Mucho tiempo no había transcurrido desde que la nave arribó cuadrante 12 en la Capital de las Colinas, nada más eran las 12:00 del mediodía y sus quehaceres debían retomarse. Taylor optó por adelantar algunas tareas escolares, mientras que su madre se prestaba a realizar diversos entrenamientos en compañía de su esposo. Guitar era Guitar, descontrol por un lado, travesuras por el otro.
Almuerzo, merienda y cena, ya el reloj marcaba las 10:00pm y todos los residentes de la casa Yuco hacían su vida sin ningún drama, drama que tarde o temprano iniciaría y la ruleta rusa del destino iniciaría para dictaminar una víctima que cuide del pequeño Guitar.
Portal— ¿Cubo?— Mencionó desde la puerta de su cuarto.
Cubo— ¿Que paso, Porty?— Preguntó risueño.
Portal— ¿Me puedes hacer un favor?
Cubo— Sí, obvio, lo que necesites— Pronto se arrepentiría de su respuesta.
Portal— Mañana tengo un examen bastante importante y Bio no va a tolerar, más que nada de mí parte, una nota inferior al 100%, a lo que ¿te puedo pedir que por favor, estés cuidando a Guitar? Mira que está muy travieso y juguetón, solo evita que se lastime o que algo le pase— Tomó sus manos en señal de por favor.
Cubo— No hay problema amor, estudia todo el tiempo que necesites y si llegas a necesitarme, solo pídemelo— Automáticamente le guiño el ojo en buena señal.
El pelirrojo le agradeció el gran favor y la aceptación del mismo, por más que intentaba combinar su rol de madre y pupilo, no llegaba a dedicarle el tiempo que necesitaba a su última cuestión, a lo que en esos momentos requería de la total predisposición de su pareja.
Tan solo el ícono de cabellos tricolor descendió las escaleras, pudo observar como su hijo menor jugaba con unas naves de juguete. No podía negar que era algo sumamente tierno de ver, un recuerdo que perduraría por siempre en su memoria, a fin de cuentas era ver a su pequeño disfrutar su infancia.
Cubo— Se ve tan lindo...— Acompañó su pensamiento junto a una sonrisa— Hola, peque— Apareció detrás de él para así sorprenderlo.
Guitar— ¡Papi!— Su sonrisa se transformó en una risa.
Cubo— Mami está bastante ocupado así que estaremos tú y yo juntos, ¿Te parece?
Guitar— ¡Ajá!
Cubo— ¿Y a qué juegas, mi tomatito?
Guitar— Soy un ladrón y escapó de la policía, ¡Soy el mejor!
La imaginación de Guitar era inmensa, no era de extrañarse que saliera con comentarios disparatados, no obstante jamás le prohibirían ser alguien creativo ya que de esa manera estimulaba su mente y expandía sus horizontes.
Cubo— Entonces.... Veo que te hace falta un policía, señor Big Diamond... ¡Oficial Simons, las manos arriba!
Guitar— ¡Nunca me atraparás, oficial Simons!— Sin dudarlo tomó una de sus armas de juguete para así comenzar a correr sin dirección alguna.
Algunos pasos detrás de él, Cubo lo perseguía con otra arma de juguete dando inicio a lo que parecía ser una persecución policial, regalándole preciosos momentos a su pequeño.
Cubo— A todas las unidades, a todas las unidades, oficial Simons, Big Diamond ha escapado en dirección al norte con una gran cantidad de orbes. Solicito naves de apoyo, un helicóptero y un gran plato de pasta. Cambio y fuera.
Siendo perseguido por su padre, Guitar corría alegre y riendo mientras disparaba las balas de juguete de su arma. Cubo intentaba emboscarlo de todas las maneras posibles, pero siendo el crío mucho más pequeño en tamaño, lograba huir de él sin problema alguno.
Desde el living al comedor, del comedor a la cocina y de la cocina a la sala, recorrían toda la primera planta de la casa entre risas y diversión. Parecía que de un instante a otro, Guitar había perdido de vista a su padre, caminaba muy sigiloso en dirección al sillón y así esconderse detrás de él; gateando detrás del mueble se aseguró de no estar a la vista del adulto, pero tan solo salió de su escondite fue sorprendido inesperadamente por su padre, quien se había escondido debajo de la manta del sillón y todos sus almohadones.
Cubo— ¡Big Diamond, queda arrestado!— El grito que pegó el pequeño seguido de una gran risa fue una gran señal de lo mucho que se había divertido.
Guitar— ¡Rayos!
Ambos rieron en el suelo, para luego ser Cubo quien abrazara al pequeño crío.
Guitar— Te quiero, papá, eres el mejor.
Cubo— También te quiero, peque— No dudo en besar su frente— ¿Quieres que te prepare una leche de frutilla?
Guitar— ¡Sí, frutilla! ¡Frutilla, frutilla, frutilla!
Cubo— Ok, pero te quedas aquí tranquilo, ¿Ok?
Guitar— Ajá— Asintió inocente.
Cubo se retiró el dirección a la cocina para así prepararle un vaso de leche de frutilla, sin embargo jamás se percató de que el pequeño pelirrojo lo persiguió literalmente a sus talones.
Sin percatarse de lo que sucedía a sus espaldas, fue preparando todo lo necesario para realizar la dichosa leche y algún aperitivo nocturno para sí mismo. Mientras la leche se calentaba a fuego mínimo, en un plato se fue preparando un cereal de multifruta con yogurt. En lo que se ausentó en busca de una cuchara y revisaba la leche, Guitar no tardó suficiente tiempo en acercarse al plato de cereal y devorarlo en 10 segundos, lógicamente ensuciándose en el intento.
Tan solo el plato acabó vacío, el pequeño se escondió debajo de la mesa. En el momento en que Cubo se devolvió a su plato, fue extraño toparse con el plato totalmente vacío.
Cubo— Pero... Lo acabo de llenar... ¿O lo imaginé?— Estaba estupefacto— Bueno, lo prepárate, ¿De nuevo?
Nuevamente preparó su plato, esta vez vigilando cuál halcón a su presa.
Pudo sentir como la leche estaba a poco tiempo de hervir, a lo que con una leve desconfianza volteó para así preparar la leche en el vaso de su hijo. Trató de prepararla lo más rápido posible sin saltarse ningún paso, una vez la acabó y volteó, su plato nuevamente estaba vacío.
Cubo— ¡Lo preparé! ¡Lo sé, porque lo recuerdo!
Mientras Cubo no dejaba de pelear con una falsa identidad que robaba su comida y lo tomaba por loco, el travieso Guitar aprovechó esta oportunidad para colarse dentro de la alacena de comida, teniendo más que servida todas las delicias que imaginaba.
Portal— ¡¡Cubo, amor!! ¿¡Me puedes preparar un café!? ¡Gracias!
Cubo— ¡No hay problema!
Tan solo se acercó a la alacena donde se hallaba guardado el café, en el segundo en que la puerta se abrió, un tarro semilleno de café fue lanzado a escasos centímetros de su cabeza, cayendo directamente al suelo, rompiéndose sin ningún remedio.
La sonrisa que Cubo había esbozado en aquel microsegundo denotaba miles de emociones, nervios, miedo, rabia, frustración y un sinfín más.
Cubo— Sí, hay problema, ¡Sí, hay problema!
Observó dentro de la alacena a su hijo sentado con un paquete de cereales en mano, degustandolo inocentemente.
Cubo— Am, que, Gui, etto, eh ¿Qué haces ahí?— Aún intentaba analizar la situación.
Guitar— No era chocolate, sabía feo— Expresó de la forma más casual e inocente posible.
Su mente estaba en blanco, tampoco deseaba recibir algún regaño por parte de su esposo por la diversidad de motivos que implicaba tener el frasco de café roto, a lo que sin tiempo y con toda la paciencia de RubRub, tomó a su hijo y su leche para así dirigirse a su nave.
Acomodó al pequeño en su correspondiente asiento, le entregó su vaso con leche, tomó las llaves y ambos se emprendieron velozmente al mercado más cercano.
Conduciendo nervioso pero cuidadoso, observaba cada cierto tiempo al espejo retrovisor para comprobar el estado del infante, quien tomaba tranquilamente su leche de frutilla.
A pocas cuadras del mercado, el vaso del crío se destapó ante los movimientos del vehículo, provocando que este mismo se abriera, Guitar no hizo más que reír y sonreír para así lanzar todo el contenido del vaso en la ventanilla delantera de la nave, asustando de sobremanera al adulto a cargo y que por inercia, la nave se desestabilizara y comenzará a girar sobre su eje en movimiento.
Los gritos de Cubo se oían desde todas las direcciones, agregando a todos los íconos que observaban la descontrolada nave atónitos, otros se movían rápidamente del camino, mientras que otras naves abrían el paso para evitar algún choque.
Los imparables giros dieron fin frente a la entrada del mercado dejando nada más que al de ojos verdes muy mareado.
Guitar— ¡¡¡Otra vez!!!
Cubo— Casi me muero...
Una vez el mareo dejó de molestar, más que nada en el adulto, padre e hijo ingresaron dentro del mercado nada más en busca de un café para batir. Una vez lo encontraron, fueron en dirección a la caja para pagarlo, sin embargo le daría la posibilidad al pelirrojo de comprarse algo que quisiera.
Cubo— Bebé, elegí lo que quieras que papá te lo compra— Expreso.
Guitar— ¿Lo que quiera?
Cubo— Lo que quieras— Respondió.
El pequeño observó de reojo todos los productos de la caja registradora y los cercanos para sin culpa ni remordimiento, comenzar a agarrar un sinfín de productos, tanto comestibles como juguetes.
Guitar— Quiero este, este, este, este, este, este, este— Chocolates, jugos, burbujeros, peluches pequeños, toda clase de objetos coloridos que llamaban su curiosa atención.
Claro, para mala fortuna del mayor, ver cómo poco a poco la cara de su hijo se veía cubierta por la gran montaña de objetos elegidos, hacía de su expresión una completamente estática, debía frenar al pequeño pues estaba excediendo por bastantes orbes su presupuesto.
Cubo— Am, corazón, no podemos llevar todo eso, debes elegir una sola cosa— Intentó explicar la situación.
Guitar— Pero tu dijiste que podía elegir lo que quiera— Con sus labios formó un tierno pucherito, a fin de cuentas tenía razón en sus palabras, pues las palabras de su padre englobaban todo lo que él quisiera.
Cubo— Ok, tienes razón...— Observó de reojo a la cajera que al parecer era nueva en el mercado, nunca antes la había visto. Está misma no dejaba de juzgar la situación de Cubo, asintiendo a favor del crío— Oye... Más o menos, ¿Cuánto lleva gastado?
Cajera— Cómo unas 3000 orbes— Al dar semejante número, los ojos de Cubo se abrieron a más no poder acompañados de una sonrisa nerviosa.
Cubo— Pasa que solo traje mil... Y no traje ninguna tarjeta.... Y mi mercado virtual está vacío... ¿No me podrías fiar? Vivo a unas cuadras, voy, busco las orbes y vuelvo— Expresó esperando una respuesta positiva.
Cajera— No fiamos.
Cubo— Ok... — Mordió su labio inferior tratando de encontrar una respuesta a su problema.
Pudo sentir como su celular vibró, al parecer se trataba de un mensaje de Portal el cual ni siquiera se molestó en abrir ya que el solo haber observado la notificación, le ahorraba el mal trago.
Portal: ¿Te fuiste a cosechar y moler los granos de café?
Guitar— Celular.
Cubo— ¿Eh?— El comentario del pequeño lo devolvió a la realidad.
Guitar— Dale el celular.
Cajera— Es una perfecta idea, pequeño, podés dejarme tu celular como garantía de que vas a volver con las orbes.
Aún Cubo trataba de recalcular la situación que estaba sucediendo, al parecer su hijo de tan solo 3 años fue lo suficientemente inteligente o pillo para obtener todo lo que eligió y qué mejor idea que garantizar su retorno que entregando su celular a una completa desconocida.
Cubo— Am... ¡Ok!— Soltó repentinamente con gran exaltación— ¡Pero te dejo al nene!
Ese último comentario acabó por borrar la sonrisa de la empleada, tanto se había divertido con las desgracias ajenas del ojiverde que acabó por condenarse con aquel simple comentario.
Cajera— ¿¡Qué!? No, espera ¡Esto no es una guardería!
Cubo— ¡Vuelvo en un rato!— No tardó ni cinco segundos en entregar su celular para así retirarse velozmente del interior del local, dejando aún más consternada a la empleada novata.
20 minutos fueron los que tardó el Legendario en conducir hasta su hogar con un vidrio repleto de leche sabor frutilla, ingresar silenciosamente sin llamar la atención de su hijo y esposo, tomar las orbes suficientes junto a unos pañuelos y regresar al mercado, no sin antes limpiar el ventanal de su nave.
Tan solo ingresó al mercado, pudo observar a la empleada con una expresión de disgusto total, junto a un gran charco de vomitada cercana a la posición de su pequeño hijo.
Cajera— Mira lo que hizo tu hijo...— Señaló el gran charco listo para ser limpiado.
Cubo— Pasa que le di una vuelta por el centrifugado de la nave— Sacó el resto de orbes mientras tomaba las bolsas de su compra junto a su celular y le entregaba el monto total a la joven.
Cajera— ¿¡El centrifugado de tu qué!?
Cubo— ¡Adiós señorita y le dejé una propina por el favorcito que me hizo!
Cajera— ¡Espera! ¿¡No te vas a quedar a limpiar el enchastre de tu hijo!?— Expresó más que indignada su incógnita.
Cubo— 2 cosas: primero, tengo peores problemas con los que lidiar. Segundo, no me pagan por hacer su trabajo, a usted sí— Guiñó su ojo mientras comenzaba a retirarse.
Cajera— ¡Pero! ¡Pero!— No sabía cómo convencer al ícono de quedarse— ¡Me aseguraré de que no sea admitido nunca más en la tienda!— Reprochó.
Cubo— ¡Inténtalo, conozco al dueño! ¡Saluda a Julián de mi parte!
Sin darse a esperar ni un segundo más, acomodó a su hijo en su respectivo asiento y para prevenir cualquier clase de accidentes, colocó la bolsa de compras en el asiento delantero con cinturón de seguridad incluido.
Cubo— Listo, ahora sí, vamos a casa tranquilos— En el fondo no tenía ninguna clase de buenos presentimientos, no obstante optó por suspirar relajadamente debido a que posiblemente sea su única oportunidad de suspirar tranquilo.
Se regresaron rápidamente a su hogar, descargó sus compras y a su hijo, para automáticamente comenzar con la preparación del café de su esposo al mismo tiempo que levitaba detrás de su hijo para evitar cualquier clase de desgracia.
La leche nuevamente hervía, el café pronto estaría listo, nada más le restaba una labor que se presentó de manera justa pero inesperada: Bañar al pequeño Guitar luego de todos los desastres que experimentó en una noche.
Sin darse un respiro que gozó previo a regresar a su hogar, entregó velozmente el café a su marido y con esa misma velocidad regresó a la cocina, llevándose una hermosa sorpresa.
Cubo— ¿Pero qué...?
Nuevamente Guitar estaba en la despensa de la cocina, esta vez divirtiéndose de lanzar harina a diferentes direcciones del mismo cuarto sin parar de reír.
Cubo— Pero... Me fui... Un minuto... — No había tiempo para analizar lo ocurrido, debía detener a su hijo antes de que lanzara la casa por la ventana junto a su cordura.
Intentó agarrar al pelirrojo para solamente detenerlo y conducirlo al baño, claro el plan sonaba sencillo y rápido, esa era la expectativa de su brillante y reluciente plan. Muy distinto de la realidad, acabó colgando del estómago del crío que no paraba de volar en círculos por el espacio de la cocina sin soltar el paquete de harina.
Cubo— ¡Guitar baja!— Para su mala fortuna, el pequeño era de esos extraños casos de críos que desarrollaban su vuelo a muy temprana edad. Lo normal era entre los 5 y 6 años.
Taylor, quien en ningún momento abandono sus auriculares, descendió en dirección a la cocina en busca de un vaso de jugo con la idea de saciar su sed. A pesar de haber un descontrol masivo, totalmente notorio a vista de cualquier icono, el de ojos celestes jamás se percató ni de la harina ni de su padre colgando de su hermanito.
Cubo— ¡¡¡Taylor ayudame!!!
Su última esperanza acabo por retirarse del cuarto dejándolo más que ignorado.
Cubo— ¿Acaso no tiene botón de apagado este niño...?— Cuestiono aún colgado, no obstante...— Guitar, ¿Que te parece si jugamos a qué estamos en un submarino en busca de criaturas marinas en el fondo del mar?— El foco de la idea había brillado.
Guitar— ¡¡¡Si!!!— Fue tal la manera en la que se sacudió que Cubo acabo cayendo de espalda contra el suelo de la cocina.
Cubo— Ok... A—Ah... Ahora vamos... Al baño y jugamos... Mí espalda... — El dolor fue soportable a lo que no fue problema alguno realizar el dichoso juego mientras aprovechaba a limpiarlo de pies a cabeza.
Era lógico que luego del baño el pequeño travieso acabaría por agotarse debido al efecto que el agua surtirá en él. Seco, con sus cabellos igual de secos y su pijama de cachorritos, Guitar acabo profundamente dormido en brazos de su padre, quien con todo su amor lo arropo en su cama y le dedicó un amoroso beso de buenas noches.
Nuevamente Cubo se regresó a su cuarto donde aún el pelirrojo mayor no abandonaba sus apuntes con el fin de estudiar. Camino en dirección a la cama y así desplomarse de cara contra la misma, cautivando la atención del menor.
Con una dulce y tierna sonrisa, Portal se acercó a la posición del mayor, tomar asiento a su lado y acariciar su cabello delicadamente.
Portal— ¿Agotado?— Pudo notar como el de cabello tricolor asintio— No me quiero imaginar todo lo que Guitar te hizo pasar.
Cubo— Literalmente, me costó 3000 mil orbes... Y mí nave... Y la cocina. Y mí espalda— No dejaba de sumar a su listado.
Portal— Aún es pequeño, está en esa edad que todo quiere hacer y aprender.
Cubo— Lo sé... Y jamás le prohibiría explorar su creatividad y todo lo que lo rodea... Tal vez soy bastante permisivo y es eso en lo que fallo... — Tomo asiento junto a su pareja agachando levemente su cabeza.
Portal— Tranquilo, todo lo que haces por el créeme que se nota...— Tomo su mano para calmar sus angustias.
Cubo— Pero... ¿Y si no soy el padre que espera? ¿Y si no estoy siendo buen padre? Esto de la paternidad me es bastante nuevo... A Taylor lo conocí cuando tenía 6 a lo que jamás experimente la paternidad desde cero...
Portal— Eso que sientes también lo he sentido y muchos padres tambien. Taylor a tu lado creció sano y fuerte, recibió amor, cariño, atención y educación, tienes todo lo que un hijo necesita para crecer y mientras estemos juntos, nada les faltará en el mundo. Confía en ti Cubo, te lo digo de verdad— Ambos compartieron miradas al unísono al mismo tiempo que acariciaba la mejilla del mayor.
Cubo— Gracias...— Aquella angustia de la mano al temor se vieron opacadas por la realidad que su pareja expuso, devolviéndole la seguridad que creía pérdida— Te amo Portal— Una sonrisa se dibujo en sus labios mientras compartía la dulzura del momento junto a quien amaba.
Portal— También te amo Cubo, conmigo puedes contar siempre. Y gracias por confiar en mí para decirme aquello que sientes para poder ayudarte— Correspondió a la reluciente sonrisa de su amado.
Ambos juntaron sus labios en un dulce beso, sus ojos se dieron en placer de cerrarse solo para disfrutar las cálidas sensaciones que ambos se brindaban el uno al otro. Unieron sus cuerpos en un abrazo manteniendo por los cielos el amor de su unión expresada en un hermoso beso.