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Capítulo 16: Legado De Acero

Virtual World Temporada 1 · por Yovannyx4gl · 21 de julio de 2026

El suave resplandor del amanecer digital se filtraba en la base. Miku e Hiro regresaron del Jardín de Código Abandonado con un silencio cómplice entre ellos. Encontraron a los demás en la sala común; Natsuki y Nira revisaban mapas de datos, mientras Kurenai observaba con curiosidad.

—¿Y? ¿Cómo estuvo la cacería? —preguntó Hiro.

Natsuki alzó la vista, sonriendo. —Más productiva de lo esperado. Dimos con varios nidos de Crawlers en las afueras. Los eliminamos hasta el último fragmento. —Hizo una pausa dramática—. Calculo que tendremos al menos una semana de paz antes de que logren reagruparse.

Miku y Hiro se miraron, sorprendidos. —¿Una semana completa? —preguntó Miku—. Es mucho más de lo usual.

—Sí —confirmó Nira, cruzando los brazos—. Nuestra presión constante está dando frutos.

—Excelente —asintió Hiro—. Entonces tenemos un margen de operatividad. Natsuki, ¿recuerdas mi proyecto 'Metal Core'?

Natsuki frunció el ceño, y luego sus ojos se iluminaron. —¡Claro! ¡Tu juego de combate de robots! ¡Pasamos horas probando las betas en tu casa! —Se rió— ¿Por qué lo mencionas?

—"¿Me... tal... Core?" —preguntó Kurenai, pronunciando las sílabas con cuidado.

—Es el mundo que Hiro creó —explicó Natsuki—. Un lugar donde todo gira alrededor del combate regulado. Robots, cyborgs, torneos...

—"Era" un proyecto —corrigió Hiro suavemente—. Pero sigue vinculado a la nube. Es lógico verificar su estado. Además... —Miró a Kurenai— ...sus reglas definidas podrían ser ideales para que alguien continúe adaptando sus sentidos.

La mirada de Kurenai se llenó de determinación. —Iré.

—¿Un mundo de batallas? —preguntó Nira—. Suena como un lugar donde una espada puede probar su filo.

—¡Suena peligroso! —agregó Miku, pero con una sonrisa—. Pero fascinante.

La decisión fue unánime. Hiro y Miku buscaron entre miles de portales hasta encontrar la firma única de Metal Core - un umbral de acero bruñido y luz azul eléctrico.

Una vez frente a él, Hiro extendió su mano. —Las reglas allí son diferentes. Manténganse cerca. —Todos asintieron, formando una cadena. Con un último intercambio de miradas, Hiro dio el paso al frente.

La transición fue áspera. La calidez orgánica de su base fue reemplazada por una atmósfera cargada de ozono, aceite caliente y metal pulido. Un zumbido bajo y constante se coló en sus oídos.

Emergieron en una plaza de observación que dominaba un paisaje urbano imposible. Rascacielos con forma de espadas se alzaban hacia un cielo perpetuo naranja y púrpura, cruzado por naves de combate. Carteles holográficos anunciaban ligas de combate y probabilidades de gladiadores.

—Bienvenidos a Metal Core —anunció Hiro, con un deje de orgullo—. Donde el conflicto es el motor y la victoria, un algoritmo.

Kurenai dio un paso vacilante. —Es... ruidoso. Pero ordenado. —Cerró los ojos, concentrándose en el cristal que Hiro le había dado— El flujo de energía es constante. Como la sangre en las venas de una máquina.

Natsuki silbó, impresionado. —Es Aethelgard pasado por un filtro de realidad cruda.

Miku se acercó a la barandilla. —¿Y la Corrupción, Hiro?

Hiro proyectó un mapa holográfico. —Lecturas bajas y dispersas. La naturaleza bélica de Metal Core actúa como sistema inmune.

Como para demostrarlo, unas criaturas mecánicas corruptas emergieron de una alcantarilla, solo para ser destruidas al instante por torretas de seguridad.

—Parece que tu mundo se defiende solo —comentó Nira.

—Así fue diseñado —confirmó Hiro.

Los llevó a través de distritos: la "Forja Cibernética", el "Campo de Pruebas Alfa", el "Mercado de Componentes". En el "Salón de la Fama", explicó:

—La violencia está institucionalizada. Las peleas callejeras se castigan con el Torneo de Expiación, la competencia más mortal.

Fue en los "Astilleros Abandonados", donde Hiro quería recuperar un componente antiguo, donde la paz se rompió.

Un destello plateado y cian se abalanzó desde las sombras hacia Natsuki. Nira reaccionó instantáneamente, desviando con su katana una guadaña de energía que silbó peligrosamente cerca.

—¡Alerta! —gritó la guerrera.

Frente a ellos, materializándose desde un campo de distorsión, estaba Azura Skye. Su armadura oscura y cian brillaba bajo la tenue luz, las puntas afiladas de sus botas clavándose en el suelo metálico. Sus ojos azules se clavaron en Hiro con odio reconocible.

—Cypher-7 —escupió el nombre—. El último modelo Mk. III. La recompensa por tu desactivación sigue vigente. Hoy cobro.

Antes de que Hiro respondiera, Azura se movió con velocidad sobrehumana. Su primer objetivo fue Kurenai.

—¿Una mascota? —se burló, sus botas trazando arcos mortales que la nekomusa apenas logró esquivar.

Luego giró hacia Natsuki. —¡Y un niño con espada! —Su rifle escupió energía que Natsuki bloqueó con su hoja curva, pero la fuerza del impacto lo hizo retroceder, con los brazos entumecidos.

Nira cargó con un grito, pero Azura era demasiado rápida. —¡Demasiado lenta, guerrera! —La guadaña de energía se enredó con la katana, y una patada bien colocada envió a Nira contra una pila de chatarra.

Miku fue la última en caer. —¡Aléjate de ellos! —gritó, su sable sónico brillando. Azura bloqueó el golpe con desdén.

—¿Otra más? Patética. —Con un empuje de fuerza descomunal, hizo retroceder a Miku varios metros.

Entonces, solo entonces, se volvió hacia Hiro. —¿Escondiéndote detrás de tus amigos, Cypher? ¿Tan bajo has caído?

—Tu análisis táctico es deficiente —respondió Hiro, imperturbable—. Atacar a los más débiles primero revela inseguridad.

Azura rugió de ira. —¡CALLATE! —Descargó todo su rifle contra Hiro en una ráfaga continua. Los impactos crearon una nube de humo y chispas.

Cuando el humo se disipó, Hiro permanecía intacto. —Mi armadura puede soportar proyectiles de plasma de calibre 50. Tu rifle es ineficiente.

—¡MENTIRA! —gritó Azura, la voz quebrándose—. ¡Nada es inmune al cañón de protones!

—Tus datos están desactualizados —Hiro caminó hacia ella—. El modelo Mk. III incorporó aleaciones de datos post-cuánticas hace un año de actualización.

Desesperada, Azura usó su dron para lanzarse por detrás, la guadaña apuntando a su cuello. —¡¡DIEEEE!!

Hiro atrapó la hoja de energía sin mirar. —Patrón de ataque predecible. De los manuales de entrenamiento básico.

—¡SUÉLTAME! —Azura forcejeó, inútilmente.

—Eres una cazarrecompensas de tercera categoría —continuó Hiro, con voz clínica—. Tu modificación de velocidad compromete tu potencia. Un error de diseño.

En un último arranque, Azura intentó clavar su bota en su costado. —¡AL MENOS TE ARRANCARÉ UN CIRCUITO!

Hiro agarró su pierna. —No aprendes. —Un sonido desgarrador de metal retorciéndose llenó el aire mientras se la arrancaba de cuajo. El grito de Azura se cortó cuando un puñetazo la envió al suelo, retorciéndose en silencio.

Hiro levantó la guadaña para el golpe final.

Pero un zumbido agudo lo detuvo. Cuatro drones del Coliseo descendieron, formando un perímetro.

—¡Alto! —retumbó una voz—. Pelea Callejera Ilegal de Nivel 4. Identificado: Cypher-7, modelo Mk. III, último de su serie. Todos los combatientes quedan detenidos.

Hiro se quedó congelado. Sus sistemas parecieron fallar al ser llamado por su antiguo título.

—Inscripción forzosa en el Torneo de Expiación —continuó el drone—. Sentencia inmediata.

—No... —murmuró Natsuki, ayudando a Nira a levantarse.

Los drones contuvieron a la malherida Azura. Uno se dirigió específicamente a Hiro:

—Cypher-7. Tu reaparición será un evento sin precedentes. Tienes 24 horas para presentarse en el Coliseo Principal. El incumplimiento resultará en aniquilación.

Los drones se elevaron, llevándose a Azura. El grupo quedó solo entre la chatarra, la sentencia pesando sobre ellos.

Hiro bajó lentamente la guadaña. Por primera vez, su voz sonó genuinamente perpleja:

—Parece que vamos a tener que participar en un torneo.

—¿No podemos simplemente volver por el portal? —preguntó Nira, frotándose el costado dolorido.

Miku negó con la cabeza. —No es posible. Todos los mundos que visitamos tienen dos puertas, una para entrar y otra para salir. Al entrar, la puerta de entrada se cierra.

—¿En serio? —preguntó Kurenai, sus orejas aplastándose—. ¿Y por qué?

Natsuki suspiró. —Buscar la puerta de salida no es negociable. Es una medida de seguridad del Virtual World. —Miró a Hiro—. Y para nuestra desgracia...

—La puerta de salida está del otro lado de Metal Core —completó Hiro—. El Coliseo nos dio 24 horas... Y con toda la destrucción y la distancia, calculo un mínimo de... 2 meses para llegar a pie.

El grupo lo entendió de inmediato. No tenían otra opción más que seguir el juego.

—Bien —Hiro rompió el silencio, su voz recuperando su tono decidido—. Si vamos a hacer esto... —dijo, viendo a sus amigos uno por uno— calculo que necesitan unas mejoras.

Las chicas se miraron confundidas, pero Natsuki comprendió al instante. —¡Esto les va a encantar! —dijo con genuina emoción a Miku, Nira y Kurenai, quienes seguían sin entender del todo.

—Todos, síganme —ordenó Hiro, caminando decidido hacia el hangar que habían visto antes.

Sin dudarlo, el grupo lo siguió. Kurenai miró el cristal en su mano, luego el mundo violento ante ellos. Su entrenamiento teórico había terminado. La lección de supervivencia en el bosque de datos acababa de volverse brutalmente real, pero ahora con la promesa de que no estarían indefensos.

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