El coche de Alex avanzaba rápidamente por las calles, con Mark y Evelyn en el asiento trasero. El ambiente estaba cargado de tensión. Eclipse Laboratories se alzaba en la distancia, un lugar que ahora representaba el epicentro de todos sus problemas. Alex, al volante, mantenía su mirada fija en la carretera, mientras sus pensamientos giraban en torno a lo que estaban a punto de enfrentar.
― ¿creéis que este Oliver nos dirá algo útil? ―preguntó Alex, rompiendo el silencio, mientras echaba un vistazo a Mark por el retrovisor―
Mark, con los ojos entrecerrados, suspiró.
― es nuestra mejor y única opción. Si Nicholas confía en él como dice el diario, entonces tiene que saber algo. Aunque sea mínimo.
Evelyn, sentada junto a Mark, estaba inquieta.
― Oliver no es como Nicholas. ―dijo Evelyn con voz suave― Es ingenuo, pero no es una mala persona. Si lo abordamos de la manera correcta, tal vez se sienta lo suficientemente seguro como para hablarnos.
El coche finalmente llegó a las afueras de Eclipse Laboratories. Era temprano en la mañana, y la mayoría de los empleados no habían llegado aún, lo que les daba algo de ventaja. Los tres se bajaron del coche, caminando con discreción hacia la entrada del edificio.
― yo no debería estar aquí. ―dijo Alex, mirando a su alrededor― Ya estoy jugando con fuego.
― si alguien te ve, solo di que estás investigando algo relacionado con el incidente de Nicholas. ―respondió Mark― No es mentira del todo.
Entraron en el edificio con facilidad, y tras algunas preguntas en recepción, se enteraron de que Oliver ya estaba dentro, trabajando en uno de los laboratorios. Subieron en silencio por las escaleras, evitando llamar demasiado la atención.
Cuando llegaron al laboratorio, Oliver estaba sentado solo, con una expresión tensa y nerviosa mientras revisaba unos documentos en su ordenador. Se veía demacrado, como si no hubiera dormido en días. Al escuchar la puerta abrirse, se sobresaltó, y sus ojos se agrandaron al ver a Mark, Evelyn y Alex entrando en la sala.
― ¿qué hacéis aquí? ―preguntó Oliver, su voz era un susurro ansioso― N-no deberían estar aquí... si el señor Foster se entera de que estáis buscándome...
― calma, chaval. ―interrumpió Alex con su tono despreocupado pero serio― Nicholas no va a enterarse de nada. Necesitamos hablar contigo, y no vamos a lastimarte. Solo queremos respuestas.
Oliver tragó saliva, su mirada oscilando nerviosamente entre los tres.
― no sé nada. ―balbuceó― No sé dónde está el señor Foster, ni qué está haciendo...
― sabemos que te sientes atrapado, Oliver. ―intervino Evelyn, acercándose un paso― Pero no es tu culpa. Nicholas te ha manipulado desde el principio.
Mark, apoyado contra una mesa cercana, lo observaba detenidamente.
― tú solo eras parte de su plan, Oliver. Al igual que todos nosotros. ―añadió Mark, con una dureza en la voz que intentaba suavizar― Pero ahora tenemos la oportunidad de detenerlo. Y para eso, necesitamos tu ayuda.
Oliver parecía cada vez más nervioso. Sus manos temblaban ligeramente mientras apartaba la mirada, incapaz de mantener el contacto visual con ninguno de ellos.
― él... él es peligroso. ―murmuró Oliver― No sabéis lo que está planeando... Si lo detenéis, si lo enfrentáis... No saldréis vivos.
― lo sabemos. ―respondió Alex con franqueza, cruzándose de brazos― Pero de eso se trata. Sabemos que Nicholas está fuera de control, y por eso necesitamos que nos digas lo que sepas. Cualquier cosa, incluso lo más mínimo, puede ayudarnos.
Evelyn se acercó aún más a Oliver, su tono era tranquilizador.
― Oliver, no estás solo en esto. Sabemos que has estado bajo su sombra todo este tiempo, pero ahora puedes hacer lo correcto. No estás del lado de Nicholas, nunca lo estuviste realmente. Él te usó, pero eso no significa que debas seguir permitiéndolo.
Oliver los miró, su rostro una mezcla de culpa y miedo. Finalmente, exhaló un suspiro tembloroso.
― el señor Foster... ―comenzó a decir― Tiene un laboratorio oculto, en las afueras de la ciudad. Me lo mencionó una vez, pero nunca me llevó allí. Es... donde realiza los experimentos más importantes. Pero no sé exactamente dónde está. Nunca me lo dijo directamente.
― eso ya es algo. ―dijo Mark, con un tono algo más relajado― Sabemos que tiene un lugar. Podemos buscarlo. ¿Algo más?
Oliver asintió lentamente, aún dudando si seguir hablando.
― él... está convencido de que la humanidad necesita ser mejorada, que todos deberíamos ser como los tardígrados. Su plan... ―la voz de Oliver temblaba mientras hablaba― Quiere lanzar un cohete con el suero modificado al espacio, liberarlo sobre el planeta y forzar la evolución de todos. No se detendrá. Cree que lo está haciendo por nuestro bien.
Evelyn y Alex intercambiaron miradas preocupadas, mientras Mark apretaba los dientes.
― ese es el mismo Nicholas de siempre. ―murmuró Mark, casi para sí mismo― Pensando que es el salvador de la humanidad cuando en realidad es una amenaza.
Alex asintió, su habitual tono relajado estaba ausente, reemplazado por una seriedad que raramente mostraba.
― bien. Ya tenemos más de lo que esperábamos. Esto nos da algo con lo que trabajar. No te preocupes, chico. No vamos a dejar que ese desgraciado se salga con la suya, y tampoco vamos a dejar que esto recaiga sobre ti.
Oliver, con los ojos vidriosos, asintió lentamente. Se sentía más aliviado, aunque el miedo seguía latente en su expresión.
― gracias... ―dijo Oliver en un susurro― No sé cómo podré ayudar más, pero... haré lo que pueda.
Evelyn lo tomó de la mano, dándole una mirada comprensiva.
― lo que ya has hecho es suficiente por ahora. Solo cuídate, Oliver. Nosotros nos encargaremos de esto.
Los tres se retiraron del laboratorio, dejando a Oliver solo pero más tranquilo. Sabían que el tiempo estaba en su contra, pero al menos ahora tenían una pista más sólida para seguir.
― lo próximo es encontrar ese laboratorio. ―dijo Alex, mirando a sus compañeros mientras cruzaban los pasillos del edificio―
― y detener a Nicholas antes de que lance ese cohete ―añadió Mark―
Evelyn, aún procesando todo lo que habían aprendido, asintió lentamente.
― tenemos que movernos rápido. Nicholas no esperará.
Mark, Evelyn y Alex caminaban rápidamente por los pasillos de Eclipse Laboratories, su misión parecía haber sido exitosa. A medida que se acercaban a la salida, el aire se sentía más ligero, como si finalmente estuvieran un paso adelante de Nicholas. Sin embargo, justo antes de llegar a las puertas automáticas, una figura familiar los esperaba con los brazos cruzados.
Era el Sr. Campbell, el jefe de Eclipse, conocido por su carácter meticuloso y su postura rígida. Su rostro mostraba una mezcla de tensión y preocupación, pero había algo más. No era solo el líder preocupado por su empresa; sabía más de lo que dejaba ver.
― Sr. Campbell. ―saludó Alex, aunque su tono no era el habitual y su humor había desaparecido completamente―
Campbell asintió en silencio, su mirada pasando rápidamente por los tres antes de posarse en Mark. Sus ojos se entrecerraron, como si estuviera evaluando cada uno de los detalles que había escuchado. Claramente, estaba al tanto de lo que había sucedido la noche anterior, y más importante aún, de lo que Mark era capaz.
― Mark ―dijo Campbell, sin moverse de su posición frente a la salida―
Mark no respondió al instante, analizando la postura del hombre. Notaba su nerviosismo, pero también su control sobre la situación. Sabía quién era, y sabía lo que él podía hacer. Campbell exhaló lentamente, como si tratara de relajar su cuerpo ante la presión de lo que sabía.
― he escuchado... cosas. ―comenzó Campbell― Sobre tus habilidades. Cualquiera en mi posición debería estar asustado. Y lo estoy, lo admito. Pero si estás aquí y no bajo custodia, es por una razón. ―hizo una pausa, dirigiendo una mirada breve a Alex― Supongo que tienes algo más importante en mente que destruir el laboratorio.
Evelyn lo observaba con atención, esperando la reacción de Mark, pero este mantuvo su postura neutral.
― estoy aquí porque Nicholas está fuera de control. ―dijo Mark, sin rodeos― Él es el verdadero problema, no yo. Hemos estado tratando de seguir su rastro, y lo que descubrimos es que está planeando algo que pondrá en peligro a toda la humanidad.
Campbell asintió, su expresión no mostraba sorpresa. Parecía que ya sabía parte de lo que estaba ocurriendo, o al menos lo había anticipado.
― no soy un hombre que suela confiar en muchas personas, Mark. ―confesó Campbell― Pero puedo ver que tú tampoco estás buscando ser una amenaza. ¿Qué es exactamente lo que quieres de mí?
Alex dio un paso adelante, tomando la iniciativa en la conversación.
― necesitamos que advierta a todos aquí en Eclipse. Nicholas no es quien dice ser. Si alguien recibe algún tipo de información de él, o si intenta contactar con alguno de los empleados, tienen que informarlo de inmediato. No pueden confiar en él.
― y lo más importante. ―agregó Evelyn, su tono claro y seguro― tienen que asegurarse de que nadie esté cerca de Nicholas. No sabemos de lo que es capaz en este momento, pero no será algo bueno.
El Sr. Campbell frunció el ceño, procesando todo lo que acababa de escuchar. Aunque su cuerpo mostraba signos de incomodidad, su mente parecía estar tomando decisiones rápidas. Sabía que Nicholas era un problema, pero nunca imaginó que llegaría a este nivel.
― ¿Nicholas? ―repitió Campbell, como si no pudiera creer del todo lo que estaba escuchando― Lo que estáis diciendo es serio, y si tenéis razón... la compañía estará en peligro. Pero necesitáis más que solo advertencias. ¿Qué estáis planeando hacer?
Mark lo miró directamente a los ojos, sin vacilación.
― detenerlo.
Campbell tomó un momento para considerar la respuesta, pero finalmente asintió.
― muy bien. Les daré el beneficio de la duda por ahora. Haré que la seguridad interna esté alerta. Si alguien recibe alguna información de Nicholas, me lo reportarán de inmediato. ―su tono cambió ligeramente, más frío― Pero si las cosas se salen de control, no podré garantizar nada.
Alex, siempre rápido para cambiar el ambiente, añadió con un toque de humor que apenas disimulaba la tensión.
― agradecemos el voto de confianza, jefe. Créame, la última cosa que queremos es un caos.
― solo asegúrense de que lo que sea que estén haciendo, funcione. ―respondió Campbell― Porque si esto se convierte en un desastre, todos estaremos en serios problemas. Y no solo dentro de Eclipse.
El Sr. Campbell los miró una vez más antes de hacer un gesto para dejarlos pasar.
―Buena suerte. ―dijo en un tono seco― Espero que sepan lo que están haciendo.
Los tres asintieron y, sin más que añadir, salieron del edificio. El aire de la mañana era fresco, pero ninguno de ellos se sentía completamente aliviado. La conversación con Campbell había sido más fluida de lo que esperaban, pero aún quedaba mucho por hacer.
Ya en el coche de Alex, el silencio reinaba mientras procesaban el encuentro.
― eso fue más fácil de lo que pensé ―murmuró Evelyn―
― eso, o Campbell está más desesperado de lo que parecía. ―añadió Mark, observando el edificio que dejaban atrás―
Alex, con una sonrisa algo cansada, encendió el motor y miró a sus compañeros.
― bueno, ¿a dónde ahora?
― no podemos ir a ese laboratorio ahora mismo, necesitamos prepararnos. Alex, ¿Aún estás a favor de lo del traje? ―contestó Mark―
Alex sonrió sorprendido y condujo el coche hacia su casa.