—Te ves preciosa Amy.
Keisuke fue el primero en decirle su opinión de su nuevo look. Y ella parecía tan feliz que no notaba que detrás de ella los mismos chicos de segundo, liderados por Hajime se empezaban a congregar.
—Miren eso chicos, la gata ahora tiene un collar, mejor consigamos una caja de arena, no vaya a ser…
Los otros chicos empezaron a reírse escandalosamente, otros estudiantes en el salón y el pasillo empezaron a girarse para ver lo que pasaba. Amy se puso demasiado nerviosa por todas las miradas.
—¡NYA! ¡NYA! ¡NYAAAAA!!
Las risas se hicieron más estridentes, varios de los curiosos se les unieron sin entender lo que pasaba. Los que presenciaron desde el principio lanzaron miradas de puñal a los bullies pero no dijeron nada. Atsuko había tenido suficiente.
—¿Cual es tu estúpido problema Hajime? —tomó su revista de música “country” de su escritorio y caminó hasta los tres chicos.
—¿Y a ti qué te importa vaquerita? No porque ya no traigas las botas y el sombrero me olvido de ti. ¿Quieres un rodeo? ¡Yeeeehaaaaw!
—¡Deja en paz a Atsuko-chan! ¡Nya! —Amy pateó a Hajime en la pantorrilla con todas su fuerzas provocando que cayera de dolor. Las risas de los curiosos ahora iban dirigidas a él.
El bully vio cómo Keisuke y Sato se acercaban, y ayudado por sus dos sombras, se levantó y se fue refunfuñando ante las carcajadas de todo el grupo de primero “B”.
—Amy, gracias por tu ayuda, fuiste muy valiente —Atsuko siempre le hablaba a Amy con ternura, y ahora le estaba abrazando con frecuencia.
—N… no iba a dejar que te hiciera daño ¡NYA! —Amy estaba al borde del llanto, le habían arruinado el momento en que Kei la había halagado por su cabello.
—Eso fue asombroso Amy-chan —Keisuke estaba entusiasmado. El nuevo halago hizo maravillas por el ánimo de la estudiante bajita. Que cambió por completo su semblante.
—Muchas gracias Kei Sempai. —Se cubrió el rubor con ambas manos antes de correr a su salón. La campana sonó un segundo después de que ella cruzara la puerta.
Más tarde, justo después del descanso se vieron todos nuevamente en la sala del club.
—Entonces… ¡Nya! el nombre de la banda…
—Amethyst hearts —dijo Atsuko, sin ninguna duda, los otros dos asintieron convencidos —tu collar nos dio la idea y Kei parece encantado con el nombre.
—Es precioso ¡Nya! estoy de acuerdo.
—Respecto a eso —dijo Sato, algo más solemne —para ser parte oficial del club y opinar en sus asuntos, debes tener un rol, y las reglas dicen que tienes que audicionar.
—¡Nya! ¿Entonces hay otros que quieren entrar a la banda?
—Nop, eres la única desde Atsuko. Pero de todas maneras la escuela nos exige que te hagamos una prueba y la grabemos para el profesor responsable.
Amy se sentó muy derecha, su cabello se encrespó y un escalofrío la recorrió de arriba abajo.
—¡NYAAAAAA! ¡Eso… eso suena muy vergonzoso!
—Tranquila Amy —dijo Atsuko, poniendo una mano en su hombro —ese bobo nunca mira los videos. Además será divertido, vas a cantar con nosotros por primera vez.
—Si tú lo dices Atsuko-chan. ¡Nya!
—Tranquila, voy a ayudarte. Nara, Sato, ustedes serán el público, graben todo con el teléfono, mejor tener dos copias por si la pifian.
Keisuke no solo sacó su teléfono, sino una luz de aro que servía como tripié y un micrófono externo de alta calidad.
—Estoy listo, fui ayer a la tienda de electrónica.
Atsuko sacó su guitarra y afinó un poco antes de sentarse junto a Amy, seleccionaron una canción que estaba de moda en ese momento llamada “The lonely campus”.
https://youtu.be/r03HiGIvT5M
The lonely campus
En la esquina del aula, sola
El cielo afuera de la ventana es demasiado azul
Nadie se da cuenta de mí
Por eso siempre grito, ¡Nya!
Aunque camino por el pasillo, soy como una sombra
Una máscara de sonrisa, en realidad duele
Garabatos en el cuaderno, poemas solitarios
Aunque quiero tirarlos, no puedo, ¡Nya!
Quiero que alguien me encuentre
Quiero que alguien llame a la puerta de mi corazón
Como perdida en el bosque de la soledad
Escucha mi voz, ¡Nya!
Un sueño que se desvanece, encontrado en la azotea
En el momento en que el viento me despeinó el cabello
¿A dónde van mis deseos?
Extiendo mis manos hacia el cielo, ¡Nya!
El color de mis amigos es una pintura lejana
Dentro del lienzo, solo yo en monocromo
Pero quiero colores, quiero mezclarme
Quiero romper esta pared transparente, ¡Nya!
Quiero que alguien me encuentre
Quiero que alguien llame a la puerta de mi corazón
Como perdida en el bosque de la soledad
Escucha mi voz, ¡Nya!
Cada vez que cantaba el estribillo, Amy miraba a Keisuke, él por su parte no le quitó los ojos de encima ni un momento. La interpretación no fue para nada perfecta, pero la voz un poco infantil y bastante dulce de la chica era muy llamativa. Amy giraba su cabeza dejando volar su cabello con entusiasmo. Aunque los nervios le disparaban el Tourette, parecía un adorno, sonaba hasta tierno salvo una que otra vez que saltaba a la mitad de una estrofa.
«Con un poco de trabajo…» pensaba Atsuko mientras tocaba y ayudaba con los coros a su nueva amiga. Incluso, al final, pudo anticiparse para acompañarle con un ¡Nya!
Cuando terminaron, Sato empezó a aplaudir exageradamente.
—Wooo, ¡grandioso! ¡Otra! ¡Otra!
—Pues sí tonto, —la vena de Atsuko volvía a saltar —ahora tenemos que hacerlo otra vez, ella tenía que decir su nombre y grado al final de la canción sin cortes ni interrupciones.
—Oh, eso es genial —dijo Keisuke, —creo que esta vez puedo colocar la luz de este lado para que…
—¡¡ARRGGG!! Par de bobos. Solo no olviden grabarlo todo y no interrumpir.
Amy se estaba divirtiendo mucho, pronto estaba añadiendo los ¡Nya! a la canción por diversión. Después de cuatro intentos en que Kei olvidó grabar, el conserje abrió la puerta, y el teléfono de Sato empezó a sonar, consiguieron terminar.