Lyra había regresado cansada después de su larga jornada en el maldito banco pagando la luz. Ahora solo le faltaba el alquiler, que ya llevaba dos meses de retraso. Necesitaba 1,600 dólares para ese mes, considerando los meses de retraso, y su madre estaba sin trabajo de nuevo... Solo de pensarlo le dolía la cabeza del estrés. Correría el doble esa noche si era necesario, o el triple de vueltas.
Por suerte, había tenido el tiempo de llegar a casa para cambiarse, por lo menos, y hacerse la cena temprano, aunque con su madre acaparando toda la mesa con sus latas de cerveza, se limitó a comer su sopa instantánea en el otro extremo de la mesa.
—¿No vas a salir a buscar trabajo esta tarde, mamá? —preguntó al verla empinarse otra de las latas. Su madre frunció el ceño, quejándose.
—Dame un descanso, ayer me despidieron. Dame el espacio para desestresarme un poco —le reprochó, claramente borracha, hundiendo su cara en la mesa.
Lyra bufó por lo bajo, molesta. Miró alrededor de la cocina, sucia, desordenada y grasienta... ¿Desde cuándo no le daba una limpieza esa mujer? Era algo que recordaría hacer el fin de semana.
—Mamá, tenemos que pagar $1600 este mes... y los otros dos de retraso —trató de hacerla entrar en razón, y su madre suspiró, cansada.
—¿Cuánto ganas en esas carreras tuyas? Si te dieran el 100% estaríamos tranquilas. —Lyra la miró indignada, ¿la estaba culpando?
—Mamá, las apuestas son mitad y mitad. Julius no me da más que el 50% —dijo tratando de hacerla entrar en conciencia, pero ella solo se encogió de hombros, tomando sus latas llenas y arrastrándolas hasta su dormitorio, dejando a Lyra sola en la cocina.
Miró su reloj: eran las 5:30 p.m. Aún tenía un buen par de horas para terminar sus tareas y lavar sus uniformes.
Estaba haciendo su tarea de Química cuando, de repente, el teléfono empezó a sonar. Era Julius. ¿No era muy temprano todavía? Dudó un rato y finalmente contestó.
—¿Hola? —murmuró mientras continuaba escribiendo en su cuaderno, esperando respuesta del otro lado.
—Ah, sí, olvidé decírtelo esta mañana. La carrera será en otro lugar. Te voy a esperar bajo el puente de cables para salir a la nueva ubicación. —Julius sonaba algo cansado y estresado por la situación. Era raro que cambiaran de lugar.
—¿Y eso por qué? Espero que no quede tan lejos. Te recuerdo que me vengo sola a pie, Julius —dijo, dejando de escribir para concentrarse en la llamada.
—La policía llegó ayer en medio de la madrugada a mitad de la tercera carrera. Esa pista es más grande... Te daré detalles en el camino. —Colgó de repente, dejando a Lyra con el ceño fruncido.
Se puso a pensar en su plan de hoy. Normalmente solo corría una o dos veces por hora, pero no tenía nada importante para mañana en la escuela. Podía quedarse hasta el cierre de esa noche para recaudar dinero suficiente.
Eran las 7:30 p.m. y Lyra estaba alistándose para salir cuando vio a su madre abandonar la casa, probablemente de regreso a esa cantina de mala muerte. Probablemente, aunque ella regresara a las 3 a.m., no estaría allí aún.
Decidió ponerse una de sus camisas favoritas. La capa inferior era de un marrón oscuro y liso con tirantes finos. La capa superior era de un color beige pálido, cortada en un estilo off-shoulder. El gráfico central gritaba "Rock Together, Crazy" con un diseño grunge y una guitarra eléctrica estilizada.
Lo acompañó con uno de los pocos pantalones de "moda" que se había permitido conseguir en una rebaja: sus pantalones cargo de camuflaje. No eran nuevos; la tela de loneta, gruesa y oscura, estaba visiblemente desgastada por el uso y las manchas de grasa de motor que nunca terminaban de salir del todo. Los bolsillos laterales estaban hinchados y abultados. El ajuste era bajo y holgado, cubriendo la parte superior de sus zapatillas Converse desgastadas, el calzado perfecto para pisar a fondo el acelerador.
Se puso unos guantes blancos sin dedos para que el sudor no le dificultara tanto a la hora de tomar el volante, se metió su teléfono en uno de los muchos bolsillos y sus audífonos de cable en otro antes de darle una última peinada a su cabello característico, aunque ya necesitaba retoque. No creía que la peluquera anduviera de buen humor para hacerle otra rebaja y en ese momento no tenía tiempo para gastar en ello.
Julius, como había dicho, la estaba esperando bajo el puente dentro de su preciado Nissan 240SX/Silvia, que había quedado como nuevo, incluso le había retocado la pintura negra. Lyra se subió por la parte del pasajero mientras Julius terminaba de comerse unos churros.
—¿Lista? Aunque queda un poco lejos, puedo venir a dejarte hasta el puente después. —Julius sacó una botella de Gatorade de la parte trasera y le dio una a Lyra, quien la aceptó dándole unos cuantos sorbos.
—Sí, esta noche planeo quedarme hasta el cierre. Quiero que hagas apuestas más grandes por mí —dijo decidida, dejando la botella en el portavasos del auto. Julius rio un poco.
—O estás inspirada o necesitada de dinero. Nuestro público habitual se va a mezclar con el de la otra pista, tal vez pueda sacar algunos billetes.-
Lyra sonrió más tranquila antes de verlo de nuevo. —¿Y la pista? ¿Es como la anterior o...? —murmuró, dejando la duda.
—Tiene un poco de curvas, lo verás por ti misma, aunque por la perspectiva, una que otra curva la verás hasta después, pero confío en que tienes buenos reflejos.-
Fueron a ritmo rápido hacia la carrera, que empezaba a las 8:30, usualmente.
La pista, conocida como "El Velo Nocturno", no está diseñada para la velocidad, sino para la brutalidad. Se extiende por una sección de polígonos industriales y almacenes abandonados, donde la única iluminación es el resplandor amarillo de lámparas de vapor de sodio muy espaciadas.
El lugar estaba lleno. Lyra miró alrededor a los competidores, todos adultos a estas alturas o al menos de unos 21 años, pero eso ya era costumbre para ella, aunque pudo ver a algunos cercanos a su edad, de 19, 18 e incluso 17.
—Tú has de ser la corredora de heladería de la que tanto estaban hablando. —Una mujer que Lyra reconoció rápidamente como una de las Grid Girls, a juzgar por el short y el top cortos, se acercó a ellos.
—Digamos que es quien probablemente deslumbre esta noche. —Julius rio un poco, peinándose los cabellos negros, un poco coqueto. La mujer castaña solo rio.
—Entonces será mejor que pongas tu auto en la línea de partida, linda, casi todos los corredores están listos. —Señaló al menos unos cinco autos que estaban todos en posición. Lyra se tensó un poco, normalmente solo eran tres o dos.
Lyra se posicionó con los demás, ganándose varias miradas curiosas o burlonas a las que ya estaba acostumbrada. Uno de los chicos se dirigió hasta ella, recargándose en la parte del techo del auto y acercando su cabeza a la ventana.
—No puedo creer que el rumor sea cierto —se burló un poco—. ¿Cuántos años tienes? ¿Tus adorados padres saben que te estás metiendo en estos lados? —Lyra puso los ojos en blanco, quitando sus manos del volante para mirarlo directamente.
—Dudo que mi edad importe mucho en esta carrera. No habrá diferencia cuando cruce la meta primero y llene tus pulmones con el humo de mi nitro —se aseguró de mirarlo de arriba abajo con desprecio para que entendiera que era mejor dejarla en paz.
—Ah, claro, la heladería sacó un postre amargo esta noche —se alejó un poco, pero se mantuvo lo suficientemente cerca—. ¿Ves a esa belleza? —Señaló un Porsche 911 ocre con algunas decoraciones blancas en las puertas. Lyra abrió un poco los ojos, ella nunca podría permitirse un coche así—. Eso será lo último que veas desde el último lugar, junto con los billetes rebalsando de mis bolsas.
El tipo se fue, dejando la amenaza en el aire. Lyra podía reconocer a alguien de dinero con solo verlo. Su ropa de Pull & Bear lo decía todo. Ese chico tal vez tenía dinero, pero esto era la calle. Lyra podía permitirse el lujo de arriesgarse para lucirse.
—Esta es la carrera más próxima que pude detectar. —Happy cerró la puerta del Mercedes-AMG G 63 mientras miraban la entrada del lugar. Los gritos y bocinas se escuchaban desde afuera.
—Sí, este lugar tiene toda la cara de que la policía o algún incendio ocurra en cualquier momento. —Tony arrugó la nariz al sentir el penetrante olor a nitro, aceite quemado y sudor frío que flotaba en el aire. Se puso las gafas, pasando por la entrada y evaluando un poco los coches que estaban en la línea de salida.
Happy hizo un poco de espacio entre la gente para que pudieran sentarse hasta las últimas gradas de arriba y tener una mejor vista.
—El perímetro está asegurado, Tony. Tenemos a Viernes rastreando cualquier señal de radio de la policía local. —Happy explicó, y Tony solo asintió, satisfecho.
La bocina fue escuchada por todo el lugar. Lyra avanzó a toda velocidad, pero aún sin activar su nitro. Sabía que todos lo usarían para darse un empuje inicial, pero ella optó por usar su estrategia de acelerar hasta que a los demás se les acabara. Había conectado su teléfono a la radio del auto con un poco de esfuerzo.
El ritmo familiar y el volumen ensordecedor de Odetari empezó a resonar en el vehículo, haciendo que Lyra no pudiera evitar murmurar un poco de la letra mientras jalaba la palanca de cambios y activaba el botón del nitro para impulsarse, dejando una cortina de humo y adelantando al menos unos tres autos, pero su mirada estaba fija en ese Porsche 911 que estaba delante de ella.
Miró de reojo un pequeño cartel con un dibujo de un ojo tachado. No le tomó importancia al inicio, aun cantando la letra.
—"Don't touch it, don't touch it".... ¡Mierda! —Lyra no pudo evitar maldecir al ver una curva demasiado tarde.
Apretó sus manos en el volante dando un brusco giro en la dirección opuesta, para luego girarlo de golpe a la dirección inicial de la curva, con un chirrido que la asustó un poco al inicio, pero apretó los dientes para mantenerlo. Finalmente, moduló el acelerador, evitando perder el impulso y regresando a la carrera después de un susto.
—¿Viste esa maniobra? Algo interesante. —Tony se recargó en la barandilla, ajustando sus gafas polarizadas.
—Ese auto ya está en segundo puesto. Para la primera vuelta, va muy bien —Happy miró a Tony, quien ahora estaba un poco más centrado en los autos—. Pero recuerda que solo estamos observando antes de decidir algún candidato. —Happy le recordó.
—Por supuesto que solo observo, Happy. Pero observar es aburrido —murmuró—. Viernes, dame un escaneo pasivo de la parrilla. Prioridad en la demografía: tiempo de reacción y edad aparente.
Dijo ajustando mejor las gafas e inclinándose un poco hacia adelante. Un tenue holograma de datos parpadeó solo en las lentes de Tony. La I.A. comenzó a superponer etiquetas de datos sobre los cinco vehículos que iban pasando, uno por uno.
—El Porsche ocre: Piloto masculino, 24 años, tiempo de reacción promedio. El Lamborghini: 31, antecedentes de apuestas de alto riesgo. Y el Nissan Silvia modificado... —la voz de Viernes se detuvo—. Piloto de sexo femenino, edad aparente estimada en 16 años, Señor. El tiempo de reacción es excepcional.
Lyra estaba a punto de usar el nitro cuando miró de reojo cómo, de repente, el auto de al lado se acercaba con toda velocidad. Apenas y pudo esquivarlo, pero aun así el Porsche logró su objetivo. El chirrido del metal de la puerta del lado del conductor y las chispas de luz, mientras Lyra era arrastrada por la pared, resonó en sus oídos haciendo que se quejara.
—¡Esta chatarra tuya no va a aguantar mucho más, niña! —El chico de antes se burló de ella mientras se escuchaban abucheos y gritos de emoción por el momento de tensión entre los dos autos.
Tony se quitó las gafas lentamente. 16 años. Era una niña. Una niña en un coche de chatarra que competía contra autos de lujo, y en una situación de riesgo en ese momento.
—¿Que acaso no escuchas? —Lyra le gritó, sonriente, señalando su radio con la canción "Hypnotic Data". El chico solo alzó una ceja, entre desconcertado y molesto, sin entender—. ¡Fíjate en la letra! —Lyra hizo un ademán de escuchar mientras sutilmente aceleraba su auto.
—"You can keep all the shit that you wearin', we already know that it's fake. Ain't nobody impressed by the shit that you playin'" —El chico soltó un bufido molesto. Lyra se fijó en que la parte trasera del Porsche estaba al lado de su ventana y sonrió más tranquila—. Te la dedico, un regalo de consuelo para tu derrota inminente.-
De repente, Lyra hizo una corrección violenta, pero pequeña, en el volante hacia la derecha, topándose con la pared y luego regresando de inmediato, golpeando el Porsche.
—¡Perra de mierda! —la maldijo mientras perdía un poco el control, forzándolo a corregir su derrape. En ese momento, Lyra tomó la palanca de cambios para pulsar su nitro y salir disparada, dejando una cortina de humo y quedando ahora en primer lugar, seguido de un drift exitoso en la siguiente curva, ganándose los gritos de la multitud.
Tony se quitó las gafas lentamente. El sollozo del Nissan de Lyra al tomar la delantera fue ensordecedor, pero en ese momento aún seguía pensando cómo era permitido que alguien de su edad condujera entre prácticamente adultos.
—Happy, quiero que después de esta carrera encuentres y llames a esa niña. Potencial piloto, pero también me da curiosidad saber qué está haciendo aquí en primer lugar. —Happy solo asintió, tomando nota de todo mentalmente.
Volvió a ponerse las gafas, quería identificar quién era el "dueño" de ese auto.
—Viernes, identificó al dueño del coche como 'Julius'. Interceptemos a ese tipo primero. Quiero que le hagas una oferta que no pueda rechazar, Happy: el precio por ese coche destrozado y la exclusividad de esa piloto —agregó, más como una orden ejecutiva que otra cosa. La bocina de la primera carrera terminada resonó en todo el lugar.
Lyra en el puesto uno, solo se podía ver desde las gradas la cortina de humo que su auto dejaba por la "quemadura de victoria" de Lyra.