Su cara estaba pálida y se había quedado sin habla, como si hubiera visto a un fantasma. Me alejé de él despacio y lo miré a los ojos, pero aquella mirada solo hizo que se sonrojara aún más.
- Anton, ¿estás bien? - dije con preocupación - Creo que me pasé un poco - murmuré para mí misma.
- Eh... s-sí, sí estoy bien - sonrió levemente.
- No te creo.
- Sí lo estoy. Bueno, dame un pequeño respiro - se sentó en una de las bancas.
- Sí, claro - lo seguí.
- Uhh, ya estoy mejor. Pero dime, ¿a qué vino eso? - dijo confundido.
- Pues quería darte una sorpresa, pero creo que me pasé. Lo siento - dije mirando al piso con una risa nerviosa.
- Sí que me diste una gran sorpresa. Tanto que por poco me matas del susto - rio burlándose.
- Pero, ¿cómo es posible? Si eres bueno en combate. ¿Y un pequeño abrazo te asustó? - reí.
- Eh... bueno, es que eso es diferente - dijo jugando nerviosamente con sus manos.
- ¿Así? - dije acercándome y mirándolo fijamente a los ojos.
- Sí, obviamente. Estaba de espaldas y peor que saltaste de un momento a otro. ¿Qué esperabas? Además arruinaste lo que estaba haciendo para ti - dijo con tono triste.
- ¡Ay, perdón! Prometo no hacer algo así la próxima vez - dije torpemente.
- Está bien, Penhy - me acarició el rostro suavemente, lo que me hizo sonrojar sin querer.
- Anton - lo miré a los ojos - ehh... por cierto, ¿qué estabas haciendo antes de que te asustara? - pregunté con curiosidad, tratando de cambiar de tema.
- Ah, cierto, eso - se puso de pie rápidamente, regresó al lugar donde estaban las rosas, recogió algo y volvió -. Era esto - se acercó por detrás y me puso una corona de rosas en el cabello.
- Pero qué hermoso. Es muy lindo de tu parte - le di un beso en la mejilla, a lo que él se sonrojó al instante.
- Penh...y - dijo sonrojado y sorprendido.
Lo cual me dio mucha risa, aunque quería fastidiarlo más, decidí no hacerlo esta vez.
Él giró la mirada hacia el jardín y yo lo seguí con la vista. A lo lejos vi la antigua banca donde nos habíamos conocido con Filip cuando éramos niños y me acerqué despacio hacia ella.
- Mira, Anton - señalé con una sonrisa -. La ban... ca... - no pude terminar.
Anton me había abrazado de repente por detrás, tomándome completamente por sorpresa.
- ¿Qué pasó? - giré aún sorprendida.
- Solo quería darte un abrazo - rio, girándome hacia él y acariciando mi rostro con delicadeza -. Sabes, eres muy hermosa - sonrió tímidamente.
Aquello me sorprendió tanto que no supe qué decir. Me le quedé mirando por un momento. Se veía tan lindo sonrojado.
Así estuvimos por un rato, sin decir nada. La fiesta adentro transcurría con normalidad y en el cielo comenzaron a verse los fuegos artificiales, pintando todo de colores cálidos y dándole al jardín un escenario romántico que ninguno de los dos esperaba. Sin darme cuenta me estaba mirando fijamente, y para cuando lo noté nuestros rostros estaban muy cerca. Lo miré a los ojos con ternura y sonreí. Estaba por besarme cuando...
Clic.
La pantalla se oscureció de golpe.
- ¡Ahhhhh! - grité, cayendo al suelo precipitadamente -. ¡¿Por qué?! ¡Se fue el internet, qué mala pasada! - dije con el alma en el piso, levantándome del suelo con desgano y mirando mi teléfono con cara de traición.
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