Al día siguiente, Anne se presentó en el mismo parque donde había conocido a Dorian. La tenue luz del amanecer iluminaba el lago cercano, creando un reflejo casi hipnótico en la superficie. Ella estaba inquieta, no tanto por miedo, sino por la incertidumbre de lo que estaba a punto de ocurrir. Dorian ya estaba allí, sentado en un banco, observando con calma el agua como si pudiera leer sus secretos. Cuando Anne se acercó, él se levantó con una leve sonrisa.
— me alegra verte aquí. —dijo con un tono sereno, pero firme— Ayer te mostré una fracción de lo que significa ser un Portador de Magnitud, pero hoy empezamos algo mucho más grande.
Anne lo miró fijamente, sin apartar la vista, mostrando una determinación que había madurado tras horas de reflexión.
— lo sé. Estoy lista.
Dorian entrecerró los ojos, estudiándola como si quisiera asegurarse de que no había dudas ocultas.
— una vez que crucemos esta línea, no hay vuelta atrás. Este entrenamiento no será fácil, y llevarás el peso de un poder que pocos pueden entender. Ayer dijiste que sí, pero antes de empezar, quiero oírlo de nuevo. ¿Estás completamente segura?
Anne asintió con decisión.
— sí, señor Rivers, estoy segura.
Dorian respiró hondo y dio un paso hacia ella, colocando su mano derecha sobre su frente. Sus dedos estaban cálidos, y Anne sintió una vibración extraña que parecía resonar en lo más profundo de su ser.
— entonces, que así sea.
De inmediato, una corriente de energía fluyó desde la mano de Dorian hacia ella. Era una sensación indescriptible, como si un río invisible corriera a través de su cuerpo, llenándola de algo desconocido pero poderoso. Anne cerró los ojos mientras la energía recorría su interior, dejándola sin aliento por un instante.
— ahora tienes una pequeña fracción de mi poder. —dijo Dorian, retirando su mano— Lo suficiente para empezar a sentir lo que significa ser un Portador. Este es solo el comienzo, Anne. Pero con esto, ya estás lista para lo siguiente.
Anne abrió los ojos y tocó su pecho como si pudiera sentir el cambio dentro de ella. Algo era diferente; no podía explicarlo, pero lo sabía. Su cuerpo parecía estar en sintonía con el agua del lago cercano, como si pudiera percibir cada movimiento en su superficie.
— ¿qué… qué significa esto exactamente? —preguntó, sorprendida por la intensidad de la experiencia—
Dorian dio unos pasos hacia el lago y le hizo un gesto para que lo siguiera.
— significa que estás conectada. Esa conexión es el primer paso. Ahora, te enseñaré a escuchar lo que te rodea. Si realmente quieres controlar este poder, primero debes entenderlo.
Anne lo siguió, intrigada pero también algo nerviosa. Mientras ambos se paraban junto al agua, Dorian levantó una mano, y el agua comenzó a moverse como si estuviera viva, formando una pequeña esfera que flotaba en el aire.
— prueba a sentirlo. No lo pienses demasiado. Sólo concéntrate y extiende tu voluntad.
Anne miró la esfera de agua, con el corazón latiéndole con fuerza. Extendió una mano temblorosa y cerró los ojos, intentando conectar con lo que Dorian le había mostrado. Al principio, no ocurrió nada, pero entonces sintió una ligera vibración en la palma de su mano, como si algo invisible intentara responder a su llamado.
— bien, pero no te apresures. —le aconsejó Dorian, con voz tranquila— Esto no es cuestión de fuerza, sino de comprensión. El agua fluye, cambia, se adapta. Aprende de ella.
Anne tomó aire y lo intentó de nuevo, esta vez relajando su mente. La vibración creció, y cuando abrió los ojos, vio que la esfera, esta vez mucho más pequeña se movía hacia ella, guiada por su voluntad. Era torpe y vacilante, pero lo había conseguido.
Dorian sonrió satisfecho.
— es un buen comienzo. Pero queda mucho camino por recorrer.
Anne dejó caer la esfera de agua al lago, con una mezcla de agotamiento y emoción. Sabía que este sería un desafío como ninguno, pero en el fondo de su corazón, algo le decía que estaba en el camino correcto.