Mark Rogers estaba sentado junto a la ventana del avión privado que su jefe: el Sr. Campbell había dado para su rescate, mirando el cielo azul que se extendía infinitamente sobre las nubes. Cada minuto lo acercaba más a casa, a Estados Unidos, después de dos meses que habían cambiado su vida para siempre. A su lado, Evelyn revisaba unos documentos, pero de vez en cuando lo miraba con preocupación.
El viaje de regreso había sido silencioso en su mayoría. Mark estaba inmerso en sus pensamientos, tratando de asimilar lo que había vivido en los últimos meses: el secuestro, la crueldad del TCO, los experimentos que lo habían llevado al límite de la resistencia humana, y los poderes telequinéticos que había desarrollado, aunque aún no comprendía completamente su alcance.
Evelyn, que había sido su primer contacto y la responsable de su rescate, rompió el silencio mientras el avión comenzaba a descender hacia San Francisco.
― Mark, sé que has pasado por mucho, pero quiero que sepas que estamos aquí para ayudarte. Lo que sea que necesites, tanto en términos médicos como... bueno, cualquier cosa ―dijo con una voz suave, intentando no presionarlo―
Mark asintió, pero no respondió de inmediato. Estaba agradecido por la preocupación de Evelyn, pero aún no sabía cómo poner en palabras lo que había pasado. Finalmente, rompió su silencio.
― no sé por dónde empezar... ―admite, mirando el horizonte― todo lo que pasó... sigue siendo como una pesadilla... ―dice en voz baja, casi como si no quisiera que nadie sepa―
Evelyn lo miró con comprensión. Ella había estado al tanto de su situación desde el momento en que hizo esa desesperada llamada desde Mailuu-Suu, y sabía que había mucho que procesar.
― lo más importante ahora es que estás a salvo. Tenemos tiempo para descubrir cómo manejar esto. No estás solo en esto, Mark ―le aseguró, poniendo una mano en su hombro―
El avión aterrizó suavemente en una pista de aterrizaje privada. Mientras descendían por la pasarela, Mark sentía una mezcla de alivio y ansiedad. Regresar a casa significaba enfrentar a amigos y colegas, explicar su ausencia, y, sobre todo, enfrentar la realidad de lo que había ocurrido.
En la sala de llegadas, el bullicio de los viajeros y las reuniones familiares contrastaba con la seriedad que pesaba sobre los hombros de Mark. A lo lejos, vio a un pequeño grupo de personas que esperaba con ansias que lo recibían entre aplausos. Entre ellos, reconoció a algunos de sus antiguos colegas de Eclipse Laboratories. Sus rostros se iluminaron al verlo, pero también había un rastro de preocupación en sus expresiones.
― ¡Sr. Rogers! ―gritó uno de ellos, siendo Oliver, acercándose rápidamente para darle un abrazo― no puedo creer que esté aquí. Te buscamos por todas partes.
Mark intentó sonreír, aunque el gesto fue más una mueca. Agradeció la bienvenida, pero sabía que las preguntas no tardarían en llegar. ¿Qué les diría? ¿Cómo explicaría lo que le había sucedido?
Evelyn intervino rápidamente, consciente de la situación.
― Mark necesita descansar. Han sido dos meses muy duros para él. Habrá tiempo para hablar, pero ahora lo más importante es que pueda recuperarse ―dijo, tomando control de la situación―
Los amigos asintieron, entendiendo la gravedad del momento, y uno a uno, le dieron unas palmadas en la espalda o un abrazo, antes de permitirle salir del aeropuerto con Evelyn. Afuera, un coche de Eclipse Laboratories esperaba para llevarlos al hogar de Mark en donde podría descansar y comenzar a procesar todo lo ocurrido.
Mientras el coche se alejaba de la pista, Mark miró por la ventana, observando cómo el paisaje urbano de San Francisco pasaba rápidamente. Era un lugar familiar, pero él se sentía como un extraño en su propia vida. Sin embargo, por primera vez en meses, tenía un atisbo de esperanza. Estaba en casa. El camino hacia la recuperación no sería fácil, pero al menos ahora, no tendría que enfrentarlo solo.
― el Sr. Campbell no pudo asistir, desde tu ausencia está bastante ocupado con la empresa, pero estoy segura de que a él le hubiera gustado estar y hasta te hubiera dado un abrazo más grande que el de Oliver. ―empezó a hablar Evelyn para que Mark se vuelva a sentir en su hogar―
― no pasa nada... cuando lo veas dile que todo está bien... ―dijo Mark sin mucha ilusión en su voz―
El coche se dirigió hacia la calle del apartamento de Mark, una vez terminaron de subir las escaleras, llegaron al piso de Mark. En donde Evelyn le daría sus llaves.
― Ten, las encontraron tiradas en el suelo al día después de tu secuestro ―Evelyn le dio sus llaves― Mañana un médico que vendrá a verte mañana, y podemos empezar a hablar de lo que sigue cuando estés listo ―le dijo con una sonrisa alentadora―
Mark asintió mientras estaba preparado para volver a su apartamento y antigua vida. Cuando iba a abrir la puerta notaba su mano temblorosa debido al estrés postraumático que había desarrollado, Evelyn notó esto.
― ...si quieres puedo ayud-
― n-no, gracias Evelyn... ―la interrumpió con nerviosismo y un tono de voz tímido― esto es necesario... ―con un poco de esfuerzo, consiguió abrir la puerta―
Ambos entraron al apartamento y caminaron por todo el salón, Mark miraba todo el hogar pensando en el comienzo de su secuestro.
― la casa... no está hecha un desastre
― sí... Después de que las autoridades registraron el apartamento en busca de pistas, decidí pasarme a menudo para arreglarla. ―hubo un pequeño silencio― bueno Mark... ―una pequeña lágrima cayó de sus ojos― ...me alegro que estés bien, necesitas que me qued-
― no es necesario Evelyn... ―nuevamente la volvió a interrumpir, tímido por hacerlo sabiendo que lo hace con buena intención― además, lo que tenga que superar mejor lo haré solo... gracias por el apoyo y por cuidar de mi hogar sin la garantía de que volviera...
Evelyn se despidió, dejándolo solo para que pudiera descansar. Mientras cerraba los ojos, el sonido del tráfico y las voces lejanas de la ciudad lo arrullaron hacia un sueño que, por primera vez en meses, no estaba lleno de pesadillas, sino de una extraña y nueva esperanza.