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Un Nuevo Día. Parte 2

The Radiant Twilight | Parte 3. Prehistoric Rage · por Aldex29 · 21 de septiembre de 2026

El sonido de sus pasos resonaba en los pasillos de Eclipse Laboratories como un eco lejano, lleno de recuerdos. Tyler caminaba despacio, con la mirada baja, mientras los pasillos blancos y los paneles de cristal reflejaban la imagen de un hombre diferente al que había llegado por primera vez a este lugar. No era solo por lo que había vivido. Era por lo que había cambiado dentro de él. 

Llevaba una carpeta en la mano. No era gruesa, pero pesaba más de lo que parecía. No por su contenido, sino por lo que simbolizaba. Cuando llegó a la oficina de Campbell, golpeó suavemente la puerta entreabierta. 

— ¿Se puede? 

Campbell alzó la vista desde unos papeles. Sus ojos mostraban cansancio, pero también cierta calma. 

— Tyler... claro, pasa. 

Entró sin decir mucho al principio. Se quedó de pie, frente al escritorio. Respiró hondo antes de hablar. 

— Solo quería decirte... lo siento. Siento haber ocultado lo que era. Siento cómo las cosas terminaron, que mi intento de levantar Eclipse haya terminado... así. No solo no sirvió, sino que empeoró todo. 

Campbell lo miró un momento. Luego se quitó los lentes y los dejó sobre la mesa. 

No tienes que disculparte. —dijo con voz firme pero comprensiva— No después de todo lo que pasaste. Yo sé bien cómo son las cosas... y no te juzgo por nada de lo que hiciste. 

Tyler bajó la mirada, pero Campbell se incorporó un poco y le habló con más calidez. 

Tu luchaste por algo. Tal vez las cosas no salieron como querías, pero eso no hace que tu intención haya sido equivocada. 

Hubo un momento de silencio. 

— Tenga. —Tyler dejó la carpeta sobre el escritorio Son los documentos y resultados de la investigación en Sudamérica. Firmé todo para cederle a Eclipse los derechos. Ya no me corresponde seguir con esto. Voy a... voy a dimitir. 

Campbell lo observó. Asintió lentamente, como si ya lo hubiese anticipado. 

No te voy a pedir que te quedes. Sé lo que significa todo esto para ti. Y entiendo que necesites tiempo... espacio. Pero lo que vayas a hacer, hazlo cuando estés bien. Cuando estés listo. No por culpa. 

Tyler alzó la vista, encontrándose con los ojos sinceros de quien fue su jefe, su mentor y en cierto modo, su amigo. 

Gracias... por todo —murmuró 

Campbell se levantó de su asiento y estiró una mano Gracias a ti, Tyler. Hiciste mucho más de lo que crees. 

Ambos se estrecharon las manos con fuerza. Una despedida sin palabras innecesarias. Una página que se daba vuelta. 

Y mientras Tyler salía del edificio, respirando el aire fresco del exterior, supo que esta etapa de su vida había terminado. No sabía qué venía después. Pero por primera vez en días no tenía miedo de averiguarlo. 

El viento era más frío de lo habitual, como si el cielo compartiera el peso que cargaban los pasos de Tyler mientras descendía la colina, dejando atrás el edificio de Eclipse. A su lado, Rebecca caminaba en silencio, sin atreverse a decir nada, respetando la quietud que él parecía necesitar. Ambos se dirigían al cementerio de San Francisco, donde el pasado esperaba enterrado bajo mármol y tierra húmeda. 

El portón de hierro forjado crujió al abrirse. Al fondo, entre los árboles y lápidas, se alzaba la tumba de Lucas Brown. Pero no estaban solos. De pie, con la cabeza gacha, las manos metidas en la chaqueta y el rostro más sereno que nunca, Mike observaba la lápida. Había llegado antes. 

Tyler se detuvo unos segundos. 

Dame un momento... —dijo sin girarse— 

Rebecca asintió. No había reproche en sus ojos, solo comprensión. Se quedó en la entrada, observando con una leve tristeza mientras Tyler avanzaba con pasos lentos hacia el lugar donde todo había comenzado a romperse. 

Mike no se giró al escucharlo acercarse, pero su postura se tensó apenas un instante. Luego, relajó los hombros. 

Sabía que vendrías. —dijo con voz tranquila 

Tyler se detuvo a su lado. Miró la tumba. El nombre de Lucas grabado con fuerza, más firme que la vida que había tenido. 

Debí venir antes —respondió 

Pasaron varios segundos en silencio. El sonido del viento entre los árboles era lo único que los acompañaba. 

Lamento mucho todo lo que hice. —añadió Tyler, sin apartar la mirada del mármol— Sé que no puedo arreglarlo. Ni con disculpas ni con actos. Y entiendo si me odias por todo eso. Lucas no debió morir. 

Mike suspiró largo, finalmente girándose hacia él. Ya no había rencor en sus ojos, solo una fatiga vieja, resignada. 

Yo también dije cosas que no debía… —confesó— Ese día… no lo manejé bien. Tenía tanta rabia, tanto dolor. No quería escuchar razones. Y sí, Lucas era un idiota orgulloso, eso no se lo quita nadie… pero era nuestro idiota orgulloso. Y al final, acabó siendo un ejemplo. Supongo que cumplió su maldito sueño. 

Tyler sonrió levemente, por primera vez en mucho tiempo. Mike extendió la mano. Hubo un segundo de duda, pero luego Tyler la estrechó con fuerza. No había olvido, pero sí perdón. 

Rebecca, desde la distancia, los miraba. No dijo nada. Solo dejó que el momento se sellara por sí solo. La tumba seguía en silencio, pero por un instante, el aire pareció un poco más liviano. Sus vidas después de tanto tiempo al fin parecían relajadas por un buen rato y todos sonrieron al saber que todo se pudo solucionar.

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