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Un gato en el salón de clases

Amethyst Hearts · por Proferyo · 24 de julio de 2026

Amy estaba feliz de volver a la escuela, ahora que podía llamar a su sempai - no sempai por su nombre se sentía cercana a él, pero lo mejor fue comprobar lo que le había dicho Atsuko: Kei nunca se burlaría de ella, incluso la alentaba a ser ella misma. 

Asomó su cabeza al salón del grupo “B”.

—¡Buenos días sempai! —ni siquiera estaba nerviosa.

—Buenos días Amy, hoy pareces muy contenta, y ese broche nuevo te queda precioso con el collar. Los corazones morados son como el logo de nuestra banda.

Lo había notado. Se fijaba en ella, no estaba loca como decía… Ay, la campana.

—¡Adiós chicos! Nos vemos después del descanso —Se sintió mal de no haber hablado con Sato y Atsuko, pero sabía que al menos su amiga entendía.

Volvió a su aula y buscó su pupitre, junto a la ventana, hasta delante. Si, como lo esperaba, le habían vuelto a gastar una broma. Un puño de alimento para gato envuelto en una tela transparente como si fuera un regalo. El día anterior habían robado su mochila y la habían ocultad en el baño. 

—¡Nya! —le salió casi como un suspiro, no estaba tan mal. Se lo llevaría a su gatito y ya estaba envuelto con un moño. 

Amy podía con las burlas y las bromas, su condición la hacía presa fácil desde la primaria. Ni siquiera le contaba a sus nuevos amigos, con lo que no podía, era con el acoso. 

—¿Otra vez? —Noriko, la delegada de clase —Amy, tienes aquí tres días y siempre te hacen una broma cruel. Déjame reportarlo a los profesores.

—No, por favor no lo hagas ¡Nya! Si lo haces todo va a empeorar.

Recordó su primer día en preparatoria, el delegado de clase había descubierto a un grupo de bromistas que le dejaron un ratón muerto en su mochila y los había denunciado. A partir de ahí, nadie quiso hablar con ella y los mismos chicos comenzaron a acosarla en formas peores. Al final del semestre sus pares decidieron cambiarla de escuela y darle un modelo de teléfono con que no pudiera entrar a redes sociales. Lo bueno de eso había sido que en Akirakana Jodan había conocido a Kei sempai y a sus amigos.

—De acuerdo Amy, es tu vida, pero por lo menos deberíamos explicarles…

—Que linda eres Noriko ¡Nya! pero no servirá de nada. Déjalo ser, con el tiempo se van a calmar.

La verdad era que a Noriko, esa niña de cabello corto rubio y grandes anteojos, no podía importarle menos Amy, pero se tomaba muy en serio su papel de delegada. Suspiró y se fue a su propio lugar al lado de la puerta, también al frente. El maestro acababa de llegar.

El profesor Terada había sido despedido recientemente, así que tenían que aguantar al profesor de inglés también en clase de matemáticas. Por lo menos hasta que la escuela encontrara un reemplazo. Era un hombre serio y disciplinado, sin mencionar guapo, varias chicas del salón hablaban de él entre susurros. Lo malo era que le encantaba obligar a todos a participar en clase. Eso le aterraba a Amy. No quería que todos la escucharan maullar y se burlaran, pero tampoco explicarle al profesor frente a todos.

—Buenos días jóvenes. Esforcémonos mucho hoy también.

—¡Sí profesor! —dijeron todos poniéndose de pie, para volver a sentarse de inmediato.

—Abran por favor sus libros en la página ocho, empezaremos con el teorema de Pitágoras. Señor Takahashi, por favor, lea el texto que explica lo que es…

Cada vez que daba una clase, dos o tres estudiantes tenían que levantarse a leer o explicar la lección. Amy pensaba que si las cosas fueran distintas, sería divertido. Algunos cometían errores y todos reían un poco, otros no estaban prestando atención, pero Amy sabía que si le tocaba a ella no sería gracioso.

Pasaron un par de horas hasta que la campana del descanso empezó a sonar. Todos corrieron a la cafetería, conseguir algo de comer era la guerra a esa hora. Pero el profesor permaneció sentado en su escritorio, era la oportunidad para que Amy hablara con él. Esperó a que no hubiera nadie.

—Pro… profesor ¡Nya! —el hombre siguió escribiendo en su cuaderno sin mirarla ni inmutarse ante el maullido —que.. quería pedirle que me diera oportunidad de hacer algo diferente para las participaciones, quizá pueda escribir…

—¿De qué me habla señorita Hidaka? —Ay no, la iba a regañar —según mis registros, usted tiene completas sus participaciones del semestre.

Le mostró el cuaderno en que escribía, donde registraba las participaciones, ella tenía todos los recuadros tachados.

—Y por cierto, diga a los miembros del club de la banda escolar, de mi parte, que esperamos lo mejor de ustedes para su primera presentación. Será durante el festival deportivo. Espero que estén listos para entonces, si no, solo tiene que decirme. 

¿Él era el profesor responsable? Pero si le estaba diciendo eso, era que sí había visto el video. Amy se puso tan roja que contra el muro blanco parecía la bandera de Japón, con peluca.

—¡Nya! Gracias profesor ¡Nya! —se fue corriendo para no seguir maullando frente al maestro. Con suerte podría comprar un pan de melón en la cafetería si se daba prisa.

Mas tarde, en el salón del club, Amy le contaba a todos lo que le dijo el profesor.

—…¡Nya! y quieren que nos presentemos en el festival deportivo. 

Atsuko, que llevaba puestas unas curiosas botas vaqueras, se levantó exasperada.

—¡Pero eso es muy pronto! esperen, ¿Lo es? ¿Cuando se realiza el festival normalmente?

—Nuestra escuela lo tendrá en dos semanas —dijo Keisuke revisando su teléfono —es la clase de eventos cuya fecha cambia dependiendo de lo que le convenga al autor.

—¿Cual autor? ¡Nya! 

—Perdón, quise decir el director. 

—Entonces —dijo Sato, su sonrisa amplia y su mirada decidida daban un poco de miedo —tenemos que prepararnos. Vamos a ser la sensación del festival. 

—Es verdad, —Atsuko parecía haberse contagiado del entusiasmo de Sato —vamos a tocar música Country!

Se hizo el silencio.

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