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Extra #07 Todo Lo Que Necesito

Espejo De Bolsillo · por kappoff00 · 22 de agosto de 2026

La hija del medio de los Logan luchó por mantener sus ojos abiertos. Todo su cuerpo le pesaba, pidiendo a gritos que continuara durmiendo, pero era momento de empezar con su rutina diaria.

Levantarse antes era mucho más sencillo cuando Rachel no entraba en la ecuación y la mantenía despierta hasta las dos de la madrugada. Cuatro o cinco horas de sueño no eran suficientes.

«Dios santo… ¿Ya son las seis? Si apenas cerré los ojos». Miró a su lado, embelesada con el paisaje a sus ojos. En el cuarto oscuro iluminado por lo poco que se filtraban los rayos del sol a través de las cortinas, Rachel dormía con la boca ligeramente abierta, recostando su cabeza sobre el brazo de Lindsy mientras babeaba un poco. La de ojos verdes sonrió, besó la frente de su amada y se levantó con cuidado de no despertarla.

«Hay trabajo, querida. Si no fuera por eso, nada me levantaría de la cama sin ti, sexy».

Lindsy entró al baño, tomó una ducha rápida. Se cepilló los dientes, peinó su cabello y se miró al espejo. Estaba casi como nueva, ignorando que durante dos semanas dormían máximo 5 horas por noche. Se forzó a dar la mejor sonrisa fingida que pudiera, una parecida a las de Lawrence, porque sí tenía que defender una característica de su padre, era que sabía dar espectáculos a pesar de que ella creyera que es un idiota. Esa sonrisa desapareció poco después, dejando caer su cabeza en el lavamanos.

«No se me ocurre nada para las rondas de la prueba tres. ¿Cómo puedo hacer que el trabajo en equipo importe? La mayoría solo quiere pelear con los más fuertes y van a lo suyo. ¡Apenas y hacen dúos!» Mortificada, matando su cabeza con múltiples juegos para niños o actividades que vio en series y películas escolares, la princesa esmeralda de los Logan se dio por vencida. Le preguntaría a Lawrence qué deberían hacer y calzara a la perfección con el aura.

«De ser por mí, los pongo a jugar a las escondidas… No, Lindsy, lo haces por ella, lo haces para que ella aprenda; ¡esfuérzate también como ella lo hace! ¡Lo tuyo es mucho más fácil!... Raaay~ cambiemos de lugar, prefiero ser yo quien le pegue a Engel». Luego de ese patético intento de subir sus ánimos, Lindsy se rio de su propio reflejo. Al abrir la puerta del baño, la rubia de cabello alborotado, llena de mordidas en sus hombros y su cuello, se acercó somnolienta y recostó su rostro en su pecho.

—Lindsy… Es muy temprano.

—Es tu día libre, deberías estar durmiendo. —Lindsy envolvió la cintura de Rachel en un cálido abrazo. Soltó una lluvia de besos en su rostro.

—¿Qué no ves… que día es hoy? —Rachel bostezó entre su pregunta, levantando su mirada. Se sorprendía de que incluso tan temprano, Lindsy ya se encontrara arreglada y brillante como siempre—… Hermosa.

—Ay, por favor. —Lindsy apartó su mirada, avergonzada, pero con una sonrisa que no podía ocultar.

—Es 14 de febrero. —Se respondió a sí misma.

—Oh —Lindsy abrió de más sus ojos—. Sí, es San Valentín.

—A mí no me importa eso, te trato como si fuera día de San Valentín todos los días. —Comentó la rubia con picardía mientras acariciaba los costados de Lindsy— Felices 17, princesa mía.

—Ah. Sabes que eso no es importante.

—¿De verdad no lo celebras?

—Por Luz me dan un pastel y luego cada uno a sus cosas, esa es mi celebración, pero no es que me importe. Solo me es innecesario.

—Dios, lo que tienes de hermosa lo tienes de amargada.

—¿Se puede ser más hipócrita que Rachel Ficks? Haré un programa de televisión con ese nombre.

Ambas rieron. Rachel negó con la cabeza, recordando todos sus cumpleaños con Chloe y Sam. Ella en sus cumpleaños más recientes no tenía amigos a quienes invitar, pero la llevaban a comer, iban al cine, colocaban globos y música en casa para comer pastel. Incluso el único cumpleaños que tuvo sin su madre fue igual a los otros, porque Chloe se esmeró en hacer lo mismo de siempre y mantener una gran sonrisa así Sam no estuviera con ellas.

—No.

—¿No quieres un programa de televisión con tu nombre? —Lindsy arqueó una ceja, caminando con algo de dificultad hacia la cama por culpa de que Rachel no colaboraba en avanzar o quitarse.

—No, digo, si estoy contigo, no volverás a tener un cumpleaños así. No me interesa si crees que no es importante. Para mí es importante. —Rachel la miró a los ojos, quedando extrañada por la expresión sonriente de Lindsy. Al darse cuenta, su espalda chocaba con el colchón, mientras Lindsy la sostenía de sus muñecas, por esa mirada, Rachel creería que su amada era un animal que quería morderla.

—¿Quieres darme un buen regalo de cumpleaños, preciosa? Es bastante temprano, pero yo estaría muy feliz. —Sonrió con picardía, recibiendo un pellizco algo molesto en su mejilla— Ay…

—No, eso no. Haré algo para que tengas un cumpleaños animado, pero no esto —aclaró la rubia—… No hasta la noche.

Lindsy abrió la boca con una sonrisa enorme. La pequeña testaruda a la que aún no soltaba le resultaba tan adorable en este momento. No le iba a quitar la idea de celebrar su cumpleaños, así que se apartó, acostándose a un lado de ella.

—¿Qué haremos entonces?

—Tú nada, te quedas aquí. Yo me voy a ir preparando. —Rachel se levantó, despidiéndose con su mano para salir corriendo del cuarto sin sus zapatos. No le importaba pasearse descalza por la mansión.

Algo curiosa, Lindsy se sentó en la cama y asintió con la cabeza.

«Ah, debí suponer que ella haría algo como esto… Bueno, es Rachel, uno nunca sabe qué es lo que va a hacer».

Varios sucesos sorprendentes relacionados con la osada, pero pequeña joven, destellaron en la mente de Lindsy: Arriesgar su vida por Luz, insultar al congreso, encontrar la forma de vencer a Andrei, poseer la percepción avanzada del aura.

«Mi preciosa Ray es una caja de sorpresas… Tonta y sexy caja de sorpresas». Dio una risita, acomodándose en la cama a esperar que Rachel llegase con la sorpresa.

La puerta fue azotada y Lindsy levantó rápido su cabeza, Su cuerpo fue aplastado por la joven india con un punto rojo en su frente. Su cabello lacio y negro cubrió el rostro de Lindsy, con brillantes ojos marrones no se despegaba de un fuerte abrazo.

—¿¡Cómo que estás cumpliendo años!? —Taara Yadav llevaba un pijama amarillo, aún tenía lagañas por apenas haber sido despertada.

—Nunca han hecho una fiesta para celebrarlo. Has ido a los míos. —comentó Lei Qiang sentándose en la cama.

—¡Somos tus mejores amigas!... Según. —Taara frunció el ceño.

Nerviosa, Lindsy se rascó la nuca, apartando a su compañera de encima para sentarse de piernas cruzadas en la cama. Por instinto, se acomodó mejor la bufanda verde que escondía las marcas en su cuello.

—Claro que son mis mejores amigas.

—Únicas amigas. —Corrigió Taara levantando su índice.

—Ay, qué posesiva… Pero, no creo que haya que formar un gran escándalo por mi cumpleaños.

—Rachel se encargará de eso. —Lei Qiang se acercó a la cama, revolviendo el cabello de Lindsy antes de arrebatarle la bufanda—. ¿Por qué tienes esto si estás en el cuarto? … Oh.

Lindsy con sus manos trató de tapar sus marcas tan bien como pudo. Pero la mirada sorprendida de Lei Qiang y la risa de Taara no la ayudaban a sentirse menos avergonzada.

—Bueno, ignoraré eso —Lei Qiang fingió toser, cubriéndose la boca con su puño—. Y tú… La próxima vez que quieras pasar tu cumpleaños trabajando mientras nosotras estamos cerca, te rompo un brazo.

—Cuánto cariño. Yo también te quiero mucho, Lei Qiang.

—A ti no te sale el sarcasmo. Deja de copiarle a Rachel. —dijo Taara, negando con su cabeza—. En fin, cumpliremos nuestro papel. La jefa nos dijo que te saquemos de la casa.

—¿Cómo? —Lindsy levantó sus cejas, obviamente confundida.

—En efecto —Lei Qiang asintió, colocándole de nuevo la bufanda a la de ojos esmeraldas— Te vienes a un día de amigas con nosotros mientras que Rachel hace lo suyo aquí.

—Pero… ¿podríamos quedarnos aquí mientras termino de planear algo para las pruebas? —dijo casi suplicante. La risa de Taara mató sus esperanzas.

—Jaja, pobre bastarda. Muévete, me cambió y nos vamos.

«…Yo tengo que trabajar». Pensó Lindsy, soltando un pesado suspiro antes de resignarse y seguir al dúo.

 

 

Sus dos amigas se aseguraron de que Lindsy estuviera entretenida por un par de horas. La llevaron por algo de comer, caminaron por las calles de la villa mientras conversaban. Lindsy estaba agradecida por este pequeño momento con dos de sus más antiguas amigas. Antes de estas pruebas, sus reuniones eran muy cortas, como la de cualquier otro operador joven. Se veían poco en las reuniones y era un milagro que quedaran en algún lugar por sus ocupaciones, y más cuando Taara era la única de las tres que no vivía en USA.

Al caer la tarde, Lindsy caminaba de vuelta a casa, observando de reojo cómo la astromante no paraba de molestar a la castaña de ojos rojos.

—O sea, digo, ¿no hay rencores por lo que te hice? ¿Cierto?

—Tú eres la única que no para de recordarlo —respondió la aburrida Lei Qiang—. Ya lo solucionaremos en las siguientes pruebas.

—¡Qué miedo! —Taara alargó la distancia entre ella y Lei Qiang—. Lindsy, a propósito. Entre nosotras tres, ¿cómo serán las otras dos pruebas?

—Tramposa. —respondió cortante la organizadora.

—¡No es trampa! Solo es… curiosidad —recalcó sonriente.

—Ajá, claro.

—¡Vamos! ¡Entre amigas! No se lo diré a nadie.

Lindsy la ignoró. Fueron recibidas en las escaleras que daban a la entrada de la mansión de los Logan por Louis Velvet. La mayordomo bajita, delgada y de cabello corto les abrió la puerta mientras reverenciaba a su ama.

—Dios, cuánto lujo tienen los ricos. —Bromeó Taara, sintiendo poco después el codazo de Lei Qiang en su costado—. ¡Ay!

—Tú eres rica.

—Guapa, no en público. Hasta yo puedo avergonzarme.

Lei Qiang arrugó su rostro, apartando su mirada mientras negaba con la cabeza. Detestaba ese tipo de comentarios de parte de su compañera. Lindsy entró sonriente, mirando de reojo a Louis entrar luego de ellas y cerrar la puerta.

—Muchas gracias, Louis.

—Feliz cumpleaños, señorita Lindsy. Le informo que Rachel me pidió que la lleve al cuarto donde se celebrará su cumpleaños. —Louis se adelantó al trío, guiándolas por la enorme y lujosa mansión—. También le informo que su padre, su madre, su hermano y el Cosmopolita no podrán participar en su fiesta. Su padre fue solicitado para asistir a una reunión con los Erradicadores sobre asuntos urgentes, su madre fue de visita a la residencia Zhu por motivos de negocios y Rachel me pidió específicamente que le informara a Arthur, Jazka y Alice que no se acerquen.

—¿Jazka y Alice tampoco asistirán? —Lindsy se preguntó en su interior por qué Rachel los mantendría alejados. Obviamente, no dejaría a Arthur presentarse porque entonces ella estaría de mal humor, pero no creía que Rachel tuviera un desprecio tan grande por Jazka y Alice— Supondré que la razón son Grace y Jesse.

—¿Por qué sus invitados no querrían estar con ellos? —Taara miró a Lindsy con curiosidad— Digo, Alice es tonta, pero puede llegar a agradar, además de que es hermosa. Jazka es, bueno… Jazka.

—Luego les contaré esa historia, fue una tarde… horrible. —No le era agradable recordar las acciones de esa tarde. Ahora dudaba si contarlas. «Eso podría hacer que los demás aparten a Alice. Nadie de aquí, además de ella, es tan insensible con los demás». Pensó— Oye, Louis, ¿estarás en lo que planea Rachel?

—Me invitó, y a Fred, pero decidimos mejor que sean solo ustedes los jóvenes. Además, Fred también tiene trabajo —comentó Louis. Se detuvo frente a una puerta en el segundo piso—. Pero, le deseamos lo mejor, señorita.

Lindsy asintió con la cabeza. Seguido de eso, Louis se marchó, tarareando una canción de cumpleaños. Al voltear a la puerta, sus dos amigas la miraban con impaciencia. Lindsy se acercó a la puerta y la abrió, siendo recibida por múltiples gritos de felicitaciones. La sala de reuniones recreativas estaba repleta de colchones, una mesa con comida, bebidas y aperitivos, el enorme televisor y, por supuesto, todos los participantes, menos Alice.

De entre todas las personas, una joven más baja que ella, descalza y con un cabello alborotado porque ni se había peinado por la emoción de organizar todo esto, se acercó a Lindsy tomando sus manos con cariño.

—Feliz cumpleaños… De nuevo.

Sin saber qué decir, Lindsy entrelazó sus dedos con los de Rachel, observando de reojo a todas las personas presentes que la aplaudían. Entonces sus ojos se abrieron de más al ver a varios invitados inesperados. Una joven castaña, no más alta que Rachel, con un suéter blanco y ojos dorados, salió corriendo para abrazar a la pareja con toda su fuerza.

—¡Lindsy! ¡Ha pasado tanto!

—¡Clara! —Lindsy correspondió con fuerza, casi levantando a ambas chicas del suelo— ¿Cómo te dejaron venir?

—Bueno, con mucho esfuerzo, rogar y un portal hecho por el padre de Rachel.

—Arthur, por favor —Rachel dejó de sonreír al escuchar a Clara, ya varias veces le había comentado que no le llamara “Padre de Rachel”.

—Ah sí, sí. Arthur. —Corrigió con nervios, incapaz de borrar la enorme sonrisa de su rostro.

—Felicidades, Lindsy. —Rose, seguida de William y los hermanos Johnson, se acercaron a la cumpleañera. Por un momento, sus ojos grises detrás de las gafas se concentraron en Rachel, quien le devolvió aquella mirada. Ninguna se dijo nada, pero la de camisa de rayas blancas y negras sonrió, dándole un corto abrazo a Lindsy.

—¡Es bueno volver a verlas a ambas juntas! —William abrazó a Rachel y Lindsy de sus hombros, notando el descontento de la pálida rubia— ¿Sin rencores, Rachel?... ya sabes.

—Sin rencores… Ahora suéltame, no soy quien cumple años. —Rachel se apartó del abrazo, siendo interceptada por los hermanos Carl y Troy, que la tomaron de sus brazos— ¡Suéltenme!

—¿Y tú cuándo cumples años?

—Qué te importa.

—No creas que no queríamos verte también. Te extrañamos, duende amargado… —¡Ahora, Rose, pégale! —Los dos hermanos buscaron sostenes a Rachel, mientras que la de lentes los miraba avergonzada. No creía que fueran capaces de algo tan descarado.

Rachel brilló, zafándose fácilmente de los hermanos, teniendo cuidado de no herirlos. Apagó su aura y levantó sus puños, preparada para pelear con ellos.

—Atrás, malditos animales.

—Se nota que Lindsy en su escuela tenía un grupo muy animado. —Joao estaba sentado junto a Zachary en un colchón. Ya disfrutando de un buen vino para empezar con suavidad la tarde.

—He hablado con ellos, me resultan muy agradables, más que la mayoría de los operadores. —Zachary asintió, ignorando la mirada pasmada del brasileño.

Los hermanos Johnson se dieron una mirada rápida antes de asentir con una sonrisa. Se lanzaron contra Rachel, pero fueron detenidos al ser agarrados de sus camisas.

—¿Qué coño creen que hacen? —Grace los fulminó con la mirada. Ambos temblaron ante el regaño del jefe. Jesse se plantó frente a ellos para jalarles el cabello con fuerza mientras se reía.

—¡Compórtense, bastardos! ¡Que estamos en casa ajena!

Rachel aprovechó la oportunidad para escabullirse de su antiguo grupo de conocidos. No estaba lista para soportar todo el cariño de Clara, y menos para soportar la mirada de Rose. Su objetivo todavía estaba sin cumplirse, no había nada que decir entre ellas dos.

—¡Bueno! ¡Bueno! Amigos de Lindsy y Rachel también son amigos míos. —La chica del punto rojo en su frente se coló en la tortura de los Johnson, abrazando a ambos hermanos del cuello para luego ver a Jesse— Y con ustedes no hemos podido hablar, siempre son tan reservados, así que… ¡Festejemos!

—Eres tan agradable como en los videos, Taara. —Jesse asintió animado, dejando en paz a los hermanos que miraban de reojo a la india, pero no les molestaba ser abrazados por una hermosa mujer, así que le siguieron el juego colocando una sonrisa.

Ambos grupos se presentaron entre ellos, aunque todavía era muy obvio que Grace, William y los hermanos se sentían incómodos ante los operadores, pero los últimos tres dejaron ir rápido aquella incomodidad.

Lindsy se alejó un poco, observando el cuarto con incredulidad. Contuvo sus lágrimas tan bien como pudo, y con una sonrisa y labios temblorosos, se frotó los ojos con su antebrazo.

«¿Desde cuándo aparecieron tantas personas?» Seguido de aquel pensamiento, miró de reojo a la rubia de camisa roja con estampado de arcoíris, que ahora mismo luchaba por sacar a Carol de debajo de una mesa.

 

 

—¡Eres una cosita tan adorable! —Clara abrazaba a Luz. Manteniéndola en sus piernas. La adorable niña con traje verde oscuro disfrutaba de comer los deliciosos postres de tres leches en la mesa, junto a ella, Violet también recibía de comer por parte de su mejor amiga.

—Me lo dicen todo el tiempo.

Luz consiguió el derecho de estar en esa fiesta, al menos en su inicio, por ser la hermana de Lindsy, pero principalmente, Rachel la utilizó para que fuera ella quien hablase con Arthur y así trajeran a los otros miembros del grupo.

Le dio otra cucharada a Violet, que comió sin decir mucho.

«Violet…». Luz sintió su corazón estrujarse ante la inexpresividad de su amiga. Desde el enfrentamiento de Andrei y Rachel, Violet dejó de conversar como lo hacía antes, apenas y respondía cuando le hablaban. Ver a su amiga herida de esa forma le destrozaba el pecho, pero por más que lo intentase, Violet no hablaba sobre el tema. «Ojalá esta fiesta la anime… Por favor, Dios».

—¡Y entonces el hijo de perra le está rogando! “No, señor, escuche”. Como la propia perra, luego de casi matar a todos los amigos de Lindsy —Dexter era escuchado por todos los operadores presentes. Disfrutaba de una lata de refresco sentado junto a Willia, que no estaba contento con revivir un recuerdo como ese. Los operadores a su alrededor estaban indignados, menos uno que estalló en risas.

Jack levantó su mano mientras negaba con la cabeza al darse cuenta de cómo todos lo miraban con desaprobación.

—Perdón, perdón, no debería reírme, pero santo cielo. ¿Cómo se puede ser tan imbécil? —El americano musculoso le dio un mordisco a su hamburguesa, incrédulo de que esos dos trabajen para Lawrence Logan, la cabeza del mundo de la operación.

—Es repulsivo —Abrazando sus propias piernas, la danesa de cabello apagado estrechaba sus ojos—. Alice mató gente inocente por las órdenes de un bastardo incompetente, deberían ser castigados por eso.

—Beatrice, no sabía que tuviera un sentido de la justicia tan grande —Dexter se burló de la rubia molesta.

—Es lógica pura, no importa si fue un error o sus intenciones fueran buenas —Engel estiró sus piernas, notando cómo los demás asentían con la cabeza—. No está bien, ella mató a dos adolescentes.

«El mundo está de cabeza». Por las palabras de la danesa con vestido rojo, Grace por primera vez escuchaba a un operador que no era Lindsy preocuparse por las vidas humanas y decir cosas sensatas. «¿Estaré en un universo diferente?»

—Luego hablaremos de eso, ¿bien? Por los momentos, disfrutemos del cumpleaños de nuestra lesbiana favorita. —Dexter levantó su lata de refresco, llevándose una mirada confundida de parte de Ellie.

—¿Lindsy es lesbiana?

—Por amor de todo lo que es santo, Ellie. —Taara pasó sus manos por su rostro, dejando salir un largo suspiro.

—No eres la más rápida del grupo, ¿verdad? —Rose, recostada al hombro de Dexter, arqueó una ceja manteniendo una sonrisa imperceptible.

—A bueno, ¿cómo se supone que yo lo iba a saber? —Con sus mejillas enrojecidas, la maga de enorme sombrero se cruzó de brazos mirando a otro lado, soltando algunas palabras en español que apenas Joao pudo entender.

—Bien, gracias. ¿Y tú? —contestó Rose, ocasionando la risa de la mayoría de los presentes, incluso de la misma Ellie, que se cubrió la boca.

—¿¡Cómo que bien, gracias, y tú!?

—Bien, gracias, ¿y tú?

Junto al grupo, Jesse no alejaba su mirada de la mano de Ao Bing, que generaba diferentes figuras de hielo: Un caballo, una flor, una casa, un soldado. El de cabello hecho coleta aplaudía con fuerza, hasta escuchar a Rachel pedir que todos se acerquen al centro. Colocó un enorme pastel adornado con fresas, el cual hizo con ayuda de Ellie.

—¿Aprendiste a cocinar? —Clara se acercó con una sonrisa, sin apartar la mirada del pastel.

—Si aprender a cocinar es pasarle todo a Ellie cuando me lo pide, pues ya traigan a Gordon Ramsay para que me juzgue. —Rachel negó con la cabeza, tomó a Lindsy de su cintura y la acercó para darle un pequeño beso en su cuello— Feliz cumpleaños… De nuevo.

El rostro de Lindsy ardió en vergüenza. No sabía desde cuándo Rachel era tan atrevida como para hacer este tipo de cosas en público, pero no le disgustaba ni un poco.

—Ya se veía venir. —Luz soltó aquel comentario levantando sus manos. Dexter no pudo evitar soltar una gran carcajada.

Ellie repartió 17 velas entre la mayoría de los presentes. Todos colocaron su vela y Ne Zha las encendió con su aura, Carol, con mala cara, fue a apagar la luz antes de regresar junto a Rachel. La rubia lo miraba con una sonrisa radiante, ella lo había ligeramente obligado a mantenerse fuera de las mesas y este había accedido, aunque no le gustara mucho. En medio de la oscuridad, chocaron sus puños.

—¿Por qué partimos tan temprano el pastel? —Lindsy preguntó aquello en un susurro a la joven que no se apartaba de ella.

—Para enviar a dormir temprano a Luz y Violet. Joao me asesina si lo llevo a una fiesta sin alcohol. Estamos en la República Checa, este tipo quiere matarse con un coma etílico. —respondió la rubia bajita, dirigiendo su mirada al poco sonriente rostro de la descendiente de los North. No sacaría el tema, no a punto de cantarle el feliz cumpleaños a su amada, pero se aseguraría de hablar con la pequeña Violet.

«Es verdad… Le estoy cantando feliz cumpleaños a mi novia… Bueno, ¿pareja? Todavía no lo hemos hablado formalmente… ¡Deja de divagar!». Aplicó más fuerza a aquel abrazo, levantándose de puntitas para frotar su mejilla con la de Lindsy. Sus 160 centímetros de altura no la ayudaban mucho cuando su amada la superaba por 12 centímetros.

Todas las personas, milagrosamente Zachary incluido, iniciaron la típica canción de feliz cumpleaños, los más animados aplaudían a la par que cantaban, mientras que otros simplemente mantenían un tono bajo sin muchos ánimos. Lindsy dio un pequeño salto, sintiéndose como una niña nuevamente.

La mano de la joven con estampado de arcoíris fue sostenida, los delgados y largos dedos de Lindsy se entrelazaron con los suyos. Se miraron por un momento y Rachel esbozó una gran sonrisa, guiñándole un ojo mientras que su mano con la que tomaba su cintura comenzó a acariciarla. Ninguna de las dos quería que este momento terminase.

—Tengo todo lo que necesito contigo, Ray… Gracias.

Las pupilas de Rachel se dilataron a la par que sus cejas se alzaban con asombro. Un explosivo ardor cubrió su rostro debido a ese susurro de Lindsy que solo ella fue capaz de escuchar.

Sin palabras, la canción terminó, entonces Lindsy se acercó para soplar las velas. Pocos se dieron cuenta de que Grace y Rose sostuvieron a Dexter para que no se le ocurriera ninguna estupidez.

Luego de que todos comieran pastel y las niñas fueran enviadas a sus habitaciones acompañadas por Lindsy, el experto en licores favorito de la mansión Logan se aseguró de traer su mejor artillería para este momento tan especial. Joao, sentado en una mesa con diferentes botellas frente a él, ya sea ron, whisky, vodka, vino o cerveza, sabía a la perfección quién debía beber qué cosa.

—¿De verdad sacaste esas?... Solo es un cumpleaños. —Zachary se sentó junto a él, sirviéndose un vaso de ron.

—Amigo, amigo, amigo. Quieres mezclarte con la gente importante y no eres nada sutil para la política. —Joao contestó sonriente, lanzándole una botella de cerveza a Jack, que levantó la mano y la atrapó en el aire—. Imagina que es una fiesta de la realeza con las próximas cabezas de la operación, gánatelos y nunca faltará pan sobre tu mesa, así tengas que hacer algunos sacrificios duros.

—Interesado hijo de perra… —Zachary levantó el pequeño vaso de cristal y brindó con su amigo, manteniendo una sonrisa sincera en su rostro— Nunca dejas de sorprenderme.

—¡Joao! ¡Joao! —La maga morena de ropa morada se acercó dando tumbos debido a los colchones y a las personas, incluso pisó a Engel en su mano.

—¡Ellie!

—¡Perdón! ¡Joao! Tengo una pregunta que hacer. Es de vida o muerte. La morena apenas podía hablar. Parecía que estallaría en risas antes de terminar lo que quería decir— Tú te conviertes en monstruos, ¿verdad?

—Ajá. —Joao demostró más interés en la pregunta, aunque no esperaba nada serio por cómo la morena se cubría la boca para no reírse—. Puedo convertirme en monstruos de mitologías.

—¿Entonces puedes convertirte en el Kurupí?

—¿Kurupí?... Kurupira… pff —el brasileño apretó más fuerte su vaso cristalino antes de reír junto a la venezolana—. ¿Qué clase de pregunta es esa? ¡Dios santo! Eso es algo que preguntaría Taara.

—¿Yo qué? Cabrones, no me estoy metiendo con nadie y me lanzan cosas de gratis —Taara se acercó con una botella de cerveza y su ceño fruncido. Ellie buscó algo en su celular y Taara entrecerró sus ojos—. El Kurupí… Sí, es algo que yo preguntaría.

Zachary aún no entendía la broma, los más interesados, como Jack, Lei Qiang, Dexter y Jesse, se acercaron a Ellie para ver su celular, saliendo de ahí con fuertes risas luego de ver a qué se refería la venezolana. El británico de ojos verdes buscó en su teléfono, llevándose la sorpresa de que era un monstruo con un miembro viril muy alargado que usaba como su propia correa.

El moreno de rizos frunció el rostro, cerrando sus ojos mientras tomaba aire. No quería reírse de una estupidez como esa.

—¡Oh! ¡Oh! Ya sé. Voy a crear un grupo para que todos podamos hablar en él. —Clara levantó su mano, los demás estuvieron de acuerdo y la castaña de ojos marrones se sentó junto a Engel para pedirle su número y el de los demás—. ¿Qué nombre podríamos ponerle?

La danesa pensó unos segundos, se lo tomó muy en serio.

—Por el momento ponle “la caja azul” —respondió alegremente la danesa de vestido rojo. Se encargó de ayudar a Clara a agregar a todos los que ahora estaban presentes. Aunque al ver que la primera imagen que envió Ellie fue de una graciosa estatuilla del Kurupí, la danesa se unió a las risas—. ¿Eso qué, Ellie?

—Perdón, perdón, si no hacía el chiste sentía que me iba a morir.

—Entiendo… Pero. ¿Sí puedes? —Engel arqueó una ceja, mirando a Joao.

—¿Por qué? ¿Interesada? —Joao respondió sonriente, recibiendo los aplausos de los hermanos Johnson. Su comentario solo fue ignorado por la danesa, que negó sonriente antes de dar un trago a su refresco.

—Sinceramente, de amigo a amigo, te envidio, Joao. —Carl abrazó de su hombro al pelinegro brasileño de camisa blanca— Tú, hermano, tienes el mejor poder del mundo. Tendrías locas a todas las mujeres.

Grace rodó los ojos, sin notar que, desde hace un buen rato, también mantenía una sonrisa. Sinceramente, estaba divirtiéndose. No pensó que estar rodeado de tantos operadores pudiera ser tan divertido. Rebuscó en la habitación hasta dar con William, que estaba conversando con Lei Qiang.

—Qué rápido se está adaptando… hasta más rápido que yo.

—¿Qué se puede decir? —Jesse, junto a él, bebía una copa de vino junto a Ao Bing, que no estaba bebiendo nada, a diferencia de Ne Zha, que jugaba con Jack a quién podría beber más—. Sabe dejar ir las cosas…

Grace endureció su expresión, mirando de reojo a Jesse, aunque la voz de Ao Bing los interrumpió.

—Ahora que sé su situación, señor Grace, entiendo que pueda albergar rencor en su pecho. —Ao Bing interrumpió, ganándose las miradas de la pareja— Pero, no todos somos así… Al final, todos somos humanos, y entre nosotros hay gente mala y cruel, y le pediría disculpas en nombre de mi gente, pero solo soy uno más.

Grace asintió, dándole unas palmadas a Ao Bing en su hombro.

—¿Podemos quedarnos con este peli azul, Ray? El nuestro está descompuesto.

—¡Adelante! —Rachel, sentada sobre las piernas de Lindsy en el colchón junto a Rose y Dexter, levantó una lata de refresco de cola.

—No. Lo siento, tengo mucho trabajo en mi clan. Es horrible y mucho trabajo, pero me gusta estar ahí —contestó Ao Bing, visiblemente nervioso.

—Vamos, reconsidéralo. ¡Con nosotros no te sentirás tan presionado! —Grace insistió, ignorando por completo la mirada asesina de su novio.

—Eh, eh, eh, aléjense de mi Bing, es nuestro, ustedes ya tienen a un peli azul. —Lei Qiang irrumpió, abrazando a Ao Bing con fuerza.

—De hecho, ahora que me lo pregunto así de la nada. —Lindsy interrumpió, levantando su mano para que le permitieran entrar en la conversación—. ¿Lei Qiang no es un nombre de hombre?

—Son cosas de Madame Zhu, ¿bien? —La castaña de vestido verde no quiso hablar del tema. Se mantuvo junto a Ao Bing, asegurándose de que no cambiara de opinión.

—Algo posesiva, ¿no crees? —William regresó junto a Grace, que asintió burlón.

—No negaré que tienes buenos gustos.

—¿Tú me hablarás de gustos sobre mujeres?

—Basura, tengo ojos, puedo decir si alguien es guapo.

—Por cómo te mira Jesse, no creo que tengas ojos por mucho tiempo —se burló William antes de sentarse junto a Dexter y Rose, que buscaban una buena película en la televisión para que todos vieran.

Poco a poco, con el pasar de los minutos, el grupo se reunió en los colchones para ver la televisión mientras bebían. Taara se sentó junto a Lindsy, que no apartaba su vista de Rachel y Clara, esta última había bebido un poco, terminando algo borracha y por eso frotaba su cabeza contra el hombro de Rachel.

—Se te van a salir los ojos, Lindsy —dijo Taara, observando a la rubia y a la castaña— ¿Celosa? ¿Acaso no confías en tu chica?... Bueno, tampoco confiaría si ves cómo interactúa con todos en los videos de combate.

—Cállate. —respondió la princesa Logan con una sonrisa, golpeando el hombro de la india suavemente.

Zachary por fin se acercó al grupo, ya algo ebrio al igual que Joao, pero eso no le impidió conversar con el grupo de amigos de la escuela donde Lindsy estuvo. Ya se conocían, al menos por llamada, pero consideraba que eran unas buenas y agradables personas, así que no estaba mal charlar un rato más con ellos.

Por otro lado, Rachel, que acariciaba el cabello de Clara, cansada ya de tenerla cerca pero no quería alejarla porque se veía muy feliz, sintió como una copa de vidrio chocó suavemente con su nariz. Ella miró de reojo a Carol, el andrógino hombre de ropas apretadas que la miró a los ojos.

—Bebe.

—¿Ah?

—Bebe —repitió ligeramente molesto.

—Sabes que odio beber.

—Y yo socializar, pero lo hice por tu petición… Ahora haz esta por mí. Bebe.

Rachel miró la copa llena de quién sabe qué; no podía rechazarla. Su amistad debía ser en igualdad de condiciones con Carol, si él cumplió algo que no quería solo por ella, entonces Rachel le debía un favor semejante, aunque no entendía por qué quería que bebiera, pues no lo vio recibir un soborno de Taara, pelinegra que se preguntaba cómo sería una Rachel borracha.

—Bien, solo porque lo pediste tú.

 

 

Varias horas después, la joven de camisa roja y estampado se encontraba boca abajo en las piernas de Lindsy. La de ojos verdes acariciaba su espalda, mirándola con asombro.

—Dios… Se transformó en otra persona con dos copas.

—Te digo, creí que se pondría a llorar y se lamentaría de su vida, pero resultó que le gusta cantar las músicas de Linkin Park y Skillet. —Taara, con su curiosidad satisfecha, decidió levantarse— Lindsy, cariño, fue muy agradable… Pero ya es hora de irme a dormir, disfruta a tu ebria.

Muy pocos operadores quedaban ya despiertos en esa habitación a tan altas horas de la noche. Solo Carol, que se quedó en una esquina jugando en su celular luego de cantar junto a Rachel una canción de Megadeth. Nadie esperó que fuera capaz de cantar de esa manera, ni siquiera Rachel pudo igualarlo, Lindsy, que miraba a Rachel con ojos brillantes, y Engel, que estaba junto a Lindsy terminando de ver una película.

—Así que sabe cantar… ¿Sabías eso?

—Sí, una vez cantó en una obra escolar hace años. —Lindsy acarició la mejilla de Rachel— Y le encanta cantar "Carry On My Wayward Son" en todos los finales de temporada de Supernatural.

Engel sonrió ligeramente, de nuevo abrazaba sus propias piernas. Apartó su mirada de la TV y se levantó, tronando su cuello luego de tanto tiempo en la misma pose.

—Es mi turno de retirarme.

—Esa pelea que tienes con Rachel, no la entiendo —comentó la Logan sin dejar de acariciar el cabello dorado de Rachel—. Pero, debo agradecerte, Engel… Tratas horrible a Rachel; sinceramente, creí que serían buenas amigas, pero ignorando eso, fue gracias a ustedes dos que tuve este momento… Nunca me había sentido tan normal en mi vida.

Ligeramente avergonzada, Engel sonrió, regalándole un pulgar arriba a la pelinegra, dándole una rápida mirada a Rachel antes de marchar hacia la puerta.

—No la dejes dormir boca arriba, podría ser peligroso por los vómitos y eso, no quisiera que se ahogue, ya sabes, hasta que le regrese lo que me hizo al final de la ronda dos… Buenas noches a todos. —Fue lo último que dijo antes de cruzar la puerta con una sonrisa que desapareció poco después.

—¡Adiós, Engel! —Clara se despidió animada, siendo otra ebria alegre al igual que Rachel Ficks.

—Sí, es hora de que nos vayamos también. —William se levantó. Era tarde, había mucho que explicar y hablar— Dios… Tengo miedo de cómo mi abuelo tomará esto.

—¿Qué pasa con él? —preguntó Troy.

—Bueno… Ah, claro, la diferencia horaria y todo eso. No llegaré de madrugada, jaja. —William se rascó la nuca y forzó una sonrisa. Luego de que Lindsy le enviara un mensaje a Arthur, el hombre de gabardina gris llegó y abrió un portal a la casa de los Johnson.

—¡Adiós, chicos! ¡No esperen tanto para volvernos a invitar!

—¡Sí! Salgamos al cine y esas cosas, de seguro al señor Arthur no le molestaría ser taxista por un rato. —Carl le dio dos suaves codazos en el brazo al hombre que parecía tener 25 o 30 años.

—Ja, te mataría de risa escuchar mi respuesta. —respondió Arthur, enviando a los jóvenes a sus casas. La siguiente fue a Clara, a quien ayudó a pasar con cuidado a través de los bordes, no quería que hubiera un accidente.

—Lindsy… Lindsy, cuídense, cuida a Rachel... —Comentó desorientada y con algo de hipo. Lindsy se despidió con su mano y el portal se cerró, cambiando a la casa de William.

Rachel levantó su cabeza, mareada y con una enorme sonrisa, levantaba su mano, intentando despedirse de Clara, que ya no estaba ahí, pero no importaba.

William y Grace se dieron un apretón fuerte de manos, seguido de un abrazo, repitió esto con Jesse y Dexter antes de cruzar el portal, mirando de reojo a Arthur.

—Cuídelos, señor taxista.

Sorprendido por esas palabras, Arthur arqueó una ceja antes de asentir y cerrar el portal, teniendo un extraño sabor de boca por esas palabras.

—Bueno… Supongo que aquí me despido —Rose miró de reojo a Dexter, ella se acomodó sus lentes— Supongo, idiota, que no querrás venir conmigo a ver alguna película.

—Oh, mi telescopio, ahora mismo estoy de servicio, así que te prometo que otro día será.

Rose tenía muy en claro las advertencias de Lindsy, quien estaba delante de ella podía ser Dexter, o una réplica maligna. Debía decir que le molestó saber que Dexter conocía todo eso de la magia a una menor medida y jamás se los dijera, pero solo eran detalles insignificantes.

—Entonces te veré en otra ocasión… Cuídate, payaso mal pagado. —Rose golpeó el brazo de Dexter antes de acercarse a Lindsy y Rachel. Había planeado golpear a la rubia una vez la volviera a ver y le gustaría cumplirlo—. Escuché por todo lo que pasaste, Ray.

—¿Rose?... Rose, cuídate~ —Rachel miró a los ojos grises de la pelinegra de lentes, manteniendo una torpe sonrisa en su rostro.

Rose no dijo nada, no era que la perdonaba, pero saber que su hermana murió de forma tan horrible y luego de meses, ahora organizaba todo un torneo para entrenarse y cazar a la malvada Adarza; le hizo cambiar un poco su opinión sobre ella. De verdad se estaba esforzando, y ya había pagado mucho por el mal que hizo, no necesitaba que ella le recordara aún más todo lo que debía hacer.

—Adiós, Rose.

—Cuídala, Lindsy, se nota que si la dejamos sola le mete tenedores a los enchufes.

—Ahí viven duendes~ —comentó Rachel.

Rose rodó los ojos ante esa idiotez, incluso borracha seguía haciendo malos chistes.

—Veo que cumpliste lo que querías, Lindsy.

—¿A qué te refieres? —Lindsy la miró confundida, notando cómo la de ojos grises se acercó con una sonrisa.

—Yo sé que dibujabas en clase. —Luego de esas palabras, se alejó, dándose cuenta de cómo todo el rostro de Lindsy terminó por tornarse rojo.

Luego de eso, Rose, victoriosa, pudo retirarse en su portal. El pelinegro y puntas blancas miró a Lindsy con una sonrisa.

—Esta vez no te tengo un regalo.

—Créeme, el regalo que me diste está medio dormido en mis piernas. —Lindsy respondió sonriente, viendo cómo Arthur asintió y abrió otro portal para irse en menos de un parpadeo.

 Todo el grupo salió del cuarto, dirigiéndose a sus respectivos dormitorios, Lindsy cargaba en sus brazos a Rachel, que la tomaba de su cuello.

—Lindsy… llévame al cuarto de Luz y Violet.

—¿Cómo?

—Por favor… Debemos hablar con ella.

—Rachel, estás ebria.

—Vamos~… Hazlo… por tu adorada y amada Ray~

Esas insinuaciones rompieron las defensas de la princesa Logan, que no tuvo más opción que aceptar. No estaba cómoda con la idea de despertar a las niñas, pero al acercarse al cuarto, escuchó el televisor, lo que indicaba que ellas estaban… Bueno, Luz miraba el televisor mientras Violet escuchaba.

—¿Qué es lo que vas a-?

—Ten fe~ —Rachel la interrumpió. Bajó de los brazos de Lindsy y, apoyándose en la pared, entró al cuarto, ganándose la atención de ambas chicas. Lindsy prefirió quedarse afuera junto a la puerta— ¿Por qué están… despiertas? ¿No ven que ya es muy tarde?

—Estás hecha mierda.

Antes, Violet hubiera creído que fue Rachel quien dijo esas palabras, pero desde hace ya un tiempo, su adorada amiga le estaba copiando la manera de hablar.

—¿Qué? Naaah. No lo estoy… —Tambaleándose, la feliz joven se lanzó en la cama de la niña invidente— Violet, quiero hablar contigo. ¿Puedo?

 —Ah… ¿No prefieres hablar cuando estés más consciente? —Visiblemente incómoda, Violet arrugó su frente, cubriéndose con la sábana hasta el rostro para evitar el olor a alcohol.

Rachel le quitó la sábana y se tiró junto a ella, abrazando con firmeza a Violet, que sonrió un poco, pero igual detestaba el olor.

—Violet. Tu padre hizo algo muy malo… Lo entiendes, ¿verdad?...

—Sí… Sí lo sé.

—No quiero… —Rachel aguantó un eructo, mientras su mano acarició la mejilla de la niña— Explicarle a una niña sobre estas cosas… Entenderás mejor la situación cuando… seas mayor.

Violet abrazó a Rachel de vuelta. Nadie en la casa, además de ella, hablaba sobre ese tema, incluso Luz prefería evitarlo al no entender por completo la situación.

—Tu padre te amaba, cometió errores, pero te amaba más que a nada…

Sintió a Violet asentir contra su pecho, poco a poco, sintió las lágrimas humedecer su camisa. Con lentitud permaneció allí en la cama acariciando la cabeza de la más pequeña. Luz admiraba la escena en silencio, no apartaba su vista de la alcoholizada joven.

Cuando se aseguró de que Violet estuviera dormida, Rachel se levantó con cuidado y besó la frente de la niña. Se despidió de Luz moviendo su mano. Afuera de la habitación, recostada a la pared, Lindsy Logan tomó el brazo de Rachel. Con una pequeña sonrisa imborrable en su rostro, cargó a la rubia nuevamente como si fuera una princesa.

—Serías una gran madre.

—Santo Dios, no~. Detesto cuidar niños.

—Sí, sí, lo que tú digas.

Regresó con Rachel al cuarto, acostándola de lado en la cama, la rubia se quitó su camisa para estar más cómoda, quedando solo con su sujetador morado.

«Bueno, mañana le cobraré el otro regalo que me prometió… si es que está de ánimos y sin dolor de cabeza. Pobrecita, Renate va a matarla».

Lindsy fue al baño, se cepilló sus dientes y volvió para lanzarse en la cama junto a la rubia. La abrazó por su abdomen, acariciando su estómago con cariño.

—Descansa, Ray.

—Lindsy…

—¿Sí?

—¿Qué pasa si quiero vomitar?

—Ah, espera, voy por un balde.

—Es que ya vomité.

Lindsy levantó un poco su cuerpo, observando con asco el vómito en la cama.

—Ah, déjame, voy a buscar algo para limpiarlo. —comentó levantándose de la cama.

—Gracias… Lindsy…

—¿Sí?

—Te amo.

Lindsy tardó un poco en responder. Sonrió para acercarse de nuevo a ella y besar su mejilla.

—También te amo, Rachel.

 

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