22 de abril de 2023 y Alex aún seguía sin creerse todas las cosas que le llevan pasando, su participación en la vida de Mark y su apoyo en su lucha contra Nicholas Foster, su renuncia al FBI, la muerte de su madre y ahora, su reencuentro con su amiga de la infancia, Alice, con quién había empezado una relación romántica. Fueron muchas cosas, pero él hacía días que estaba esperando con intriga sobre que más le podía pasar.
Su día a día ahora se resumía en ir a trabajar como guardia de seguridad en el centro comercial, pasar tiempo con Alice, cenar y dormir hasta esperar el siguiente día, además de pasar varios días a apoyar a Evelyn con su embarazo. No era una vida muy interesante según él, pero realmente se sentía cómodo, una vida simple y sencilla que cualquier otro podría tener, nunca se había sentido tan agradecido en su vida. Pero aún había algo que lo inquietaba.
Alex pasó días pensando en una sola cosa, su gran objetivo y meta, ayudar a Evelyn, a Mark y tener una vida tranquila con Alice eran aspectos de su vida que lo llenaban, pero siempre recordaba todo el dinero que él poseía gracias a la herencia de su madre. No tenía la menor idea de qué hacer con tanto, a veces pensaba en regalárselo a cualquier persona que lo necesitara y quedarse con un poco, otras veces en ignorarlo hasta que lo necesite de urgencia, pero nunca una solución clara. Sin embargo, una idea le había rondado la cabeza últimamente pero no estaba seguro de si estaba listo para plantearla seriamente, por lo que simplemente se quedó quieto en su trabajo mientras pensaba en los pros y los contras en caso de que le diera una oportunidad.
Así fue por varias horas hasta que ya se pudo ir a su hogar, en donde la esperaba Alice cuyo contrato había terminado y ahora podía permitirse el pasar una temporada con Alex. Una vez este llegó cansado por pasar tanto tiempo de pie lo primero que hizo fue tumbarse boca abajo en su sofá, en el que también estaba Alice sentada después de terminar de improvisar un par de platos para la cena.
— Un día cansado por lo que veo, ¿Te encuentras con las fuerzas suficientes para cenar algo? —dijo Alice con un tono burlón mientras acariciaba su pelo—
— Lo intentaré, pero no prometo nada. —contestó exhausto—
Con sus fuerzas, Alex se levantó y se dirigió a su comedor en donde junto a Alice, comenzaron a cenar lo que había preparado: un par de sobres de fideos orientales, cosa que decepcionó un poco a Alex porque parecía que había hecho algo más grande, de todas formas, no le importó y comenzó a cenar.
Aun estando exhausto y queriendo dormir, Alex seguía pensando en aquello que tanto llevaba imaginándose en su mente, decidiéndose si comentarle a Alice. “Quizás piense que es demasiado ambicioso y que no es posible” pensó, “Aunque, si no puedo confiar en ella, ¿En quién más sino?” se contraargumentó. Así fue como tragó su cena y se preparó.
— Sabes, —comenzó— hay una cosa en la que llevo pensando hace un tiempo...
—Alice lo miró fijamente después de tragar su bocado— ¿Ah sí? ¿Y qué cosa es, renunciar a tu trabajo otra vez? —dijo con tono burlón— Es broma, cuéntame.
— Muy graciosa, pero no, hay cierto proyecto que me gustaría llevar a cabo. Uno que puede que sea demasiado grande para mí, por eso necesitaba oír tu opinión. —contestó con un tono de intriga—
— Entiendo, ¿Y ese proyecto es?
— Quiero hacer mi propia organización. —respondió Alex— Una organización dedicada a la investigación de sucesos sobrenaturales, como Mark Rogers y Nicholas Foster. Estoy seguro de que hay algo mucho más grande que esos dos individuos cociéndose por ahí, yo pienso averiguar que es, y algo dedicado exclusivamente a temas por el estilo vendría bien.
—Alice se quedó callada— Entiendo... tal y como dijiste, es un proyecto muy grande, demasiado ambicioso diría yo. —dijo mientras analizaba sus palabras— Pero si te soy sincera, tienes algo de razón, una organización dedicada exclusivamente a algo así sería de mucha ayuda. Asumo que para los gastos usarás tu herencia, ¿No es así?
—Alex sonrió— Supones bien, usaré hasta el último centavo de mi herencia en ese proyecto hasta que no quede más. Además, también venderé la mansión y el resto de las propiedades que mi madre tenía para seguir sumando dinero, no creo usarlas algún día así que lo mejor que puedo hacer es venderlas a alguien más.
—Alice sonrió orgullosa de su determinación— Bien entonces, tienes mi visto bueno, ve por ello y no dejes que nada te supere. Y si necesitas una representante legal y asistente financiera, llama a Alice.
— Tranquila, me aseguraré de hacerlo. Bueno, terminemos esto, ¿No?
Alice sonrió y después de esa charla ambos compitieron por quién se terminaba antes su plato de fideos, tras ello los dos se fueron juntos a dormir. Por los días siguientes Alex siguió planeando el cómo haría real su proyecto y por donde empezaría, finalmente se decantó por empezar a vender sus propiedades heredadas, cosa que con el paso de los días terminó consiguiendo, llegando a la cifra de 35 millones de dólares aproximadamente.
Con ese dinero, avanzó hacía su siguiente paso, conseguir contactos y gente que apoyara su proyecto pues pese a todo el dinero que poseía, sin gente que lo apoyara en ello, no iba a llegar a nada y él sabía a quién debía acudir para algo así: Robert Gaines, su exjefe y ahora amigo. Alex contactó con él y le mencionó acerca de su proyecto, Gaines se sorprendió de lo que Alex quería lograr y pese a ser consciente que no sería fácil convencer personas para apoyar el proyecto, ayudó en todo lo que pudo.
Gaines movió hilos dentro y fuera del FBI para que se enteraran de la iniciativa de Alex, en un inicio los peces gordos dudaron, pero Gaines les mencionó el historial de Alex como policía, agente e investigador y lo hábil y clave que fue en la ayuda de la captura de Nicholas. Pese a los errores que pudo cometer, supo enmendarlos rápidamente, lo que terminó llevando a que fueran convencidos en su mayoría al igual que numerosos inversores para gastos extras. Gaines estaba decidido en ayudar a Alex en su proyecto como su amigo y tras recibir la respuesta de los inversores y peces gordos, Gaines le informó a Alex.
Con el paso de los días, Alex en su trabajo seguía impaciente sabiendo que todo estaba yendo como lo tenía previsto. Y con las dos primeras partes de su proyecto conseguidas, solo quedaba el más costoso y duradero: la construcción de la sede de lo que él decidió llamar como “la OISS”, cuyo acrónimo significaba “Organización de Investigación de Sucesos Sobrenaturales”. Ubicada en las afueras de la ciudad de San Francisco cerca de una colina, su construcción iba a comenzar en unos pocos días.
Con la tercera parte de su proyecto conseguida solo le quedaba terminar sus últimos asuntos, los cuales eran la renuncia de su trabajo como guardia de seguridad y terminar de firmar unos cuantos papeles acerca de lo que iba a ser la sede de la OISS. Eventualmente hizo ambas sin problema alguno y lo único que le quedaba hacer era esperar a que su proyecto quedase completo. Pero aún había algo que iba a hacer: preparar al personal y futuros trabajadores para la OISS en una pequeña oficina de policías remodelada que iba a usar como una versión inicial de lo que en un futuro no muy lejano sería la OISS.
Ahí se instaló él y algunos antiguos compañeros de trabajo que hizo a lo largo de su carrera como agente del FBI dispuestos a estar bajo su mando, además de Alice quién Alex había puesto como asistente legal de la OISS. Alex recibió una llamada de Evelyn quién ya estaba enterada de su proyecto, felicitándolo y dándole ánimos, terminando la llamada con Alex agradeciendo sus palabras y prometiéndole que pronto irá a visitarla.
Finalmente, un 13 de mayo empezaría su primer día como líder de la pequeña sede de la OISS, vestido con un traje blanco más cómodo que su antiguo uniforme, una corbata de color negro y su chaleco abierto como siempre lo tuvo, estaba listo para afrontar sus nuevas obligaciones como la cabeza de lo que en un futuro se convertiría en algo más grande. No sin antes despedirse de Alice.
— Bueno, ya me voy. Es hora de empezar por algo antes de seguir escalando. —dijo Alex con una mirada de optimismo y alegría—
— Entonces ve ahí y sigue yendo por todas. Ni se te ocurra decepcionarme. —contestó con tono y mirada que mostraban lo orgullosa que estaba de su viejo amigo y del hombre en quién se convirtió—
— Si lo hago será porque ya no estaré en este mundo, y mientras siga en él jamás voy a decepcionar a alguien, es una promesa. —dijo Alex antes de despedirse de ella con un abrazo y un beso—
Con ello, Alex puso rumbo hacía su nuevo lugar de trabajo, con un sueño que iba a cumplir y mantener a flote cueste lo que cueste hasta su último aliento. Tanto por él, como por todos los que alguna vez confiaron en él y le dieron esperanzas para seguir caminando por el camino que él había escogido. Un nuevo capítulo se había abierto en su vida e iba a vivir cada segundo de ello como si fuera el último.