Registro del Investigador Anónimo – Archivo no catalogado
He pasado años siguiendo rastros que no existen en ningún mapa.
Nombres borrados. Símbolos repetidos. Testigos que olvidan demasiado rápido.
La secta Gadokai no es un mito.
Nunca lo fue.
Al principio creí que Dokuri era el núcleo del horror.
El rostro más visible.
El mal que podía señalarse con el dedo.
Me equivoqué.
Dokuri no es el único mal viviente.
Ni siquiera es el peor.
He confirmado la existencia de otras entidades, algunas sin forma definida, otras atrapadas en cuerpos que no les pertenecen.
Interactuar con ellas —hablarles, invocarlas, mirarlas demasiado tiempo— deja marcas.
No siempre en la carne.
A veces en la mente.
A veces en la realidad misma.
La Gadokai lo sabe.
Por eso no adoran.
Administran.
Hay algo detrás de todo esto.
No un dios.
No un demonio común.
Algo más antiguo que los conceptos que usamos para entender el mundo.
Algo que no debe despertar.
Si lo hace, no será una catástrofe ruidosa.
No habrá fuego ni cielos partidos en dos.
La realidad simplemente… dejará de sostenerse.
He visto fragmentos de los textos internos:
EGO-0 / EGO-7 / EGO-██
No son niveles.
Son estados.
El “egoísmo” que predican no es filosofía: es preparación.
Un filtro.
Solo ciertas conciencias pueden sobrevivir a lo que viene.
Si estás leyendo esto, significa que ya estás más cerca de ellos de lo que crees.
Me están buscando.
Lo sé por los silencios.
Por las miradas que duran un segundo más de lo normal.
Por el símbolo marcado tres veces en mi puerta:
—◼ ◼ ◼—
Si desaparezco, recuerda esto:
No confíes en quienes dicen tener la verdad.
No aceptes “ayuda” de aquello que promete claridad inmediata.
Y nunca, nunca, respondas cuando algo te llame por tu nombre sin haberlo dicho antes.
Esto no es una advertencia.
Es una confesión escrita con miedo.
Porque lo que viene…
ya nos está observando.
Por favor.
Aléjense de ellas.
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..
...
....
裏切者