El choque de la guadaña contra el brazo de Hiro resonó como una campana gigante, enviando ondas de energía azul cian que levantaron polvo blanco del suelo inmaculado. Hiro cedió terreno, sus talones marcando el piso, pero mantuvo la guardia. Sus sensores captaron algo más que fuerza: cada vibración del arma, cada partícula de energía, contenía paquetes de datos, transmisiones en tiempo real.
—¡Ataquen mientras analizo! ¡Las torres! —ordenó Hiro, y el grupo se movió como un solo organismo.
Kurenai fue un borrón, sus garras buscando las juntas del traje negro de Oraculum. Nira giró con su katana, su nuevo estilo agresivo cortando el aire hacia las piernas de la entidad. Zera disparó haces de energía blanca desde los flancos, mientras Natsuki cargaba con su espada para perturbar los sistemas de soporte del halo.
Durante diez segundos, pareció funcionar. Oraculum se movía, desviaba, bloqueaba, pero recibía impactos menores. Entonces, ocurrió.
Sus ojos de azul cian parpadearon. Los destellos violeta en sus profundidades se aceleraron. Y, de repente, su defensa cambió.
Cuando Kurenai volvió a atacar con su velocidad felina, Oraculum no bloqueó; esquivó con un movimiento idéntico, una réplica perfecta de la agilidad felina, y contraatacó con una patada giratoria que sorprendió a Kurenai por su similitud, impactando en su costado. Kurenai cayó rodando con un gruñido de dolor y sorpresa.
Zera ajustó su algoritmo de predicción, lanzando un haz donde Oraculum debería esquivar. Oraculum no lo hizo. Se mantuvo firme, dejando que el haz rozara su hombro mientras su guadaña trazaba una línea perfecta que obligó a Zera a retroceder. Sus movimientos ya no seguían un patrón; eran impredecibles, como si hubiera aprendido a desactivar la lógica de Zera.
—¡Se está adaptando! —gritó Zera, sus ojos blancos dilatados de análisis—. ¡Envía datos en tiempo real y recibe contra-algoritmos. Es un sistema de aprendizaje instantáneo!
Hiro lo confirmó. Cuando conectó un golpe potente con su brazo derecho, el siguiente ataque de Oraculum replicó esa misma potencia bruta, haciéndolo retroceder con un impacto que resonó en su endoesqueleto.
—Como pelear contra un espejo que mejora —musitó Natsuki, sudando mientras intentaba mantener sus sellos activos.
Aun así, el grupo era demasiado. La abrumaron con números y tácticas combinadas. Natsuki logró lanzar un sello que inmovilizó su guadaña por un segundo. Nira aprovechó y su katana, cargada con la nueva agresión de su estilo, cortó una sección de la capa blanca y dejó una marca profunda en el traje negro debajo. Kurenai, recuperándose, arañó su espalda, rompiendo parte del halo de energía, que parpadeó erráticamente.
Por cada herida que le infligían, Oraculum se adaptaba más. Su velocidad aumentaba, su fuerza se igualaba a la de su atacante más reciente, preveía sus movimientos con una precisión aterradora. Pero no podía adaptarse a todos a la vez. Era una máquina de eficiencia, no omnipotente.
Fue entonces cuando sus ojos azules se enfriaron aún más. Se retiró hacia el centro de la sala, flotando sobre las torres de datos que destellaban con advertencias.
—Análisis: Amenaza colectiva excede parámetros de contención local —declaró su voz melodiosa pero ahora mecánica—. Invocando unidades de supresión masiva.
Del suelo, las paredes y el propio techo blanco de la sala de sistemas, emergieron fisuras de luz azul. De ellas brotaron, no las oleadas caóticas de Crawlers del yermo, sino unidades perfectamente coordinadas: Acechadores con reflejos azules en sus cuerpos, Rompedores con blindaje reforzado por energía cian, y Rastreadores Silenciosos que se movían en formación cerrada. Era su ejército personal, criaturas no corruptas perfeccionadas para su voluntad.
—¡Dividanse! —rugió Hiro, comprendiendo la táctica de inmediato—. ¡Kurenai, Zera, Nira conmigo! ¡Contengan la marea! ¡Natsuki, Miku, lleguen a las torres!
La sala se convirtió en un caos controlado. Hiro, Kurenai, Nira y Zera formaron un perímetro, enfrentando la oleada de Crawlers perfeccionados. El ruido fue ensordecedor: plasma, garras, acero y energía blanca chocando contra cuerpos metálicos que se regeneraban o adaptaban. Era una batalla de desgaste, y ellos estaban en desventaja numérica.
Mientras, Natsuki y Miku intentaron abrirse paso hacia las torres. Oraculum descendió frente a ellas, su guadaña ya regenerada, su mirada fija en Miku.
—Unidad M-0. Variable central. Anulación prioritaria.