Una caminata nocturna, me había decidido por eso. Antes de salir tomé prestada una mochila del Gin que estaba durmiendo ahora mismo en su habitación, y mis audifonos. Por suerte había dejado mi celular cargando todo el día entonces ¡podía caminar o hacer lo que quisiera sin aburrirme!
Al salir me dispuse a calmar mi mente con lo que fuera, la música siempre es lo mejor, junto algo más de alcohol y tabaco que tenía en la mochila.
Después de fumarme uno y beber un poco más de alcohol de una lata recién abierta no pude evitar expulsar el aire con gran exaltación, aunque también dolió un poco en la garganta… tal vez ya había sido demasiado. A pesar de que siempre esté intoxicado de alguna u otra forma, no era tan común el dejar de dormir para seguir con esto, estoy seguro de que mañana estaré destruido, pero por ahora apenas y siento el cansancio.
Aun así, las calles vacías se sienten extrañamente bien. La casa de Gin se encontraba en una gran zona residencial, un poco lejos de la ciudad por lo que no había tanta gente en la noche, mi celular marcaba que era medianoche, no era tan tarde como pensaba mi mente mareada. Apenas y escuchaba el motor de alguna moto lejana, las cadenas de una bici pasando a mi lado, junto a la música que resonaba en mis oídos, me encantaba la música.
La música es en definitiva la esencia de todo, sin ella nada tendría sentido. Puede que no muchos piensen igual que yo, pero al menos yo estoy seguro de que la música me quita las ideas de morir donde sea, ni siquiera tiene que ser una gran letra o algo tan profundo, se disfrutar de todo: el rock, el techno, incluso el chugg mexicano y la cumbia villera, todo eso sonaba en mis audífonos mientras daba mi paseo nocturno, una tras otra con cada calle que cruzaba.
Y así fue, hasta que se terminaron mis cigarros, aún tenía un vape pero no tenía batería, por lo que me decidí por buscar alguna tienda de conveniencia abierta, cuando la encontré, mis ojos se abrieron de par en par, parecía un niño emocionado por dulces.
Al entrar a la tienda me quité los audífonos y busqué los cigarros inmediatamente, no había nadie dentro, ni siquiera un cajero que me atendiera, me puse algo tenso… El silencio que invadía esta tienda, que normalmente vibraba con las puertas abriéndose y los cajeros diciendo los precios, era algo tétrico… pero realmente deje de pensar en eso muy rápido, al notar que no había nadie me apresure a tomar algunas latas de alcohol, dulces cigarros o lo que pudiera antes de que alguien saliera. Tomé bastantes cosas, parecía que tenía un gran botín, si estuviera con otros amigos ahora este silencio se perdería entre carcajadas delatadoras, pero ahora en cambio no hay ningún ruido, y por más que esperase nadie salía. Incluso estaba pensando en buscar dinero en la caja, siempre había tenido ganas de hacerlo… era mi oportunidad, cruce por encima del mostrador, revise la caja por todos lados intentando abrirla pero no pude hacerle nada, y ya me estaba poniendo bastante nervioso, si alguien apareciera en ese momento y me viera estaría en graves problemas… mi corazón estaba bastante agitado y comenzaba a sudar, ya no sabía si irme con lo que tenía o intentar un poco más. Mientras seguía agachándose para revisar la caja o algún lugar por donde abrir, mis ojos se levantaron un momento, estaba algo frustrado, y solo quise mirar hacia arriba en señal de eso, pero cuando baje la mirada sentí un escalofrío que pasó por todo mi cuerpo en un instante, la clásica reacción que alguien tiene cuando lo descubren jugando en clases… había alguien mirándome desde el frente del mostrador, no quise volver a mirar hacia arriba, me quedé congelado, mi cuerpo se tenso y solo podía pensar frenéticamente sobre mi situación, «¿Quien es?», «¿Llamó a la policía?», «Estoy en problemas…», «Si mamá me viera robando de nuevo…».
—”Perdón, mamá”… pensaste eso por un momento ¿no es así?
Una voz femenina e inocente interrumpió mis pensamientos, era quien me había descubierto… su voz no parecía a la de alguien mucho más mayor que yo en cuanto a edad, aun asi no tenia idea de por qué dijo eso.
—… Eh? —logre decir. Aun sin levantar la mirada, sin entender qué ocurría, pero mientras mi mirada se desviaba ligeramente a la salida de la tienda.
—¿Por qué? ¿Pides perdón a tu madre por robar? —preguntó aquella rara chica a la cual aún no le había visto la cara. Aunque su tono dejaba notar una genuina curiosidad, de alguna forma sonaba algo condescendiente.
—No hables de mi madre. —dije sin pensar.
—¿Por qué? No la has visto en tanto tiempo, ni siquiera te has preocupado en como se ha de sentir.
Tras escuchar eso pensé «Ya es suficiente», su forma de hablar como si me conociera de toda la vida, como si tuviera idea de quien soy, me hizo hervir la cabeza y tensar mis dientes con fuerza. Aunque yo no soy de alterarme así, supongo que esta fue una excepción. Sentí por puro orgullo que, quiera o no, debía confrontarla por decir esas cosas.
—¿¡Tu qué mierda sabes de mí!? —troné, alzando al fin la mirada.
Al momento de mirar ciertamente esperaba ver a alguien reprendiéndome, tal vez incluso con la mano preparada para darme una bofetada… pero, no había nadie a quien dirigirme, la escena que se miraba era la de un loco gritando al aire.
Yo estaba seguro de que había alguien ahí…
—Dhari —dijo aquella voz, ahora susurrando a mi espalda—, te conozco. Fue un sueño entre todas aquellas noches que dormía profundamente, en mi sueño: desee poder dar otra vez… entonces comencé a verte. Deseé entenderte… y vi a tu madre.
—¿Ah?… No se de que carajo hablas, si quieres puedo regresar lo que agarré, ¡pero déjame en paz! —exclamé dando la vuelta al instante… de nuevo, no había nadie detrás de mí.
Dicho eso, mi aparente enojo desapareció en el instante en que note su voz detrás de mí… comencé a sentir un profundo desconcierto mezclado con un frío que recorría mi espalda dorsal, con cada palabra que su voz producía parecía sonar más profunda y cerca de mi.
Busque con la mirada en todas direcciones, esperando encontrarla por algún lugar. Hasta que mire al espejo que se encontraba en una esquina del techo de la tienda…
Una silueta. Un rostro, apenas cuidando una distancia entre ella y mi oído…
Me paralice.