos de Lei Quiang, atravesando su carne sin mucho problema.
―¡Maldito!
Lei Quiang gritó adolorida mientras esos dientes la sostenían. Ella golpeó su puño con todas sus fuerzas, arrancando los dientes y la carne para soltarse. Aunque su brazo había quedado extremadamente dañado.
―... ¿Ah?
Rachel levantó su mirada, dándose cuenta de que ahora estaba a varios metros de su posición inicial, un intenso dolor en su costado evitó que fuera capaz de ponerse de pie. Tosió con fuerza, dejándose caer al suelo con algunas lágrimas en sus ojos.
―¿Cómo?...
Apenas había visto lo que su oponente había hecho, y eso fue más que suficiente para dejarla casi fuera de combate. Apretó sus dientes entre sí, usando el árbol junto a ella para levantarse y ver a esos dioses combatiendo, volviendo a sentir una gran impotencia recorrer su cuerpo.