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Tu verdadero yo

Amethyst Hearts · por Proferyo · 24 de julio de 2026

Todos en aquella sala de ensayos se quedaron de piedra ante lo que había dicho Atsuko.

—Oye, Nakajima, —Sato no se animaba del todo a usar su nombre —yo siempre supe que te gustaban las cosas de vaqueros, pero ¿crees que de verdad podemos salir a cantar country sin que nos lancen tomates?

—Nadie lanza tomates de verdad Sato —ahí estaba otra vez la vena de Atsuko —además, creo que —miró a Amy —quiero ser más yo misma, estoy harta de fingir. 

—Entonces —Keisuke ya estaba hurgando entre las cosas viejas —¿Necesitas esto? —sacó un llamativo sombrero texano cubierto de colorida pedrería —hace juego con tus botas.

—¡Nya! Atsuko chan es una vaquera sexy —le quitó el sombrero a Keisuke y se lo ofreció a su amiga, con unos ojos tan grandes y alegres que Nakajima estuvo a punto de derretirse.

—Gra… gracias chicos, pero mientras más lo pienso, creo que Sato podría tener razón. Y no podemos arriesgarnos a empeorar la situación de…

—Calla boba —Sato se escuchaba serio —no me escuches cuando trato de ser prudente, no tengo idea de cómo se hace eso. Vamos a tocar algo de lo que te gusta, pero en ese caso, todos debemos escoger algo que nos apasione. 

La idea no era mala, todos lo estaban pensando, pero, Amy no se sentía preparada para decirle a toda la escuela que amaba los gatitos, Keisuke trató de que no se notara su incomodidad, y hasta el propio Sato, después de su discurso se dijo a sí mismo que se había entusiasmado de más.

—¡Nya! —Amy se puso de pie y fue a buscar su mochila. —¡Yo… no voy a dejarte sola Atsuko chan! ¡Nya! —Aprisa, casi como si quisiera sorprender a todos, se puso su nekomimi y además, una de esas colas electrónicas que reaccionaban con su humor —¡yo quiero cantarle al mundo quien soy y cumplir mi promesa a Kei Sempai!

—Amy, —Keisuke sonreía, pero sonaba preocupado —¿Estás segura? 

—¡Sí! ¡Nya! Me da mucho miedo, pero quiero cantar el tema de Michikel “soy un gatito a pesar de todo”. 

—Espera, Amy ¿Tú conoces a Michikel? del anime clásico “La bella vampiresa no quiere volver a trabajar?” Su actriz de voz ahora es legendaria por esa canción. 

Todos miraron a Keisuke mientras hablaba, Sato sonreía como un padre orgulloso.

—Kei… —Atsuko lo miraba como si le hubiera caído una lluvia de mocos. 

—¡Sí! —gritó Amy tras un silencio extraño, estaba muy emocionada —amo ese anime, Raúl sería mi favorito si fuera un gato. Le pedí a mi papá una pala en mi cumpleaños cuando tenía cinco ¡Nya!.

—Increíble, no todos aprecian las grandes obras clásicas del anime de los 90. Y dime ¿quieres cantar la versión oficial o…

—¡Nya! jajaja, no, claro que no podría cantar la canción que le hicieron los fans a Michikel después del episodio ochenta y nueve.

Los dos comenzaron a cantar muy desafinados:

“Michikel, Michikel, todo siempre le pasa a él,

Michikel, por el todo nos sale bien…”

Atsuko y Sato conversaron en susurros.

—¿No me dijiste que Kei se acobardó y no se le ha declarado? —Dijo ella como si él hubiera fallado en algún encargo.

—Eso me dijo, bueno en realidad cuando le pregunté ¿Cómo te fue con Amy? me respondió «Oh, muy bien, llegó sana y salva, yo estuve en casa a tiempo y Papá no me regañó». Luego le pregunté si por lo menos le había pedido que salieran y me dijo: «Pero si ya estábamos afuera». 

—¡Dios! Pero bueno, esto lo explica, ¿Tú sabías que era tremendo otaku?

—Sí, en secundaria solía usar su mochila llena de botones. Se pintó medias lunas en las manos después de ver “La marca de los dioses”

—¿Esa no es para mayores de dieciocho?

—¿De que hablan? ¡Nya! —Amy los miraba curiosa, con los accesorios, su lenguaje corporal se transformaba, en verdad recordaba a un gato chiquito.

—Oh, de nada Amy. Ven Sato, vamos a hacer un repertorio….

A Atsuko le sentó mal juzgar a sus amigos, los quería pero, ¿otakus? Se sintió peor y mejor al mismo tiempo, su crush con Keisuke estaba muerto y enterrado, por lo que podía sentirse feliz de que congeniaran tan bien en vez de estar celosa. Pero Kei nunca la había juzgado a ella ni a nadie, la hizo sentirse culpable.

Un rato mas tarde, tenían tres de cuatro canciones decididas. Keisuke propuso tocar el opening de un anime popular llamado Kurogami. La canción tenía energía y requería que todos hicieran coros, pero Amy apoyó la idea y Atsuko no pudo decir que no. 

Atsuko logró colar un ritmo country modernizado para su propia guitarra eléctrica. Se puso el sombrero y se sentó con las piernas estiradas y el sombrero bajo, todos entendieron que era su última palabra, solo le faltaba mascar una hoja. Y fue Amy quien notó el medio centímetro menos en su falda.

La canción de Amy era tierna pero bastante buena, la explicación de Keisuke tenía sentido… quizá, solo Amy le prestó atención. Los demás solo estaban esperando que esos dos se besaran. Se sentían en una romcom de los noventas, de las malas. 

—¿Y tú, Sato? —Preguntó Atsuko bastante resignada al desastre que ya era el repertorio —¿Cuál es el problema contigo? ¿Eres un loco fan de los extraterrestres? ¿Quieres tocar música de ópera porque eres en secreto un rico snob?

—No, para nada, la verdad es, que mi papá es de Finlandia, mi apellido real es Virtanen.

—Bueno, eso se te nota, pelos de sol, —¿era un insulto o un halago? nadie se decidía —¿Pero eso va a influir en nuestra banda?

—Ojalá no hubieras preguntado, Atsuko —dijo Keisuke.

—JAJAJAJA ¡Ya lo creo que va a influir! —El rostro de Sato se volvió ominoso, como si desprendiera maldad pura, mientras él empezaba a golpear la batería con un ritmo frenético y difícil de seguir. Sonreía mostrando unos dientes apretados y había dejado de parpadear. 

—Finlandia —Dijo Kei, mientras las chicas lo abrazaban, asustadas por la actitud de Sato —es el país donde surgen más bandas de Heavy metal en el mundo.

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