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El Encuentro. Parte 2

The Radiant Twilight | Parte 2: Nature Force · por Aldex29 · 11 de septiembre de 2026

El monstruo no daba tregua. Cada movimiento suyo era una mezcla de furia descontrolada y violencia primaria. Avanzaba hacia Edward con golpes torpes pero devastadores, dejando marcas en las paredes y el suelo con cada impacto. 

Edward retrocedió, su mente trabajando a toda velocidad. La abominación no tenía un patrón, solo una intención clara: destruirlo. Su piel de madera crujió al tensarse, y con un movimiento instintivo, extendió sus brazos. 

De las fibras de madera que formaban sus extremidades surgieron raíces afiladas y flexibles, alargándose como látigos. Edward las agitó con fuerza, apuntando a las piernas del monstruo para detener su avance. 

El primer golpe acertó, enredándose alrededor de la masa viscosa que formaba su cuerpo. Pero la criatura no se detuvo. Con un solo golpe, arrancó las raíces y siguió avanzando, lanzando un brazo amorfo hacia Edward. 

Él se agachó, el golpe pasando peligrosamente cerca de su cabeza. 

"Esto no es suficiente," pensó Edward, jadeando mientras se concentraba en mantener su distancia. 

El monstruo rugió, levantando un puño gigantesco formado por desechos y agua contaminada. Edward levantó sus raíces de nuevo, esta vez golpeando directamente el torso de la criatura. Pedazos de suciedad volaron en todas direcciones, pero la abominación parecía regenerarse al instante, absorbiendo más materia del suelo. 

Edward retrocedió más, hasta quedar acorralado contra una pared. "Si no encuentro una manera de mantenerlo lejos, estoy acabado." 

Apretando los dientes, Edward cambió de táctica. Sus brazos de madera se transformaron, extendiéndose en múltiples látigos más delgados pero rápidos, como enredaderas ágiles. Con movimientos precisos, comenzó a golpear repetidamente al monstruo, apuntando a sus extremidades y partes más débiles. 

Los látigos se movían como serpientes, golpeando con velocidad y fuerza. Esta vez, lograron ralentizar los movimientos del monstruo, que atacaba con frustración al intentar quitárselos de encima. 

"Funciona... pero no lo suficiente." 

Edward dio un paso adelante, esquivando otro ataque mientras giraba sus brazos, envolviendo al monstruo con las raíces como si lo estuviera atrapando en una red. La criatura luchaba, sacudiéndose para liberarse, pero Edward usó toda su fuerza para mantenerlo en su lugar. 

 ¡¿qué eres?! —gritó Edward, su voz llena de miedo y rabia 

El monstruo no respondió. Su único lenguaje era el silencio y el caos que desataba. 

Con un último esfuerzo, Edward lanzó al monstruo contra una pared cercana. La abominación chocó con fuerza, partes de su cuerpo desmoronándose al impacto. Por un momento, el callejón quedó en silencio, roto solo por la respiración agitada de Edward. 

Pero entonces, el monstruo comenzó a levantarse, su cuerpo deformado recomponiéndose lentamente. Edward observó, horrorizado, mientras la criatura parecía más grande, más sólida, como si estuviera evolucionando con cada segundo. 

"No puedo seguir así," pensó Edward, buscando desesperadamente una manera de acabar con aquello. 

El monstruo volvió a levantarse, tambaleándose como si estuviera aprendiendo a usar su propio cuerpo. Edward no podía contener más su terror, pero también sabía que quedarse paralizado no era una opción. 

— ¡ya basta! —gritó, tomando todo el coraje que le quedaba— 

Sus brazos de madera se alargaron una vez más, transformándose en gruesas extremidades que envolvieron al monstruo como tentáculos. La criatura forcejeó, luchando por liberarse mientras Edward apretaba con todas sus fuerzas, sus "dedos" hundiéndose en la masa viscosa. 

— ¡no me das otra opción! 

Con un esfuerzo final, Edward levantó al monstruo por encima de su cabeza. Cada músculo de su extraño cuerpo crujía bajo la tensión, pero no podía permitirse flaquear. Con un rugido propio, lo lanzó con toda la fuerza que pudo hacia el suelo. La abominación chocó contra el pavimento con un ruido sordo, salpicando suciedad y agua contaminada en todas direcciones. 

Antes de que pudiera levantarse de nuevo, Edward miró alrededor frenéticamente, buscando algo que pudiera darle ventaja. Sus ojos se detuvieron en el río que corría junto al callejón. 

Sin pensarlo dos veces, extendió de nuevo sus extremidades, agarrando al monstruo antes de que se pudiera recomponer. El peso de la criatura era abrumador, pero Edward ignoró el dolor y la fatiga. 

 ¡vete de aquí! —gritó, lanzándolo con todas sus fuerzas hacia el agua 

El monstruo cayó al río debajo del puente con un estruendo, su cuerpo hundiéndose mientras la corriente lo arrastraba. Edward observó por un momento, su respiración pesada y su cuerpo temblando. No había forma de saber si aquella cosa estaba muerta o si volvería, pero en ese instante solo tenía una certeza: necesitaba huir. 

Con el eco de sus propios pasos resonando en las calles vacías, Edward dejó el lugar. Su mente era un torbellino de pensamientos y emociones, pero una idea comenzaba a tomar forma entre la confusión. 

Sabía que tenía que encontrar a su hermana. Si esa cosa estaba suelta, podría representar un peligro no solo para él, sino para cualquier persona, especialmente para su familia, la cual siempre fue la prioridad de Edward. 

Mientras se alejaba del río, sintió una mezcla de alivio y culpa. Había sobrevivido, pero no podía evitar preguntarse si lo que había hecho sería suficiente para detener a esa criatura. 

Sin un plan claro y con la sensación de que el tiempo se agotaba, Edward se internó en la noche, decidido a encontrar a Anne y advertirle de lo que estaba por venir.

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