Lo difícil de iniciar su diaria rutina como guerrero y pupilo de las Cascadas Celestes no eran las clases, entrenamientos o los enfrentamientos, lo más complicado de cumplir en tiempo y forma su labor era presentarse puntual en su clase. Levantarse temprano, preparar el desayuno en conjunto a sus hijos para asistir a la escuela y al pre—escolar, preparar su armadura y su favorito personal, el viaje de 40 minutos.
Todo eso complicaba su llegada a sus estrictas clases y entrenamientos, llegando a veces a tardar de 5 a 30 minutos de demora.
La historia no era para nada diferente, ya se encontraba en la principal ruta aérea que lo llevaría rápida y eficazmente a las Cascadas Celestes, sumado a la velocidad que las corrientes de aire agregaban, parecía que todo estaba a su favor a llegar puntual a su tan importante examen.
Desde que su noviazgo con Bio acabo las cosas marchaban de mal en peor y la más mínima oportunidad que el adulto tenía de poder descargar su enojo con el pelirrojo, enserio que la aprovechaba. Malos tratos, vergüenzas, alguna que otra humillación y el triple de exigencia por el simple hecho de compartir el título de ex novio y pupilo, hacian de sus clases el mismo infierno. De igual manera contaba con el carácter suficiente para no dejarse influenciar.
Aparco cuidadoso pero veloz su nave, tomo rápidamente su mochila y comenzó a correr como si si vida dependiera de ello. Saludaba a algún que otro sensei o alumno pero en su mente estaba visualizado llegar a su aula en menos de 40 segundos.
Portal— No me cierres la puerta en la cara, no me cierres la puerta en la cara, no me cierres la puerta en la cara— Rogaba internamente que aquello no suceda.
No le quedó otra opción que volar para evitar el trayecto de las escaleras, cosa que usualmente recomendaban no hacer para evitar choques indeseados.
A nada más 5 metros de su aula aceleró su corrida, estaba a nada de cruzar el umbral, empero no contó con que su sensei se hallaba detrás de la puerta observando el reloj del aula.
Bio— 5, 4, 3, 2, 1— El reloj marcó el horario de inicio de su clase y su clara indicación fue cerrar la puerta.
De lo que nunca se percató fue del apresurado pelirrojo que transpiraba litros de sudor a causa de correr como nunca lo ha hecho, obteniendo un portazo en todo su rostro, chocando de lleno contra la puerta y comenzar a caer contra la misma. Todos sus compañeros podían visualizar su silueta caer al suelo.
Bio no dudo en abrir la puerta para poder observar como su pupilo se reincorporaba rápidamente e ingresaba en dirección a su pupitre.
Bio— Tarde Iunee— Recalcó seriamente.
Portal— Pero solo fueron 10 segundos en lo que me levante— Sonrió nerviosamente conteniendo una leve risita ante lo absurdo de la situación.
Bio— La clase inicia a las 8 de la mañana. Ni un segundo antes, ni un segundo después, además, nos estás haciendo perder tiempo de nuestro examen y el tuyo será el primero que calificare, ¿Te quedó claro?
Portal— Si sensei...— No pudo evitar suspirar ante la presión de su superior.
En lo que Bio dedicaba unos pocos instantes en agarrar los exámenes, los amigos de Portal se asomaron a su asiento con la tierna intención de calmarlo ante las claras injusticias.
Vivian— No te preocupes, al menos no llegaste media hora tarde— Intento ver el lado positivo.
Cloude— Aún sigo sin creer que ustedes fueron novios y que nunca nos dimos cuenta— Expreso con leve incredulidad.
Portal— Solo se que me hará la vida imposible de aquí a que muera...
Vivian— No digas eso, solo está un poquito resentido— Nuevamente intento ver el vaso medio lleno.
Portal— Si, tan poquito que ya voy visitando a Caleb por décima vez en el mes— Contradijo.
Bio— Portal y compañía hagan silencio, el examen inicia— Procedió a caminar entregando hoja por hoja a cada uno de sus alumnos— Tienen 30 minutos para completar el examen, aquel que desapruebe tendrá que hacer el circuito físico con pesas en su cuerpo y tu Iunee, espero un aprobado del 100% de tu parte o sino, no solo tendrás que hacer el circuito con pesas, también serás mí muñeco de pruebas de entrenamiento físico ¡Comiencen!
Aquello no provocó más que una sonrisa nerviosa por parte del joven Iunee mientras toda su clase nada más lo observaba compadeciente.
Portal— Espérame Caleb...
El examen dio inicio en silencio, Bio no dejaba de revisar a cada uno de sus estudiantes para evitar cualquier clase de trampa, de igual manera contaba con métodos para evitar aquellas artimañas deshonestas.
Al cabo de unos 10 minutos de haber iniciado su prueba algo inesperado irrumpió la continuidad del mismo, algo que más de uno alegro internamente, un corte de luz.
Algunos sonrieron, otros festejaron, Portal nada más suspiro relajado pues no podían continuar con el mismo y todas las hojas fueron retiradas indefinidamente. Fue un hecho para nada previsto de grandes alegrías.
Portal— Espero no estés haciendo nada extraño Cubo, los cortes de luz son tu perfecta especialidad— No era de extrañarse que la gran mayoría de apagones fueran ocasionados por su pareja, eran tantas las cosas que probaba en el ámbito tecnológico que algún que otro desperfecto provocará un pequeño cortocircuito a nivel regional.
Debido al repentino apagón que se dio en puntos aleatorios del Icon World, todos los estudiantes y guerreros de las Cascadas Celestes se vieron reunidos en el patio central de las grandes montañas con la simple finalidad de aguardar al regreso de la electricidad y poder retomar el tedioso examen.
Algunos se hallaban sentados, otros formados, algunos charlaban para distraerse, eran sus diversas formas de transitar el apagón sin aburrirse. No obstante, para el pequeño grupo de Portal, el aburrimiento no hizo más que abrazarlos intensamente ante la necesidad de una experiencia emocionante.
Cloude— Todo bien con que no halla luz, pero a fin de cuentas aburre— Expuso cruzándose de brazos mientras observaba la oscuridad de los salones.
Vivian— Decí que por lo menos es de día y no sé nota tanto, si hubiera sido por la noche lo más probable es que me habría dado sueño.
Portal— Solo se que a Bio lo único que no le gustó de este apagón fue no poder realizar sus macabros métodos de tortura contra mí— Su comentario provocó una carcajada silenciosa en sus amigos, a fin de cuentas estaban en presencia del Superior.
No saber cuánto duraría la falla eléctrica provocaba que a más de uno la pesadez en sus párpados se presentará, de igual manera, Cloude no permitiría que ninguno de ellos se viera influenciado por el inminente sueño y que mejor idea que realizar algo un tanto atrevido.
Cloude— A la mierda la falsa modestia— Libero sorpresivamente.
Portal— Expresó el segundo mejor alumno— Burlo.
Cloude— No me voy a quedar aquí esperando a que algo emocionante pase— Comenzó a visualizar el perfecto escenario para retirarse sin ser descubierto.
Vivian— El Superior encargo que todos nos quedaramos aquí.
Cloude— El superior que la chupe— Fue en ese momento que pudo visualizar un camino para alejarse, tal como si fuera un punto ciego— Bajen sus auras y siganme...
Dudosos pero curiosos acataron el pedido del joven dando inicio a una breve expedición en las mismas Cascadas Celestes. Aprovecharían el desperfecto técnico para así conocer una de las tantas cuevas que contenía el hermoso sitio. Está misma contaba con una diferencia a sus hermanas y era un claro aviso que su entrada estaba restringida al paso de estudiantes y guerreros.
Vivian— ¿La cueva prohibida?— Observo el claro letrero.
Cloude— Aquí vengo en mis tiempos libres para desestresarme— Sonrió a sus amigos.
Vivian— Pero aquí dice claramente que no podemos pasar.
Portal— Eso lo hace aún más emocionante— Objeto travieso al mismo tiempo que ingresaba dentro de la misma— Tranquila, no pasará nada malo.
Cloude— Tal vez te caiga una araña en la cabeza— Aprovecho la oportunidad para jugarle aquella broma.
Vivian— Ja, ja, ja, no me dan miedo las arañas. Me dan miedo los murciélagos.
Portal— Aquí hay cientos— Alimento la broma.
Vivian— ¡Ya dejen de joder y entremos!— Termino por empujar a ambos muchachos al unísono, haciéndolos ingresar en la oscura estructura natural.
El trío de iconos no lo pensó más tiempo y comenzó a caminar en lo profundo de aquella cueva, la tranquilidad que reinaba en esta misma era de admirar pues a mas de uno podría enamorar.
Portal— Es súper tranquilo el lugar, ¿Por qué lo tienen categorizado como uno de acceso restringido? Fácilmente podría ser una cueva de meditación— Asoció la calma del sitio a su práctica.
Cloude— Sucede que en esta cueva se encuentran el mecanismo interno de todas las Cascadas, gracias a este lugar es que tenemos electricidad— Procedio a enseñarles la instalación del mecanismo, el cual por motivos de público conocimiento se encontraba inactivo— Agradezcan que está inactivo, podría ser un peligro si estamos muy cerca.
Portal— El hermano de mí esposo falleció al caer en un mecanismo interno— Fue inevitable asociar la situación al trágico recuerdo.
Ambos iconos no pudieron evitar compadecerse del dolor que el joven Yuco sufrió en el pasado.
Cloude— Tengan cuidado al pasar, no valla a ser que la electricidad vuelva— Advirtió mientras los ayudaba a pasar el obstáculo.
Una vez se aseguraron de sortear con éxito el inactivo mecanismo, retornaron su caminata.
Vivian— ¿Y que se supone que aremos aquí?— Sentía curiosidad del verdadero motivo por el cual se encontraban ahí dentro.
Cloude— En realidad no hay un motivo por el cual los traje, simplemente quería romper las reglas un rato.
Portal— ¿Experimentar la excitación de ser rebeldes ante las reglas y de ser descubiertos?— Agrego.
Cloude— ¡Eso mismo!
Portal— No me extraña de ti— Golpeó amistosamente su hombro— Tu siempre siendo antisistema— Conocía a la perfección a su amigo, aquellos comportamientos eran su sello personal— Irónico que seas uno de los mejores alumnos.
Cloude— Ser inteligente no implica ser alguien correcto— Alardeo una simple verdad— Igual, tu tampoco te laves las manos Portal, tienes cara de buenito, sacas promedios excelentes, eres un pupilo pero en la cama eres una perra insaciable.
Portal— Y no me avergüenza admitirlo— A fin de cuentas era un espíritu libre.
Vivian— Y yo sigo bebiendo zumito de naranja, miro mis series en streaming, disfruto la pizza y sigo usando mí entero de conejo— Le fue inevitable comparar las emocionantes vidas de sus amigos con la suya.
Cloude— Mientras te diviertas a tu manera y seas feliz, todo está bien— No pudo evitar dedicarle una sonrisa.
La cueva llego a su final dando por completo el trayecto del pequeño grupo, nada más les restaba dar media vuelta y retomar su caminata en dirección a la salida. Esto pudo haberse realizado de la forma convencional de no haber sido por la extraña presencia de una misteriosa esfera flotante de oscuras tonalidades.
El trio de iconos compartió miradas hacia enigmática esfera, aparentemente estaba cargada de una indescifrable aura de la mano a un poder jamás antes visto. Ante la curiosidad de aquel hipnótico poder, la única presencia femenina fue acercándose lentamente con sus ojos admirados.
Vivian— Nunca antes vi... Tan poderosa... Esfera...
Ambos muchachos intentaban descifrar su poder, cuestión que sólo acababa por desatar más y más incógnitas a la de por si misteriosa situación.
Portal— ¿Que hace esta cosa aquí? ¿Acaso habrá provocado el corto circuito?— Asoció la presencia de aquel poder a la falla eléctrica.
Cloude— Puede ser, casualmente se encuentra a unos metros del mecanismo— Deducian.
Portal— ¿Pero como fue que entro?
Cloude— ¿Alguien la habrá hecho ingresar?
Portal— No lo creo, no permiten el ingreso de absolutamente nadie ajeno a las Cascadas y mira que si alguien se infiltra no tendría oportunidad de huir.
Cloude— Esto es extraño...
Portal— Bastante...
Cloude— ¿Y si le dices a Cubo? El es el Legendario, tal vez nos pueda ayudar y encuentre una respuesta— En el momento indicado recordó el puesto del marido del pelirrojo, puesto que en ese mismo instante les venía al pelo.
Portal— Le diré, obviamente que le diré, es algo que le incumbe. Además, no sabemos si esta cosa es peligrosa para los iconos, no podemos dejarla aquí sin saber sus características.
Repentinamente pudieron ver el momento exacto en el cual Vivían acabo por desplomarse contra el suelo, ¿Acaso su presión había bajado? ¿Un malestar? Podían asegurar que su condición era óptima ¿Cómo era posible que se acabará por desmayar?
Cloude— ¡¿Vivian?!— Completamente preocupado se acercó a la posición de la de cabellos rubios con la intención de asistirla— ¿Vivi?— Al voltearla su piel se veía notoriamente más pálida de lo normal.
Portal— Necesitamos a Caleb... — Tanteaba su cuerpo buscando su celular, aparato que había quedado dentro del aula en su mochila— Mierda...— Levanto su mirada en dirección a su amigo— ¡Cloude, iré en busca de un curandero!— Antes de marcharse espero una respuesta por parte del guerrero— ¡Cloude ahora regreso!— Continuaba sin ninguna respuesta— ¡Ey, respóndeme!
Logro percatarse de que el mencionado se mantenía inmóvil, estático, su posición era la misma desde el instante en el que fue a asistir a la más joven. Esto mismo comenzaba a preocupar al de cabellos color sangre, aquel extraño comportamiento acababa por alertarlo aún más.
Portal— ¿Cloude... Estás bien...?
Pudo observar como el mencionado comenzó a voltear lentamente, sin embargo un mal augurio inundaba su ser, tal y como un malestar estomacal sumado a la extenuante incertidumbre que la situación le generaba. De un momento al otro realizó contacto visual con su amigo, un contacto visual que termino por sobresaltarlo ante la impresión y horror de lo que sus ojos observaban.
Cloude, que hace tan solo minutos vibraba divertido y alegre, no era ni la sombra de lo que reflejo instantes atrás... Su cabello desalineado, su piel tétricamente pálida con sus venas resaltando acaban por marcar la frecuencia de sus latidos a una aún más acelerada. No obstante aquello que acabo por alterarlo aún más fue el estado de sus ojos, sus iris exactamente, estos mismos habían adoptado un tono rojizo mientras que su esclerotica se había teñido de un negro intenso. Sumado a las notorias venas que se marcaban en sus iris en tetricas marcas oscuras, podía jurar que portaba la auténtica apariencia de un muerto viviente.
Portal— ¿Cloude...?— Sus latidos marcaban un paso profundo pero nervioso, su pulso cedía ante los temblores mientras no hacía más que mantenerse estático ante la ahora, maldita incertidumbre.