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Un dia tranquilo-agitado

El Clamor de Libertad del Mundo que Perdí · por NaiiMi · 17 de agosto de 2026

19 años, sin novia, sin trabajo y lejos de mis padres; esto es sin dudas la mayor libertad que he experimentado en mi vida, puedo hacer lo que quiera ¡cuando yo quiera!

—Oye tú, ¿cómo dijiste que te llamabas? —preguntó una chica que se encontraba muy cerca de mí, aunque también era yo el que estaba en su casa, la conocí ayer en antro, y bueno, después de unos tragos las cosas siguieron y terminé en su cama.

—Dhari, y… ¿qué hay de ti? —dije mientras daba otro trago de mi botella… y también con un tono algo incómodo—. Es un poco raro preguntar esto recién ¿no?

Mi nombre es Aiko, bueno —soltó un bostezo sin siquiera dirigirme la mirada—, la verdad es que no importa mucho, por cierto… deja el maldito alcohol idiota, ¡son las 8 de la mañana! 

—¿Ah? ¿Qué pasa? ¿Se te antoja? —le insinué la botella justo en frente de ella, me sentía mal bebiendo yo solo y no pensaba dejar de hacerlo.

—Uaj… —dijo, con una mueca desagradable y mirándome mal. —Cada quien, no me voy a meter en tu vida pero al menos no en mi casa.

—¡Pero si la encontré debajo de tu cama!

—¡¡Ahh no importa, solo no aca!! —grito algo desesperada, sinceramente no lo entiendo; dormí con ella, fumamos, ¿y ahora no me deja beber?

—¿Qué pasa? ¿Te preocupa algo?

—Mi mamá, regresara hoy y no quiero que huela alcohol dentro de casa, si solo fueras tu bastaría con decir que eres un amigo. —contesto mientras me empujaba hacia la puerta.

—Okay okay, solo no me empujes, ya está, me iré y ya ¿okay? —reclamé apresurando el paso y mientras le quitaba las manos de mi espalda.

Me apresure a llegar a la puerta, cuando la cruce ella seguía pegada a mi, pero… ¡Es cierto!

—Espera, ¿cuándo te puedo volver a ver…?

En lugar de recibir una respuesta, un golpe seco de madera retumbó justo frente a mi rostro… y así de fácil, se deshizo de mi.

No tuve el valor de decir más, simplemente gire mi cuerpo y comencé a caminar, pero… ¿A dónde debería ir? 

Sinceramente no tenía una vivienda en el sentido de lo normal. Hasta ahora había estado sobreviviendo cambiando de casa en casa, es decir, a veces vivía con cierto amigo, otras veces vivía con algún buen samaritano y bueno, está vez esperaba al menos poder pasar la semana en casa de Aiko… no pensé que viviera con su madre, ahora que lo pienso bien, su casa era bastante grande y tenía retratos familiares, era obvio.

De alguna forma me dio cierta nostalgia.

Cambiando de tema, aún es muy temprano y no tengo sueño, bien podría irme a divertir… pero tengo que conseguir dinero así que haré un trabajito que tenía pendiente.

Deje de caminar sin rumbo y tome un atajo para llegar a dónde debía ir.

Callejones estrechos, bardas que salte y el tren, finalmente llegué a la ciudad, donde me esperaba mi trabajito: entre a un hotel, parecía muy caro, tenía ganas de curiosear pero no podía llamar la atención, solo tome el ascensor y busque la habitación del distribuidor.

Cuando la encontré toque la puerta con los nudillos, salió un tipo que daba miedo, tenía una sudadera gris y muchos piercings… gracias a dios el tipo conocía mi cara y no me apuntó con un arma.

Al entrar puse mi celular en el microondas y bueno, hicimos el trato.

—Entonces… ¿cuánto me darás? —pregunté con las manos en el bolsillo mientras miraba la decoración lujosa de la habitación.

—10 gramos, 2,000 dólares. Es de la mejor calidad.

—Espera un segundo, me dijeron que sería gratis —reclame con los ojos fijos en él, se que debieron darle la información—, lo siento amigo no tengo dinero, necesito que me lo confíes.

—Ah, eres de los nuevos —dijo con la voz algo cansada pero tranquila, su tono de voz irónicamente me hacía confiar en él—, en ese caso, tienes 48 horas, si no regresas con el dinero… bueno, creo que ya sabes qué pasará.

Me miró de forma amenazante mientras sonreía levemente… ¡Qué miedo!

No importa, solo tengo que volver en menos de 2 días, sin ningún problema… eso espero.

Después de eso al salir me devolvió el celular y me pidió usar un cubrebocas, no puedo llamar demasiado la atención. Aunque tan solo con las fachas que traía ya era muy sospechoso.

Así que oculte la mercancía en mi sudadera y me largue evitando hacer contacto visual con cualquiera que se cruce.

Ahora la tenía que llevar a otro sitio… bueno, en realidad tenía que llevarla a casa de un amigo. Entonces, me puse los audífonos a todo volumen con “Cartel de Santa” y me tomé mi tiempo para llegar.

***

Y estaba ahí, frente a su puerta, su casa de verdad es grande… ya quisiera yo. 

Me quedé mirando mientras atardecía, a pesar de comenzar a las 9 de la mañana apenas pude llegar aquí hasta las 4 de la tarde… tuve que evitar cualquier lugar con policías así que di mucha, demasiada vuelta, ¡no me iba a arriesgar!

Hice sonar la puerta a patadas, sabía que vive solo entonces no me preocupaba molestar a alguien más.

—!Oyeee…! tsk, el cabrón no sale —susurre al mismo tiempo que buscaba el timbre—. Su maldito timbre no funciona.

El tipo que se supone debía salir de esa puerta era un otaku asqueroso, aunque yo también lo soy un poco no llegó a su nivel, incluso es probable que ni siquiera pudiera levantar su propio peso… que gracioso es el tipo, no pude evitar soltar una carcajada sutil.

Dejando eso, aun tenía que entregar esto, así que, debía entrar de alguna manera… y por alguna razón cuando dije eso vi justo una forma de entrar.

La casa-mansión-penthouse era de 3 pisos, definitivamente muy grande para un solo tipo, precisamente por eso y porque el imbécil nunca se fija en nada, había una ventana abierta en el segundo piso y bueno, no quiero presumir, pero soy muy bueno colandome en sitios donde no me invitaron.

Como ya estaba oscureciendo pude subir sin que nadie me viera y se hiciera ideas raras, subí a un árbol, alcance el balcon estirando mi cuerpo lo mas que pude y llegue a la ventana… lleno de hojas y raspones.

—¡Perra!, adivina quien esta aqui —grite con una sonrisa y aparecí frente a él.

—Que carajo… ¿¡Estas demente, Dhari!? —balbuceo el muy imbécil, mientras intentaba subirse los pantalones… se estaba masturbando.

 

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