—Todo eso fue tan horrible. Sentía bastantes nervios por estar a merced de la habilidad de Taara. —Rachel tomó un trozo de pollo asado para llevarlo a su boca y disfrutar de su sabor exquisito, observando a los demás miembros de su grupo en aquella espaciosa sala de estar llena de muebles, sofás, mesas y algunas sillas caras.
Lindsy escuchaba a Rachel con atención, mientras que Grace y Dexter combatían utilizando sus tenedores para quedarse con el último trozo de lasaña que quedaba en la bandeja. Jesse entró al duelo, prestándole mucha atención a Rachel.
—Al menos tú combatiste; ustedes eran tan patéticos que solo tuve que estar sentada. —Alice colocó sus pies sobre una mesa de madera. Recostándose en el cómodo sofá de color rojo en el que se encontraba—. Te doy un cero de diez, retírate de la Operación.
Jazka empezó a molestarla, picando su costilla con un tenedor para hacerla reír y correr lejos.
—Ignore a Alice, señorita Rachel. Hizo lo mejor que pudo y todos aquí estamos de acuerdo en que nadie es perfecto en su primer día.
—Excepto Megadeth, una belleza desde el inicio. —respondió Dexter, observando cómo un cuarto tenedor entraba en la lucha por la lasaña, perteneciendo a la niña de vestido verde oscuro, Luz Logan.
—Mi papá paga esto, así que dame la lasaña.
—Tu padre engaña a tu madre con Arthur.
Luz arqueó una ceja. Grace y Jesse dejaron de pelear al escuchar aquellas palabras del pelirrojo, estallaron en risas, dejando solo a la niña y al payaso en la contienda.
—Por favor, no digas cosas como esa, que hay dos niñas... ¡Luck!, por amor de Cristo.
Lindsy fulminó con la mirada al mayor de los tres hermanos, que golpeaba la mesa frente a él, recostando su cabeza en ella mientras reía sin emitir sonido alguno.
—¿Es que tienen cinco años?
—Has contado chistes peores y todavía tenías el descaro de reírte de ellos.
—... Ray, te ofrezco mi cariño incondicional; apóyame así sea una vez.
—¿Me cobras por tu cariño? Pensé que me querías de verdad.
Lindsy se acercó a Rachel para empezar a hacerle cosquillas en sus costados, sabiendo muy bien lo débil que era a este tipo de juegos. Rachel empezó a jalar su cabello con suavidad tratando de detenerla.
—Hey, nada de homosexualidades en la mesa, por favor, que hay niños presentes... Bueno, solo una puede verlo, pero igual.
Dexter abandonó aquella competencia y, cediendo el trozo de lasaña que Luz se llevó para compartirlo con Violet, a la que ayudaba a comer con una sonrisa en su rostro. El payaso de buzo rojo se recostó a la mesa, observando a la organizadora del evento y la estrella principal. Se habían desviado totalmente del tema entre tantos juegos, pero pensó un momento y luego habló.
—Volviendo con lo que decías, Rachel. Sí eres bien idiota. No hay nada que puedas hacer contra esta gente. Seré totalmente realista contigo y espero no te lo tomes a mal, ¿Puedo?
—Adelante... —Dudando si darle rienda suelta a esa lengua tan afilada, Rachel aceptó.
—Eres una mierda en comparación y te dejaste joder, porque Zachary se llevó al más poderoso del equipo y te dejaron con otro mediocre. —Como siempre, con total honestidad y transparencia, Dexter empezó a dar rienda suelta a su peligrosa lengua—. Además, Lindsy, hija de perra, ¿Qué fue todo eso? ¡Literal, casi todos los más fuertes se fueron al equipo rojo! Lanzaste a los tres con más posibilidades de ganar a un solo equipo.
—Hey, tenían a Alice, así que tampoco era un graan equipo. —Dijo Grace, limpiándose las lágrimas del anterior chiste de Dexter.
—¿¡Qué estás tratando de decir, maricón!?
Alice miró con rabia a Grace. Al ver la expresión sorprendida de Violet y cómo Luz aguantaba la risa, Lindsy negó con la cabeza, insultando al trío en su interior. No podía creer que fueran animales en todo momento de su vida.
—¿Qué me recomiendas tú, fotocopia?
—Cada vez eres más creativa con los apodos, maldita gorda.
Rachel sonrió para luego darle otra mordida enorme a su porción de pollo asado. Dexter frotó su sien, tratando de encontrar la solución óptima para la operadora más débil del grupo.
—Mira, deberías de mantenerte con el más fuerte, y si no es posible, ser un estorbo en tu base la siguiente ronda, al menos para alargar el tiempo de un minuto a cuatro. —Dexter se sorprendió al ver la mirada de desprecio provenir de su contraria; entonces él levantó las manos—. Sé realista, ¿Sí? Jack te mataría, Ne Zha haría cerdo asado contigo, Ao Bing te volvería el Capitán América, Taara te puso a comer tierra, Zachary te metería 28 saludos londinenses antes de que te des cuenta de que ocurrió. ¿Sigo con los ejemplos?
—El punto es que yo aprenda, grandísimo animal. No aprendo nada si me quedo esperando o busco que hagan todo el trabajo por mí. —Dijo Rachel de mal humor. Nadie parecía entender aquello más que ella.
—¡Bueno! Pues come mierda. —Dexter palmeó con fuerza la mesa manteniendo una sonrisa—. Hazlo a tu modo entonces, igual, yo me voy a morir de risa cada vez que termines en la enfermería sin haber hecho nada.
—Te voy a cerrar la boca tanto a ti como a Beatrice Engel.
—Yo sí quisiera que Engel me pisara. Dios, qué belleza de mujer. —Dexter volteó sus ojos al techo con una enorme sonrisa de estúpido. Lindsy procedió a lanzarle puré de papa al ojo para cesar sus palabras antes de que dijera algo peor frente a Luz y Violet—. ¡Pero mándalas a comer a otro lado, enferma!
Mientras que Dexter se quitaba el puré del rostro, Lindsy sonrió satisfecha. Observando de reojo a Rachel, que continuaba comiendo sin preocuparse de las palabras de Dexter.
«Se nota que está decidida a seguir a su modo; qué linda se ve cuando persigue sus metas».
—Rachel, ignora a este payaso sin nada de tacto, destroza a cada idiota de esta competencia y corónate en la cima. —Jesse se levantó y estiró su mano hacia Rachel, ambos chocaron los cinco, aunque la de gabardina no creía poder vencer al top tres de ninguna forma.
—¡Se equivocan! Obviamente, el primer puesto será para mí. Me elevaré sobre los demás como una diosa y reclamaré lo que es mío. —Alice, orgullosa, sacó su pecho. No tenía la más mínima duda sobre su victoria.
—¿¡Sabes hablar como una persona normal!? Pensé que solo decías "la gran yo" como si tuvieras retraso.
Alice no soportó más y se lanzó en contra de Dexter. Jazka no tuvo tiempo de detenerla, así que empezó a ahorcar al pelirrojo mientras los demás de la mesa decían cosas como "Mátalo, Alice" o "¡Tírale otro diente, Dexter!". Lo único que no esperaba Alice es que Dexter considerara esto más un premio que un castigo. Rachel observó en silencio mientras disfrutaba de la vista, luego miró de reojo a los demás.
Pocas veces se daba el tiempo para pensar en esto, pero a pesar de que la mayoría son idiotas, tienen problemas mentales o trataron de golpearla antes, había llegado a encariñarse un montón con esta nueva familia que ahora la apoyaba, incluso Dexter, que ponía un grano de arena a su modo. Todos ellos ayudaban a que su corazón siguiera avanzando a pesar de aún sentir dolor por la pérdida de su hermana.
«Adorarías estar aquí, Chloe». Pensó Rachel, mirando un sofá vacío mientras pensaba en su amada hermana. Miró a su compañera y luego de eso habló en voz baja a Lindsy, quien con cada grito apoyaba un bando diferente en aquella pelea.
—Cuando terminemos los juegos, ¿Podemos ir a ver a Chloe? —No habían ido a verla desde el cuarto mes de su entrenamiento con Aura. Lindsy la miró de reojo y asintió con su cabeza.
—Por supuesto, asegúrate de tener buenas historias para contarle. De seguro estará feliz de ver cómo su hermana ha avanzado.
La brillante sonrisa de Lindsy, junto con aquellas palabras, fue como una cálida llama en el corazón de Rachel. Nunca esperaría que Lindsy fuera una persona que viera de esa forma a los muertos, incluso se sentía un poco mal, pues Rachel muchas veces dudaba si de verdad su hermana podía verla.
—Gracias, Lindsy.
La puerta se abrió lentamente, Rachel desvió su mirada y notó un enorme sombrero morado de maga. Asomando su cabeza, Ellie Orión los miró con ojos brillantes y curiosos.
—¿Por qué tratan de matarse esos dos? —preguntó sin apartar la vista de Dexter y Alice, que continuaban su lucha, rodando por el suelo mientras Jazka trataba de separarlos. La puerta se abrió más y Taara entró junto a Ibb y Ellie.
—¡Deténganse, salvajes!
Taara alzó su mano, era la primera vez que Rachel y ella se veían luego de lo ocurrido ese mismo día. La rubia se levantó rápido y se acercó a la india para darle su mano con entusiasmo.
—Hey, buen combate.
—Gracias, Rachel. Siento si fui muy ruda contigo, ¿Sabes? Cuando estoy en el campo, me emociono de más y puedo excederme.
Taara lucía algo avergonzada, Lindsy soportó sus ganas de decir "¿Solo un poco?", pues la Taara de ahora era como una niña pequeña que conocía a otra en su primer día de escuela, mientras que la Taara de hoy en la mañana era una demente dispuesta a arriesgar su vida para saciar su hambre de retos.
Rachel negó rápidamente con su cabeza, llevándose una mano al pecho. No sentía ningún rencor hacia Taara por lo ocurrido, entendía muy bien que todos en esa competencia dejaran medio muertos a sus rivales para obtener más puntos.
—Sin rencores, Taara. Si yo fuera tú, te hubiera hecho lo mismo.
—¡Qué comprensiva! —exclamó la india de largo pantalón rojo y camisa celeste. Las personas como Rachel eran de su agrado—. Bueno, pero venimos a buscarlas porque algunos estamos teniendo una mini fiesta.
Rachel ladeó su cabeza, alejando su mano de la de Taara, la siguiente en hablar fue Ibb.
—Miembros del evento y otros operadores están reunidos en la casa de descanso del padre de Taara, queríamos invitarlos.
Alice detuvo su pequeña riña contra Dexter, levantando la mirada aún sobre él, luciendo emocionada por aquellas palabras.
—¿Una fiesta? ¡Acepto! —apenas terminó de hablar, sintió como el pelirrojo embarró la mitad de su rostro con puré de papa. Dejándola en shock por un momento antes de ahorcarlo con más fuerza.
Ellie observó el puré, negando con la cabeza ante tal desperdicio de comida. Quería unirse a la pelea solo para darles una lección a los dos.
—Tan rico que es el puré...
—¿Una fiesta de Operadores? Paso.
—¿Una fiesta de Operadores? ¡Claro!
Grace y Jesse se miraron el uno al otro, Grace formó una "X" con sus brazos. Si tuviera que estar rodeado de más operadores a los que ya estaba acostumbrado, terminaría por lanzarse de la ventana de un tercer o cuarto piso para acabar con tal sufrimiento que no le deseaba a nadie.
Jesse, por otro lado, cambió su expresión a una adorable súplica mientras juntaba sus manos. Quería que su novio lo acompañara a aquel lugar. Pasaron unos segundos hasta que Grace, desesperado, llevó hacia atrás su cabeza, soltando un jadeo que lo hizo parecer más un alma en pena que un humano. Le dio un pulgar arriba a su contrario, confirmando que la pareja estaría en el evento. Jesse dio un salto de emoción, mirando a los demás.
—Estoy... dentro... sólo si hay mujeres bonitas.
Dexter ahora se esforzaba por ahorcar a Alice en una llave de lucha, había conseguido colocarse detrás de ella para asfixiarla con su antebrazo. Lindsy los separó y se acercó a las tres visitantes.
—Claro, ya mismo iremos.
Rachel se había mantenido en silencio un rato, visiblemente incómoda y nerviosa, pues su naturaleza de ermitaña nunca le permitió ir a una fiesta, porque simplemente no quería ir. Incluso llegaba a faltar cuando había un compartir en la escuela y no era obligatorio.
Lindsy la miró de reojo, la rubia se cruzó de brazos y suspiró, alzando sus hombros en una sonrisa casi imperceptible, fue su forma de decirle que aceptaba.
—Entonces los esperamos afuera, yo hice comida, de seguro les va a encantar. ¡Además de que es una buena oportunidad para formar compañerismo con gente asquerosamente rica!
Ellie salió de la habitación a toda prisa, siendo seguida por Taara e Ibb.
—¿Nosotras podemos ir?
—Sería interesante.
—No.
Luck mató las esperanzas de las niñas, terminó por llevarlas con Arthur para que las cuide, pues él tenía toda la intención de ir al evento.
«Va a ser una larga noche», pensó Rachel, observando cómo todo el grupo ya estaba listo para salir.
La mansión de los Yaadav no era muy diferente de la mansión Logan a unos minutos de distancia, pero esta se veía mucho más viva por el montón de gente caminando entre los espaciosos cuartos. Todo estaba lleno de mesas con comida y conversaciones entre los invitados. Este ambiente le resultó sofocante a Rachel, que por tanto ruido quería salir corriendo del lugar.
«Mierda, debí rechazar esto».
—Tú tranquila, guapa. —Dexter abrazó a Rachel de su cuello por un costado, recibiendo rápidamente un codazo en su costilla que lo hizo alejarse adolorido—. ¡Agh!... Así me gustan.
Rachel bajó su mirada, cubriendo su boca. No quería reírse de esa idiotez para no darle el gusto, pero su sentido del humor estaba traicionándola.
—Ya lárgate por ahí.
—A sus órdenes, tú relájate y busca a alguien con quien hablar... preferiblemente, que no sea del grupo, por favor. —Dexter empezó a caminar entre el montón de adolescentes, despidiéndose de Rachel con su mano.
—¡Bienvenidos!
Ellie se acercó al grupo frente a la puerta de entrada, Lindsy observó los palitos de queso que llevaba en una bandeja. Aquella masa frita le resultó bastante apetecible.
—Muchas gracias, Ellie.
—¡De nada! Iré haciendo otras cosas mientras pasa la noche, por cierto, Joao, Engel, Carol, Lei Quiang y Zachary también vinieron. Están por ahí en caso de que quieran hablar con ellos.
Luego de que el grupo tomó los palitos de queso, Ellie se retiró rápido a la cocina, chocando con algunas personas y disculpándose en el proceso. Mientras que Rachel frunció el ceño al escuchar que Engel también se encontraba presente. Su actitud le causaba un gran desagrado, no la odiaba, pero le confundía que solo tuviera un extraño problema con ella por ser la hija de Arthur.
En medio de sus pensamientos, varios adolescentes se acercaron con entusiasmo y brillo en sus ojos. Rodeando al grupo de Lindsy antes de que pudieran siquiera acomodarse en la fiesta.
—¡Los hijos mayores de los Logan! ¡Qué emoción!
—Lindsy. Adoramos tu espectáculo. ¡Las batallas han sido increíbles!
Rachel sintió su cuerpo temblar, pero al ver que toda la atención fue dirigida hacia los Logan, se sintió feliz de poder usar a su amiga como sacrificio y alejarse de todos mientras reía en voz baja al ver cómo Luck se había avergonzado tanto que su cara estaba totalmente roja.
«Incluso si soy un participante, mientras no llame la atención, no les voy a interesar... Ooh, gracias, Taara, esa arrastrada me salvó». Rachel logró escapar de la multitud, agradeciendo a su nueva amiga por esta oportunidad.
Lindsy escuchaba las palabras de todos a su alrededor sin tomarles mucha importancia, a excepción de que, al parecer, los videos de los combates se habían filtrado, alguna de las familias involucradas debió hacer una fortuna con esto, pero desde que inició, su padre mencionó que sería inevitable.
—Sí, un placer, gracias.
Respondía de forma automática, hasta que notó cómo Rachel se había esfumado de todo este asunto. Sonrió deseándole suerte, tratando de divertirse, luego iría a buscarla.
—¡Así es! ¡Soy la gran Alice, la participante más poderosa del evento!
Alice levantó su voz y posó frente al montón de personas, quienes la observaron confundidos y con leve interés.
—¿Tú estás participando en serio?
—¡Sí, pero por el bien de mi equipo, permanecí como la más increíble y poderosa línea de defensa en caso de algún imprevisto!
Algunas personas que no solo vieron las peleas confirmaron que Alice era una participante, entonces, cuando muchas preguntas se dirigieron a ella y se convirtió en uno de los principales centros de atención, sintió que había cumplido el objetivo de su vida. Jazka negó con la cabeza, sintiéndose feliz de que su pequeña compañera al fin recibiera la atención que buscaba.
Mientras tanto, Jesse jaló a Grace lejos de la multitud, llevándose a Luck con él para que sirviera de guía y les consiguiera conversaciones interesantes o les explicara cosas de la gente que conociera.
Rachel se escabullía entre las personas, llevando un plato que iba llenando según lo que llamara su atención, ya tenía unas porciones de pollo y arroz chino, además de otras cosas fritas. Le daría un lujo esta noche aprovechando que Ellie estaba ayudando a los cocineros, así que luego le daría su opinión sobre la comida. Mientras pasaba sin llamar la atención, revisó con su mirada debajo de las mesas cubiertas de tela blanca hasta notar unos zapatos negros debajo de una. Se acercó, levantando la sábana para llevarse la sorpresa de que Carol Ardelean llevaba sus audífonos mientras comía algunas hamburguesas. Sus ojos negros se fijaron en Rachel mientras arruga su cara.
—Entra o cierra eso, pero preferiría que te fueras.
—Bueno, tampoco me gustan mucho los ambientes como estos.
Rachel se metió debajo de la mesa, bajando de nuevo el mantel, sentándose junto al pálido hombre de larga nariz y facciones femeninas que seguía comiendo, ahora quitándose uno de sus auriculares.
—Te cambio una hamburguesa por dos piezas de pollo.
—Trato.
Luego del intercambio, Carol le lanzó el auricular a Rachel y colocó su celular en el suelo, viendo videos de streamers jugando algún juego famoso del momento para disfrutar mejor su comida. Esta acción le hizo dudar a Rachel sobre que el chico fuera un amargado total.
«Bueno, si yo también estuviera en un lugar que no me gusta solo por obligación, tendría ganas de romperle el cuello a alguien». Pensó Rachel, asintiendo con la cabeza.
—¿Por qué viniste si no te gustan las fiestas? —Carol no movió su vista del celular, pero le dio una probada al pollo.
—Principalmente, ver qué cosas buenas había de comer —respondió sonriente. Observó a Carol asentir con una expresión de entendimiento, ambos estaban aquí por lo mismo—. Pero también quiero charlar con ustedes. Me gustaría intentar conocerlos fuera del campo de batalla, ya sabes, algunas conexiones y amistades no vienen mal.
—Qué pereza. —respondió con sequedad. Luego de limpiarse las manos con una servilleta, le dio un chócalas a Rachel que ella no esperó—. Es un fastidio todo esto, no sé cómo tú y los otros se ven tan animados y felices.
—Bueno, yo estoy tratando de aprender, los otros pueden lucirse o combatir, además de que, si ganan, podrán pedir lo que quieran... ¿No te importa el premio?
Carol negó con su cabeza, manteniendo una expresión ilegible entre el aburrimiento y el cansancio. Aquellas ojeras lo hacían lucir como alguien que no había dormido en dos días.
—¿Qué es lo que le obliga a estar aquí? No creo que Lindsy sea tan mala.
—Obviamente no es ella. Quienes me obligan son mis padres. —Carol rodó sus ojos. Puso pausa al video para mirar a Rachel—. Quieren que yo haga algo importante, porque ellos solo son Operadores de segunda. No los incluyen en reuniones del congreso, están estancados con su negocio y quieren recuperar los "días de gloria" que tuvieron en su juventud a través de su hijo "Prodigio". Yo no quiero hacer nada de esto.
Rachel se mantuvo en silencio, escuchando a Carol para luego darle un mordisco a su hamburguesa mientras asiente. Al ver que ella quería seguir escuchando, Carol se acostó en el suelo y prosiguió.
—No es que yo sea el mejor hijo... soy vago, odio trabajar y me la paso en la casa sin hacer nada. Jugando en mi consola, ¿Pero sabes qué? Eso me hace feliz, es lo que quiero.
—Así que no te importa si te odian mientras te mantengas fiel a ti mismo.
—Exacto, soy un parásito, sí, pero lo digo con orgullo. Y si logro quedar en uno de esos tres puestos, que se jodan mis padres, voy a pedir un montón de dinero, me iré de esa casa y viviré en algún país donde esa plata me alcance toda mi vida, pagándome un buen Internet y no escuchando las quejas de nadie sobre mi forma de vivir.
Rachel asintió con su cabeza, sonriendo levemente. Carol resultó ser más interesante que solo un vago. Los operadores eran verdaderamente interesantes.
—Entonces te deseo mucha suerte, ojalá te quedes en alguno de los tres puestos.
Carol quedó en silencio durante un rato, tanto que a Rachel le pareció incómodo, pues esos ojos negros inexpresivos no dejaban de mirarla con extrañeza. Empezaba a creer que había dicho algo malo o que su tono de voz había sido sarcástico. Luego el silencio fue roto con una pregunta que Rachel había escuchado más de una vez.
—¿Eres de consola o PC?
—... Bueno, soy de PC. —La pregunta fue sorpresiva, pero la respondió con una sonrisa. Aunque ya hacía tiempo que no utilizaba su computadora para nada. Solo estaba agarrando polvo en aquella habitación solitaria.
—Cuando gane, te compraré el juego que elijas. —Carol levantó un dedo para hacer énfasis en que solo sería un juego.
—¿Por qué esa amabilidad tan repentina?
—No me despreciaste con la mirada cuando te conté lo que quería hacer.
Rachel asintió con la cabeza. Se alejó al borde de la mesa mientras miraba de reojo a Carol. Era obvio que la mayoría de las personas a las que les dijera que su meta era estar de vago y olvidar por completo a su familia porque quieren hacerlo trabajar terminarían por tacharlo como un bicho raro.
—Por favor... Yo soy la menos indicada para juzgar la forma de vivir de las personas —dijo con una sonrisa irónica. Salió debajo de la mesa, pero mantuvo la manta arriba por un momento—. Si tu sueño no daña a los demás y te hace feliz, persíguelo. Esfuérzate solo un poco esta vez para que luego disfrutes una vida en paz.
Rachel le dio un pulgar arriba, dejando caer la lona blanca para ponerse de pie y alejarse, pero la voz de Carol resonó en sus oídos y se dio la vuelta, observando al hombre de largo cabello asomarse. Solo viendo su rostro, cualquiera pensaría que era una mujer extraña con un cabello bien cuidado.
—Te diré algo que he aprendido y funciona con el aura, Rachel. —La expresión de Carol se endureció por un momento, asegurándose de bajar la voz—. Mantente fiel a ti misma.
Rachel se acercó con curiosidad y escuchó a la cabeza mística debajo de la mesa repetir aquellas palabras.
—Mantente fiel a ti misma, quizás estés tratando de ser mejor, llevarte bien con todos, o no sé qué tipo de persona quieres llegar a ser ahora que estás involucrada con nosotros, pero el aura reacciona más al usuario de lo que crees. Puede castigarte, así como cuando alguien trata de usar habilidades con las que no es afín, o puede recompensarte como cuando la entrenas... Pero una forma de subir rápido el aura y mejorarla es siempre mantenerte fiel a la parte más esencial de ti.
Rachel escuchó aquellas palabras y trató de escrudiñar su significado. Se preguntó cuál sería la versión a la que debía mantenerse fiel, pues la Rachel de hoy era tan diferente a la de ayer como la tierra es diferente del cielo.
—... Entonces, no importa cuánto mejore, yo sigo siendo yo.
—Sí, en parte... nunca olvides eso. Si te alejas de lo que en verdad eres, ya sea por complacer o impresionar a otros, nunca mejorarás... No le digas esto a nadie, por cierto, créeme que es mejor que otros operadores se mantengan estancados.
Rachel asintió, bajando su cabeza en señal de agradecimiento a su nuevo amigo.
—Come de lo que dejé ahí, solo quería probar un poco, tengo una dieta estricta. —dijo antes de alejarse, mientras que Carol regresó a escuchar videos con sus auriculares, manteniendo una ligera sonrisa al saber que había hecho un nuevo amigo.
«Las relaciones personales son más útiles de lo que uno espera. ¡Acabo de obtener una pista del aura por mi cuenta! Jijiji. Ya solo debo confirmar que eso que dijo en verdad funcione. Significaría que el aura es mucho más personal de lo que uno espera... aunque, ¿No significa entonces que de hecho eso es lo que le funciona a él, pero a mí me podría servir otra cosa?» Dándole demasiadas vueltas al asunto, Rachel decidió no pensar en eso por el momento, estaba feliz de haber visto a esa vieja Rachel reflejada en Carol.
Caminó mirando a su alrededor, pero entonces se dio cuenta de que más personas comenzaban a mirarla y susurrarse cosas. Su cuerpo sintió un escalofrío y se dio cuenta de que ser la hija de Arthur le causaría ciertos inconvenientes. Antes solo fue ignorada por estar junto a la estrella del momento que organizaba el juego.
Caminó más rápido, tratando de encontrar a Joao, Zachary o Taara entre las personas, pero al no estar pendiente de su camino, terminó chocando suavemente con una joven de vestido rojo.
—Ah, yo. —Rachel detuvo su disculpa al ver ese traje de tan reconocido que había visto cientos de veces. El vestido rojo abotonado, que a veces iba acompañado por un paraguas, era usado por la mente más malvada de su serie favorita y enemigo/mejor amigo del protagonista. Solo que esta vez, esta ropa era portada por una mujer indeseable.
—Ten cuidado por dónde vas, yanqui mugrosa.
Beatrice Engel estrechó sus ojos, estudiando a su contraria con la mirada, demostrando el inmenso desdén que sentía por su contraria. Rachel no necesitaba sentir su aura para darse cuenta de que la danesa de uñas pintadas la odiaba por alguna razón.
—Con permiso.
Engel le pasó por un lado sin decir más. Alejándose en soledad a otra parte de la habitación mientras bebía un refresco. Rachel la observó alejarse, soltando un suspiro de resignación. Había personas a las que uno simplemente nunca podría entender. Rachel no había experimentado esta situación jamás, pero para todo había una primera vez.
—Rachel, ¿Por qué la cara larga?
Rachel sintió una mano en su hombro, volteó a ver a Joao, que mantenía en su rostro una sonrisa más grande de lo usual, con las mejillas ligeramente rosadas mientras disfrutaba de una buena botella de algo llamado "Baileys Irish Cream". Rachel sintió un aroma dulce que contrastaba mucho con lo fuerte que llegaba.
—Tienes un serio problema con el alcohol, amigo mío. —dijo la de gabardina, observando al joven de abrigo con rayas blancas reír en respuesta.
—No, lo quiero demasiado como para tener problemas con él.
El brasileño acomodó su cuello de tortuga con la mano libre, antes de acercarse a una mesa y servirle del whisky a Rachel en una copa y entregársela.
—Trata de beberte una con nosotros, créeme que cuando estás estresado, esta cosa es tu mejor amigo.
—Lo debe decir la voz de la experiencia.
Rachel chocó su copa con la botella. Odiaba la mayoría de los licores que había olfateado o probado, pero mínimo había probado algunos para poder decir que los detestaba. Dio el primer sorbo a la copa en su mano, sintiendo su dulce sabor en su paladar, pero al momento de tragar, su garganta parecía estar en llamas por un momento.
—¡Puta! Pega fuerte.
—Esos son los buenos, Rachel.
Aquellas palabras chocaron con las de su hermana, que hace tiempo, al beber con Marcus y sus amigos en casa, prefería cosas más suaves. Rachel siguió a Joao, que la llevó a una pequeña mesa con dos sillas blancas, donde una ya estaba siendo ocupada por Zachary, que llevaba su gabardina marrón y debajo de ella un saco gris con botones negros. Disfrutaba de un vino que Rachel no se molestó en leer, pero cuando los ojos verdes del británico se clavaron en Rachel, ella sintió en ellos una sensación parecida a la que Engel emitía.
—Permiso, espero que no sea una molestia si me siento aquí a acompañarlos un rato —dijo Rachel con una ligera sonrisa nerviosa.
—Adelante —respondió sin ganas. Mirando la botella que traía Joao, quien no dejaba ver su etiqueta—. Nunca me decepcionas, amigo.
—Podré fallar como operador, pero jamás traeré un whisky que no nos guste.
Joao levantó su copa recién rellenada, chocándola con suavidad con la copa de vino de Zachary.
—Se ve que son buenos amigos. —comentó Rachel, tratando de sacar un buen tema de conversación a ambos. Le era más difícil iniciar una conversación normal que una relacionada con la comida e Internet.
—Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Nuestros padres se hicieron amigos por trabajar en el congreso y resultó que somos muy parecidos. —Joao le dio otro sorbo a su copa, ya en la mesa había algunos otros licores, refrescos, limones y sal, con los que estaban experimentando con los sabores de los licores que traía.
Rachel se mantuvo en silencio, soltando una pequeña risa mirando la mesa, entonces Zachary habló.
—¿Qué hay de ti? Se ve que eres una buena amiga de Lindsy. —Aunque Zachary pensaba que esa mirada de Lindsy no era una que se le daría a una "amiga".
—Ella me ayudó y me ha apoyado desde que ocurrió el accidente con el espejo. Si no fuera por ella, es muy probable que yo hubiera muerto.
El dúo asintió con una ligera sorpresa, pues la situación parecía ser más compleja de lo que había pensado.
—Cuéntame más, por favor. No siempre escuchas historias relacionadas con gente evitando su muerte.
Obviamente, Zachary solo buscaba una mejor comprensión sobre lo que la familia Logan buscaba tan despreocupadamente. Rachel contó los eventos de la escuela, omitiendo algunas cosas sobre el espejo para no romper la mentira que había dicho Lawrence. Joao escuchó atento y Zachary, al terminar, se sintió satisfecho por el momento.
—Así que ahora buscamos a Adarza, no es nada tan grave, pero quiero matarla.
—Mi sentido pésame por tu hermana. Yo tengo un hermano menor y no sé qué haría si lo perdiera.
—Gracias.
Rachel le dio una cálida sonrisa a Joao. Dándole un segundo sorbo a su whisky, no disfrutaba para nada del sabor, así que lo cambió por una lata de refresco en la mesa. Joao no lo desperdició y le pasó la copa a su compañero. Zachary le agradeció con una sonrisa y volvió a mirar a Rachel, estaba a punto de hablar hasta que Ellie, vestida con ropa de cocinera y un enorme gorro de chef, se acercó con varias bandejas con distintos tipos de postres, dejándola junto a ellos.
—Acompañen su vicio, mis compañeros. Espero que les guste.
—Ellie, eres un ángel. —respondió Joao, tomando un alfajor blanco relleno de dulce para comérselo y beber del vino que tenía Zachary.
Ellie se despidió para cumplir con su deber de brindar sus delicias dulces a los demás miembros del evento que estuvieran aquí. Zachary miró con algo de desconfianza aquellos postres, prefirió dejarlos a Rachel y Joao. La rubia no era muy fan de los dulces, pero decidió probarlos y quedó encantada con el sabor.
—¡Qué rico!
—Bueno, volviendo al tema. Si no me equivoco, lo que quieres es mejorar en el aura, ¿Cierto? Para poder matar a Adarza por ti misma y otras razones.
—Sí. —Rachel asintió con la cabeza en dirección a Zachary—. ¿Tienes algún consejo para mí?
—No se le debería dar ayuda al enemigo. —Joao sonreía con una pequeña pizca de burla en su voz. Luego respondió—. Siendo sincero, Rachel, te falta de todo. Principalmente más aura, teniendo en cuenta que tardaste... ¿Cuánto? ¿Menos de un año? —Rachel asintió y él siguió—. Mira, te falta aura, reflejos, movimientos, Operación.
Rachel dejó caer su cabeza con una sonrisa fingida, luego le dio un trago largo a su refresco, fingiendo que era algún tipo de licor.
—¿Y cómo puedo mejorar?
—No podemos responder eso —Zachary interrumpió a Joao—. Ni tú sabes de verdad cuáles son tus puntos fuertes, y supondré que solo sabes que eres afín al combate cuerpo a cuerpo. Si sabes eso, no te mates con intentar aprender todo lo demás de golpe o entorpecerás tu entrenamiento. Primero que todo, incrementa el aura y, segundo, aprende a identificar cuándo vale la pena luchar, retirarse, aguantar o ser un apoyo.
Rachel escuchó con una sonrisa y bebió de su refresco, asintiendo con la cabeza. Joao se sirvió más whisky y luego a su amigo.
—Ja, bueno, viéndolo de esa forma tiene sentido, no puedo meterte todo de golpe o me voy a sobrecargar.
—O en el peor de los casos te matamos sin querer —agregó Joao burlón.
—No quiero pensar en eso, ¿Sabes?... Gracias, Joao, y gracias, Zachary, pensé que no te agradaba, pero resultaste ser muy amable.
—No te confundas. No me agradas.
Rachel quedó sin palabras y miró con confusión a Zachary, incluso Joao lo miró extrañado levantando una ceja. Zachary le dio un trago a su copa y siguió hablando.
—Los Operadores somos como engranajes de una maquinaria. Los operadores de más bajo rango son los tornillos, y los Erradicadores son los encargados de utilizar la máquina, repararla y mantenerla en función. La pieza más importante en este mecanismo sería el Cosmopolita, el único por encima de los Vasíliev, los Zhu y los Logan. —Zachary mantuvo una expresión ilegible por unos momentos, hasta que su ceño se frunció levemente en disgusto—. E incluso en nuestra época, esta máquina ya es bastante defectuosa, poco confiable y errática. La confianza de nuestros dueños pende de finos hilos, si estos se rompen, nada les impide deshacerse del mecanismo entero, así como han cambiado o eliminado las "piezas" que ya no funcionan.
Rachel dejó su vaso en la mesa sin poder decir nada. Aquella explicación sobre su propia gente era de las cosas más cínicas que había escuchado en su vida, y lo decía con una frialdad, como si él mismo no perteneciera a ese "Mecanismo", pero por sus ojos se daba a entender que él mismo se consideraba una pieza más.
—Pero-
—Entonces aparece una nueva pieza, totalmente extraña, que está ligada al corazón y cerebro de esta frágil máquina. La pieza es defectuosa, extraña, no fue fabricada como las demás y casi parecía haber sido escondida incluso de los dueños, que mantienen una estricta lista de las piezas... Todas las demás piezas saben muy bien cuál es su lugar, pero las dos más importantes creen que, por ser el centro de la máquina, no pueden ser reemplazadas o que todo está bajo control, pero eso solo hace enojar a nuestros dueños, y si la nueva pieza las hace actuar incluso más extraño y da buenas razones para por fin reemplazar esas dos partes molestas, los dueños podrían o bien "cambiarlas" junto al nuevo engranaje defectuoso o cambiar toda la máquina por completo. Las otras piezas que hacían su trabajo también podrían ser desechadas como colaterales.
Los fríos ojos verdes del moreno fueron directamente a los ojos azules de la anonadada rubia. Un largo silencio incómodo se mantuvo en aquella mesa, donde Joao y Zachary solo continuaron bebiendo.
Rachel pudo entender a la perfección la incomodidad de Zachary y sus miedos sobre ella. Por razones como el espejo, es que los Logan y Arthur metían su propia existencia; también se mantuvo oculta y quien estuviera arriba debía odiar los secretos. Si los Logan dejaban de ser confiables y el Cosmopolita igual, los Erradicadores los matarían sin pestañear.
—Entiendo...
—Te digo estas palabras no por odio, Rachel, no soy Beatrice Engel. Soy alguien que disfruta que las cosas estén en orden y no me gusta recibir regaños por desastres que no fueron ocasionados por mí... Y todos mis instintos me dicen que tú eres un agente del desastre hecho persona.
—Yo no pienso eso, por cierto, tú me agradas.
Zachary y Joao dieron sus opiniones más sinceras. Rachel asintió con la cabeza, manteniendo aquellas palabras en su mente. No sabía si debía considerarse un agente del desorden por donde pasaba, pero sí había causado un gran desastre que la había llevado a todo esto.
Rachel miró a Zachary, aún confundida porque había algo en su explicación que no cuadraba.
—No entiendo. Si me consideras un elemento peligroso, ¿Por qué me das consejos de cómo mejorar?
—Sigues siendo un Operador y teniendo un puesto importante al ser la hija de Cosmopolita. Ustedes dos, aunque no lo quieran, representan lo que somos los Operadores. Todos dependemos de la imagen del más fuerte... Y quizás, solo quizás. Aunque lo veo improbable, un día ese puesto podría ser tuyo, pues uno nunca sabe qué puede pasar cuando se trata del aura, pero casi siempre los hijos logran alcanzar o superar al padre. Así que solo por si acaso, quisiera que nuestra nueva imagen no sea una cagada.
Rachel asintió para luego levantarse de la mesa y agachar su cabeza como agradecimiento. Tomó dos alfajores y se alejó de la mesa despidiéndose con su mano, habiendo perdido la mayoría de sus buenos ánimos luego de aquella explicación.
—Muchas gracias entonces, tomaré en cuenta sus consejos, suerte en la competencia.
—Suerte, Rachel. —Joao respondió, mientras que el moreno permaneció en silencio, observando a la rubia perderse entre la multitud.
Rachel se detuvo en otra habitación conectada a la entrada y la sala. Llevándose una mano a la boca, sintiendo una espantosa sensación de náuseas mientras su estómago se revolvía violentamente. Jamás pensó en sí misma como algo tan importante o peligroso, aunque consideraba que el exterminio de toda la facción de Operadores solo por ella era bastante excesivo, las palabras del británico habían llegado muy profundo dentro de su mente. Teniendo en cuenta que ya había causado un desastre que, cuanto más tiempo ignorasen, peor se volvería. La culpa recaería en Arthur y Lawrence por mantener ocultas las peligrosas propiedades del espejo.
Era verdad que cada Operador tenía un punto de vista muy interesante.
Relajó su respiración. Desanimada, continuó su camino hasta ver el cabello corto hasta los hombros de la joven de negro y verde que estaba sentada en otra mesa con Ibb, Taara y Luck. Rachel recostó su cabeza en el hombro de Lindsy, abrazándola con cariño desde atrás.
—Lindsy, ya fue mucha fiesta para mí. Hasta aquí llegó mi lado sociable.
Lindsy acarició su cabello, aunque la había sorprendido por ese abrazo tan repentino. Rachel terminó sentada a su lado, revisando los mangas que tenía en su celular para leer un rato mientras escuchaba las conversaciones casuales de su amiga y la otra competidora. Hacía bastante que no disfrutaba de una buena historia y ahora sus ganas de leer habían resurgido de la nada.
Luego de la fiesta, el grupo volvió a casa. Dexter y Jesse fueron cuidados por Grace, pues el par de idiotas había bebido lo suficiente como para apenas poder estar de pie. Lindsy lo miró negando con su cabeza mientras sonreía, pues era un poco ilegal lo que habían hecho, pero no importaba de todas formas.
Ya en casa, Rachel se tiró en su cama después de cepillarse los dientes para eliminar el horrible sabor del whisky. Quedando profundamente dormida. Debía descansar bastante para entrenar con Renate, que llegaría mañana para seguir ayudándola.
Pocos días pasaron y de nuevo las diez jóvenes promesas, la estrella del espectáculo y Alice se encontraban frente a Lindsy, quien estaba entusiasmada por estar en esas praderas verdes frente a la casa gatuna. La doctora Mary Scott estaba sentada en las escaleras de la entrada, esta vez escuchando a la presentadora hacer girar la ruleta de los equipos... Sin ningún tipo de truco.
Rachel miró a sus alrededores, se fijó en Carol, que parecía un muerto viviente como siempre.
«Ojalá esta vez te esfuerces, amigo mío». Apoyaba de corazón al rumano afeminado, entonces cambió al dúo del británico y el brasileño, que miraban a Lindsy mientras uno disfrutaba de su cantimplora. Rachel no pudo evitar pensar en las palabras de Zachary, pero no dejaría que le afectaran.
Se mantendría fiel a sí misma y a lo que buscaba. Esta vez conseguiría algo, así no haya avanzado a grandes pasos, lograría encontrar la forma de ser un engranaje útil en este mecanismo liderado por monstruos.