Saltar al contenido
Explorar novelas

Capítulo 45: Hermanos De Núcleo Y Acero

Virtual World Temporada 2 · por Yovannyx4gl · 16 de septiembre de 2026

La luz del entraba por las ventanas de la base como cualquier otro día, pero el ambiente en la sala común era diferente. Todos estaban en sus cosas, tranquilos como un día normal pero con una tensión silenciosa que flotaba en el aire, algo que nadie mencionaba pero todos sentían.

 

Zera se levantó de su lugar y caminó directamente hacia Hiro. El resto del grupo enmudeció al verla.

 

—Hermano —dijo—. Quiero pelear contigo.

 

Hiro levantó la vista de los datos que repasaba.

 

—Entrenamos ayer.

 

—No entrenamiento. En serio.

 

El silencio se hizo absoluto. Miku dejó la taza que tenía en las manos.

 

—¿En serio como...? —preguntó, sin terminar la frase.

 

—Como si nuestras vidas dependieran de ello —respondió Zera, sin apartar la mirada de Hiro—. Necesito saber de qué soy capaz. Y tú necesitas saberlo también.

 

Hiro la observó un largo momento. Procesaba. Calculaba. Evaluaba.

 

Natsuki dejó rápido el trabajo de reconocimiento y fue corriendo a donde Zera. 

 

—Zera. Por favor, sabes bien que no te conviene hacer eso. No ahora. 

 

—Eso es cierto —apoyó Hiro— Aun no te acostumbras del todo a tu nuevas capacidades. Necesitas más entrenamiento medio-alto. 

 

Ember y Kurenai fruncieron el ceño, las tacharon como nivel "medio-alto". 

 

—Tengo el ligero cálculo… no. El ligero presentimiento de que pides eso para estudiarme y conocer mis maniobras. ¿Sabes lo que es el término "ver por ti mismo". 

 

Hiro apagó la pantalla holografica donde trabajaba, y miró a Zera directamente a los ojos. 

 

—Me gustaría saber que estas insinuando. 

 

—Que tienes miedo. 

 

Miku se paralizó, Natsuki abrió los ojos como platos y compartió una mirada con Nexo, que había guardado la distancia. La emoción desapareció por completo, reemplazada por pura preocupación. 8-bit fue a donde estaba Nexo, Ember, Kurenai y Nira se juntaron en una esquina, Sora se refugió detrás de Natsuki. 

 

—Zera. Por favor no hagas esto. Todos aquí queremos vivir —dijo Miku con la esperanza de aligerar el ambiente. 

 

Pero no funcionó. Hiro se levantó y se puso recto frente a Zera. 

 

—Estas en lo correcto. Si tengo miedo —confirmo— Pero de dejarte en modo protección. 

 

La situación no estaba mejorando. Natsuki y Nexo vieron la presión de Hiro y no pudieron quedarse quietos. 

 

—Hiro, por lo que más que más quieras, enfría tus sistemas. 

 

—Tu también Zera —apoyó Nexo aun en la distancia— Todos sabemos que estadisticamente están parecidos en algunas cosas, pero las consecuencias no son favorables para ninguno de los dos. Dejemos esto para otro di…

 

—Aceptado —interrumpió Hiro al fin.

 

Todos en la sala se miraron con emoción pero también preocupación. La idea de ver a dos míni-titanes ponerse a prueba era emocionante. Pero siempre se está el riesgo de daño mutuo o destrucción del entorno. 

 

Miku voló de golpe al refriego.

 

—Aver… ¿Están seguros? Podrían lastimarse de verdad. No estoy bromeando. 

 

—La probabilidad de lesiones graves es del 34% —respondió Hiro—. Asumible.

 

Zera asintió.

 

—Y si alguien se acerca a interrumpir, perderá mi respeto.

 

Ember sonrió con esa ferocidad que solo aparecía cuando algo le gustaba.

 

—No pienso interrumpir. ¡Quiero ver esto!

 

—Yo tampoco —dijo Nira—. Será... instructivo.

 

Kurenai olfateó el aire y asintió.

 

—Esto va a ser bueno.

 

Miku se acercó a Hiro mientras los demás se preparaban para salir. Le habló en voz baja, solo para él.

 

—¿Seguro que quieres hacer esto?

 

Hiro la miró. No dijo nada, pero ella conocía esa expresión.

 

—Nosotros nos metimos en esto y nosotros nos sacaremos, además. Ella necesita saber —dijo él—. Yo también.

 

—No se lastimen. Por favor.

 

Hiro hizo una pausa.

 

—No prometo nada.

 

Miku asintió. No le gustaba, pero lo entendía.

 

---

 

Salieron 6 en la moto: Natsuki manejaba, Hiro, Nexo y Ember iban agarrados a los costados mientras sus pies con protección metálica patinaban en el terreno, Sora iba atrás abrazada a Natsuki por la velocidad, Kurenai en el brazo libre de Hiro, y Miku, Nira Zera y 8-bit iban volando. 

 

—Esto es agradable —dijo Ember— la brisa y el cosquilleo en los pies. 

 

—Si, te acostumbraras —respondió Nexo. 

 

—Pero podrían haber puesto más espacio para sentarse ¿no? —dijo Kurenai con tono de queja. 

 

—Se te dio la opción de ir frente a Natsuki y te negaste —le recordó Hiro. 

 

—No soy una niña. 

 

—¿Y el que cualquiera de ellas —señaló a Miku, Zera Nira y 8-bit volando sobre ellos— te lleven? 

 

—mismo problema —respondió Kurenai cerrando los ojos y desviando la mirada. 

 

—Entonces te aguantas —terminó Hiro. 

 

Llegaron a una zona alejada de la base, un claro rodeado de formaciones rocosas que nunca habían pisado. El lugar era perfecto: abierto, pero con obstáculos. Terreno de batalla.

 

8-bit flotaba emocionada, un dispositivo en sus manos.

 

—¿Alguien va a grabar?

 

—Yo —dijo Nexo, sacando su propio equipo—. Para análisis.

 

—Yo también —añadió Sora, con una sonrisa—. Para recuerdos.

 

Miku suspiró.

 

—Yo... para asegurarme de que ambos estén bien después.

 

Natsuki puso una mano en su hombro. No dijo nada. No hizo falta.

 

Hiro y Zera se colocaron frente a frente. A unos veinte metros de distancia. El viento soplaba entre ellos, levantando pequeñas nubes de polvo.

 

—Sin reglas —dijo Hiro—. Sin límites. Hasta que uno no pueda levantarse.

 

Zera asintió.

 

—Aceptado.

 

Silencio.

 

Hiro levantó una mano.

 

—Tres... dos... uno... ¡YA!

 

---

 

Chocaron.

 

El impacto fue brutal. Una onda expansiva sacudió el claro, levantando polvo y piedras pequeñas. Los dos cuerpos se encontraron en el centro, Hiro con su cuchillo de escamas, Zera con la Black Blade Chain ya en movimiento.

 

La cadena silbó en el aire. Hiro la esquivó por centímetros y contraatacó con un golpe directo. Zera lo bloqueó con un escudo en su antebrazo, el choque metálico resonando como una campana.

 

—¿Escudos nuevos? —preguntó Zera, esquivando otro ataque.

 

—Tú también tienes cosas nuevas —respondió Hiro.

 

Intercambiaron golpes. Rápidos. Precisos. Mortales. Pero ninguno conectaba de lleno. Se estaban midiendo.

 

---

 

Zera activó sus propulsores. Se elevó en el aire como un cohete, dejando a Hiro en el suelo.

 

—Ventaja aérea —murmuró Nira desde la distancia—. Hiro no puede seguirla.

 

Y era cierto. Zera atacaba desde arriba, una y otra vez, usando su velocidad para golpear y alejarse antes de que Hiro pudiera responder. La cadena caía como un látigo desde el cielo, obligando a Hiro a esquivar y cubrirse constantemente.

 

De repente, Zera descendió en picado. Sus brazos rodearon el torso de Hiro por un punto ciego y, con un rugido de sus propulsores, lo levantó del suelo.

 

—¿QUÉ...? —alcanzó a decir Hiro.

 

Zera lo arrastró boca abajo contra la tierra. A toda velocidad.

 

El suelo se abrió a su paso. Hiro arañaba la tierra con las manos, intentando frenar, pero era inútil. El surco que dejaban era profundo, visible desde donde el grupo observaba.

 

—¡Eso es demasiado! —gritó 8-bit.

 

Nexo asintió, impresionado.

 

—Su nueva velocidad combinada con vuelo es... impresionante.

 

Miku apretó los puños. Sus nudillos estaban blancos. Pero no intervino.

 

---

 

Hiro logró liberarse con un escudo expansivo. La energía empujó a Zera hacia atrás, soltándolo. Rodó por el suelo, se levantó. Su traje estaba sucio, lleno de tierra, pero intacto.

 

—Mi turno —dijo.

 

Cargó.

 

Uso sus cañones para impulsarse y agarrar a Zera de los pies para devolverla al suelo, un primer golpe conectó. Zera retrocedió un paso. El segundo, otro paso. El tercero, otro. Sus escudos de energía parpadearon con cada impacto.

 

—¿Solo eso? —preguntó Zera, cubriéndose.

 

Hiro no respondió. Pero algo en su expresión cambió.

 

—Apenas empiezo.

 

Y entonces, desató el infierno.

 

Seis golpes por segundo. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Durante cinco segundos completos, treinta golpes impactaron contra los escudos de Zera.

 

PUM PUM PUM PUM PUM PUM — el sonido era ensordecedor. Una tormenta de impactos que no cesaba.

 

—¡¿CUÁNTOS GOLPES?! —gritó Ember, con los ojos abiertos de par en par.

 

Nira no apartaba la mirada.

 

—Treinta. En cinco segundos.

 

Kurenai sonrió, salvaje.

 

—No está jugando.

 

Hiro retrocedió un paso. Sus puños brillaban de naranja por el calor acumulado, las escamas de su traje canalizando cada gramo de poder de su núcleo.

 

—¡ZERA!

 

Juntó ambos puños. Un golpe doble. Con todo lo que tenía.

 

Impactó.

 

¡CRAAAASH!

 

Zera salió disparada como un proyectil. Veinte metros. Treinta. Directo contra una formación rocosa.

 

La roca explotó. Fragmentos volaron en todas direcciones. Polvo. Silencio.

 

—¡¿ESTÁ BIEN?! —gritó 8-bit.

 

Nadie respondió.

 

---

 

El polvo se disipó lentamente. Todos miraron.

 

Zera estaba incrustada en la roca. A su alrededor, su escudo de energía había formado una media esfera perfecta en la piedra. Como si hubiera sido esculpida a propósito.

 

No se movía.

 

Miku dio un paso al frente. Natsuki la detuvo.

 

—Espera.

 

Un segundo. Dos. Tres.

 

Zera parpadeó. Estaba intacta. 

 

—Duele... —su voz era entrecortada, débil—. Pero bien.

 

Se liberó de la roca. Cayó al suelo, tambaleándose. Su escudo parpadeaba erráticamente, pero aguantaba.

 

Hiro no atacó. La esperó.

 

Zera se enderezó. Lo miró. Y sonrió. Una sonrisa pequeña, pero real.

 

—Todavía no termina —dijo mientras sacaba de nuevo la black blade chain. 

 

Hiro no respondió con palabras, sino sacando su cuchillo. 

 

Volvió a la carga.

 

Pero ambos estaban agotados. Los golpes de Hiro ya no tenían la misma potencia. Los movimientos de Zera eran más lentos, más predecibles. Intercambiaban golpes, bloqueos, esquivas. Una danza de agotamiento.

 

Hiro golpeó. Zera esquivó. Zera atacó. Hiro bloqueó. Una y otra vez.

 

Hasta que Zera lo vio.

 

Un microsegundo. Un leve desequilibrio en la postura de Hiro. Apenas nada. Pero para ella, fue suficiente.

 

Se lanzó.

 

No golpeó. Agarró. Envolvió el brazo derecho de Hiro con la cadena, este dio un golpe con el brazo izquierdo, pero Zera lo esquivó y aprovechó para también envolver el torso y luego hacer rodar a Hiro encima de ella. 

 

Una llave perfecta. Hiro cayó al suelo. Zera lo inmovilizó, sus brazos y cadena trabando los de él, sus piernas sujetando su torso. No podía moverse.

 

Hiro no forcejeó. No intentó liberarse con energía, con fuerza bruta. Su energía estaba al mínimo. No podía.

 

—¿Te rindes? —preguntó Zera, jadeando.

 

Hiro hizo una pausa. Luego, casi en un susurro:

 

—...Sí.

 

Zera lo soltó. Cayó boca abajo a su lado, agotada. Miraron a su hermano, jadeando, sus pechos subiendo y bajando al mismo ritmo.

 

—Gané —dijo Zera.

 

Hiro casi sonrió.

 

—Ganaste.

 

Silencio. Luego, risas. Ambos. Cansadas, roncas, pero risas al fin.

 

---

 

El grupo corrió hacia ellos.

 

—¡¿ESTÁN BIEN?! —gritó Miku, arrodillándose junto a Hiro.

 

—Sí —respondió él—. Agotados, pero bien.

 

Kurenai saltaba de emoción.

 

—¡ZERA GANÓ! ¡ZERA GANÓ!

 

Nira asintió, seria pero con una pequeña sonrisa.

 

—Fue increíble. Ese movimiento final... perfecta.

 

Ember se acercó a Zera.

 

—Esa última jugada... la viste venir, ¿verdad?

 

—La vi —respondió Zera—. Esperé. Y ataqué.

 

8-bit flotaba en el aire, mostrando su dispositivo.

 

—¡Tengo todo grabado! ¡TODO!

 

Nexo sonrió.

 

—Para análisis, claro.

 

Sora rió.

 

—Claro.

 

Miku, Natsuki y Nexo ayudaron a Hiro a levantarse. 8-bit, Ember y Sora hicieron lo mismo con Zera. Ambos se miraron.

 

—Gracias —dijo Zera, mirando a Hiro—. Por no contenerte.

 

—Nunca lo haría contigo.

 

Zera sonrió. Esa sonrisa pequeña que tanto le había costado aprender.

 

—Eres el mejor hermano.

 

Hiro hizo una pausa. Luego, con esa calidez que solo mostraba con los suyos:

 

—Tú también.

 

---

 

Esa noche, todos se recuperaban en la base. Risas, comentarios, análisis de la pelea. 8-bit no paraba de reproducir los momentos más impactantes.

 

Hiro terminó de recomponerse en su capsula, subió al techo. Solo. Mirando el horizonte.

 

Zera apareció.

 

—Misma pregunta de siempre ¿Procesas?

 

—Sí. Tu potencial es mayor del que calculé.

 

—El tuyo también.

 

Pausa.

 

—Algo viene, Zera —dijo Hiro—. Lo siento.

 

—Lo sé. Y estaremos listos.

 

En la distancia, más allá del Jardín Cobalto, algo parpadeó. Una luz. Luego desapareció.

 

Esta vez, Zera también lo vio.

 

No dijeron nada. No hacía falta.

Comenta este capítulo, guarda la novela y sigue a Yovannyx4gl en el lector de Culto de Papel. Es gratis.

Otras novelas: La última guardia · Virtual World—The Other Plane · Héroes