Luck quedó más que sorprendido en cuestión de segundos. Aquella niebla se apoderó de la calle a gran velocidad, cubriendo los alrededores de Luck. Solo era capaz de ver ligeramente a unos cuantos metros a su alrededor debido a la potenciación natural del aura.
Los sonidos de aquellos combates contra la banda de títeres comenzaron de un momento a otro. Era capaz de oír los rayos de su padre y algunos disparos. Además de sentir cómo Jazka estaba combatiendo contra la horda manipulada. Cada uno se alejó del lugar donde estaban, pero Luck se mantuvo en su sitio, obligando a su cerebro a trabajar.
«El usuario debe estar lejos. Tiene una gran capacidad de aura si puede manipular a tantas de estas cosas», pensó mientras se acomodaba las agarraderas de la mochila verde en sus hombros.
Sus piernas se movieron poco después. Comenzó a correr envuelto en aquella aura, notando las filtraciones de aura no tan lejanas a él. La niña atemorizada de todo lo que ocurría, y el guardaespaldas que se enfrentaba a la horda. Ya tenía sus ubicaciones por eso. Obviamente, sería imposible para él encontrar fluctuaciones de aura en Lawrence, pero no le importaba.
«Esto no es un verdadero reto para papá. Él estará bien».
Confiaba totalmente en aquellas palabras en su mente. Conocía las capacidades de su padre, pero le preocupaba su supuesto guardián y aquellos dos operadores que no serían capaces de defenderse; por lo que sabía de Henry, no era un buen peleador. Si el enemigo trataba de aprovecharse de eso...
«Por supuesto que papá hallaría la forma de salir victorioso.» Pensó con una ligera sonrisa. «Y ahora yo tengo que preocuparme de llegar vivo a ese momento.»
Dos de esos osos de peluche, un poco más grandes que él, entraron en su limitado campo de visión. Atacaron de una forma muy predecible para el muchacho. Trataron de reventar su cabeza con sus afiladas garras de metal, pero con ágiles movimientos el de ropas negras las esquivó sin dificultad. Los osos fueron insistentes. Pero aquellos patrones eran tan simples como "dos garrazos laterales seguidos de uno vertical"; no le tomó dos intentos en descubrir cómo evadirlos, pero su único problema era que, al ser objetos manipulados en vez de operadores, estos no emitían ninguna emoción al momento de atacar. Así que el joven Logan debía basarse solo en sus instintos.
Golpeó con una gran cantidad de aura en su puño a uno de los osos en su pecho. Atravesando el felpudo, notó cómo de aquel agujero emergió un brillo verde característico de la operación, entonces se dio cuenta del tipo de títeres que eran.
Evitó al segundo oso que apuntó a su costado con esas garras. Al alejarse de ambos con un salto, fue capaz de observar mejor el esqueleto de madera que había brillando dentro del oso, y de seguro, en cada uno de ellos había algo igual.
«Simple, pero astuto.» Pensó La felpa escondería el brillo del esqueleto reforzado con aura y así la emboscada no resultaría tan sospechosa, entre muchas comillas, pues desde un inicio toda la situación para él fue bastante rara, pero lo más curioso fue que su padre nunca dijo ni una palabra.
Un repentino ardor recorrió su espalda baja, un tercer oso había entrado a escena y Luck no había sido capaz de escuchar sus pasos al estar tan concentrado en los otros dos. Maldijo en su interior, no dejaría que volviera a pasar.
Los tres osos atacaron y, a la par, el muchacho pensaba cómo derrotarlos. Estudiaba el comportamiento de su padre. Entonces recordó aquel insulto que le había dado.
«Claro, papá también lo sospechaba. Por eso estaba tan agresivo en ese momento, pero prefirió esperar al último segundo.»
El joven saltó al momento en que los tres osos lo atacaron, evitó sus golpes y se equilibró por un momento sobre sus cabezas luego de hacer que se hirieran a sí mismos. Saltó detrás de uno de los osos y golpeó con toda su fuerza en la zona del oso donde debería estar su columna. Al momento de romperla en dos, el brillo desapareció y el oso cayó al suelo sin vida.
«Sí, lo hago de esta forma, gastaré toda mi aura demasiado rápido.»
No era como Lindsy, Lawrence o Alice. Había encontrado la forma fácil de destruirlos, pero no era un operador afín a la lucha cuerpo a cuerpo. Era capaz de reforzar su aura y ser más fuerte y resistente, pero tratar de llevar su aura a reforzar aún más su cuerpo necesitaba de un esfuerzo y una cantidad de aura colosal, así había nacido y no podía cambiarlo, aunque quisiera.
Pero no necesitaba cambiarlo, solo necesitaba centrarse en lo que era capaz de hacer.
«Muy bien, cariñositos, bailemos».
Luck estrechó sus ojos. Llevó su mano dentro de su saco negro, sacando un regalo que le había pedido a su padre. Lawrence no estaba muy contento, pero no le diría que no a su querido hijo.
Luck sacó su amada Glock 17 de quinta generación. Un regalo que podía causarle problemas a operadores del mismo tipo que Luck. Con un certero disparo, rompió el esqueleto de uno de los osos. Había sido solo suerte, pues su puntería no era muy buena, pero eso no le dañaría la pequeña felicidad de su pecho al ver que había funcionado. Apuntó al siguiente oso que cayó luego de tres disparos.
Sus músculos se relajaron al no tener alguna amenaza presente, pero rápidamente retomó su compostura. Su padre le había enseñado a no ser confiado hasta haber vuelto a casa luego del peligro, y pondría en práctica aquella filosofía.
«¿Qué es ese ruido?», se preguntó el joven de ojos verde pino. Giró su cabeza escuchando algo pequeño con ruedas arrastrarse por el suelo. Luck lo apuntó con su arma y disparó al pequeño auto a control remoto. Que estalló con una fuerza considerable, estaba lo suficientemente cerca como para que la explosión empujara un poco a Luck; entonces más de esos autos empezaron a salir de la niebla y el joven Logan empezó a correr lejos de ellos.
«¡Si uno me estalla demasiado cerca, terminaré muy herido!»
Disparaba a los autos que lo perseguían. Su ventaja más grande era la sencillez de sus movimientos. No trataban de esquivar las balas, solo iban en línea recta hacia donde el operador se dirigía, eso le simplificaba a Luck que las órdenes de estos objetos controlados eran tan simples como "Ataca a las personas en la calle".
«El operador al menos debió estar cerca cuando les dio la orden de atacar, así que no debe estar muy lejos, además de que deben tener algún tipo de transmisor integrado.
Reventaba aquellos carros hasta que se topó con más osos, esquivó a uno y lo pateó con fuerza para meterlo en medio de la trayectoria de uno de los autos, provocando que explote y el oso acabara hecho pedazos.
Tenía que lucirse ahora mismo si quería dejarle una impresión de madurez a su adorado padre, que se esforzaba porque Luck pensara igual que él y demostrara su talento. Esta situación no representaría una amenaza real.
El último de los autos explotó al recibir una de las balas del Logan. Entonces 2 osos más corrieron contra él, Luck evitó las garras de uno. Quedando apegado a él para utilizarlo como escudo contra el segundo oso. A la par que jalaba el gatillo, perforando el pecho y el esqueleto de su escudo. Lanzó al muñeco para apuntar al segundo que se lanzó a atacarlo, por la proximidad, dudó en atacar. Entonces saltó a un lado para evitar los cortes. Siendo rozado por esas garras en su pecho. Luck neutralizó al oso con relativa facilidad.
«¡Bien!»
Lo estaba haciendo perfecto, hasta que un fuerte estruendo seguido de un infernal ardor se apoderó del hombro de Luck.
―¡Hhhkk!
Se apartó del lugar donde recibió un disparo que logró atravesar su defensa de aura, entonces otra bala pasó frente a él, aunque no fue capaz de verla por la niebla. Soportó el ardor y suprimió cualquier fuga posible. Entonces más balas fueron disparadas, escuchaba con ciertos nervios cómo el viento era cortado en varias direcciones. No tuvo tiempo de quejarse o sufrir por su brazo ensangrentado, ahora debía asegurarse de no quedar como un queso. Corrió en dirección de donde había venido la primera bala, aunque asegurándose de no estar justo en medio de la trayectoria, fue entonces que lo vio.
Un muñeco del cascanueces del tamaño de una persona, sosteniendo un rifle obviamente funcional que no dudó en apuntarlo. Luck sintió como su piel se erizó, pero fue más rápido que el muñeco disparando a su hombro para desviar aquel tiro fatal. Siguió con la secuencia de tiros que no eran capaces más que de frenar al maniquí reforzado, pero al parecer era incapaz de romperlo.
Llegó un momento donde su cargador cayó al suelo por la falta de balas. Luck corrió por un costado, logrando quedar junto al maniquí que no fue capaz de seguir su velocidad debido a aquellos daños. Entonces el chico, con salvajismo, desgarró uno de los brazos del soldado de juguete, arrancando con toda su fuerza aquella extremidad de madera. Dentro también había un leve brillo que fue gradualmente apagándose al serle imposible sostener y disparar el rifle con solo un brazo, dejando al soldado como un trozo de madera inerte.
―¡Maldito!
No pudo contener su rabia en ese momento y esa satisfacción se fue tan rápido como llegó, por reflejo, al escuchar con su oído mejorado aquel estruendo, se apartó de su posición, evitando otro disparo.
Luck se mordió el labio, no entendía cómo era posible que esos soldados le dispararan con la niebla molestando. Fue entonces que sacó dos estrellas de color verde de su chaqueta para luego lanzarlas al aire después de imbuir su aura en ellas.
Aquellos pequeños drones se encendieron, volando fuera de la niebla para asegurarse de lo que ocurría y, por un momento, Luck pudo ver a través de las cámaras integradas en uno de los drones estrellas gracias a su habilidad de controlar los objetos tecnológicos. Aunque por ese pequeño momento su cuerpo quedó inmóvil, ahora se daba cuenta de la peligrosa realidad de la situación.
―Entiendo.
Desvinculó sus sentidos con los del dron para correr en zigzag, evitando por poco aquellos disparos que se volvieron más frecuentes. Desde arriba fue capaz de ver cómo se había equivocado, desde un inicio pensó que la niebla cubría toda la calle, pero solamente había dos partes cubiertas, dos círculos de niebla grandes que lo cubrían a él y de seguro al único otro operador que dejaba fluir su aura al momento de atacar.
«He corrido demasiado, esta niebla de seguro está hecha para seguirnos.»
Los soldados permanecían afuera y buscaban alejarse de la niebla para poder disparar con comodidad y relativa seguridad, pero ellos tampoco podían ser tan certeros con las balas debido a la cúpula de niebla. Por eso ahora mismo era rodeado por algunos cascanueces, a la larga, ellos lo dejarían lleno de agujeros.
Otra bala logró impactar, esta vez no fue tan rápido como para evitar un disparo que lastimó su costado. Luck apretó sus dientes, con esta herida ya no sería capaz de seguir combatiendo.
«¡Pero yo también soy un idiota! No debí combatir desde un inicio.»
Estas heridas solo eran efectos de su terquedad y su intento de lucirse al estilo de Lindsy o su padre. Él tenía su propio estilo y lo demostraría ahora mismo. Si había demasiados soldados y osos molestando, entonces encontraría al usuario sin importar qué.
Dio la orden a aquellos drones para atacar a los soldados que cubrían cerca de la siguiente cúpula de niebla. Luck se aventuró para aprovechar la situación, si quería llevar a cabo su plan, necesitaba al único operador que podía usar para su plan, pues su padre no era opción. Corrió como pudo, sin importarle el sufrimiento o algunos ligeros mareos, pues este era el tipo de operador que Lawrence esperaba. Uno decidido a ganar sin importar qué, de seguro su padre había estado en situaciones peores y había encontrado la forma para salir de ellas.
«Si papá puede, ¡yo también puedo!»
Apenas evitaba los disparos que venían desde atrás, cambió su mochila para tenerla adelante en caso de que algún disparo lo hiriera en la espalda, además de que recargó su pistola en el camino, mientras que los drones asediaban a los soldados que Luck tendría en su camino y se retiraban por cómo la niebla se acercaba a ellos. Fue entonces que uno de los drones cayó debido a un disparo de aquellos soldados, que empezaron a atacarlos de seguro por alguna nueva orden. Luck percibió con tristeza cómo uno de sus juguetes favoritos había caído, pero ahora que menos armas lo apuntaban, cada vez sentía cómo su objetivo ahora estaba más cerca.
Fue entonces que su aura percibió una intención hostil, reaccionó en el momento justo, moviendo su cuerpo a un lado para evitar que una hoja bala le atravesara el ojo. Dio gracias a todos los dioses de que esas hojas siguieran siendo igual de lentas.
Su atacante, al darse cuenta de que había disparado en contra de uno de los hijos de su señor, terminó por palidecer. Jazka había vuelto a arremeter contra quien debía proteger y, si esto se repetía con la señorita Luz, es muy seguro que acabaría muerto por rayos.
Luck no dijo nada. El aura de Jazka reveló la vergüenza por sí mismo, pero sin importarle aquella acción de hace un momento, notó cómo el gótico estaba rodeado de una docena de peluches destrozados junto a los restos de las explosiones de autos, de seguro él podría encargarse de salir vivo de aquí sin muchos daños.
―¡Señor Luck!
―¡No hablaremos de eso, Jazka! ¡Espabila! ―gritó Luck antes de apuntar con una pistola en dirección a su guardaespaldas. Que lo observó con asombro. Luck jaló el gatillo disparando en contra de un oso que se acercaba al de negro por la espalda, logrando tumbarlo de dos disparos.
Jazka miró al oso ya en el suelo y luego sintió la mano de su amigo en su hombro. Lo observó asombrado y el olor de la sangre fresca llegó a su nariz, ahí se dio cuenta de la gravedad del hijo de su jefe, pero por su mirada no parecía pedir que lo tratase.
―Tienes tres órdenes, Jazka. La primera es que abras el suelo debajo de nosotros a una de las alcantarillas y me dejes entrar al sistema eléctrico. La segunda es que me protejas y la tercera: ¡Cumple con tu deber cuando te lo ordene!
Jazka apretó sus dientes entre sí. Sin esperar alguna otra orden, envolvió las heridas de Luck con enredaderas para detener el sangrado temporal, estas mismas sacaron las balas con rapidez del cuerpo del joven, que aguantó todo lo posible para no cambiar su expresión por una de intenso dolor.
―¡Sí, señor!
Renacido, como si nunca hubiera cometido un error en su vida, Jazka lanzó diferentes semillas a los alrededores luego de impregnarlas de su aura. Estas germinaron a velocidad. Empezando a atrapar y destruir a los osos y soldados que encerraban. Creando árboles de sauce que aplastaban a sus víctimas hasta reducirlas a pedazos.
Uno de esos árboles creció junto a ellos, quebrando parte del piso y permitiéndole a Luck lanzarse sin problemas a ese túnel oscuro y pútrido, desde abajo le dio un pulgar arriba a Jazka, sonriendo con orgullo.
―¡Cuídame, idiota! Y cuando te diga, nos encargaremos de este molesto maestro de desfile.
―¡Sí!
Jazka respondió sin flaquear, manipulando aquellos árboles recién creados que continuaban extendiendo sus raíces y deformándose para aplastar a sus oponentes. Debía demostrarle a Luck que era digno de trabajar para los Logan. Había cometido ya algunos errores, pero no podía estancarse a sufrir en ellos si ahora mismo lo necesitaban.
Por otro lado, el adolorido maestro de la tecnología se sentó con la espalda contra la pared, sacando de aquella mochila su preciada laptop. Aunque quisiera jugar un rato para pasar el dolor, envolvió aquel portátil con su aura, desvaneciendo su mente de su cuerpo una vez más, teniendo en total fe en que Jazka sería capaz de protegerlo.
Su cuerpo quedó inmóvil, mientras que sus ojos estaban completamente envueltos por un aura azul, las sensaciones dejaron de existir de manera convencional para el chico. Ahora mismo solo era una entidad incorpórea que viajaba a velocidades inimaginables a través de la red invisible que recorría esta ciudad.
Fue fácil moverse a través de las redes de Internet, al menos para él. Ningún objeto conectado a las redes o la electricidad estaba a salvo del technooperador Se alojó en los celulares más cercanos, luego en los televisores, las consolas de videojuegos. Invadió cada casa cercana buscando sentir aquella aura que fuera la responsable de dirigir aquel ejército.
Le tomó un poco más del tiempo esperado. Menos de dos minutos fue lo que le tardó en encontrar aquella presencia, un aura encendida en una habitación de hotel a varias calles de distancia. Su mente ahora estaba alojada en un aire acondicionado inteligente que llevaba una cámara incluida para encenderse al momento de detectar si había una persona en la habitación, así que fue capaz de verlo justo en frente. El operador con máscara de cuervo y ropa negra se encontraba en una silla junto a la ventana en una habitación cualquiera de hotel. No llevaba celulares ni ninguna otra cosa electrónica consigo, además de que escuchaba una radio antigua colocada sobre una silla.
En un instante, Luck recuperó sus sentidos, incapaz de contener aquella sonrisa naciente en su rostro.
―Ahí estás ―se levantó con su laptop para guardarla nuevamente en su bolso. El agujero estaba cubierto con niebla, pero sabía que su amigo era capaz de escucharlo―. ¡Jazka! Al oeste, a dos calles de distancia en un tercer piso, está recostado a la ventana. ―Dijo para luego volver a la pared y tocar uno de los claves de la red eléctrica interna, enviando nuevamente su conciencia lejos de su cuerpo.
Jazka, junto al agujero, asintió. No desperdiciaría la oportunidad que su jefe le había dado. Cubrió el agujero con enredaderas para luego saltar y soltar una semilla debajo de sus pies. Un árbol creció a gran velocidad, elevando a Jazka sobre la niebla. Debía ser rápido o el operador podría darse cuenta y escapar, además de que la niebla trataba de encerrarlo de nuevo.
Concentró aura en sus ojos, teniendo una vista perfecta de aquel cuervo recostado a la ventana, antes de que fuera descubierto, una semilla en la mano de Jazka empezó a germinar, no en un gran árbol. Si no, en pequeñas ramas que formaban un arco rodeado de algunas hojas color marrón, una rama con forma de flecha cayó de ese arco y Jazka las tomó, tensándola con la cuerda hecha de enredaderas. Dirigió una gran cantidad de aura a su nueva arma y su afilada herramienta, fallar ahora no era una opción.
Soltó aquella cuerda al momento que el cuervo se dio cuenta de Jazka. La flecha cortó el viento a gran velocidad, atravesó la ventana del objetivo que logró apartarse a tiempo, pero la flecha en medio del cuarto creció exponencialmente. Ese pequeño palo de madera destinado a convertirse en un árbol atrapó al cuervo, estrellándolo contra la pared y clavando sus ramas en el muro para estrujarlo con fuerza.
―¿¡Qué!? ―El cuervo no podía creer cómo fue descubierto. Trató de liberarse de aquella madera reforzada, pero le era imposible. Fue entonces que la estática en la radio llamó su atención, provocando un intenso terror que recorrió su cuerpo.
―Eres muy escurridizo.
Reconocía la voz, había estudiado un poco el perfil físico de su oponente, no sabía cómo ni por qué, pero el hijo de Lawrence estaba hablándole. Hasta que encima de su cabeza escuchó un ruido extraño proveniente del aire acondicionado. Su último esfuerzo desesperado por liberarse terminó en nada. Fue entonces cuando aquella máquina sobre él estalló. La explosión lo alcanzó y lo dejó inmediatamente inconsciente, tirándolo al suelo a pocos centímetros de la pared dañada, para rematar, el aire acondicionado acabó por caerle encima de su espalda.
Luck abrió los ojos en su cuerpo de nuevo, siendo invadido por un intenso dolor de cabeza, como si fuera a explotar. Las enredaderas del agujero desaparecieron y Jazka lo ayudó a subir de vuelta. En la calle, Luck observó que los enemigos cercanos habían caído al suelo inmóviles, lo que los dejaba como ganadores de aquel encuentro.
―¡Lo lograste, Jazka! ―exclamó Luck con emoción. Dando un fuerte golpe al costado del brazo del más alto― Sabía que podía confiar en ti.
El gótico sintió algo de vergüenza. Pero asintió con la cabeza disfrutando aquel logro, aunque de no ser por su jefe no hubiera sido posible.
―Su habilidad es sorprendente, señor Luck.
―Jaja, gracias. Quería reventar a todos los enemigos utilizando el sistema eléctrico subterráneo, pero luego el tipo podría huir, así que aposté por lo seguro.
La sonrisa inocente de Luck solo le dejaba más en claro a Jazka la diferencia entre ambos, le agradaba saber que aquel monstruo de la tecnología estaba de su lado. Antes que alguno pudiera seguir la pequeña charla. La niebla alrededor de ambos desapareció, permitiéndoles ver por fin el paisaje de muñecos derrotados que los hizo sentir orgullosos.
―¡Papá ganó!
Luego de que la sensación placentera de la victoria se desvaneciera. Buscó al mayor con la mirada, encontrándolo de pie, aún cubierto con un aura celeste. Quiso correr en dirección a su padre, pero un amargo sabor en su garganta lo llevó a detenerse, quedando helado al ver cómo Henry North se encontraba de rodillas junto a Lawrence. Sin rastro aparente del enemigo al que su padre se enfrentaba, pero en los brazos de aquel corpulento hombre de mediana edad, se encontraba el cuerpo inerte de Violet, por el cual Henry North lloraba de forma inconsolable.