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#31 Nerviosa Por La Reunión

Espejo De Bolsillo · por kappoff00 · 12 de agosto de 2026

Recostado al pasillo de la sede del congreso de Operadores en Estados Unidos, un alto joven asiático se encontraba recostado a la pared con una ceja alzada. Escuchaba con curiosidad la conversación de tres Operadores de mediana edad, miembros del congreso, aunque de muy bajo rango. Uno era gordo, otro era flaco y el tercero, quien hablaba, era español. Aunque por comodidad, todos hablaban en inglés americano.

―¿Han escuchado los rumores sobre lo que el bastardo de verde está tratando de hacer? ―El español se detuvo en la recepción a conversar con dos conocidos, quería asegurarse de conocer los chismes actuales de la gente importante. Esto era algo muy común entre Operadores. ¿Desde cuándo los multimillonarios poderosos tienen privacidad?

―Yo sí. Al parecer, está organizando un evento con diez operadores jóvenes en la República Checa. ―respondió el flaco, luego tomando un sorbo de café.

―¿No les parece extraño que Lawrence Logan solo esté rodeado de adolescentes y se quiera llevar algunos a Europa? ―preguntó entre risas el gordo, observando satisfecho cómo sus dos compañeros contuvieron su expresión.

―Ocurre desde que apareció la hija de Arthur, si fuera él, no dejaría que ese viejo verde se acerque a mi hija. ¡Y ella vive con los Logan!

―Bueno, ¿pero van a explicar de qué va el evento o no? ―El gordo arqueó una ceja, ignorando que él mismo había interrumpido antes y cambiado el tema.

―Parece que una competencia, no sabemos de qué tipo, pero se dice que los primeros tres puestos, escuchen bien, los primeros tres puestos pueden pedir casi cualquier cosa a los Logan o al Cosmopolita.

El gordo y el flaco se sorprendieron, este último porque no sabía exactamente cuál era la recompensa, pero que dijera "casi cualquier cosa" dejaba mucho a la imaginación de ambos. La familia con más dinero estaba presumiendo de lo que era capaz, entonces surgió la duda.

―¿Por qué una recompensa tan generosa y un evento como ese? ―preguntó el flaco mientras acariciaba su barbilla.

―Se cree que es para probar las habilidades de la hija de Arthur. ¡Ella formará parte del evento!

El asiático recostado a la pared abrió de más sus ojos, llevándose una mano a su boca mientras pensaba en las palabras que acababa de escuchar. Desde que esa joven apareció en aquella reunión a la que él, por suerte, pudo asistir, había llamado su atención por completo. No solo por tener el valor de insultar a las cabezas importantes de la Operación, o por ser la hija de Arthur el Cosmopolita. ¡Esa niña había insultado de frente a Madame Zhu sin tener una pizca de miedo!

«No tiene sentido. ¿Por qué dijo que era una humana común y corriente? Quizás haya sido todo un espectáculo preparado por los Logan, pero es muy probable que todo sobre ella fuera secreto hasta que estuviera lista para salir al mundo real. ¡Claro! ¡Es algo lógico tomando en cuenta que es la hija del operador más poderoso del mundo!»

Otro asiático, con piel más palida y cabello azul largo, con rasgos más agraciados que reflejaban serenidad, se acercó a su compañero, que estaba muy interesado en la conversación de los hombres cercanos.

―Debería darte vergüenza, Ne Zha, escuchar conversaciones ajenas es de muy mala educación.

―Ssh.

El asiático con dos moños en los costados superiores de su cabeza llevó un dedo a sus finos labios. Estrechando sus ojos rodeados por un delineador rojo. Su compañero soltó un pesado suspiro y se rindió, concentrándose en escuchar la conversación.

―Podría ser un gran evento, además, muy lucrativo. ¿Se imaginan que los jóvenes de las grandes casas demostraran sus talentos? Yo pagaría por ver eso. ―El español se cruzó de brazos. Notando la emoción en los ojos del flaco, que ya imaginaba a su hija participando en el evento, aunque esto era muy improbable.

―Me encantaría ver un duelo entre Andrei, Rachel y Lindsy. Sus padres siempre han tenido una gran rivalidad, incluso suena poético que sus hijos continúen con el legado y busquen superar a sus rivales predestinados.

―No entendí nada de tu mierda hippie, pero tienes razón. ―El operador gordo asintió, estaba a punto de caminar hasta notar a las dos figuras recostadas a la pared―. Oh ¡joven Ao Bing! Qué maravilla encontrarlo. ¿Escuchó la conversación?

El joven pálido con cabello largo hasta sus hombros y teñido de azul asintió. Aunque no es como si hubiera querido escucharla desde un principio, pero le resultó curioso lo último que mencionó.

El trío trató de matar sus dudas, se miraron entre ellos para luego lanzar al gordo unos pasos hacia adelante, incitándolo a que sea él quien pregunte.

―Joven Ao Bing, joven Ne Zha, de casualidad... ¿Fueron invitados a ese evento?

―Nadie de los que conozco ha dicho algo, pero estoy totalmente seguro de que recibiremos una invitación de Lindsy Logan muy pronto. ―Respondió Ne Zha antes de darse la vuelta y caminar por el pasillo.

El pálido Ao Bing reverenció a los tres Operadores como despedida luego siguió a su compañero, notando cómo apretaba sus puños por la emoción.

―Creo que estás algo entusiasmado. ―dijo el de cabello azul con una ligera sonrisa burlona.

―La hija de Arthur participará, y es muy probable que estemos ahí. Claro que estoy emocionado. ―Ne Zha dio una gran sonrisa, exponiendo sus afilados dientes caninos, a la par que una fuerte llama hecha de convicción ardía en sus ojos rojos―. ¡Debe ser un monstruo con habilidades que alteran el espacio! Quizás manipule el tiempo en cierta medida, o pueda romper alguna ley de la física. Solo pensar que compartiremos escenario me pone los nervios de punta.

El de ropas blancas y delineador azul alrededor de sus ojos asintió con la cabeza. Comenzaba a contagiarse del entusiasmo emitido por su hermano.

―Si lo pones de ese modo, entonces tenemos que encontrar la manera de lucirnos.

Ne Zha asintió con la cabeza. Estaba totalmente decidido a aplastar a la hija del Cosmopolita. Luego, se convertiría en su mejor amigo.

 

Portando su gabardina gris nuevamente, Rachel terminaba de preparar una maleta con ropa. Extrañaría la residencia Logan, pero si irse durante un tiempo mejoraría sus habilidades, estaría dispuesta a marchar.

Solo hace dos semanas que, por fin, Renate le había dado el visto bueno en su entrenamiento. Dándole un tiempo para descansar antes de empezar con entrenamientos de combate con aura mucho más intensos, aunque continuaba haciendo ejercicio todos los días. Además, no había creado su habilidad especial. Según Renate, primero debía experimentar antes de decidir qué Operación crear. Ya sabía que era afín al combate cuerpo a cuerpo, así que ese sería su fuerte por el momento.

―Once Operadores con los que llevarme bien...

Quién sabe si era su antiguo instinto de ermitaña hablando, pero tener que interactuar con tantos adolescentes y verse seguido, le recordaba mucho a tener que ir a la escuela. No le desagradaba totalmente. Conocer nuevas personas y formar una red de contactos es algo que debes hacer obligatoriamente si quieres sobresalir o poder convivir mejor en cualquier entorno, y si quería no solo depender de los Logan, tener un amigo o tres que puedan brindar algo de ayuda era algo verdaderamente útil.

―El problema es que serán unos monstruos, seguramente. ―dijo casi como si se lamentara de lo que estaba por ocurrir.

Casi ninguno de sus encuentros con operadores había sido gratificante, había sido humillada, golpeada y casi asesinada. Ahora se rodearía de más de estas personas para llevar a cabo varias pruebas. Sentía como si la fueran a despedazar viva, aunque pronto negó con su cabeza. No quería juzgar a todos los operadores por sus malas experiencias, pues había algunos muy agradables como Lindsy, Leena, Luz, Luck, Renate y Violet.

«Si tengo suerte, mínimo serán la mitad de agradables que Lindsy o Renate».

Pero no es que Rachel Ficks fuera muy suertuda que digamos. Al menos no para la mayoría de las cosas.

Rachel tomó su maleta con forma de cabina azul de policía con ruedas y la arrastró a la puerta. Se detuvo un momento para tomar un profundo suspiro, palmeó su rostro repetidas veces y, con una sonrisa, salió al pasillo. No dejaría que sus nervios contaminaran su mente, aunque la primera persona a la que encontró le arrebató todos sus ánimos.

―Sigo pensando que es extraño tenerte con nosotros.

Dexter llevaba una mochila negra. Le guiñó un ojo con picardía a la rubia. Sonriente, se acercó a ella.

―Aunque ahora seas mucho más guapa, sigues teniendo una lengua muy afilada. ―Dexter trató de revolver el cabello de Rachel, pero la rubia se alejó tan rápido como pudo, esquivándolo con agilidad.

―Ahórrate tus comentarios, copia barata. ―dijo Rachel de mala gana, soltando un pesado suspiro.

Dexter se rascó la nuca, observando con pesar a la rubia. Incluso Lindsy había empezado a tratarlo con más compañerismo, pero Rachel mantenía su guardia totalmente en alto.

―Que no soy una réplica... Pero más importante, debes tener cuidado, Rachel. ―La de gabardina levantó una ceja confundida, Dexter continuó―. Vas a rodearte de un montón de estos bastardos locos y déjame decirte, toma en cuenta lo que dije antes.

Rachel recordó aquella pequeña explicación que Dexter les había brindado sobre los Erradicadores y los Operadores. No prestó mucha atención debido a que él era literalmente parte del bando que los mantenía oprimidos.

―No todos son buenos, eso lo experimenté de primera mano ―Rachel pasó junto a él acelerando el paso hacia las escaleras―. Pero tampoco voy a dejar que me llenes la cabeza de que todos son una mierda, así que ve y mátate en algún callejón, pelirrojo de mierda.

Dexter se detuvo sorprendido antes de darle un silbido juguetón a la rubia y observó como bajó las escaleras, aquella personalidad malhumorada y vulgar le encantaba a Dexter. Era débil contra las mujeres groseras de voluntad fuerte.

Rachel bajó, llevándose la mala vista de ver a Arthur de pie a la mitad de la sala, aunque era obvio que él sería su taxista. ¿Quién más si no?

Lindsy llevaba dos maletas, las cuales sostenía una mujer rubia con cabello corto hasta el cuello y ojos de un dorado oscuro. Llevaba puesto un traje elegante conformado por un saco, camisa verde y pantalones negros, pues era la segunda al mando de los mayordomos de Lawrence. Louis Weber.

Louis se inclinó hacia Rachel como saludo, de no ser por su relación cercana y las peticiones anteriores de Rachel de ser vista como una igual, estaría llevando su maleta como ahora llevaba el equipaje de los tres Logan menores.

―¡Vamos a Praga! ―Alice había llegado con su maleta acompañada de Jazka. Ambos con sus ropas habituales, pero unas enormes ganas de viajar a la República Checa.

―De hecho, no. Vamos a un pueblo llamado Velké Hvězdy. ―Jazka corrigió a Alice con una sonrisa en su rostro.

Rachel ya había recibido detalles de Lindsy, velké hvězdy era como una pequeña ciudad a unas pocas horas de Praga, caracterizada por las enormes montañas que la rodeaban y los extensos bosques que propinaban vistas maravillosas para cualquiera, el problema es que este lugar no es que estuviera totalmente al público.

Hay menos de diez mil habitantes, al menos el 20% de ellos son operadores. El lugar fue utilizado por Estados Unidos junto con el gobierno de la República Checa para crear una ciudad "vacacional" donde muchos operadores podían ir a pasar su tiempo libre o su retiro. Fue fundado hace más de 90 años por varias familias de Operadores.

Otros vivían en aquel pacífico lugar, no afiliados al gobierno, pero siempre en constante vigilancia en un entorno seguro y controlado. Aunque Lindsy agregó algo que le resultó perturbador, pues también la ciudad era una forma de tener un montón de operadores impotentes reunidos, vacacionando o teniendo familiares aquí, todos podrían ser usados como rehenes o eliminados con armamento militar si un día los Erradicadores se hartaban de ellos.

Rachel tragó saliva, deseando que esa situación no ocurriera mientras ella acompañaba a los Logan.

«Las películas subestiman mucho el armamento actual». pensó Rachel con una sonrisa nerviosa. Sintió una cálida sensación en su mano y notó cómo Lindsy la había tomado y entrelazaba sus dedos en silencio.

―No pongas esa cara, Arthur nos acompañará porque papá y mamá trabajan, pero irán a visitarnos en algún momento.

Rachel soltó una pequeña risa, pues lo que menos rondaba por su mente era Arthur, pero si así Lindsy quería creerlo, bueno. Todo el grupo, incluyendo a las dos niñas pequeñas, se quedarían en una gran residencia junto a otros miembros elegidos por Lindsy para el evento. Ahí convivirán, podrán explorar con gusto la ciudad y estarán bajo el cuidado de varios sirvientes, dirigidos por nadie más que el mismísimo Percival.

Jesse, como siempre, mantenía una sonrisa de oreja a oreja sin soportar su emoción, caminando de un lado a otro en esa sala, esperando su partida. Estaba por ver otro hermoso país europeo y estaría rodeado de Operadores. ¿Acaso él estaba siendo bendecido por Dios? Así es como se sentía.

Junto con Grace había practicado combate cuerpo a cuerpo, mejorado su puntería con el pincel y también hecho algo de ejercicio. Lo único que lo mantenía inconforme era que ni él ni Grace fueron capaces de utilizar los chicles bomba. Lawrence aún no quería demostrar al gobierno que funcionaban, pues sería una mejora enorme para los soldados tener características similares a los operadores de combate cuerpo a cuerpo.

―¿Emocionados, mis estimados degustadores del miembro viril? ―Dexter abrazó a la pareja por detrás, dejando sus brazos reposados en los hombros de cada uno.

―Sí, hurra, qué emoción, yupi. Rodeado de un montón de operadores creídos, ¿este es mi regalo de cumpleaños adelantado? ―respondió Grace con un tono sarcástico y apagado.

Lindsy evitó demostrar alguna reacción; desgraciadamente, no había sido capaz de demostrarle a Grace que los operadores son iguales a los humanos. Dejó esa misión de lado hace un par de meses, nunca cambiaría su forma de verlos por culpa de Alice. Entonces la princesa esmeralda miró de reojo a sus "guardaespaldas".

―Bueno, nos fuimos. Cuidado con los bordes. ¿Dónde están las niñas?

Arthur buscó con la mirada a Violet y Luz. Ellas vendrían bajo su cuidado y el de Luck. Aprovecharían para darle un aire nuevo a Violet y que no esté encerrada en aquella casa todo el tiempo, así también podrían entrenar sus habilidades en un nuevo ambiente. Además. Luck iría para formar mejores relaciones con otros hijos de los operadores de clase alta y media, esto fue por petición de él mismo, algo que Lawrence aplaudió.

Apenas las niñas llegaron, el grupo entró por el portal. Al momento en que Rachel lo cruzó, sus ojos se encontraron con los de Arthur por un momento, la de gabardina los estrechó, lanzándole una mirada fría. Al cruzar aquella brecha espacial, fue sorprendida por la vista deslumbrante de aquella enorme mansión.

―Ay, mamá, yo pensaba que la casa de Lindsy era grande. ―Jesse dejó escapar el aliento al mirar a su alrededor. Encontrándose en el camino pavimentado en medio de un gigantesco jardín bien decorado con flores, arbustos y algunas fuentes. Más adelante se encontraba una gigantesca mansión.

Por su tamaño debería tener al menos 4 pisos de altura y, sabe Dios cuántas habitaciones podría albergar, Jesse no las contaría. Subieron las escaleras blancas hasta la entrada de la enorme mansión del mismo color. Rachel miró a los alrededores, posando su vista en otras mansiones casi o igual de lujosas que esta.

«Nunca entenderé a la gente rica». Pensó con una ligera sonrisa.

―¡Este es un palacio digno de la gran yo! Al fin y al cabo, también participaré en el evento. ―Alice esperó que Percival abriera las puertas y entonces fueron recibidos por otros miembros del personal de limpieza.

―Espera, ¿vas a participar?

―Claro, Ray. Yo también soy una poderosa operadora.

Alice levantó una ceja al ver el desconcierto de Rachel, sin notar cómo Dexter la señalaba con su pulgar, manteniendo una sonrisa burlona por aquellas palabras que solo ella misma creía. Grace tuvo que aguantar la risa.

―Sí, claro, no tiene nada que ver que faltaba uno para mantenerlo en un número par en caso de que se hiciera algo por equipos. ―dijo Dexter en un tono bajo pero audible.

―¡Yo quisiera participar! ―exclamó Luz sin dejar que Alice respondiera―. Suena tan emocionante, quiero aprender a pelear para defendernos de cualquiera que trate de lastimarnos. ―Luz levantó su puño. Recibiendo solo una caricia de consuelo en su cabeza de parte de Arthur, que había cerrado el portal y los había alcanzado.

―Cuando seas más grande, de seguro podrás participar, pero te ayudaré con tu entrenamiento.

―Qué padre tan responsable. ―Luego de que el pelirrojo dijera aquellas palabras, sus ojos pasaron a Rachel, que fingía no escuchar nada relacionado con Arthur. Esto decepcionó a Dexter, que esperaba un insulto o dos.

―Viviremos con todos los demás participantes, entonces... ¿Quiénes son? ―Jazka se llevó su dedo índice a su barbilla, levantando ligeramente su cabeza. Lindsy no respondió, lo mantendría como una sorpresa hasta que estuvieran ahí.

―Muy bien, dejen sus cosas en sus habitaciones y mantén el tiempo un rato. Rachel y Alice, prepárense para reunirse pronto con los demás competidores. Quienes quieran venir son libres. Si no, pidan dinero a Louis o Fred para que salgan y disfruten de la ciudad.

Grace asintió con la cabeza, no necesitaba ser vidente para saber que Jesse estaba por salir corriendo arrastrando al de rosado y al de rojo con él a explorar.

Cada uno obtuvo un cuarto en el mismo pasillo del segundo piso. A excepción de las niñas que compartían el suyo. Rachel observó la enorme cama de madera con decoraciones talladas y cubierta por cortinas.

Dejó su maleta en una esquina y luego se paró frente al espejo de cuerpo entero y levantó un brazo, flexionándolo un poco, había desarrollado esta manía cada que se levantaba en las mañanas para notar los cambios en su cuerpo.

―Renate, mi amiga. Deberían llamarte Jesús, porque estos milagros no los hace nadie más. ―bromeó la rubia. Riéndose para sí misma. Aunque odiaba verse en el espejo, últimamente le era más tolerable― Este es tu segundo paso, Rachel... Esfuérzate tanto como puedas para llegar al primer lugar... Ja, bueno, no llegaré a eso, pero se vale soñar.

Su mirada se endureció. Ahora no estaría en la sala blanca de los Logan ejercitándose y repitiendo lo mismo con Renate. Nadie iba a tomarla de la mano a partir de ahora, debía de ingeniárselas ella sola.

―Tú puedes, confía en ti.

―Yo también confío en ti.

Rachel dio un pequeño salto, llevando sus manos a su rostro para luego mirar con enojo a Lindsy Logan, que le había dado un buen susto. La puerta ni siquiera había hecho ruido.

―Nunca más, ¿entendiste?

―¿Ahora eres un cuervo?

Rachel chasqueó la lengua por el horrible chiste, se acercó a la más alta para abrazarla con algo de fuerza, recostando su cabeza en su pecho. Tomó un largo suspiro mientras Lindsy acariciaba con gentileza el cabello pálido de Rachel.

―Da lo mejor de ti.

―Muchas gracias por todo esto, Lindsy.

―Lo necesitarás si quieres matar tú misma a Adarza. Además, ahora eres una operadora. Es necesario que aprendas a defenderte.

―No habría logrado nada de esto sin ti.

―Ay, no seas tan dramática, mi apoyo solo fue del... 70%

―Por Dios, eres tan humilde, Lindsy Logan, ¿solo del 70?... ¿Segura de que no puedes participar? Será raro para mí que no me ayudes.

―Jaja, imagina que papá anuncie un evento y meta a su hija para que gane; o sea, sí es nepotista, pero debe disimularlo.

Las dos jóvenes se miraron a los ojos mientras reían. Lindsy acarició la mejilla de Rachel, que aceptó las caricias con gusto, cerrando sus ojos mientras movía ligeramente su cabeza. Y aunque no quería que ese momento terminara, Lindsy detuvo su cariño a la rubia y la separó con cuidado.

―¿Estás lista?

―Por supuesto que no, pero voy a dar todo de mí.

Rachel sacó la punta de su lengua mientras cerraba un ojo. Lindsy pellizcó su mejilla para salir con ella a buscar a Jazka y Alice. Los cuatro caminaron hasta el primer piso, dirigiéndose a la sala de reuniones. Dos grandes puertas de madera con adornos dorados que hacían alusión a raíces decoraban sus costados. Rachel se preguntó cuánto tiempo habría tenido ella que trabajar con sueldo mínimo para comprar una casa así, llegando a la fácil conclusión de que tendría que vivir al menos 100 vidas, y eso no le aseguraba nada, pues la inflación no perdona.

―Alice, recuerda ser respetuosa. Son tus compañeros y rivales, no tus enemigos.

Jazka trataba de mantener en calma a la gótica de uñas negras, que quería correr en círculos alrededor de su amigo por la emoción.

―Tranquilo, Jazky~. Claro que los trataré bien, todos quedarán asombrados de la belleza y el poder de esta venerable operadora.

Rachel tuvo la necesidad de ahorcarla para que dejase de hablar como idiota, pero mantuvo sus impulsos. Uno de los mayordomos abrió la puerta, entonces el grupo pudo entrar.

Rachel contuvo sus nervios, observando a las ocho personas presentes. Casi todos voltearon su mirada, a excepción de un musculoso joven con ropa de motociclista sentado de piernas abiertas en el sofá y un chico moreno de ojos verdes con ropas marrones.

―Oh, Beatrice y Ellie no han llegado. ―Lindsy las buscó con la mirada, alejándose un poco para darle pase libre a Rachel y Alice de interactuar por su cuenta. Jazka solo observaba en silencio a las personas presentes, quienes algunos simplemente estaban sentados sin hacer nada. Hablaban entre sí o jugaban a las cartas.

Antes de que Rachel siquiera fuera capaz de hablar, Alice dio un paso al frente con una mano en su pecho, luciendo todo su orgullo en aquel momento.

―Saludos, participantes. Déjenme aclarar una cosa. Ustedes solo vienen a competir por el puesto del número dos y tres. ¡El primer puesto solo me pertenece a mí!

Jazka rodó los ojos, tratando de no darle un zape a su adorada compañera para tranquilizarla, pero las voces de los presentes no tardaron en resonar.

―¡Ese es el espíritu que se debe tener en una competencia! ¡Ve por todo, amiga! ―una joven fue la que animó a Alice de forma sincera.

Rachel observó el punto rojo que tenía la chica en su frente, por su ropa y rasgos dedujo que era asiática, aunque no sabía de dónde, además de que iba acompañada de una mujer de alrededor de 25 años, con cabello lavanda que usaba un elegante vestido negro que mezclaba lo moderno y lo victoriano. Rachel adoraba la ropa de los Operadores.

―Lo siento, niñita. Pero aquí el primer y segundo puesto ya están ocupados. ―respondió un asiático con dos moños en su cabello, acercándose a Alice y Rachel junto con otro chico pálido de cabello azul y ropas blancas―. ¿Cuál es tu nombre?

―Alice Grieschnack, será mejor que lo recuerdes, chinito.

A pesar de la enorme diferencia de altura entre la hobbit y el chico de uno ochenta, ella sacó su pecho, acercándose más al joven "plantándole cara". Ne Zha mostró sus caninos con una sonrisa desafiante, como cualquier buen operador, disfrutaba de ser retado por alguien que quería ser el mejor. Entonces su mirada se posó en la rubia detrás de Alice.

―Es un placer. Para quienes no me conozcan, mi nombre es Ao Bing y este tonto junto a mí es mi hermano, Ne Zha.

Ao Bing juntó sus manos y realizó una reverencia. Llevaba un traje completamente blanco, que quedaba muy ajustado en sus piernas, pero las mangas de sus brazos eran bastante holgadas. Por otro lado, Ne Zha llevaba una camiseta blanca que cubría hasta por encima de su ombligo, luciendo sus marcados abdominales, por encima de esa camisa usaba una chaqueta roja con mangas grandes que casi parecían infladas. Esta chaqueta estaba decorada con bordados de rosas rojas y llamas que recorrían desde su espalda hasta las muñecas. En su espalda tenía estampada una gran flor de loto amarilla. En sus rodillas también tenía una flor de loto estampada en esos anchos pantalones negros.

Ne Zha se acercó a Rachel, ignorando a Alice por completo. La rubia permaneció firme, observando la ropa del chico con moños y delineador rojo. Ocultaba sus nervios tan bien como podía.

―¿Eres Rachel Ficks?

―Y tú eres Ne Zha, me recuerdas a una película que vi hace tiempo. ―respondió Rachel, todos en la habitación estaban hablando en inglés, algo que no la sorprendió mucho.

―¿Cuál es tu habilidad?

Ne Zha se dejó los juegos. Aunque esto era algo de mala educación al ser competidores, Rachel dudó antes de responder y fue totalmente sincera. Ellos lo sabrían tarde o temprano.

―Yo no tengo una Operación aún. ―La sorpresa en los ojos rojos del joven fue algo inesperado para Rachel―. Apenas empecé a utilizar Aura hace unos... Siete meses.

El mundo de Ne Zha se destrozó en segundos. Ao Bing hacía todo lo posible para no burlarse de su hermano, su esfuerzo ahora mismo era titánico. Al principio, Ne Zha pensó que era una broma, pero mientras más observaba la expresión de casi apenada de Rachel, entendía que estaba siendo totalmente sincera.

Había esperado tener una batalla épica contra la hija del operador más fuerte, pero solo era una recién iniciada. Ne Zha empezó a reír, dejando su mano en el hombro de Rachel.

―Ay, mierda, no lo tomes a mal, pero estaba tan emocionado de que fueras tan poderosa como tu padre.

Rachel tuvo sentimientos encontrados en aquella frase. Apartó la mano de Ne Zha, manteniendo una expresión poco amigable.

―No necesito parecerme a él en nada, así que ahorraste esos comentarios. Seré fuerte a mi modo.

―¡Bien dicho! Entonces esfuérzate, americana. A partir de ahora nuestros puños serán tus maestros.

Ne Zha se apartó sonriente. Había juzgado mal a la rubia, aunque resultaron ser parecidos en una cosa. Se acercó al musculoso con ropa de motociclista, que llevaba una chaqueta de cuero negro sin mangas.

―Parece que esto será entre nosotros dos, Jack.

Ne Zha no recibió una respuesta, los ojos azules del rubio musculoso lo observaron por un momento. Entonces el de delineador rojo regresó junto con su hermano, que estaba de pie junto a otra asiática de cabello castaño.

―Qué ego tan grande, Ne Zha ¿acaso tratas de compensar algo? ―Aunque sus palabras eran de una naturaleza burlona, un joven moreno de ojos verdes con cabello negro rizado mantenía una expresión neutral, recostado a la pared, luciendo un abrigo marrón sobre un traje oscuro que lo hacía parecer un detective británico.

―Zachary, olvidé que tenías boca. ―respondió el chino de rojo con una mueca disgustada que forzaba una sonrisa.

Junto a Zachary, otro operador se mantenía de pie en silencio con una pequeña sonrisa debido a los comentarios de su compañero. Tenía el cabello corto y de color negro, al igual que la chaqueta larga que llevaba, debajo tenía un abrigo gris con cuello de tortuga, y unas líneas blancas diagonales hacían juego en ambas, dando la ilusión de que recorrían el torso del joven.

―Muy bien, una vez estén todos, los presentaré formalmente. ―Lindsy fue quien dijo aquellas palabras, aunque al escuchar pasos acercándose, supuso que ya estaban llegando.

Otra joven entró a la habitación, esta vez era una rubia de ojos azules con un abrigo rojo largo, con hombros levemente abultados, cerrado por una fila de botones metálicos laterales. Rachel abrió de más los ojos, observándola de arriba abajo, nunca esperó conocer a otra compañera de cosplay. Además del abrigo, llevaba una falda ligeramente acampanada del mismo color, que cubría parte de sus medias largas de color negro que acompañaban unas botas altas con hebillas plateadas. Rachel estaba casi segura de que debajo de ese abrigo había una camisa blanca de mangas largas, aunque el pequeño cuello de tortuga no le dejaba saberlo.

―Permiso, siento llegar tarde, señorita Logan.

La joven habló en inglés, con un tono bastante educado, aunque su acento danés fue reconocido rápidamente por Ne Zha. La danesa se acercó a Rachel, no había apartado sus ojos de encima desde que había entrado en la habitación. Ambas parecían extrañamente sorprendidas por la ropa de la otra.

―Así que eres mi rival. La hija del más fuerte... ―La rubia más alta notó la pequeña molestia en los ojos de Rachel, su mano fue al cuello de la gabardina de su contraria, jalándola hacia ella con brusquedad. Ambas se miraron a los ojos, mientras que los de Rachel dejaban notar su sorpresa, la hija del más fuerte solo pudo ver una determinación tatuada en los ojos de su contraria― No me importa si eres una novata patética. Rachel Ficks, voy a romperte por completo y querrás volver corriendo a esconderte detrás de los Logan.

La sala quedó en silencio luego de aquella declaración. Rachel, boquiabierta, mantuvo su silencio observando las arregladas perfectas uñas azules de su contraria, decoradas con estrellas plateadas y rojas pintadas en ellas.

«Y yo que esperaba que fuera la más agradable porque nos gusta la misma serie». Pensó Rachel con desilusión.

 

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