—Muy bien Crystal, si no me lo dices, no creo que pueda adivinar qué es lo que quieres exactamente.
Me dijo Alan por fin cediendo a mi incesante mirada. Desde esta mañana me la he pasado observándolo para encontrar alguna acción que me delatara que era como lo describió Sarah. Pero nada. Sigue siendo el mismo chico carismático y amable que conocí.
—Quiero que me cuentes tu relación son Sarah.
—Nop. Eso es secreto de estado. Además no hay mucho que contar.
—Sí lo hay, ella ya me contó algo.
—Pues que bien, ya no necesito contártelo.
Me molestó la forma en que lo evadía. Entonces se me ocurrió una idea que sabía que no rechazaría.
—Entonces hagamos una apuesta. Si te gano en una pelea, me contarás, y si no...
—Me contarás más sobre ti.
—Vale.
Nos acercamos al cuadrilátero y subimos como si nada. Ya estábamos en posición para comenzar.
—Si te golpeo fuerte no me culpes—me dijo y yo simplemente sonreí.
—Eso mismo te digo.
Antes de que pudiera percatarme ya estaba frente mí para darme un puñetazo. Me giré en mis pies y lo pude esquivar a tiempo. Pero rápido se volteó y con su otro brazo ya iba a una de mis costillas. Tuve que redirigir su brazo para que solo me rozara. Rápido di unos pasos hacia atrás y alejarme de él. Debo admitir que es bastante rápido. No pierde el tiempo y cada uno de sus puñetazos se ven que dan mucho dolor recibirlos. Me dio tiempo para ver mi alrededor a los demás chicos que nos observaban con rostro de sorpresa y lástima. Más bien me veían a mí de esa forma. ¿Eso significa que Alan es el más fuerte aquí?
No hubo tiempo de pensar porque ya lo tenía delante de mí otra vez. Se concentraba en golpearme en mis brazos y piernas. Yo solo podía pensar en bloquearlo lo mejor que pudiera. Cada tanto trataba de golpearlo o lanzarlo al suelo pero era difícil. Incluso recordé a los entrenamientos que tenía con Richard.
"Todo ser en esta tierra tiene un punto débil. Tu trabajo es encontrarlo y hacerlo tuyo"
Sus palabras hicieron eco en mi cabeza y claramente vi ese punto que decía en Alan. Su brazo izquierdo. Fingí arremeter con todo a su cara lo cual provocó que él la protegiera pero mi intención era tumbarlo. Con el impulso y mi fuerza logré hacerlo caer y de inmediato lo acorralé contra el suelo poniendo su brazo izquierdo en la espalda a todo lo que daba.
—Ahora sí te rindes.
—¿Quién te dijo lo de mi brazo?
—Simplemente lo sentí más débil que el derecho.
Lo solté y ambos nos pusimos de pie. Salimos del cuadrilátero para ir a tomar agua de nuestras respectivas botellas.
Casi pareciera un don el que tengo para ver los puntos débiles. Me sirvió mucho para matar a los espectros. ¿Pero cuándo me dijo Richard eso? Bueno, qué más da.
—Bien, ahora me dirás qué ocurrió entre tú y Sarah.
—Solo si me cuentas un secreto tuyo.
—Acordamos que si tú ganabas te lo diría, pero gané yo.
—Bien, bien—dijo con frustración. Nos sentamos en una banca y él parecía pensar cómo empezar su relato—Bueno, me imagino que Sarah te contó que tenemos una madre en común, nos cuidó desde que nos encontró y vivimos juntos. Pues me enamoré de ella como un tonto y fuimos novios. Pero mientras más venían personas de mi edad al refugio quería juntarme con ellos y hacer amigos. Y fue así pero entre las conversaciones que tenían estaba Sarah incluida. Ellos sabían que era mi novia y aún así hablaban cosas horrendas sobre ella. Por supuesto la defendí todo lo que pude pero al hacer eso me dejaron de lado. Incluso hubo una vez en la que empezaron a fantasear hablando sobre su cuerpo y eso fue suficiente para partirle la cara a todos. No se acercaron más a mí pero Sarah hizo lo mismo. Ella me hablaba de todo lo que me estaba pasando por la influencia de ellos pero lo negué porque tenía miedo de que pensara que tengo ataques de ira y rompimos. Yo no quería que nada de eso pasara. Seguro se asustaría de mí al saber acerca de lo que hago.
—¿Y qué hay sobre lo que tú decías de ella a los demás?
—¿De qué hablas? Yo nunca dije nada a nadie. Ellos son los que hablaban de ella.
—Entonces aquí hay un malentendido—me miró extrañado—Ella dice que tú empezaste rumores y que por eso nadie se acerca a ella, y tú dices que ella te tiene miedo por ataques de ira. Misterio resuelto.
—¿Ella dijo eso?—asentí—Carajo, entonces estuvimos separados por mentiras y malentendidos.
—¿Quieres hablar con ella? Tal vez hacer las paces.
—Aún no, no creo que sea buena idea. Déjame procesar toda esta información y entonces lo haré.
Asentí y seguimos entrenando como si nada. Tocó la alarma del almuerzo y se podría decir que es mi momento favorito del día. Como siempre fuimos los dos juntos y nos sentamos en la misma mesa de siempre. Ahora mi bandeja tenía todo tipo de carnes. Incluso había postre. Me puse contenta.
—Dime algo sobre ti.
Me dijo mientras jugueteaba con su comida. Al parecer tiene mucho interés en mí.
—¿Como qué?
—Pues, cómo vivías.
—Vivía en mi casa con mis padres y mi hermano mayor. Ellos eran muy buenos conmigo. Los amaba.
—¿Jamás te regañaron?
—Creo que no. Aunque sí me prohibieron ir al bosque.
—¿Por qué?
—No sé. Simplemente así hicieron, creí que era por peligroso.
—Bueno, puede ser. A mí me prohibían ir al garage porque habían muchas herramientas peligrosas. Y dime, ¿algún amigo?
—Pues tú—dije indiferente comiendo un trozo de carne.
—Digo antes.
—Bueno, en la escuela no hablaba con nadie. Pero creo que había un chico—hablé sin pensar mucho y vi cómo un grupo de científicos entraban al comedor.
Sarah estaba entre ellos y cuando se fijó en mí le hice un leve ladeo de cabeza como saludo. Ella respondió igual con un asentimiento.
—¿Ah, sí? ¿Cómo se llamaba?
—¿Eh?
—Su nombre.
—¿De quién?
—De tu amigo.
—¿Qué amigo? No tuve ninguno—le dije con una sonrisa sarcástica.
—Pero dijiste que tenías uno.
—Seguro fue un error mío, o tal vez uno imaginario que me inventé.
Alan me miró confundido y yo me concentré en mi comida. ¿Un amigo yo? Que estupidez. Ni siquiera hablaba con el alumno que tenía al lado. Pero es extraño que "según él" haya mencionado a un amigo.