Tanto Káeli como Lyontari se encontraban viajando por la Jadetit Penínsulam hacia el Norte, habían cruzado bastante territorio y en unas semanas saldrían de la península.
–Eh, Káeli, ¿verdad? –pregunta Lyontari.
–Sí, ¿por qué? –responde Káeli queriendo el porqué de su duda a Lyontari.
–Bueno, ya que vamos a ser compañeros por un tiempo algo... largo, me gustaría aclarar que mi nombre realmente es ⲇⲁⲥⲁⳊ (Qasad), ⲯⲓⲃⲁϭⲩⲘ ⲇⲁⲥⲁⳊ (Qasad Mushabih) más específicamente.
Káeli entonces confirmó que el nombre «ⲇⲁⲥⲁⳊ» es su endónimo y «Lyontari», que significa 'león' en arini, es su exónimo.
–Lo supuse cuando te llamó así Ÿiros –dijo Káeli.
–Sí, ¿y el tuyo?
–Bueno, mi nombre común no cambia mucho, pero es Kaĕli Shokă Mevină Sïtëffï̯l Bamba –diría Káeli y comenzó a escribir en un papel cercano su escritura. –Así se escribe: かぁぇに セュェか めゎびゎま スとぉフゎッ㆟ がゎンがゎ –dijo mostrándole el papel.
–Veo que tu nombre es de origen tesellés, ¿verdad? Lo noto porque pese a parecer secinto, la cantidad de caracteres es mucho mayor y una vez me contaron que las capitales de ambos reinos por su cercanía usan el mismo sistema de escritura –pregunta Lyontari.
–Así es, compañero –respondió Káeli volteando hacia Lyontari con una sonrisa.
Mientras iban caminando sin embargo fueron atacados por algo puntiagudo que dañó la rueda de la carreta. Lyontari tuvo que parar a los burros quienes se asustaron por el fuerte golpe y Káeli bajó rápido a ver qué había ocurrido.
–Una de las ruedas de la carreta colapsó... –Káeli dijo eso y después vio un cristal puntiagudo y grande, similar a un jade, atrás de la carreta, la verdadera razón de que se haya colapsado. –No, fue un...
Ella estaba a punto de terminar su oración mientras volteaba y vio como alguien le había lanzado una ráfaga de esos mismos cristales.
–レェゎき そュぉけ㆟! –dijo Káeli moviendo las manos y haciendo así crear un muro de piedra desde el suelo que la protegió de los cristales.
–¿Qué ha sido ese escándalo? –preguntó Lyontari mientras bajaba de la carreta.
–¡Lyontari, ven y ayúdame! –gritó Káeli a Lyontari.
Káeli voltea a ver a su agresora, su agresora se trata de una chica con la piel amarillenta y pálida, con el cabello gris suelto que le llegaba hasta un poco más abajo de los hombros, una parka verde que le llegaba arriba de la cintura y un pantalón negro ajustado, el calzado no lo alcanzaba a ver bien, pero parecían botas negras. Su cara estaba tapada por lo que se veía era una máscara de lobo de color gris con un tono verde apenas perceptible.
–⸘Pero qué te pasa‽ –le gritó Káeli a la chica misteriosa.
La chica haría una seña con la mano que Káeli no entendió y esta empezó a acercarse corriendo hacia ella.
Káeli se quedó quieta. –⸘Qué es lo que quieres‽ –le gritó mientras veía que se acercaba,
Ellos no estaban seguros si intentaba asaltarlos o asesinarlos, así que decidieron prepararse para lo peor. Lyontari se puso en posición de combate y Káeli se preparaba mentalmente para lanzar un hechizo con el que repelerla.
–レェゎき がゎコエンかゎ!– Káeli lanza un hechizo con el que ella lanza varias rocas hacia su oponente.
La chica misteriosa con cabello grisáceo no hace más que romper las rocas con el filo de una espada que formó de sus manos, haciendo añicos las rocas como si nada.
–ⲣⲁⲚ –Lyontari lanza una bola de fuego, quemándose la mano un poco en el proceso, pero esta es desviada por una ráfaga de aire cercana.
Káeli y Lyontari voltean hacia su nuevo agresor, se trataba de un chico con piel color marrón de una intensidad rojiza, con el cabello rubio amarillezco, un pantalón ajustado color azul marino, una camisa blanca y una corbata roja con zapatos negros.
Lyontari intenta volver a atacar, pero la chica se acerca y ataca con su espada a Káeli, ella crea una espada de metal rápidamente con un hechizo e intenta frenar el ataque, pero la espada no hace más que romperse ante sus ojos.
La chica entonces se acerca lo suficiente y toma a Káeli del cuello y poniéndole su espada en el cuello –Quédate quieta –le ordena.
–¡Káeli! –grita Lyontari –¡Dejadla ir, nosotros no os hemos echo nada! –respondió desesperadamente.
–Rendíos y nadie saldrá herido innecesariamente –dijo la chica.
Lyontari no creía nada de lo que ellos decían, pero no tuvo más opción que ceder. Con ello, la chica saca unas esposas y cuando los van a esposar, Káeli rápidamente reacciona y usa un hechizo.
–かぁぇに がゎコエンかゎ! – Ella lanza a la chica un poco hacia atrás e intenta escapar, pero el chico la intercepta arrojándose sobre ella y esposándola ya teniéndola en el suelo.
–Es seguro, son ellos –diría el chico.
–Caminad, tenemos preguntas que haceros.
Ellos empiezan a caminar a unos pocos kilómetros de ahí, tardaron varias horas caminando hasta que empezaron a divisar una torre a lo lejos. La chica los llevó hasta ahí y los hizo entrar, de ahí los llevo a un cuarto donde ella comenzó a interrogarlos.
–¿Adónde se dirigían? –preguntó de una manera directa la chica.
–Nos dirigíamos al norte de la región, señorita, no pensábamos hacer nada malo –responde Káeli asustada y nerviosa.
–¿Y a qué iban?
–Pensábamos mudarnos, es todo.
–¿Mudaros? Bien, comprensible. ¡Ahora solo quiero que me digan porqué estaban yendo en una carreta tirada por burros y pasando por territorio privado!
–No teníamos idea que era territorio privado...
–¡Y sobre los burros, no teníamos ningún otro medio para ir y no íbamos a ir caminando de ninguna manera –responde Lyontari algo molesto.
–¡Dejad de mentir! ¡Vosotros habéis venido aquí a matarme, ¿no es cierto‽
–¿Qué? Nosotros no vinimos a eso –responde Káeli.
–Su acento os delata, es claro que no sois de por aquí y no solo eso, la carreta y los burros también os delata.
Lyontari no entiende nada de lo que estaba pasando en aquel lugar.
–Pero sobre todo, lo más importante es el hecho de su resistencia y que tú –Apunta hacia Káeli la chica misteriosa. –Tienes nada más ni nada menos que la magia del aire. No hay duda que eres la hija maldita de los reyes antiguos del Reino del Aire.
Káeli sabía perfectamente a lo que se refiere y tiene aún más miedo que antes, pero aun así decidió mostrarse ajena a lo que dice. –¿Hija de los reyes antiguos? ¿De qué estás hablando? ¡Yo soy una persona como cualquier otra!
–Así es, pequeña abominación. Aunque tu plan fue muy elaborado, el rey Jikán nos informó de tu llegada aquí y como vendrías. ¡Te hemos estado esperando desde generaciones aquí para acabar lo que los soldados de mis ancestros no pudieron hacer! –la chica pone su espada sobre el cuello de Káeli. –Matar al engendro de los dos reyes que llevarían a este reino a la desgracia.
–¡No sé de que estás hablando, yo no pienso hacer nada de eso! ¡Lo juro! ¡Por favor, yo solo quería una vida mejor!
La chica refunfuñó y le quitó la espada del cuello. –Eres una hipócrita, ¿crees que caeré con juramentos de una persona que fue maldita desde antes de nacer? –responde la chica directamente. –Dime, ¿este hombre que te acompaña es secuaz de tu plan maligno o es una víctima de tus engaños?
–Él es solo un esclavo que saqué de la cárcel, es todo... –respondió Káeli.
–¿Conque esclavo? ¿Lo has traído de tu reino?
–¿Qué? ¡No! Él fue encerrado en este país y yo solo pagué algo de dinero para tenerlo, es todo.
–Así que fuiste tan inteligente como para engañar a la policía para que pensasen que eras una ciudadana de aquí y así poder arrastrar a este pobre hombre en tus sucios planes. Eres detestable.
–¡Qué yo no tengo ningún sucio plan! ¡Creánme! –responde Káeli. –Usted me cree, ¿verdad? –ve al chico.
–Acabemos con esto –responde el mismo.
La chica entonces se prepara para perforar el cuello de Káeli. –Demuéstrame que no eres el engendro que dices ser con tu sangre –dice la chica abalanzando su espada contra Káeli.
Káeli pensó que era su fin, pero solo sintió un fuerte corte en el brazo.
La chica acerca su espada hacia ella y la analiza. –La sangre no se puso de color verde –se quedó pensando un tiempo y habló finalmente. –De haber sido el engendro que decía que eras, hubieses intentado hacer un salto en el tiempo por instinto y la sangre hubiese estado de color verde por su efecto.
Ella comienza a liberar a Káeli y el chico libera a Lyontari. –Lamento haberos hecho pasar por todo esto y por la herida en el brazo, si me lo permitís, yo me encargaré de curarla –responde la chica.
–Está bien... –dice Káeli aún con el corazón aún muy agitado por todo lo ocurrido.
La chica prepara té y mientras este se caliente, ella cura la herida de Káeli con agua oxigenada y le pone una banda.
–Debes estar aún algo agitada, así que déjame ofrecerte un poco de té, eso calmará un poco tus nervios. Después os ayudaremos a reparar vuestro vehículo –dice la chica.
–Gracias –responde Káeli mientras estaba sentada viendo como su asesina ahora cura la única herida que le hizo. –¿Podrían explicarme que es lo que pasó?
–¿Y decirnos quién demonios sois vosotros? –añadió Lyontari.
–Primero me gustaría oír vuestros nombres y su origen –diría la chica.
–Bueno, mi nombre es Kaĕli Shokă Mevină Sïtëfï̯l Bamba, o también «Káeli Xyovka» en arini si es muy difícil mi endónimo, aunque se parecen mucho...
–Mi nombre es ⲯⲓⲃⲁϭⲩⲘ ⲇⲁⲥⲁⳊ (Qasad Mushabih), pueden decirme «Lyontari» en arini.
–Káeli, Lyontari, mucho gusto. ¿Por qué no te presentas ya, Ꭱꮖꮪꮶ? –le dice la chica al chico misterioso.
–Mi nombre es Ꭱꮖꮪꮶ, podéis decirme «Likán» si se os complica mucho mi endónimo –responde el chico. –Soy un caballero; mi trabajo es proteger y ayudar en lo que me necesite su merced, la reina はゕぁでお.
–Podéis decirme «Jadeít» si os complica mucho, la mayoría fuera de este ducado me conocen así en este reino por comodidad.
–¿Eres la reina? Pensé este reino ya no era... un reino... –pregunta Káeli.
–Sí, soy la reina, aunque no tengo ninguna participación política actualmente. Pese a llamarse «Reino del Metal», estás en lo correcto, este lugar se asemeja más a lo que es una república.
–Pero pensé que todas las princesas habían muerto ya...
–La mayoría sí, pero mi linaje permanece con un solo fin –responde Jadeít. –Matar a la hija que fue concebida por dos duques del Reino del Aire, engendro de dos magias reales.
–Desde hace rato mencionan a ese "engendro", ¿qué se supone que tiene de especial? –pregunta Lyontari.
–El antiguo rey del Reino del Aire, Jikán, hace doscientos años hizo una predicción respecto a esa niña en específico, volviendo las cosas muy personales.
–¿Qué fue lo que les dijo?
–«Una niña, hija de la realeza de mi reino y del suyo, no solo conocerá la desgracia durante el final de su vida como maldijo Androyde hace siglos, sino que, además, un día en una carreta jalada por burros, traerá la desgracia a vuestro reino, convirtiéndose en la culpable del fin de su realeza.