PRÓLOGO
Cayó de espaldas. La bala en su hombro ardía. No le importó.
—¡Hermana! —gritó, sentándose con dificultad.
Ella giró para verlo, dándoles la espalda a quienes la atacaban. Nuevos impactos le arrancaron aún más sangre del torso.
Un clic.
Se lanzó sobre él, protegiéndolo con el cuerpo.
—Gracias… —murmuró ella mirándolo con cariño, mientras le regalaba una extraña y deforme sonrisa.
La más preciada de su vida.
—Por favor… no… —suplicó en un hilo de voz al sentir su férreo abrazo.
La explosión apenas lo alcanzó.
Y todo lo que importaba desapareció.