Saltar al contenido
Explorar novelas

Oportunidades millonarias

Código de pista cero · por SoftCherubyne · 17 de septiembre de 2026

—¡$2,000 esta vez! Sí que te luciste, niña. —Julius le dio un codazo en el hombro, y Lyra solo rio mientras estaban estacionados a un lado de la línea de salida. Era el turno de otro para correr, pero Lyra no había terminado todavía.

—No he terminado, haz otra apuesta a lo grande. —Se metió los $1,000 dólares en uno de los bolsillos mientras le daba unos tragos a su Gatorade.

—Wow, momento —la frenó, señalando el Nissan, que ahora había quedado todo rayado con un parche gris del metal expuesto, ocasionado por la carrera anterior—. No vas a correr con esa cosa así, en la siguiente se va a quedar sin puerta —dijo, regañándola.

—Julius, tú más que nadie sabes que necesito el dinero. Solo es la pintura, lo del interior está bien, ¿Qué más da? —Tiró la botella vacía del Gatorade al interior del vehículo. Julius suspiró, negando.

—Sí, pero yo soy el que gasta en reparar esa cosa, y es mi auto, Lyra. Te he dado el voto de confianza para tener mi administración y el control del auto porque sé la bestia que eres en el asfalto. —Se recargó en la puerta del vehículo.

Lyra gruñó antes de resignarse. —Entonces, ganemos dinero apostando. Apuesta por otro piloto, incluso si es ese engreído del Porsche —pensó un rato—. ¿Tienes más bebidas energéticas? Un subidón de azúcar después de la adrenalina es bueno.

Julius señaló el baúl. —No hay más Gatorade, pero tengo un Monster ahí dentro. —Lyra asintió mientras accionaba el baúl desde la parte del conductor.

Happy caminó hacia ellos.

—Supongo que usted es el dueño de este auto y patrocinador de la piloto —Happy se colocó frente a Julius, quien arqueó una ceja, entre desconfianza y curiosidad.

Lyra solo abrió la Monster, mirando a Happy mientras daba un sorbo. Julius guardó discretamente los cigarrillos en su bolsillo. —Eso es correcto, ¿quiere apostar por ella? —preguntó casualmente mientras se cruzaba de brazos.

—No. No apuesto, señor. Yo compro. Y he venido a hacerle una oferta por todo lo que tiene. —Happy corrigió. Julius alzó bastante las cejas.

Lyra frunció un poco el ceño con desconcierto, sosteniendo la Monster en silencio, mirando a Julius de reojo para evaluar su reacción.

—La oferta suena tentadora, pero sin embargo, no es solo decisión mía, somos socios aquí —señaló entre él y Lyra.

Happy solo asintió en acuerdo. —El Sr. Stark ya ha decidido que su piloto se incorporará a Stark Racing. El único punto de negociación es el precio de su liberación.

Julius y Lyra abrieron mucho los ojos. ¿Tony Stark los había estado viendo?

—¿Y cuál sería ese precio? —Su tono se volvió más interesado ahora.

—$50,000, incluyendo el auto y a la piloto. —A Julius le brillaron los ojos. Lyra se tensó un poco. Si se metía con Industrias Stark, dejaría de correr; es decir, adiós dinero inmediato, y no quería esperar un mes.

—Pero es cosa de ambos —Lyra repitió, antes de que Julius decidiera, recordándole sus propias palabras—. Necesito pensarlo bien primero si voy a correr para Stark Racing —puso una excusa para que tal vez le dieran un tiempo para decidirse.

—Si quiere más detalles puede consultarlos con el propio Tony Stark, que se encuentra afuera del lugar en este momento. —Happy le ofreció, haciendo que Lyra abriera más los ojos. Ahora no tenía excusas.

Lyra agitó un poco la lata de Monster a la mitad en su mano, pensándolo. Julius diría que sí porque él era quien se quedaría con el dinero. Ella, básicamente, se quedaría sin su fuente de ingresos justo en un momento crucial como este. Pero también sabía que si ella lo rechazaba enfrente del propio Stark, Julius dejaría de darle su auto y apoyo para correr por el resentimiento.

Tal vez no era una salida 100% efectiva, pero quizás podía negociar un poco, aunque el recordatorio de que estaba hablando sobre Tony Stark —Iron Man, multimillonario y todo lo que tiene que ver con poder y dinero— le recordaba que era todo o nada. Stark no podía quitarle nada a Lyra por reproche, porque ya no le quedaba más que su propia vida a este punto.

—Sí, me gustaría hablar con el Señor Stark primero para los detalles... —dijo lo más educada que pudo. No estaba acostumbrada a tratar de "usted" al mundo; en su mundo solo se hablaban entre gritos e insultos como en la carrera anterior.

Happy con gusto la guio hacia la salida del lugar. Lyra apretó un poco su Monster inconscientemente. Poco a poco se iba sintiendo más limitada por sus opciones casi nulas.

Lyra abrió mucho los ojos al ver de verdad al mismísimo Tony Stark sentado en la parte trasera del auto. Tomó un sorbo de la Monster que aún le sobraba para tranquilizarse un poco.

—Ah, así que veo que sí aceptaste la oferta —Tony dijo con su típica confianza cuando Lyra estuvo frente a la ventana del vehículo—. Pero sabes lo que me gustaría preguntarte en primer lugar es: ¿qué haces aquí? —Lyra se extrañó por su pregunta.

—Bueno, en realidad, señor Stark, vine a negociar un poco su oferta, aunque respondiendo su anterior pregunta... —Se pasó una mano por la nuca, formulando una buena excusa. Decir que era una muerta de hambre con una familia disfuncional no iba a llevarla a ningún lado más que a dar lástima.

Tony, al ver su silencio, decidió proseguir. —Digo, tú, una niña de unos... ¿15? ¿16 años? Compitiendo con prácticamente adultos de 21 con autos lujosos. —Dejó la frase en el aire para ver si podía conseguir alguna reacción de parte de Lyra, quizá un golpe de conciencia, de realidad sobre el riesgo en el que se estaba poniendo.

—Ahm... —Dejó salir un murmullo sin saber qué decir realmente—. Su oferta parece interesante, señor Stark —continuó sin responder su pregunta—. Pero quisiera conocer más detalles sobre lo que conlleva.

—Ah, veo que eres una chica inteligente, muy bien. —Se reacomodó en el asiento—. Tú eres piloto de uno de mis autos de alta tecnología, con la única condición de que tus padres lo autoricen, claro —dijo con la confirmación silenciosa de que aún era menor de edad—, y no más carreras callejeras. —Lo hacía sonar simple y sencillo, pero acababa de destruir prácticamente todo el estilo de vida de Lyra.

—Esa... es la parte que no me agrada del contrato —Fue sincera, jugando un poco con la Monster en sus manos—. Como se pudo dar cuenta al entrar a este barrio, no poseemos muchos recursos la gente de por aquí —Empezó, aunque sentía que solo se estaba hundiendo más haciendo evidente su situación económica, pero sabía que mentir no iba a ayudar en nada con este hombre.

—¿Y? ¿Estás diciendo que esta chatarra es tu fuente de ingresos inmediata? ¿Cuánto te ganas a la semana? ¿Doscientos, trescientos dólares? —Tony la señaló a ella y luego a la pista.

—Puedo ganar más que eso en una noche. Y, señor Stark, necesito el dinero ahora. Si dejo de correr por un "contrato potencial", no pago los dos meses de alquiler atrasados y la luz. ¿Su contrato paga las deudas? —Lyra se puso un poco a la defensiva, también diciéndole un poco de su realidad.

Tony analizó la situación un momento y finalmente suspiró. —Bien, hagamos algo —ofreció nuevamente—. Hablo con tus padres y, mientras su autorización esté firmada y te sometes a las pruebas y al entrenamiento, te dejo correr —Lyra relajó un poco los hombros—. Pero, una vez que estés oficialmente siendo la cara de Stark Racing con una paga establecida, se acaban las carreras callejeras. —Dejó la oferta en el aire, esperando una respuesta.

—Bien, trato hecho entonces —dijo finalmente, mientras Tony asentía con satisfacción.

—Perfecto, entonces, ¿dónde están tus padres? —dijo, queriendo firmar el contrato lo más pronto posible al parecer.

—Ah, me temo que mi madre se encuentra trabajando, hoy era su turno nocturno —Puso una excusa rápidamente, pensando un rato—. Pero si gusta, podemos establecer una hora aquí mismo y haré que mi madre se presente.

Tony alzó un poco una ceja, no creía que una madre dejara vagar a esas horas de la noche a una menor de edad entre adultos, pero lo dejó pasar temporalmente. —Bien, entonces mañana a las 8:00 p.m. —dijo, haciéndole un gesto a Happy para que anotara la hora en la agenda.

—"¡El siguiente circuito dará inicio en unos minutos!" —Lyra giró la cabeza hacia la pista rápidamente. Aunque Julius le hubiera negado correr, sabía que, al menos, tenía que intentarlo de nuevo, aunque ese auto suplicara por un descanso.

Tony notó esto junto con sus intenciones claras de volver a correr, pero no le agradaba mucho la idea después de cómo vio a Lyra ser arrastrada contra la pared. —Y hey, una última condición —Llamó su atención de nuevo—. Cuando corras, tienes que avisarme y Happy vendrá a supervisarte. —Dijo con un tono que dejaba en claro que no había negociación.

Lyra frunció los labios, pero no podía negarse por lo visto, así que solo asintió. —Bien, entonces así quedan las cosas, y bienvenida a Stark Racing. —Happy subió al auto en el asiento del conductor, luego de darle una tarjeta con su número a Lyra.

El auto arrancó, dejando a Lyra con la tarjeta en las manos. Terminó su Monster y aplastó la lata con los pies para después darle una patada, metiéndola en la acera, suspirando entre alivio por tener una economía más estable y frustración porque ahora tenía ojos que nunca quiso puestos en ella.

Comenta este capítulo, guarda la novela y sigue a SoftCherubyne en el lector de Culto de Papel. Es gratis.

Otras novelas: Un último recuerdo antes de que te vayas. · Forjado En Carne y Acero · CASO 63: ENGRANAJES DE SANGRE