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Epílogo: Dos Años de Soledad

La Loba y El Maquinista · por Tália The Crimson Wolf · 13 de agosto de 2026

(Tália, 1923 D.G.R)

 

Dos años hace que me separé de Bullet en aquella vía montañosa y aún sigo recordando su adorable cara aguantando las ganas de llorar.

No hubo día que no recordara lo que hizo con tal de que yo saliera impune de cualquier ofensa hacia la Federación. Aunque no terminé de entender cuál fue su motivo para dejar ir a la Gran Colmillo con sus crías, cuando él entró en la cabina y me pidió que parará a Edelweiss, fue como si un Bullet nuevo hubiera nacido, la convicción en su cara y el cómo se comportó frente a la Gran Colmillo me asombró muchísimo. Ninguno de los dos se atacó y fue como si se entendieran mutuamente...

Incluso cuando me asusté al verla, Bullet solo se acercó a ella y me mostró que no me iba atacar tampoco ¡Y cuando extendí mi mano la Gran Colmillo me la acarició con su nariz... fue asombroso y mágico...!

Pero más asombroso fue ver a dos individuos que, hasta hace unos minutos, se habían estado disparando y embistiendo cegados por el odio mutuo, ahora compartían un mismo propósito, liberar a las crías... Incluso se esmeró en abrir aquel vagón acorazado con ayuda de la Colmillo, sin duda algo era diferente...

La primera vez que lo vi en la estación de paso, apenas le presté atención y no pude notar la expresión de su cara, pero luego, cuando él me subió a la cabina de Edelweiss y se durmió a mi lado, pude intuir con solo ver como se retorcía mientras soñaba, las penurias que debió haber vivido. 

Quitando la herida en su ojo por haberme defendido, lucía extremadamente cansado y demacrado, tenía unas ojeras negras como el carbón y su mirada, a pesar de lo que me intentaba mostrar sonriendo, se veía sin vida. Como si fuese un muerto buscando algo que le diera la paz por fin...

Pero conforme aquel día pasó y él me curó el pie con tanta dedicación a pesar de no tener mucho que ofrecerme, y yo le devolví el favor, pude ver algunos atisbos de vida volviendo a él, pero que se perdían casi al instante. 

Y si lo comparó a la mirada que tenía cuando me dio su pistola como sello de nuestro compromiso, diría con toda certeza que ya no estaba muerto por dentro, él quería vivir, luchar por algo más que morir salvando a otro. Ya no necesitaba reunirse con su familia en el más allá, parecía incluso como si él se hubiera formado una nueva resolución a lo largo de nuestro viaje.

Me gustaría creer que fue gracias a que me conoció, pero sería muy egoísta de mi parte decirlo. Creó más bien que él necesitaba sentir el amor de una persona nuevamente, él me lo dijo, todo aquel al que conoció durante la guerra murió y el culminé fue su abuelo... Cuando murió a manos de su misericordia, él se quebró completamente y vagó por años dentro de la cabina de Edelweiss, sumiéndose en la soledad, haciéndose creer que no podía salvar a nadie y que solo muriendo por otra persona lograría redimirse...

A pesar que me enamoré de él conforme más me cuidaba y me trataba bien, siempre sentí que realmente yo no era más que un chivo expiatorio para él, alguien por quien valía la pena morir. Pero a pesar de eso, lo probé en cada ocasión y nunca dejaba de mostrarme algún tipo de afecto, aunque estuviera oculto bajo una mascara que él siquiera era capaz de ver.

Nos usábamos el uno al otro, él para expiarse y yo para sentirme amada, y aun así ambos nos enamoramos, yo con sus acciones y él por el cariño que le daba... Aunque creo que también tuvo que ver mi físico y aunque me sonrojé si lo pienso ¡Por fin a alguien le gustan mis rasgos lupinos...!

Gracias a él sé que hasta los mestizos podemos ser amados, a pesar de que cuando salgo por la calle tengo que seguir ocultando muchas veces mis rasgos para no ser molestada, sé que si estoy con él puedo vestirme como quiera y no le va a incomodar para nada. Es más, estoy segura que le gusto más así.

Aunque estos dos años han sido algo difíciles para mí. Si bien, cuando no estoy en ninguna ciudad puedo vestirme y hacer lo que quiera siempre que esté en la cabina de Edelweiss o en el vagón dormitorio... Ya no es lo mismo sin él, no tiene gracia que me quité parte de la ropa si no está él para alagarme o avergonzarse cuando me ve. Era gracioso cuando yo me levantaba mi camisa y le mostraba mi espalda con pelaje, y él si ponía rojo o simplemente me tiraba algo para que me tapara... Fueron buenos momentos...

Luego de separarnos y regresar a la posada en Steinheim, me di cuenta que ya no era los mismo, no encontraba satisfacción en casi nada. Incluso cuando volvieron mis padres y les conté todo lo que sucedió, no logré acomodarme nuevamente a la vida estática de una ciudad. Ahora que Bullet me había dejado a Edelweiss, quería seguir viajando como lo hice con él y conocer lugares nuevos dentro de la Federación. 

Mientras tanto y para poder mantenerme, seguí transportando cargas como lo hacía Bullet, y junto con la ayuda de sus amigos lupinos del Gremio de Comercio, pude comenzar a trabajar para ellos en tanto intentaba averiguar algo sobre Bullet.

Por desgracia el ERENOR es muy reservado con la información de sus prisioneros y no pude averiguar nada por mi cuenta. No fue hasta que me encontré con la Mayor Grant luego de un tiempo, en uno de mis viajes a casa, que pude saber cómo estaba Bullet.

Según ella lo encontraron varias horas después metido dentro del vagón acorazado esperando a ser capturado, no se resistió y lo único que dijo fue que yo era inocente de cualquier cargo, qué él era el único culpable del escape de las crías de Gran Colmillo y que me dejaran en paz. Luego fue juzgado por un tribunal militar debido a la gravedad y el contexto del hecho, y fue condenado por Alta Traición hacia la Federación...

Cuando oí como no solo se quedó atrás para que yo pudiera ser libre, sino que también se inculpó de todo para dejarme impune, quise poder verlo a la cara para pegarle por la idiotez que estaba haciendo. Sin embargo, conociéndolo, lo hubiera hecho igual, y esa es una de las razones por las que me enamoré de él; puede sucederle cualquier cosa, que nunca va a permitir que alguien salga lastimado... Asumo que esa será un poco de su antigua convicción de querer morir por los demás.

Cuando el juicio termino, su castigo fue reservado para conocimiento de unos pocos. La Mayor Grant me dijo que Bullet ahora estaba encerrado en la Fortaleza de Ymir, el destino que teníamos durante nuestro viaje, además dijo que, si bien Bullet estaba capturado allí, él podía vagar libremente por la fortaleza, aunque decidía pasar gran parte de su tiempo en su celda leyendo o escribiendo.

Pero a mí solo me sonó a que lo obligaron a unirse al Ejercito por la fuerza, pero con lo poco que le gusta la autoridad, dudo que sea así. Por suerte, gracias a la conversación con la Mayor Grant, pude saber por fin el paradero de Bullet y en cuanto volví a mi habitación en la posada me puse a escribirle una carta. 

La Mayor me había dicho que podía enviarle cartas siempre que el tren que lleva suministros a la fortaleza pasara por Steinheim o si me lo encontraba durante algún envío en otra ciudad o pueblo... Aunque una vez me lo encontré entre en pleno viaje y lo paré para entregarles mi carta... 

¡Y no me arrepiento de nada!

Siempre que le envió una carta, rezo para que le llegue, esta es la única forma que tenemos de comunicarnos y al menos así sé que está bien. Y en un principio fue así, siempre que volvía a Steinheim, sin falta había al menos una carta de él para mí... Pero poco a poco, a lo largo de estos dos años han sido cada vez menos, ahora hay veces que cuando vuelvo a la ciudad, no hay ninguna carta de él.

Y además de eso, cada día llegan rumores nuevos al Gremio de Comercio, muchos sin importancia para un maquinista. Casi siempre son las posibles subidas o bajadas de precio de los productos, pero desde hace unas semanas llegan rumores de que el Imperio de Dragnassil está moviendo sus tropas terrestres y marítimas hacia Ymir, incluso dicen que ya han atacado algunos lugares dentro de la Federación...

Me da miedo que algo le llegue a pasar a Bullet y si una guerra como lo fue la Guerra Continental estallase, debo estar con él. Sé que es fuerte y ahora más, pero si llegará a quedarse solo en otra guerra, quizás no se recuperé como lo hizo la última vez.

Luego de conocer a Bullet y enterarme de su historia, comencé a estudiar varios libros, concretamente sobre la pasada Guerra Continental. 

En estos últimos dos años he leído inmensidad de libros, muchos detallan de forma cruda las vivencias de los soldados de ambos bandos, pero unos pocos se atreven a detallar las condiciones de los civiles atrapados en el frente; Bullet fue uno de ellos y lo que se detalla ahí apenas es una fracción de lo que él me contó. Con suerte era demasiado joven para acordarse de todo o quizás su mente bloqueó y encerró el resto de recuerdos para poder mantenerse con vida, y a posterior tener, aunque sea algo para aferrarse a la vida, como lo fue el remordimiento de la muerte de su familia o su abuelo...

No sé qué será lo que haya sucedido, pero lo que sí sé, es que, si llega a estallar una Segunda Guerra Continental, Bullet estaría solo a ciento cincuenta, quizás doscientos kilómetros de distancia del frente y esta vez, no del cálido lado Imperial, sino en las heladas Regiones del Norte.

Solo espero que todos esos rumores sean falsos o que al menos solo queden en alguna escaramuza aislada, mientras tanto, sé que debo reunirme con Bullet lo antes posible...

 

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