15 de mayo de 2023, el ocaso había comenzado marcando el final de todos los asuntos y papeleo que Alex tenía pendiente por la creación de la Organización de Investigación de Sucesos Sobrenaturales. Su nueva rutina lo llenaba de vida, superando con creces sus ánimos en el FBI en cuestión de días, nunca se imaginó que algún día él sería capaz de algo así, pero estaba seguro de que personas como su mentor Henry siempre confiaron en él.
Se estiró en su nueva silla de oficina y puso los pies sobre la mesa, completamente relajado dejando salir un gran suspiro de satisfacción, disfrutando el momento de comodidad hasta que vio la hora de su reloj y llegó a la conclusión de que ya era hora de ponerse en marcha al lugar que tenía previsto. En un inicio no sintió ganas, pero el imaginarse lo que estaba a punto de hacer lo lleno de cierta alegría.
Con esa idea en la cabeza, se levantó en seguida, limpió su oficina y se fue de la habitación mientras se ponía su saco de color blanco de camino a la salida de la pequeña sede. Se despidió del resto de sus compañeros y les deseó una buena noche, además de recordarles que no se olviden de apagar el aire acondicionado a modo de broma. Entró en su coche y pensó una vez más en su destino: la prisión estatal de San Quentin.
Una vez llegó los guardias los recibieron estando enterados de su llegada, debido a que Alex tenía un permiso especial para acceder a la prisión podía entrar con más frecuencia que el resto de las personas. Fue escoltado por un par de guardias a través de largos pasillos de la prisión hasta la última habitación en donde ahí estaba. Una gran celda de contención con forma circular hecha de vidrio reforzado recubierto por una gruesa capa de plástico de policarbonato. Dentro solo había una cama común y unos cuantos libros de distintos temas tirados por el suelo, pero nada de eso era el centro de la habitación, era el hombre que había dentro: Nicholas J. Foster, de pie, casi como si lo estuviera esperando.
Su aspecto era el de costumbre: una mirada que no decía nada acompañada de ojeras, su pelo suelto en una media melena que le llegaba hasta los hombros y una media sonrisa, con un traje de prisionero de color naranja que recorría todo su cuerpo y una marca de identidad estampado en el lado derecho de su traje que decía “D96721”. Alex caminó tranquilo hacía él con la mirada firme y una media sonrisa en su rostro, deteniéndose justo en frente suyo. Ambos intercambiaron miradas por un corto período de tiempo.
— ¿Y que trae a “aquél que iba a estar observando cada movimiento que haga” a este lugar? —dijo Nicholas con tono burlón rompiendo el silencio— ¿Acaso decidiste pasar por aquí de una vez después de recordar lo que dijiste aquel día? ¿O es que simplemente me echaste de menos?
—Alex no cayó en su juego— No hagas ideas equivocadas, lunático. Aunque tengas algo de razón en lo que dices, visitarte de una vez no es la verdadera razón de todo esto.
— Te escucho entonces, no es como si tuviera mucho que hacer de todos modos. —contestó desinteresado—
— He venido para informarte en persona que ahora eres un blanco para otra organización más, la Organización de Investigación de Sucesos Sobrenaturales. Apenas está empezando, pero es cuestión de tiempo que esté a la par del FBI y la CIA.
—Nicholas se quedó callado, no esperaba algo así pero no le importó en lo absoluto— Así que la OISS, ¿Eh? Asumo que tú la has creado y eres dueño de ella, no todos tienen acceso a la prisión a estas horas y menos a esta habitación. Además, esa placa te delata, ¿Vas a querer algo más o solo vas a volver a amenazarme con juegos tontos?
— La OISS no es ningún juego, Foster, esta vez es totalmente en serio. No voy a quedarme tranquilo hasta que termines de pagar por todo. —dijo Alex con un nuevo tono que mostraba un poco de su frustración causada por Nicholas y su tono tan burlón—
— Claro, pagar. —repitió Nicholas— Ya estoy en prisión, estoy pagando por lo que hice. Además, ¿Qué crees que ganas con crear una organización así de la nada? —dijo intrigado por la respuesta—
— Desde que luchaste contra Mark lo tuve claro, las habilidades, el elixir, no puede ser toda una simple casualidad, debe de haber algo más dentro de todo esto que aún se me escapa y pienso descubrir lo que es, aunque tenga que recorrer hasta el último rincón del planeta. —contestó con sinceridad sin pensar en mentir, no tenía por qué hacerlo—
Nicholas se quedó callado con una nueva mirada, como si ya hubiera escuchado esas palabras en otro lugar, en otros tiempos. Lo único que hizo fue quedarse con la respuesta grabada en su mente para la posteridad.
— Pff, como sea, habrá que ver cuántos sucesos fuera de lo común vayan a pasar para poder mantener esa organización viva. —dijo Nicholas en tono de desprecio y fastidio por eso, no queriendo darle mucha importancia—
— No confundas las cosas, D96721, —comenzó, mencionando su identificación a modo de burla por sus condiciones— no solo nos dedicaremos a eso, también nos encargaremos de estudiar y analizar más a fondo todo, además de mantener encerrada a la clase de personas como tú el día que salgan.
—Nicholas sonrió— oh, ¿En serio? Que detalle tan grande, me hace sentir tan halagado el ser la razón de uno de los objetivos de esa organización tuya. —dijo con ironía, ocultando sus verdaderos pensamientos— Y dime agente, ¿Realmente te ves capaz de poder con un puesto así de grande? ¿Crees estar a la altura y poder llevar a tu organización a algo más grande? —preguntó con intenciones de hacerlo dudar mientras tenía una pequeña sonrisa en su rostro—
—Alex suspiró— Si te tengo que ser sincero, aún queda mucho para hallar la respuesta. Tengo dudas, sí, cualquiera las tendría, pero no pienso tener miedo al cambio que he decidido tomar. Voy a esforzarme cada día hasta que el mundo pueda notar la diferencia. —contestó con las manos metidas en los bolsillos totalmente seguro de sus palabras, todo mientras Nicholas le dirigía una mirada de ignorancia, no era la respuesta que quería escuchar, pero no tuvo más opción— Además, —anticipó Alex— del mismo modo que Mark estuvo dispuesto a dar su vida sacrificando la familia que estaba comenzando a crear; no me voy a quedar corto y yo también lo haré con tal de apoyar y proteger al mundo de gente como tú. —terminó Alex con una sonrisa mientras a Nicholas se le quitaba la sonrisa que había estado mostrando—
— Que conmovedor, podrías dedicarte a escribir libros. —dijo Nicholas, perdiendo las formas dejando de verse tan indiferente hacía lo que le decían—
Tras esas palabras ambos siguieron hablando sobre varios temas, en donde ambos se mantenían firmes pero mientras Alex hablaba con toda seguridad, Nicholas solo se mostraba indiferente a lo que Alex decía aún pese a que era él quién le daba el tema a elegir. Uno de los tantos temas fue introducido por Alex sobre lo que significaba ser un líder, debido a que fue lo que Nicholas le mencionó antes del coma de Mark.
Nicholas también reconoció a lo que se refería, curioso por lo que iba a decir. Alex mencionó que un líder es aquél que sabe cuando hacer sacrificios y cuando tomar decisiones que no comprometan ni hagan daño a nadie, Nicholas se imaginaba que eso era lo que iba a decir y contestaría que sigue de acuerdo con su ideología sobre lo que significa ser un líder: estar dispuesto a tomar las decisiones difíciles que no cualquiera haría con tal de asegurar el bien, al menos bajo sus ojos. Alex le mencionaría que quizás no esté tan equivocado en eso, pero argumentaría que no cree que alguien que no le tiembla el pulso a la hora de hacer daño a alguien deba ser llamado líder.
Nicholas terminaría diciéndole que eventualmente llegará la hora en la que tenga que hacer algo así si va a seguir siendo líder de la OISS y que el día que lo haga recordará sus palabras cuando vea que por hacer un poco de daño las consecuencias no serán tan nefastas. Alex le respondería diciéndole que él es la prueba de que su ideología sobre ser un líder está equivocada al estar preso, sin el poder que alguna vez tuvo y sin ningún aliado que lo pueda apoyar. Ambos se quedarían callados.
El silencio entre los dos fue corto, pero intenso hasta que Alex revisó su reloj y vio que ya era hora de irse. Se despidió de Nicholas diciéndole que lo único que queda referente a él era terminar de encontrar e interrogar a aquellos que lo ayudaron para que les proporcionen información sobre él y que más pueda quedar que no sepan ya. Nicholas sonrió sabiendo no solo que sería casi imposible descubrir a aquellos que queden, también que nadie que puedan tener en su poder lo traicionaría.
Alex terminó de despedirse mencionándole que no le vendría mal pensar en cambiar y que la próxima semana lo volvería a visitar, siendo escoltado nuevamente por los guardias hacía la salida de la habitación y posteriormente de la prisión mientras ahora Nicholas cambiaba su expresión medianamente relajada a una que reflejaba bien su frustración y enojo por todo lo que pasó, “quién se cree que es como para dirigirse así hacía mí” pensó mientras fruncía el ceño, odiando que alguien que consideraba inferior le diera todo lo que él trató como un sermón.