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Capítulo 18: Hermanas

Blackstar: Alfa y Omega · por S.S. Arcana ·

9:45 p.m. – Casa de Afrodita, afueras del Distrito Olímpico.

—En tu planeta me quedé, fue por un tiempo y nunca fue mi plan, pero mi nave se averió... y ahora estoy perdida aquí... <<Love - Zoe >>

De un estéreo grisáceo, provisto de dos bocinas y un reconocible logotipo en el centro, la música fluye. La perilla de volumen central y la interfaz retrofuturista de su pantalla monocromática delatan su origen. La habitación de Harmonía se niega a regalarle un gramo de silencio a la incipiente noche.

—Este vestido es muy bonito —comenta Grace, mostrando una prenda azul celeste de cuello albo y cinturón de tela a juego.

—Puedes usarlo si quieres. —Harmonía sonríe al observar a Grace, sentada sobre el colchón, fascinada con la tela.

—¿Eres hindú? , te falta el puntito en la frente —interrumpe Eros desde una esquina. El dios descansa en una mecedora y clava la vista en Grace.

—Qué grosero eres —le reprocha su hermana.

—La pregunta era para ella. Desde que llegó, solo veo cómo todos responden en su lugar. Además, ¿grosero por qué? ¿hindú es un insulto? Solo te recuerdo que Krishna tiene plumas de pavo real y ella tiene plumas en la cabeza, ¿Si le digo azteca resulta menos ofensivo? —se defiende Eros, sin despegar la mirada de la pantalla de su teléfono móvil.

—Solo sé que no soy de aquí —comenta Grace, estirando el cuello en un intento por descifrar el aparato que el dios sostiene.

—Como todos, corazón. Como todos. —Eros suelta una carcajada—. Mira, aquí dice que habrá una exposición de flores para la fiesta de primavera.

—¿Fiesta de primavera? —pregunta Grace, picada por la curiosidad.

—Son fiestas raras de la gente de la capital. En unos meses más lo celebrarán, ¡Hermana, flores! Tenemos que ir. ¿Aún recuerdas cómo conducir el auto de mamá? —Eros formula la pregunta con inocencia.

—¿Por qué tenemos que fingir que todo está bien? —murmura Harmonía, arrastrando las palabras con pesadez.

—Porque nadie está fingiendo y todo está de maravilla. —Eros asiente y se levanta de la mecedora—. ¿Tú estás bien, Grace?

—Creo que sí —asiente la joven.

—¿Estás fingiendo? —interroga el dios del deseo.

—Yo, creo que no, creo. —Grace deja escapar una risa nerviosa y abraza a Stevie contra su pecho.

— Estoy donde quiero estar, con quien quiero estar, haciendo lo que quiero, no vivo traumatizado o buscando problemas, lo que pasó ayer, pasó ayer, puedes golpearme si quieres hoy, el día de mañana poco me va a importar ¿sabes por qué? porque vivo en el presente, y por eso no tengo que fingir que todo está bien, porque realmente para mi todo esta bien hoy.

—Como sea...hay un semidiós de visita en el refugio y trajo hidromiel. ¿Ya probaste la hidromiel? —inquiere Eros.

—No sé qué sea eso —responde Grace, acortando la distancia hacia Harmonía.

—La bebida de los dioses nórdicos. Dicen que es aún mejor que el tepache... ¿o ese era el pulque? Como sea, ambos panteones compiten en alcoholismo. —Eros ríe con ganas y le muestra la fotografía de una planta de maguey en su pantalla.

—¿Qué es eso?

—Una planta. De ahí sacan la bebida —explica el dios.

—¿Se lo preguntaste a esa cosa? —Grace acomoda a Stevie sobre la cabeza de Harmonía. La diosa de la concordia muerde su labio inferior, intentando contener una sonrisa.

—Sí, dentro de lo que cabe, hay algo de señal aquí. Son bastante caros. Los atlantes no sueltan chatarra de la Tierra así como así, pero mamá sabe cómo conseguir cosas. —Eros le da un golpecito al teléfono cuando la pantalla se apaga de súbito. Niega con la cabeza, busca un enchufe en la pared, conecta un cable y deja el aparato sobre la mecedora.

—¿Qué pasó? —Grace observa la escena, desconcertada.

—Se le acabó la batería, pero en unas horas volverá a la vida. —Eros se distrae revisando los tomos de un estante.

Grace cesa su jugueteo con el peluche de golpe. Su mano vuela directo al bolsillo interior de su chaleco de cuero. Extrae a Eclipse y se lo tiende a Eros.

—Haz que vuelva también en unas horas —

Eros examina el artefacto esférico con desconcierto. Lo toma entre sus manos y busca algún puerto o ranura de carga en la coraza de metal, sin éxito alguno.

—Tu pelota de metal no tiene entrada para cable. ¿Qué es? —pregunta el dios.

—Ah, nada. Es una cosa graciosa que me encontré en un basurero, mientras... buscaba basura. Jeje. —Grace fuerza una sonrisa poco convincente.

—Grace, eres muy mala mintiendo —advierte Harmonía.

—Y sí, aún recuerdo cómo conducir —añade la diosa, dirigiéndose a su hermano y aceptando la invitación de forma tácita.

—Grace, tienes que aprender a peinar tu cabello. Está muy desordenado y ese caos no favorece a tu color, es muy claro. —Harmonía abre una gaveta y saca una liga y un cepillo de cerdas.

—Ella lo dijo, pero yo lo pensé desde que llegaste, corazón. Pareciera que te arrojaron del cielo y caíste en un basurero como Nueva Orleans. O peor: Yomigahara. Eugh. —Eros dispara sus dardos sin el menor tacto.

—Buscaré una secadora. Si va a trabajar en la biblioteca, debe ir presentable. —Harmonía le dedicó una sonrisa sincera a la joven.

—¿Noche de chicas? —Eros junta las palmas y aplaude con suavidad, en un gesto idéntico al de Afrodita.

Harmonía exhala un suspiro profundo.

—Sí... noche de chicas, supongo.

La noche avanzó, Harmonia quedó profundamente dormida en su cama, en sus brazos, abraza a Stevie, Eros por su lado, se quedó en la mecedora durmiendo, el teléfono que sujeta con la mano, reproduce música a bajo volumen. Mientras tanto, cierta pajarilla escucha música desde el pasillo superior, mueve los hombros al ritmo y pega pequeños saltos animada, su, inconsciente bailoteo la lleva a las escaleras, cautelosa baja sin hacer apenas ruido, sus pies descalzos se apoyan sobre sus dedos, los talones quedan levantados a por lo menos tres o cuatro centímetros del suelo, sus pupilas se dilatan, las plumas de su cabeza se apagan, escalón por escalón logra divisar en medio de la sala, un gran televisor, bastante antiguo, la figura de Olivia Newton baila en la imagen, y, sentada en el sofá, Afrodita con un tazón de palomitas de maíz. Grace suelta la respiración, sus talones van al piso, y sus ojos vuelven a la normalidad. El ligero golpe en el escalón llama la atención de la diosa, que clava los ojos en Grace.

— Plumas, ¿reconsideraste la propuesta? – Afrodita se acomoda en el sofa para hacer espacio para Grace, con la mano da dos palmadas en el cojín, invitando a la joven a sentarse

— ¿La oferta del sofá? — Grace dice tímida

— No me hagas mucho caso, la insinuación estaba de más, todo esto es difícil — Afrodita suspira, Grace se sienta en el sofá y mira a los ojos a la diosa.

— ¿No hay solución? — Grace dice mientras su mano roba una palomita de maíz.

Afrodita se detiene un segundo, su mirada va desde el piso hasta el techo, y vuelve al piso

— La solución que hay, no me gusta —

Afrodita se acomoda y suspira de manera larga y tendida.

— Quiero una familia, solo eso, y Ares no me lo va a otorgar, lo acepte ya desde hace mucho, incluso cuando confirmamos que, ni siquiera somos familia, yo fui creada, y algún gracioso se le hizo chistoso decir que, a Urano alguien le mutilo ahí abajo y de eso fui creada — Afrodita resopla — ¿Te das cuenta lo misógino que es eso?

— ¿Misógino? — Grace ladea la cabeza como una cacatúa

— La diosa del amor, la belleza, la mujer vulgar y frívola, es creada a partir de los genitales de un titán, solo puedo ser quien soy, gracias a los restos de un hombre, estúpidos, Freya dice que somos hermanas de amor, fuimos creadas, gente estúpida — Afrodita explica

— ¿Eso tiene algo que ver con tu esposo? — Grace dice sutilmente, su mano, ahora carga un puño de palomitas.

— Por supuesto que sí, porque si podíamos ser una familia sin rozar la dinámica endogámica de medio panteón, mis hijos son hijos de dos líneas de sangre diferentes, y eso es lo mejor que pude escuchar, ¿por qué él no lo ve así?, está todo el dia encerrado con esa Atenea en la torre, jugando al comandante — Afrodita suspira

— Si Ares no me lo otorga, me conformo con alguien que pueda decir algo tan simple como un te quiero, ya ni siquiera tiene que ser hombre, así que, pe, perdóname si me insinué, pensé que podría salir algo, error mio, ya lo se, no me mires con esos ojos de lechuza pérdida — Afrodita se lleva las manos a la cabeza

— Podrías iniciar solucionando las cosas con Harmonía, creo que esto le duele — Grace sonrie tenuemente, cruza sus piernas y juguetea con el borde de su pijama.

— Es más complicado de lo que piensas, y no te voy a contar sus cosas privadas, que ella lo haga, pero no tienes la pintura completa — Su cabeza baja, Afrodita intenta aguantar, reprimir, contener, una lagrima pesada

— Pero ya está aquí arriba, ¿por qué no haces algo con nosotros? — Grace sonríe

— Quedate aquí a ver una película ¿si?, elige si quieres — Afrodita suspira

Grace se levanta, sus dedos pasan vhs por vhs, hasta caer en Grease.

— Esta — Grace sonríe

— Oh, Travolta — Afrodita se ríe

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