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#30 Los Resultados De Tu Esfuerzo

Espejo De Bolsillo · por kappoff00 · 12 de agosto de 2026

—Dos meses desde mi llegada a la casa de los Logan. Empecé a participar activamente en sus reuniones, pero no parecen dar mucha importancia al artefacto mágico que Rachel Ficks está buscando. —Dexter caminaba de un lado a otro frente a su celular, utilizando el teclado por voz para redactar su informe diario. A su lado había algunas latas de refresco ya vacías, tomó una y la lanzó al basurero de su habitación, encestando por poco—. Sus conversaciones diarias relatan solo cosas de su día a día, y como no es necesario que me involucre en los negocios de Lawrence al estar ya monitoreados, me alejo de su oficina, aunque puedo confirmar que se reúne con Arthur para beber y jugar a las cartas o comer junto a la esposa de Lawrence. —Se sentó en el borde de la cama, observando su celular con aburrimiento. Redactar esto siempre le era bastante tedioso: Arthur aparece cada cierto tiempo para realizar actividades irrelevantes con los Logan. Ver películas, hacer asados, traerles regalos a los hijos de Lawrence y sus amigos, incluyéndome. No interactuamos demasiado. Ahora, pasando a su hija, ha sido bastante entretenido ver cómo recibe su formación en el ámbito físico; aún no ha iniciado con el aura. No hay mucho que decir sobre ella; aún no se puede confirmar que sea tan peligrosa como El Cosmopolita. Pasando de lo importante, ya deberán saber que temporalmente hay un nuevo miembro en la casa, pero es totalmente irrelevante. Mañana al anochecer enviaré un nuevo reporte, Dexter Murphy fuera.

Dexter se levantó y apagó el modo de narración. Soltó un pequeño bostezo mientras cubría su boca, maldiciendo estas semanas tan aburridas. Esperaba ver un poco más de drama entre la relación de Rachel y Arthur, pero ella hace lo posible para no estar en la misma habitación con él.

«Espero que usted sí se divierta, jefa.» El de sudadera roja imaginó a la Réplica líder expandiendo su dominio, "reclutando" más elementos para su ejército. Era una desgracia para él no estar a su lado, pero cumpliría las órdenes al pie de la letra.

Salió corriendo del cuarto, justo había llegado la hora del informe cuando Grace y Jesse habían convencido a los demás de comprar comida china. Quizás era una réplica ahora, pero incluso siendo un asesino totalmente obediente a Adarza, jamás dejaría de amar un buen arroz chino con una ración de rollos primavera y un refresco bien frío.

—Abre la boca. —Leena se encontraba sentada en el suelo de la sala, dándole de comer a una pequeña niña rubia con dos coletas. Llevaba un vestido negro y zapatillas rojas. Obedeció a la mayor comiendo aquel arroz.

—Yo puedo comer sola, no tiene que pasar por tantas molestias —dijo Violet con una sonrisa nerviosa y un leve rubor en sus mejillas. Estaba acostumbrada a tener sirvientes que la ayudaran a comer, pero que lo hiciera la madre de su mejor amiga le provocaba vergüenza.

—No son molestias, ¡Eres tan linda! Tú disfruta la comida y no sientas pena.

—¿Cómo no pensó en eso antes? —Imitando el sarcasmo habitual de su padre, Luz Logan disfrutaba de su plato de arroz, aunque a un costado había sacado algunas verduras que no le gustaban para nada, dejando solo la carne y el arroz.

Luego del juicio de Henry North. Obviamente, había sido ejecutado por traición contra el congreso y los Erradicadores. Al ser un viudo sin más parientes, su compañía y toda su fortuna habían pasado a pertenecer a Violet, quien podría acceder a ella una vez cumpliera los 15 años de edad. Por otro lado, el congreso decidió que la empresa pasaría a pertenecer a los Erradicadores durante un tiempo, mientras se investigaba a sus trabajadores y asociados en busca de relación con los Impíos. Cuando todo el proceso terminara, pasaría a estar en manos de Lawrence hasta que su heredera fuera mayor de edad y la reclamara.

Muchos operadores se vieron disgustados ante la decisión de los altos mandos por darle al rico aún más dinero, porque estaban seguros de que el tipo no mantendría ese dinero ajeno bien guardado para su dueña, pero mordieron sus lenguas para no entrar en conflicto, pues había usado sus conexiones para mover algunos hilos y obtener la empresa sin problemas.

Lawrence miraba desde el sofá a su pequeña mina de oro con una sonrisa, disfrutando de un buen plato de chop suey junto a Jesse.

—No puedo creer que no te guste esta belleza. —dijo desviando su mirada al de coleta azul, que arqueó una ceja, comiendo una ración de palitos de queso.

—La semana pasada también comimos; llevaba rato sin comer estas delicias fritas. —Jesse se metió un pedazo del palito de queso en su boca. Disfrutando aquel manjar con salsa tártara—. Ya estás bien viejo, desgraciado, te quejas de todo.

La sonrisa de Lawrence desapareció, mientras que Grace trataba de no ahogarse con su arroz mientras aguantaba la risa. Apenas tragó, le fue imposible contenerla. La relación que el líder de familia tenía con los miembros del grupo no era la de una gran figura autoritaria; con el paso del tiempo, incluso ellos, junto con Rachel y Dexter, lo trataban con la misma cantidad de respeto que utilizaban entre ellos, o sea, casi nada.

—No me simpatizas, miserable. —dijo Lawrence tratando de mantener una expresión severa que poco a poco se convirtió en una sonrisa burlona.

Alice levantó su cuchara, observando a la pequeña Violet North, que se quedaría un tiempo. Todos ya habían recibido la orden de no contarle que su padre estaba muerto y debían tratarla como si fuera la mismísima Luz, así que Alice mantendría bien cerrada su boca con ese tema, pero había algo que debía preguntar.

—Señorita Violet. ¿Por qué mantiene sus ojos cerrados? Pensaba que los ciegos no necesitaban hacer eso.

Con la delicadeza de una rata de la basura, la joven de uñas pintadas de negro buscó satisfacer su curiosidad, provocando que Lawrence tuviera que levantarse rápido para ir a la cocina y evitar su risa. Mientras que Jazka fulminaba a la gótica con la mirada.

—Oh, yo ya poseo una Operación, que activo cuando mantengo mis ojos abiertos, así que me acostumbré. —La niña respondió con una sonrisa inocente antes de recibir otra cucharada de parte de Leena, que le avisó de antemano que abriera la boca—. ¿¡Quisiera ver cuál habilidad hice!?

La palabra "genio" se grabó en la mente de la mayoría. Menos en Grace, que estaba concentrado en comer el pollo que vino con el arroz. Un operador común creaba su habilidad entre los 15 y los 20 años. Se les enseñaba lo básico y cómo manipular el aura para acostumbrarlos a ella y elevar sus reservas; cuando tuvieran ya cierta madurez y una mayor comprensión, crearían su Operación.

Niños como Luz y Violet, que habían creado sus habilidades sin recibir totalmente el entrenamiento solo podían clasificarse como genios que tendrían un gran futuro como operadores.

Alice asintió rápidamente con la cabeza, teniendo en cuenta que seguro no sería algo tan genial como su fuego o sus tentáculos. Violet se levantó, pidiéndole que se acerque con un gesto de su mano. Alice obedeció y la de coletas amarillas, envuelta por un aura del mismo color, la tocó a ella y a su mejor amiga. Abrió sus ojos dejando ver aquellos iris verdes que brillaban más de lo usual.

—La palabra clave será. Pudín —La niña ciega sonrió al escuchar cómo Luz contuvo su risa ante aquella palabra—. Piensen en ella tres veces.

Las dos obedecieron, repitiendo pudin en sus mentes. Pero nada había pasado.

«Bueno, esperaba algo más.» pensó Alice con decepción.

«No sé qué fue lo que esperabas, pero a mí su habilidad me gusta mucho.»

«Gracias, Luz.»

Alice dio dos pasos hacia atrás. En su cabeza resonaban las voces de ambas niñas que no habían movido sus labios. Entonces comprendió la habilidad de Violet.

«Este, niña, no quiero ser mala contigo, pero tu habilidad no sirve para pelear.»

«¿Será porque no está diseñada para pelear?»

«La mayoría de operadores crea siempre cosas muy locas y todas son para pelear. Yo me pregunté: "¿Por qué no hacer una habilidad de apoyo?" ¡Así que me volví el celular más conveniente del mundo! Todos tus pensamientos se transmitirán a través de mí hacia los demás receptores hasta que cierre los ojos o repitas la palabra clave tres veces».

Alice había entendido por fin su importancia; en misiones de espionaje sería una gran herramienta o para solicitar apoyo en terreno hostil, incluso era muy buena solo para hablar con su amiga a distancia.

«La distancia es de, bueno, yo hablo con Luz desde cualquier lugar, así que no sé calcularla. Nunca ha fallado.»

Los demás observaban con curiosidad y, como las tres chicas habían mantenido silencio un buen rato, solo haciendo gestos de sorpresa y sonrisa triunfante Jesse, algo preocupado, se acercó a Grace para susurrarle.

—¿Crees que les pasó algo?

—Obviamente, su poder tiene que ver con leer mentes o algo así, Jesse.

Grace cubrió su nariz con una pequeña sonrisa. Su cuerpo se encontraba ya en una mejor condición; pronto podría unirse a Jesse al entrenamiento que Lawrence preparó para ambos, así dominarían el chicle bomba y el pincel pistola que les había dado, además de tener un físico incluso mejor.

Con ayuda de Luz, Violet tocó el brazo de Leena, Grace y Jesse. Uniéndolos a la conversación mental. El límite de personas al parecer era de máximo siete, lo que le permitiría mantener encendida la llamada durante una hora o dos con su cantidad de aura actual y, mientras ellos no cortaran la comunicación con la palabra clave, cada que Luz abriera sus ojos volverían a estar conectados.

Jazka no pudo evitar sentir cierta ternura al ver cómo la niña se había ganado a casi todos en esa sala, utilizando su habilidad. Lawrence volvió y se sentó de nuevo en su lugar. Mientras Dexter miraba a su alrededor, notó que la estrella del show no estaba presente.

—Lindsy, ¿Dónde está Ray?

—Dándose un baño. Ya pronto baja. —respondió la joven sentada en el sofá. Junto a ella estaba un plato con ensalada, un pedazo de pechuga de pollo a la plancha y un vaso pequeño de yogur. Dexter estaba más que sorprendido por eso.

Rachel había mantenido su dieta durante dos meses. Además, su ejercicio se había vuelto incluso más constante; la intensidad había aumentado gradualmente por sus mejoras físicas. La rubia estaba renaciendo, mientras que el mensajero del diablo no podía decirle a su ama que mataría por esta información.

«Se va a reír mucho, jefa.»

Rachel bajó las escaleras a velocidad, disfrutando del olor de la comida y de ver a todos reunidos en la sala. Su cabello aún parecía estar algo húmedo, además de que no llevaba su gabardina gris, solo su camisa roja con un arcoíris en el centro y su pantalón largo. Tomó el plato junto a Lindsy, dándole una pequeña reverencia mientras sonreía.

—Gracias, princesa~.

—Agradécele a Fred, no a mí. —respondió la princesa Esmeralda de buen humor.

El pelirrojo saludó a Rachel; los cambios en su cuerpo empezaban a ser notables; ya no tenía esa panza sobresaliendo, al menos no tanto como antes. La veía con muchos más ánimos y energía, incluso queriendo entrenar sin que Renate estuviera. Ella se sentó a comer junto a Luz, regresándole el saludo a Dexter con una pequeña sonrisa para luego devorar su plato como si llevara dos días sin comer.

—Toda una dama. —bromeó Dexter.

—Rachel, Rachel, ven a unirte a nosotros en la llamada. Repite pudin tres veces en tu cabeza. —Luz unió a Rachel con ayuda de Violet, uniéndose a ese remolino de pensamientos que la obligaron a entrecerrar sus ojos.

«Rápido, Rachel, canta "In The End".» Rachel escuchó claramente a Jesse pensar aquellas palabras, lo que la hizo sonreír levemente antes de empezar a tararear el inicio en su mente.

Lawrence observó con una gran sonrisa a su familia disfrutando de una cena tranquila. Aunque no tardó en molestar al callado Luck, que comía en una esquina sin llamar la atención, haciendo que lo unieran a la llamada mental.


En la tarde siguiente, Rachel había terminado con sus 30 minutos de trote, además de las otras sesiones de entrenamiento. Estaba sentada frente a Renate en el búnker de entrenamiento de los Logan. No negaría que estos dos meses había pasado por un infierno, en especial las primeras tres semanas, pero ahora estaba casi acostumbrada a su nueva rutina. Todo gracias a las palabras de la guardaespaldas de Alexei. De no ser por ella, jamás hubiera llegado hasta este punto por sí misma.

—Fue divertido hoy, muchas gracias, Renate. —Rachel se limpió el sudor de su frente, observando a la de ojos plateados acariciar con la yema de sus dedos esa maleta gigante que llevaba con ella a todas partes. Había preguntado qué era lo que llevaba, pero al no recibir respuesta, supuso que era algo relacionado con su habilidad.

Renate dejó en paz la maleta de tono oscuro con decoraciones doradas en sus esquinas, levantándose de la silla mientras estiraba su cuerpo.

—Me alegra escuchar que te estás divirtiendo, pero voy a matar eso ahora mismo. —al notar la ligera confusión en el rostro de Rachel, Renate chasqueó sus dedos, pidiéndole que se levantará y su alumna lo hizo—. Hoy explicaré los conceptos básicos del aura; primero, dime qué sabes sobre ella.

El brillo en los ojos de Rachel no le pareció nada extraño a su maestra, que solo parecía tener una expresión facial, pero la rubia no podía contener su emoción al saber que por fin recibiría la teoría sobre el aura; rápidamente acomodó todo lo que sabía desde antes y lo dijo en voz alta.

—El aura es un arte místico que solo puede heredarse o utilizarse con objetos especiales. No se sabe su origen ni qué lo causa en el cuerpo de los operadores, pero con ella el cuerpo se refuerza y se pueden crear las habilidades especiales de cada operadora conocidas como "Operación". Oh, también puedes elegir qué puntos del cuerpo reciben más aura y hay diferentes tipos de usuarios.

—Bravo. Sabes lo básico.

Esta información la había obtenido de Lawrence y Leena en su primera semana aquí. No era algo muy difícil de recordar, pero recibir los elogios de Renate le gustaba.

—Clasificaremos primero los tipos de usuarios y cómo descubrir qué tipo eres; además, ten en cuenta que un operador puede ser afín a distintas cosas. Están quienes pueden reforzar su cuerpo, como yo, Arthur y Lindsy. Aunque el aura de por sí ya da más fuerza y resistencia, los operadores afines a esta categoría son mucho más fuertes que el operador promedio. Luego tenemos a los que pueden manipular y crear objetos. Aunque no siempre vienen juntas estas dos, hay algunos que pueden crear, pero no hacer que los objetos se muevan y obedezcan órdenes, y aplica lo mismo al revés: controlar objetos, pero no crearlos. Aquellos afines a manipular su aura. La mayoría no crean una operación, sino que utilizan directamente su aura para combatir, lanzando esferas de aura, creando armas con esta misma o herramientas. Los más talentosos o que quieren experimentar más moldean su aura para imitar algún elemento o característica de algo, por ejemplo, que un látigo te electrocute o que el aura misma del operador lo haga.

—¡Ah! Estos son Lindsy y Lawrence. ¿Verdad? —Rachel levantó su mano fingiendo estar en la escuela, recibiendo una confirmación por parte de Renate.

—También debes entender que hay tres subcategorías: aquellos que son afines a utilizar el aura en su cuerpo. Los que la utilizan mejor fuera de su cuerpo  y los que son mejores utilizando aura en objetos. Digamos que alguien puede reforzar un bate con aura, eso no lo hará gastar mucha aura y podrá hacer un bate muy resistente, pero no es muy bueno reforzando un brazo para dar golpes o viceversa, o que alguien puede dejar una enorme cantidad de aura para una mina creada con esta misma, pero no es bueno dándole aura a minas reales. a diferencia de las categorias principales, tratar de usar una subcategoria diferente no te traera ningún castigo, simplemente lo harás mucho peor que alguien que de verdad sea afín.

Rachel asintió levemente. Las palabras de Renate al decir que el 40% de la fuerza de un operador se decidía por suerte. Era como darle a la opción de "Repartir puntos al azar" a tu personaje en un juego; si eras un mago a distancia, sería tonto darle la mayoría de tus puntos a sigilo y fuerza.

—Están los operadores afines a manipular ciertas características del espacio. Arthur sería uno de estos. Pueden abrir portales, aumentar la gravedad en ciertos lugares y cosas aún más locas. Ten en cuenta que, para un operador, es posible crear casi cualquier habilidad que se le ocurra si sabe cómo funciona, tiene la cantidad necesaria de aura, talento y mucha suerte. Pero no son omnipotentes; cada habilidad que creas viene con desventajas y condiciones que debes descubrir. —Renate sonó mucho más seria en este momento, quería dejarle claro a Rachel este punto—. No puedes tomar tu habilidad a la ligera; conócela tanto como te conoces a ti misma y exprímela tanto como puedas. Incluso si ya está creada, puedes mejorarla dependiendo de lo que te hayas basado. Ustedes fueron atacados por nubes que lanzaban rayos en Francia, ¿no?

—Lindsy.

—Bueno, su usuario era un imbécil. Si hubiera tenido cerebro, en vez de crear nubes tan lentas y que solo lanzaran un rayo hacia abajo, pudo haberles implementado ametralladoras. Si no tenía la suficiente aura para generarlas, entonces tenía que cambiar todo el concepto de la nube para volverla algo parecido a un dron que llevara ametralladoras reales que pudiera disparar y guiar con sus órdenes.

Para Rachel, eso tenía bastante sentido. Se preguntó si el tipo de verdad era tan imbécil como para no haberse dado cuenta.

—Pero... ¿Por qué no lo hizo? Si son una organización que enfrenta operadores, deberían tener dinero mínimo para varias armas, ¿no?

—El problema no es el dinero, Ray. Dime, ¿ves a Alice, Jazka y Lawrence usar armas? No. —No había dejado a su aprendiz responder. Cubrió su nariz al pensar en esto. Le causaba algo de gracia, pero más que nada, era estúpido. —A los operadores no les gusta usar armas. La mayoría las detesta porque fueron creadas por "gente normal" y eso hiere su frágil ego de operadores orgullosos que creen que el aura puede resolver todos sus problemas.

—Hasta que reciben un disparo bien dado en el pecho por un francotirador.

—Exactamente. Las armas actuales de mayor calibre pueden atravesar a operadores afines al refuerzo físico con unos cuantos tiros, pero estos idiotas creen que por lanzar rayos de sus dedos van a conquistar el mundo. —Renate dejó escapar una sonrisa que llevó a Rachel a darse cuenta de lo extrañas que eran sus palabras.

Si Dexter estuviera dándole esa explicación, no le parecería extraño, pero era una operadora quien estaba hablando de esa forma sobre el aura y su gente; incluso Lindsy, que era la operadora menos orgullosa que conocía, no les faltaba el respeto a los suyos.

«Quizás Renate también fue criada como una chica normal cuando era joven y por eso tiene esta postura. Un día de estos debo preguntarle.»

La de ojos grises aclaró su garganta. Sin darse cuenta, había terminado de explicar las categorías del aura, aunque faltaba aún cómo descubrir cuál categoría era un operador.

—Para darte cuenta a qué eres afín, no existe otro método que no sea entrenar y descubrirlo por ti mismo luego de que manejes bien el aura. Si no eres afín a cierta categoría, tu aura misma te lo hará saber, gastando energía como tubería rota, o incluso tu aura se apagaría de la nada. Si yo tratara de crear una habilidad parecida a los rayos de Lawrence, mi aura me lo impediría; no importa si tengo una maestría en ingeniería eléctrica y fuera la persona con más aura del mundo, mi aura fallaría.

Rachel entendió aquel ejemplo con facilidad. Si el aura se gastaba de forma descomunal y hasta podía apagarse, te dejaría vendido en una pelea; por lo tanto, no es nada útil tratar de usarlo incluso como último recurso.

—¿A cuántas de estas cosas se puede ser afín?

—Los casos más raros son cuatro de las categorías principales y, obviamente, una de las tres subcategorías. Esta gente se considera como alguien que se sacó la lotería porque sus posibilidades son casi ilimitadas. —Renate colocó una mano sobre su barbilla. Soltando un pequeño suspiro antes de continuar—Lo normal es ser afín a dos principales y una subcategoría, mientras que lo peor sería una y una. No es posible que haya un operador que domine cada categoría del aura; si existiera, de seguro sería una especie de dios para los operadores.

Rachel asintió. Se aseguraba de mantener toda esta información, aunque no era para nada complicada. Sonaba como el típico sistema de poder de la mayoría de mangas y series que había visto. "El aura permite que ciertas personas hagan esto y otras esto otro". Ese sería el resumen más básico para explicar.

—¿Un operador puede tener más de una operación?

—Maravillosa pregunta, pero no es lo ideal. Principalmente porque para activar dos operaciones totalmente diferentes tendrías que apagar una; no hay una verdadera sinergia en eso, pero si hicieras una que puede hacer dos cosas, cambia el asunto. —Renate tomó su asiento; ya había impartido mucha teoría por el día de hoy. No quería explicarle todo de golpe a su alumna, aunque esta gozaba descubrir toda esta información sobre sus futuras habilidades— Ahora, pasaremos a cómo se despierta el aura en el cuerpo.

Rachel se frotó sus manos con una gran sonrisa. Había esperado escuchar esto durante semanas. Ya había teorizado que no era algo muy simple; si no, la hubiera activado en los momentos donde su vida se encontraba en peligro. Le resultó algo decepcionante, pues hubiera sido increíble que despertara un poder oculto mientras escapaba de Adarza o era apuñalada por Jack Owens.

—La forma de despertar el aura necesita que primero conozcas que la tienes; es una parte de ti, aunque hay genios que rompen esta regla. Si tú no la utilizaste en peligro, significa que eres una operadora de promedio —Renate evitó sonreír al ver cómo el buen humor desapareció del rostro de Rachel—. Para usarla por primera vez, primero debes concentrarte mucho y mantener en blanco tu mente; de hecho, es muy fácil activarla; lo difícil es mantenerla porque al inicio, el más mínimo descuido apaga el aura.

Rachel, observando a Renate retirarse de la habitación mientras continuaba con su explicación. Empezó a seguir a su maestra fuera del búnker.

—Intenta tú sola hoy, mantente en calma, medita y concéntrate para despertar tu aura. Si no has logrado ningún avance para mañana o pasado, ahí veré qué consejos puedo darte, pero como esto ya es algo mucho más personal, no creo poder hacer mucho.

—Ya veo. ¡Gracias, Renate! Me daré un buen baño y luego empezaré a practicar. —Rachel levantó sus puños al frente con emoción. Soltando una ligera risa de idiota. Cuando fuera capaz de utilizar aura, podría reventarle la cabeza a Adarza, aunque no tardó en tener un pensamiento curioso—. Renate, ¿es posible que Adarza pueda manipular el aura?

Renate pensó por un momento, luego asintió con su cabeza mientras la miraba. No estaba totalmente enterada del asunto, pero sí era algo como un clon maligno; no había razón por la que no pudiera utilizarla.

—Sí.

Con esa última respuesta, Renate se despidió y fue a buscar al padre de familia para llamar a Arthur. Rachel subió a su cuarto y tomó un refrescante baño con agua fría. Luego llevaba su ropa habitual, menos la gabardina. Se encontraba sentada en la cama con las piernas cruzadas y los ojos cerrados. Había visto algunos videos de meditación para practicar.

—De seguro no debe ser tan sencillo, podría preguntarle a Lindsy... No, primero lo intentaré yo.

Rachel trató de colocar su mente en blanco, tomando un profundo suspiro. Solo debía concentrarse en querer que su aura saliera.

«Renate también dijo que los objetivos afectan el rendimiento del aura. Si todo es mental, querer que salga por el simple hecho de querer dominarla debería ser suficiente».

Los segundos se convirtieron en minutos, y en menos de media hora, Rachel ya había estado sentada de la misma forma por todo el cuarto. También trató en una postura más cómoda, como estar acostada o de pie, pero no sintió nada diferente en su cuerpo además del calambre por colocar mal sus piernas al meditar los primeros minutos.

—Bueno, preguntaré. —No quería obtener directamente la respuesta; después de todo, según su maestra, podría ser diferente para cualquier operador. Así que en vez de ir con Lindsy, terminó yendo a ver a Luz y Violet.

Rachel tocó la puerta y la menor abrió. Rachel nunca había entrado al cuarto de la niña, pero al ver que era mucho más grande que su habitación, quedó asombrada. Estaba lleno de juguetes de todo tipo, desde osos a legos y peluches, acomodados en dos esquinas. Sus paredes estaban decoradas con personajes de series animadas y tenía una estantería con algunos libros, además de un televisor enorme y algunas consolas.

—Vaya... mi colección de mangas y novelas era tan humilde.

—¡Ray! ¿Vienes a jugar con nosotras?

—Un placer conocerla, señora Rachel.

Las dos niñas se dirigieron a la joven. A pesar de tener casi diez años, ambas le llegaban a la altura de su pecho. Rachel se sintió tan pequeña con sus poderosos 1.60 centímetros. Violet North se acercó con cuidado, manteniendo una sonrisa agradecida en su algo rojizo rostro.

—Salvaste a mi amiga. Muchísimas gracias, señora Rachel.

«Ella me dijo señora...»

—Dime, Ray, por favor; además, no me agradezcas. También es mi amiga. —Rachel le dio la mano a Violet. Ya estaba al tanto de toda la situación y lo único que podía sentir era lástima por la pequeña. Una niña no tendría que pasar por toda esta situación tan desgarradora—. Vine solo a hacerles una pregunta: ¿Cómo se sintió cuando usaron la operación por primera vez?

Esa pregunta fue un tanto inesperada, pero la niña de cabello negro y ojos verdes asintió con la cabeza con sus manos en la cintura.

—Ja, nada especial. Mi padre me habló sobre el aura y luego la utilicé. —Luz habló con orgullo. Después de todo, sabía que debía sentirse orgullosa de su manejo del aura. Su padre y su familia desde hace un tiempo la llamaban genio.

Rachel mantuvo su cara de póker, dándose cuenta de las diferencias entre el cielo y la tierra.

La niña de ojos cerrados reía dulcemente para luego responder.

—La primera vez que la utilicé fue... como si pudiera ver a a mi alrededor. Sentía cuando movian su cabeza, cuando respiran, cada paso que dan. Fue magico. —Al notar que Rachel mantuvo su silencio, trató de explicarlo mejor—. Podía decir la forma de su cabello, su altura, pero, más importante, podía "ver" lo que sentían en ese momento... Me sentí increíble.

—Entiendo. Muchas gracias, niñas. Quizás luego pase por aquí para jugar algo. —Rachel pensó que, debido a su ceguera, la percepción del aura le era bastante útil para darse cuenta de algunas cosas, pero mantuvo ese pensamiento para ella misma.

Ambas niñas se despidieron amablemente, y mientras Rachel caminaba por la gran casa, encontró a un hombre que debería tener alrededor de 30 años. Vestido con un elegante saco negro, camisa verde debajo y un pantalón largo negro. Llevaba en sus manos una bandeja con refrescos de diferente sabor.

—Percival. ¿Vas a ver a Grace y Jesse?

El mayordomo Percival, de nombre real Fred, resopló con su nariz tratando de ocultar una pequeña sonrisa; incluso Rachel había empezado a llamarle por aquel apodo que su empleador le había dado.

—Así es, Ray. ¿Quieres que te lleve?

—Por favor —con un tono juguetón, hizo una ligera reverencia hacia el hombre castaño de ojos marrones y expresión gentil. En cualquier momento, otra circunstancia le llamaría señorita, pero a Rachel no le gustaba ser tratada como alguien importante, así que pidió que, mientras no le cause problemas, puede dirigirse a ella como Rachel o Ray.

Rachel veía al mayor como otro compañero más. Un hombre que no habla mucho y la mayoría del día está trabajando, pero en sus interacciones él siempre ha sido bastante amable y colaborador, además de que fue quien ayudó a Rachel a cocinar los alimentos que utilizaba ahora para su dieta.

—Este... Percival, ¿para ti cómo fue utilizar Aura por primera vez?

Fred cruzó uno de los pasillos, deteniéndose frente a la puerta. Entonces se dio cuenta de a qué venía la pregunta.

—Recuerde que la existencia de los chicles debe mantenerse en parcial secreto de Dexter. El señor Lawrence pidió que, si contábamos sobre la pelea del joven Grace, dijéramos que solo un chicle destrozó su cuerpo, así que no estaban listos para la pelea. —Fred la vio asentir, lo que lo llevó a relajarse un poco. No debía preocuparse de hablar sobre estos temas, pues tenía sus medios para comprobar que Dexter no había colocado micrófonos por la casa o que tuviera algún objeto con aura. Respondiendo a su pregunta— Fue como si algo de mí hubiera salido de mi cuerpo... Como esas llamadas "situaciones extracorpóreas". Se sentía como si yo no estuviera en mi propio cuerpo.

Rachel asintió con la cabeza. Además de que desistió de la idea de preguntarle a Grace sobre el aura, pues si Dexter estaría presente, preferiría no hablar de ese momento frente a él.

—Muchas gracias, Percival. Si ves a Louis, salúdala de mi parte. —Rachel aceleró el paso despidiéndose con su mano. Entonces, en el segundo piso, luego de recibir su permiso, entró a la oficina de Lawrence. Donde el hombre estaba sentado revisando unos papeles, Luck estaba en una silla junto a una mesa utilizando su laptop y en el sofá de la pared. Arthur disfrutaba de una botella de cerveza acostado sin preocupaciones— Me alegra verlos buscando el espejo tan desesperadamente; deberían relajarse antes de sufrir una hernia.

—Papapa. Sermonéame cuando pongas 10 dólares para la búsqueda. —Lawrence no levantó la mirada de sus papeles, pero extendió su brazo hacia Rachel, moviendo su dedo índice de un lado a otro—. Es un milagro que vengas a verme. ¿Qué es lo que quieres?

Después de todo, desde que ocurrió la reunión del congreso, Rachel se había apartado de Lawrence luego de la humillación que recibió por su culpa. Lo detestaba, pero lo necesitaba. 

—Hola, Rachel. —Luck había tardado en saludarla por realizar tarea para la clase de economía que recibía de Lawrence y un maestro particular elegido por este último. Quería salir de ella lo más pronto posible. Rachel le devolvió el saludo antes de responderle al jefe de familia.

—Vengo a hacerles una pregunta: ¿Cómo se sintieron cuando utilizaron Aura por primera vez? ¿Cómo fue ese momento?

Lawrence sonrió al recordar su juventud, mirando de reojo a Arthur que, como siempre, era ignorado por la rubia.

—Qué recuerdos de mi adorada infancia.

—Sí, sí. Cuando inventaron el fuego griego fue también la primera vez que perdiste un diente, ve al puto punto.

Rachel detuvo rápidamente los desvaríos de Lawrence, antes de que le contara algo que sinceramente no le importaba para nada. La sonrisa de Lawrence se borró, mientras que Arthur y Luck empezaron a reír, y debido al descontento de su padre, el joven de ojos verdes oscuros fue quien respondió.

—Como una descarga eléctrica que no me dolió. Fue extraño. Aunque se cree que depende de la sensación y cómo se interprete, puede ser los tipos de habilidades a los que eres afín.

«Electricidad, bueno, él controla aparatos eléctricos. Tiene un punto, pero Luz no sintió nada. ¿Por qué? Quizás es muy joven para darse cuenta de que sintió algo.» Rachel soltó un pequeño suspiro mientras teorizaba en su cabeza; entonces, una voz indeseable se infiltró en sus oídos.

—Sentí que podría hacer lo que quisiera. —Arthur respondió a la pregunta de Rachel; quizás sería ignorado, pero ella la tomaría en cuenta. —Cada que activaba mi aura, sentía que podía comerme al mundo entero.

—Bastardo arrogante —Lawrence rodó sus ojos para luego mirar a Rachel—. No sentí nada, pero lo primero que pensé fue que alcanzaría cualquier cosa que me propusiera.

«El elefante hablándole al burro de orejas». Rachel sonrió con amargura; no es que defendiera a Arthur, pero Lawrence no era quién para quejarse de la gente arrogante.

Rachel se despidió sin mirar al operador más fuerte en la habitación, entonces volvió a la suya para seguir practicando. No tenía como tal una base para aprenderla, porque eso lo descubriría por sí misma, pero ya sabía que utilizar el aura dejaría una sensación en su cuerpo.

Los días siguientes no hubo un gran avance, pero Renate la felicitó por su descubrimiento sobre las sensaciones que provocaba el aura.

 

 

Dos semanas enteras transcurrieron, hasta que una tarde, Rachel se encontraba sentada con las piernas cruzadas, apoyando su codo en su muslo mientras que con su mano sostiene su cabeza. Había llegado a la conclusión de que la pose no ayudaría; solo debía relajarse y ser paciente. Renate ahora mismo la miraba en silencio, no quería interrumpir su concentración.

Dzelme en su pecho mantenía una cálida sensación al ver que sus palabras habían inspirado a Rachel a tratar de mejorar de verdad; había sido cruel, sí, pero debía probar la fuerza mental de la pequeña. Si solamente lloraba y se lamentaba ese día, le hubiera dicho a Lindsy que Rachel no debería ser una operadora por el momento, pero la hija del más fuerte se quebró y aun así preguntó cómo cambiar de verdad, manteniendo una gran voluntad en sus ojos al darse cuenta de sus fallas y cómo tratar de compensarlas. Con eso fue suficiente para que ella decidiera ayudarla.

Además de que había demostrado una gran bondad debajo de esa cara de amargada. Muchos operadores mencionarían momentos increíbles de los que sentirse orgullosos. Incluso si ella fuera parecida a otros, habría dicho que estaba orgullosa de haber mantenido a un impío y que hayan logrado derrotarlo gracias a ella, pero en vez de eso, dijo que se sentía orgullosa de haber salvado a una niña.

Eso fue lo que la motivó a no rendirse con la pequeña delante de ella; le recordaba a sí misma y a cierta persona muy especial.

Renate cerró los ojos por un momento, hasta que sintió por un leve momento una débil chispa de energía frente a ella. Abrió sus ojos de golpe, notando el brillo blanco que apareció alrededor del cuerpo de Rachel.

«Bien hecho». Renate sonrió orgullosa. Cerrando sus ojos nuevamente.

 La joven maestra encendió su aura plateada. Gracias a la percepción de aura, pudo darse cuenta de los sentimientos actuales de su aprendiz. Estaba calmada, algo aburrida, pero centrada en su objetivo; fue entonces que Rachel abrió sus ojos, notando el orgullo en el corazón de Renate.

Rachel se había sentido orgullosa de sí misma, pero por alguna razón, sabía que esa sensación no era de ella. Era más parecido a sentir el odio de Jack Owens o las intenciones asesinas de Jazka en la escuela.

—¿Lo hice? ¿¡Lo hice, verdad!?

Al momento en el que sus ojos se abrieron, su brillo blanco había desaparecido y Rachel ni lo notó, pero había logrado darse cuenta de que, en un momento repentino, sintió que podría ser mejor.

Esa había sido la sensación que dejó su aura. Renate apagó la suya asintiendo con la cabeza, manteniendo esa ligera sonrisa.

—Felicidades, Rachel. En los siguientes intentos te acostumbrarás aún más y serás capaz de mantenerla. Esto significa que agregaremos entrenamiento de combate sin aura a tu aprendizaje de aura. Trata de meditar en tus ratos libres o una hora antes de dormir.

Rachel apretó sus puños emocionada, conteniendo sus ganas de gritar de la emoción. Así hubieran sido solo unos segundos, ella lo había conseguido.

Había dado un paso más y, así sea por un momento, se sintió como alguien fuerte.

 

 

Lindsy abrazaba a Rachel con fuerza, girando por la habitación con ella sin querer soltarla, sin ocultar la gran emoción que tenía en su rostro. Nunca dudó de Rachel en estos dos meses y se había asegurado de apoyarla tanto como le fuera posible, pero al final, ella fue capaz de lograrlo.

—Dos semanas para tu primera probadita del aura. Hmm, no está mal, no está mal; ahora lo difícil será mantenerla mientras haces otras cosas. —Abrazaba a la rubia de su cintura, observando con una gran sonrisa la felicidad en el rostro de Rachel.

—Bueno, eso será lo difícil. ¿Cuánto calculas tú? —La rubia alejó sus brazos del cuello de su contraria, dejándolas sobre sus hombros mientras la miraba con curiosidad.

—Entre los Operadores hay una ley no escrita: si aprende a mantener el aura en menos de dos semanas, es un genio; si tarda menos de seis meses, será extremadamente fuerte; si tarda un año, es promedio; si tarda año y medio, es mediocre; y si tarda dos años, entonces no sirve para esto.

—¿¡Puedo tardar dos años!?

—Ay, no te asustes así. Igual, no es algo que sea totalmente fiable. Pero puedes tomarlo como un referente luego de la primera chispa. Yo diría que tardarás seis meses. —Lindsy cerró sus ojos, frotando su mejilla contra la de Rachel.

—Vaya, gracias por creer que tardaré dos semanas.

—¡Nunca dije que no podrías! Pero trata de ser un poquito realista. Se vale soñar.

Lindsy abrió uno de sus ojos, separándose del cariñoso abrazo para sentarse en la cama y sacar una venda de sus jeans. Rachel se preguntó qué es lo que haría con ella. Lindsy, sin decir nada, palmeó la cama. Sin hacer preguntas, Rachel se sentó; sus ojos fueron vendados.

—Espérame aquí.

—Qué fetiches tan curiosos.

Antes de que Lindsy saliera del cuarto, sintió cómo le pellizcaban con algo de fuerza su nariz. Rachel reía alejándose y se acostó en la cama. Quería quitarse la venda, pero si fue Lindsy quien le pidió que la llevara, entonces no haría trampa.

La puerta se abrió poco después, y lo primero que los sentidos de Rachel detectaron fue el olor de

—¡Pizza! Hey, yo no puedo comer pizza. —Debajo de la venda, Rachel arqueó una ceja escuchando la risa de Lindsy.

—Dios, ojalá pensaras tan rápido como detecta comida, fueras un genio. —Lindsy destapó la venda de los ojos de Rachel mostrándole un plato con dos rebanadas de pizza con jamón y maicitos, una de las favoritas de Rachel.

—...Dios, la extraño tanto.

—Ya llevas dos meses entrenando; considera esto como una pequeña excepción. Además, cuando tu ejercicio sea más intenso, deberás comer más carne y alimentos que te proporcionen energía. Tampoco es que te vayas a comer una pizza familiar sola o una hamburguesa llena de 6 tipos diferentes de salsa... pero ten. —Lindsy estiró el plato a Rachel, que algo dudosa tomó el plato con una pequeña sonrisa—. Esta es una de las recompensas de tu esfuerzo.

Rachel le dio un mordisco a la primera rebanada, asegurándose de saborear cada segundo de tener esa pizza en su boca. Luego de tragar, miró a Lindsy a sus ojos, ofreciéndole la otra rebanada.

—Eres como un ángel, Lindsy. De verdad soy muy afortunada de tenerte a mi lado.

Lindsy sintió arder su rostro, pero negó con la cabeza con una pequeña risa.

—Es tu regalo, no podría... además, me comí 4 pedazos antes de venir.

Rachel mantuvo esa expresión unos segundos antes de seguir comiendo su pizza. Si hubiera sabido eso, no hubiera hecho el ridículo ofreciéndole.

 

 

Con el pasar de los meses, el dominio de Rachel sobre el aura fue creciendo, pero no fue hasta el octavo mes de iniciar su entrenamiento que Rachel era capaz de cruzar golpes con Renate mientras ambas mantenían su aura.

Lindsy estaba sentada en una silla que había traído, teniendo el placer de ver en primera fila el cambio físico tan notable en Rachel. Ya no quedaba un rastro de la gordita amante de los fritos... bueno, además de que le siguen gustando los fritos, pero ahora los comía moderadamente y no como si fueran lo único que había en la nevera.

Rachel esquivaba con dificultad las patadas de Renate, dando saltos hacia atrás para marcar distancia, hasta que fue acorralada contra la pared. Parecía que recibiría de lleno un golpe en su cara, pero este cambió a un explosivo puñetazo en el estómago que le sacó el aire por completo.

A pesar de que ambas eran afines al reforzamiento. Según palabras de la propia Renate, había empezado a entrenar con el aura antes de que ella y su hermana cumplieran los 15 y tenía 24 años, así que la superaba por nueve años de experiencia.

Además de que también fue sorpresivo para Rachel saber que Renate tenía una hermana.

La rubia con franelilla blanca cayó al suelo, empezando a toser sin control, dándole una pequeña sonrisa a Renate.

—Tú... ¿No crees que fue excesivo? —preguntó Rachel, pero lo único en lo que la de ojos plateados parecía estar interesada era en el aura blanca de su aprendiz.

Renate inclinó su cabeza para luego mirar a Lindsy, asintiendo con la cabeza poco después.

—Ya puede participar en combates más agresivos. Se ha acostumbrado a mantener el aura incluso luego de fuertes golpes.

Con esto dicho, Lindsy se levantó de la silla dando fuertes aplausos a su adorada amiga. Incluso Renate empezó a dar leves aplausos, regresando su mirada a Rachel.

La operadora en el suelo se levantó, aun con un dolor persistente en su abdomen, el cual por debajo de esa camisa estaba notablemente definido, además de que sus brazos eran más parecidos a los de Renate, solo que a Rachel todavía le faltaba mucho más ejercicio para que sus músculos fueran así de notables.

Ella imitó a su maestra, dándole una reverencia a las dos mujeres delante de ella, por las que sentía un cariño y aprecio que no podría describir. Sin ellas dos, jamás hubiera podido llegar hasta este punto y siempre lo tendría en mente.

Con esto, Rachel habría completado su entrenamiento, aunque todavía le faltaba saber a qué más era afín y crear una habilidad única. Ya sabía que podía reforzar su cuerpo más de lo normal, pero no era buena alejando el aura de su cuerpo y su manejo del aura en objetos reales era patético.

—¡Felicidades por completar la primera etapa de tu entrenamiento, Rachel! Estamos orgullosas de ti. —Lindsy habló en voz alta. Ya quería correr a ver a los otros y gritarles que Rachel lo había conseguido, pero al notar que Rachel la observó confundida, había llegado por fin el momento de darle una sorpresa.

—¿Primera parte? ¿Qué más falta además de pulir lo que sé? —Rachel se acercó a Lindsy y Renate. Entonces, con ojos brillantes y una emoción incontenible, Lindsy tomó a Rachel de sus hombros, empezando a moverla de un lado a otro.

—¡La siguiente fase la diseñé especialmente para ti!

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