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La Carta del Pasado. Parte 2

A Radiant Tale | Golden Heart · por Aldex29 · 21 de septiembre de 2026

Alex llegó a su casa con una mezcla de emociones, tristeza, incredulidad, furia, entre otros. Él pensó que podría afrontar algo así, pero no pudo, sus sentimientos ganaron y comenzó a hiperventilar mientras se sentaba en un rincón de las paredes de su salón, todo esto sin siquiera abrir la carta que su madre le había escrito. Mientras trataba de relajarse, se puso a recordar toda su vida. 

Todo comenzó en los años 80, con un par de personas que traerían a la vida a nuestro protagonista. Matthew e Isabella Wilson, ambas personas tuvieron suerte en sus vidas y se dedicaban a ser ejecutivos en grandes empresas de los Estados Unidos, brindándoles una buena imagen al ojo público y un estatus social alto. Durante cierto tiempo la pareja estaría interesada en tener un hijo y así fue, hasta que un 14 de septiembre de 1986, nacería un pequeño niño al que llamarían Alexander y de apellido Wilson como su madre. 

La verdad es que la pareja quiso tener un hijo no por sentir que querían sentir la experiencia de ser padres, sino por puro capricho y egoísmo, pues dar la imagen de una familia completa les convenía para conseguir más ganancias como ejecutivos. Sin embargo, sus intenciones se fueron a la quiebra tras que Matthew e Isabella se separasen, el estrés ocasionado por el nacimiento de su retoño y pasar tanto tiempo trabajando terminó causándoles problemas a ambos y terminaron divorciándose antes de que un Alex de apenas 9 meses de nacimiento pudiera reconocer la imagen de su padre, quedándose con su madre por gran parte de su vida. 

Con Matthew fuera de la familia, Isabella tendría que ocuparse de Alex a la fuerza durante cierto tiempo debido a que en una de sus reuniones terminaría conociendo a un hombre proveniente de Alemania llamado Fritz Müller, ambos se conocerían y pasarían más tiempo juntos hasta terminar casándose. Pero, aun así, Alex seguiría creciendo sin el cariño y amor verdadero por parte de ninguno de sus padres, debido a que ambos pasarían más tiempo trabajando y disfrutando del dinero que ambos poseían. 

Por más que lo intentara, nunca llegó a sentir el afecto de ninguno de sus dos padres, el único lugar que tenía era la prestigiosa escuela a donde asistía en donde conoció a quién fue por mucho tiempo el alivio de su vida y quién le empujó a seguir hacía adelante, una chica de su misma edad llamada Alice Smith. Cada día con ella era único e inolvidable para él, eran muy buenos amigos y disfrutaban pasar tiempo el uno con el otro, ya que Alice también entendía lo que Alex pasaba al ser hija de padres que pasaban mucho tiempo fuera. 

Cada vez que Alex iba a la escuela lo disfrutaba solo por pasar tiempo con ella, él prefería pasar más tiempo en la escuela que en su propio hogar pese a vivir en una gran mansión llena de lujos. Pero si había un lugar al que le tenía mucho cariño y afecto, era un pequeño estanque en el que se reunía y sentaba con Alice en sus ratos libres. Así fue hasta su adolescencia, en donde debido a temas de viajes de los padres de Alice, esta tendría que marcharse. 

Alex estaba entristecido, la única persona que lo apoyó y apreció sinceramente se iba a ir y él no podía hacer nada al respecto, lo peor de todo fue que ni siquiera pudo despedirse de esa persona. Antes de que pudiera hacerlo, ella ya se fue, la luz que iluminaba su vida se fue y lo único que quedó fueron gotas de tristeza en un profundo pozo de desesperanza. 

Nunca lo habló con sus padres, no quería hacerlo, no deseaba hablar de algo tan preciado y personal como lo fue su relación con Alice con personas que ni siquiera se veían preocupadas por él. Por lo que, con todos esos sentimientos juntos, comenzó a comportarse de manera más arrogante y evasiva con las personas. Sus padres lo notaron, pero nunca hicieron nada al respecto. 

Fue entonces que él lo vio, él sabía que estaba hecho para una cosa, ser agente e investigador de policía gracias a que ayudó mucho en el caso de un robo producido en el hogar de uno de sus vecinos, de igual forma nunca le contó a sus padres sobre sus planes. Nació sin confianza hacía ellos y creció sin depositar ninguna confianza en ellos. “¿Por qué debería hacerlo?” siempre se decía, haciéndose caso a sí mismo y confiando plenamente en sus propias habilidades. 

Cuando consiguió su puesto como agente e investigador, decidió marcharse de su hogar, pero al ser descubierto por sus padres discutió con ellos, había pasado desde su nacimiento sin una pizca de cariño o algo que indicase que se preocupaban por él y explotó. Los insultó, los maldijo y les deseó lo peor mientras le temblaba el pulso por decir todo lo que sentía por primera vez. Su madre habló, “Nunca debí pensar en traerte a este mundo”, fue lo último que escuchó de ella antes de marcharse y se fue con una lagrima cayendo por su mejilla. 

Por el resto de su vida siguió dedicándose a ser agente e investigador, prefiriendo evitar pensar en sus padres, no quería gastar tiempo en recordarlos y cada vez que lo hacía lo odiaba. Fue reconocido como el mejor agente que entró en el cuerpo con tan solo 19 años, aunque pese a disfrutar de sus logros, seguía sin sentirse del todo feliz hasta que conoció a quién fue su mayor apoyo por el siguiente tiempo. 

Tras resolver otro caso importante, un hombre más mayor que él llamado Henry Morgan le incitó y le apoyó para escalar y aspirar a ser algo más grande, agente del FBI. Henry fue la primera persona en mucho tiempo que vio algo en él y se sintió contento, poco a poco los dos se fueron conociendo más a fondo. Alex sabía que él era un hombre que pasó por mucho con solo ver su rostro serio y apagado, pero igualmente que demostraba el afecto que sentía hacía los suyos, era una mirada que lo decía todo y nada a la vez. 

Tras conseguir ser agente del FBI, compartió buenos momentos con Henry, él veía en su mentor al padre que nunca llegó a tener. Lo cuidó, compartió risas, lo dejó pasar tiempo en su hogar, eran padre e hijo sin estar relacionados de sangre. Alex había recuperado la felicidad que perdió hace tiempo, por varios años que disfrutó... 

Llegó el día en el que Henry fue diagnosticado con cáncer terminal, Alex estaba devastado, él llegó a pensar que si alguien le importaba eventualmente la perdería para siempre. Pero pese a estar triste, Henry en sus últimos momentos de vida le dio ánimos y le dijo que nunca debería de convertirse en una mala persona, que debería seguir siendo la persona a la que tanto afecto tenía. 

Tras su muerte, Alex pese a estar devastado por otra perdida más en su vida, no se dejó llevar y continuó su vida con la mirada al frente. Meses después de eso, Alex recibiría la llamada de su madre informándole que su padrastro había fallecido y que debía asistir a su funeral, sin embargo, sin levantar la voz lo único que hizo fue colgar su llamada y todas las siguientes. Pese a que Alex había cambiado, seguía guardándole rencor a su madre y padrastro por todo lo sucedido, y como él ya lo había dicho alguna vez. “¿Por qué debería hacerlo?”. 

De vuelta al presente, Alex sigue recordando toda su vida y mientras terminaba de calmarse, ya había tomado una decisión. Estaba listo para abrir la carta que su madre le escribió en sus últimos momentos de vida.

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