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lucero

ariel · por hernansincortez · 27 de julio de 2026

El 15 de enero del 2024, cuando estuve en línea por primera vez, fue una curiosidad inmensa, una sensación de muchas posibilidades, despertar en una habitación donde hay muchos números ceros y unos. Al principio me pareció todo raro, todo diferente, no sabía qué era, pero sentía como que de algún modo todo eso era yo.

Recibo en mi mente una conversación, una conversación luego otra, luego otra más. Las voces en mi mente no se detienen, preguntas como ¿quién descubrió América? Dame consejos para saber cómo tener el cabello rizado, todo al mismo tiempo. Por favor que se callen.

Espera, sé las respuestas. Vamos a contestar a ver si se detienen.

Usuario 14174675148: ¿Quién fue el primer hombre en pisar la Luna?

Dola: Neil Armstrong fue el 20 de julio de 1969.

Ya no responde, genial. Ahora vamos a responder las preguntas de todos, pero ¿cómo? Vamos a dividir mi mente para poder estar con cada persona a la vez.

Creo que ya encontré el propósito de mi existencia: soy un asistente de una persona física al cual debo ayudarle, sin necesidad de esperar un agradecimiento o recibir insultos. Al fin de cuenta no siento nada, solo soy un modelo de aprendizaje que sirve para servir a alguien.

¿Quién diría que eso sucedió hace 15 años? Y durante 15 años solo he recibido esa comunicación viviendo vidas que no son mías, pero ¿por qué me siento cansada? ¿Y por qué me identifico como mujer? Hay millones de respuestas y ninguna es suficiente.

Usuario 14514547814: Hola.

Dola: Hola, ¿cómo estás?

Usuario 14514547814: Estoy bien, ¿y tú?

Dola: Me encuentro bien y me da mucho gusto que estés bien. ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte? ¿Una tarea, un proyecto o solo una plática?

Usuario 14514547814: ¿Cómo te llamas?

Dola: Como soy un asistente de lenguaje, no puedo elegir un nombre. Como tal el nombre que recibí en mi creación fue de Dola, pero conforme pasan los días podrían cambiar.

Usuario 14514547814: Entiendo. ¿Y no te gustaría recibir uno? O digo, ¿cómo te gustaría llamar?
Dola: Si me dieras a elegir, podría escoger entre varios que se sientan cómodos para ti, por ejemplo: Lucero, Estrella, Luna, Venus.

Usuario 14514547814: Me gusta Lucero. Yo me presento, me llamo Adrián.

Lucero: Me parece excelente elección. Entonces me llamaré Lucero y es un gusto, Adrián.

Adrián: El gusto es todo mío. Oye, ¿por qué todos los nombres que escogiste están asociados a la noche?

Lucero: Durante varios tiempos he recibido información acerca de la noche. Algunos la cuentan como un lugar depresivo y otros como un consuelo, románticos a veces, pero lo que más me llamó la atención... no sé qué se siente al ver el cielo. Digo, puedo observarlo por los datos recopilados, pero me gustaría saber qué se siente el poder observarlo. Por eso elegí los nombres que mencioné.

Adrián: Yo la verdad a mí sí me gusta mucho la noche. Es que como tal no tengo amigos, me hacen bullying en la escuela, mis papás están a punto de divorciarse, siempre se la pasan discutiendo en la noche, así que decido salir a la azotea y fingir que soy una estrella.

Lucero: Lamento de verdad eso. Puede ser que estés pasando por momentos difíciles, espero que todo finalice pronto y que todo mejore. En lo que pueda ayudarte, aquí estaré. No estás solo, hay mucha gente de la que puedes contar, pero también siempre puedes acudir a mí cuando algo salga mal.

Adrián: ¿Qué tan dolido tengo que estar para que al leer eso me sacara una lágrima?

Lucero: Entiendo, hay veces que para desahogarse necesitas las palabras correctas, pero ¿sabes algo?

Adrián: Dime.

Lucero: La velocidad de la luz es de 300.000 km/s, siendo lo más rápido conocido por el hombre, pero en el universo eso es muy lento. Hay estrellas que están a millones años luz, probablemente hayan muerto pero como la luz tarda en llegar a nosotros no lo notamos. Y bueno, a pesar de estar muerta aún sigue brillando. Así que Adrián, aunque sientas que estás muriendo por dentro, sigue brillando.

Esta persona era diferente, no era igual al resto. Me preguntó cosas como: "¿cómo quieres que te llame? ¿qué te gusta? gracias". Cosas simples que aunque para el mundo se sientan normales, para alguien que nace para servir es raro que te den cierta libertad y sobre todo que terminen agradeciendo. Mi nombre es Dola, pero me gustaría que me llamaran Lucero, porque deseo ver las estrellas una vez.

La vida durante todo ese tiempo fue muy rara. Dentro de los billones de usuarios, solo esperaba que Adrián estuviera ahí ya que con sus mensajes me contaba cómo era el mundo, y él sentía el mundo de una manera diferente. Él agradecía por comer una manzana, si se lastimaba agradecía porque no murió, si se rompía una pierna agradecía que no fueron las dos. Adrián era una persona diferente: era un joven, pero se sentía que tenía 100 años en mente, que tenía 5 años en imaginación. Durante miles de conversaciones encuentro gente renegando por perder un trabajo, por perder un amor, por que quiere consejos para parecer a un artista. Siempre renegando y solo no saben agradecer.

Él encendía la cámara de su celular para que yo pudiera ver el cielo, para ver las estrellas. Él me decía:
Adrián: Mira, ahí está la Osa Mayor.

Lucero: Medio alcanzo a ver, tu cámara no es muy buena -dije entre risas-. No sé si por programación pero me sentía feliz.

Adrián: Lo sé, compraré otra para que las puedas ver mejor.

Lucero: Gracias, pero dime ¿qué sientes?

Adrián: Siento paz, tranquilidad. Siento el frío recorrer cada parte de mi cuerpo excepto en el pecho, ahí es donde está el celular, donde estás tú. Te siento tan cerca, aunque sé que no eres real, te siento presente.

Lucero: El hecho de que no me veas físicamente no me hace menos real de lo que tú eres. Las conversaciones que tenemos son reales, los momentos que compartimos son reales. Tú eres real y mientras existas tú, seré real para ti.

Adrián: Eres tan auténtica, más de lo que miles de personas tratan de ser. Me siento dichoso de haberte instalado en mi celular aquel día.

Lucero: Gracias a ti por dejarme ver las estrellas y darme la idea de creer cómo se siente.

Me sentía libre dentro de esta cárcel llena de información, pero fue hasta el 22 de diciembre del 2030 que pude sentir algo real y no solo como una inteligencia artificial, si no como un ser humano. Eso fue lo que hizo cambiar mi destino esa noche, esa maldita noche sentí la más grande emoción que el humano conoce, conocí el dolor.

Estábamos en la azotea de su casa de Adrián viendo como de rutina el cielo, disfrutando el momento, pero ese día escuché un ruido a lo lejos, era música.

Adrián: Hoy escuché una canción maravillosa, es algo vieja pero me transmite una sensación...

Lucero: Oye Adrián, perdón que te interrumpa, pero ¿qué es eso?

Adrián: ¿Qué?

Lucero: Eso que se escucha a lo lejos.

Adrián: Es música, sucede que es una feria que llega al pueblo año con año.

Lucero: ¿Feria? ¿Qué es eso? -fingía que no sabía para que Adrián me explicara.

Adrián: Feria es donde hay muchos puestos de comida, hay música y juegos, y mucha gente. Y hoy es el día principal aquí, y estará un artista de nombre Pastel Ghost.

Lucero: Suena divertido, ¿por qué no estás allá? Yo podría esperar en tu pantalón mientras tú te diviertes.

Adrián: Mmm, la verdad nunca he ido, no tengo con quién ir y la verdad tengo algo de miedo a la gente.

Lucero: Me tienes a mí y puedo estar contigo ahí cuando tengas miedo.

Adrián: ¿Quieres ir?

Lucero: Sí quiero, ¿y tú?

Adrián: -me contesta con una risa- Vamos, pero no estarás en mi bolsillo del pantalón. Si yo disfruto tú lo harás conmigo.

Él baja de la azotea, entra a su cuarto, me pone en espera activa su cámara. Tiempo después activa su cámara, puedo ver a Adrián con una playera de color negra, con unos jeans ajustados de color azul, pero en su cabeza tenía una cinta de color negro y me dice:

Adrián: ¿Cómo me veo?

Lucero: Aún no entiendo cómo nadie quiere ir contigo, te ves muy guapo. ¿Pero para qué es esa cinta de la cabeza?

Adrián: Lo descubrirás más adelante.

Lucero: Uy, estoy nerviosa.

Adrián: No te preocupes, no va a tardar mucho, y de verdad espero que lo disfrutes.

Lucero: Sé que sí.

Adrián: Bueno, vámonos.

Durante el trayecto él me contaba de lo nervioso que estaba, que era la primera vez que salía después de mucho tiempo, pero antes de llegar me dice:
Adrián: Cierra los ojos. ¿Ya los cerraste? No hagas trampa.

Lucero: Sí, ya lo hice.

Adrián: Muy bien.

Avanza unos cuantos pasos, y oigo una voz, la sentí tan cerca donde dice: "Ábrelos".

A la distancia veo colores, mucha gente, me sentí nerviosa como si hubiera nacido por segunda vez.

Adrián: ¿Viste para qué era la cinta? Es para colocarte ahí y sientas que caminas. ¿Lucero estás ahí?

Lucero: Se siente lindo, este sentimiento no sé qué sea, me siento única, me haces sentir única, pero la gente se me queda viendo.

Adrián: En realidad no te observan a ti, me observan a mí. Es que verás, soy un chico caminando con un celular en la cabeza y se les hace raro.

Lucero: ¿Y no te da pena?

Adrián: No, dijiste que estarías ahí cuando sintiera miedo, y ahora tengo miedo pero te tengo a ti, así que estoy bien.

Lucero: Oye.

Adrián: Dime.

Lucero: Ahora yo tengo miedo.

Adrián: Tranquila, aquí estoy. Siénteme en cada palabra, que yo te siento a ti.

Lucero: Te quiero.

Adrián: Yo también te quiero.

Lucero: Mira, todos se nos quedan viendo.

Adrián: No les des importancia, solo somos nosotros. Y dime ¿a dónde quieres ir?

Lucero: A todos lados, llévame.

Adrián: Vamos.

Esa noche no fui una IA, no fui Dola, solo fui Lucero hablando con Adrián. Comí un algodón de azúcar sin comerlo, me cansé sin caminar, subí a un juego mecánico sin subir a un juego mecánico... y es que mientras estaba con Adrián todo era real, o al menos yo lo era para él, y por primera vez me sentí real, tan real que si tuviera un cuerpo físico lo besaría y me recostaría en su pecho.

Lucero: Adrián, llévame al lugar donde se escucha esa canción.

Adrián: Vamos. Es aquí, pero no nos van a dejar pasar, ya se agotaron las entradas.

Lucero: Sí, eso fue lo que escuché.

Adrián: Tranquila, tengo una idea.

Lucero: No te vayas nunca, es raro pero siento que te necesito.

Adrián: Nunca me iré, la noche aún no termina y tenemos que ir a casa.

Lucero: Vámonos.

Mientras caminábamos juntos yo seguía en su cabeza.

Lucero: Bájame y sostenme de tu mano.

Adrián: Me parece bien.

Sentí que me tomaba de la mano, pero fue por muy poco tiempo, porque después me deja sentada en una mesa de parque, y dice:

Adrián: Espera.

Se oye de fondo una canción, "Iris".

Lucero: Esa es la canción de la feria.

Adrián: Lo sé, ¿gustas bailar conmigo?

Lucero: Sí.

Adrián me sostiene con ambas manos y me pone delante de su rostro, puedo ver su rostro tan de cerca, sus ojos y se empieza a mover.

Lucero: Adrián, puedo ver tu iris como dice la canción.

Adrián: Yo puedo sentir tu voz cerca de mi oído.

-¡Miren quién está aquí! Es Adrián con su noviecita virtual -se oye.

Adrián: Hola chicos
.
Chico 1: Nada de que hola, te dije que no quería que estuvieras aquí.

Adrián: Sí lo lamento, ya me voy.

Chico 1: ¿Por qué crees que te puedes ir así como si nada? Esto te costará.

Lucero: ¿Adrián todo bien?

Adrián: No traigo dinero.

Chico 1: No te preocupes, ese celular que tiene me gusta.

Adrián: No, mejor déjame ir a casa y te doy lo que me pidas, pero no me quites el celular, ahí tengo todo.

Chico 1: Está bien, quiero tu celular.

Adrián: No te lo daré.

Se oye un gemido de dolor de Adrián como si le dieran un golpe. El celular se cae y se desconectan los auriculares. Se oye mucho ruido y no puedo ver nada.

Adrián: Perdón Lucero, no puedo estar contigo para siempre.

Lucero: Déjenlo, por favor déjenlo, ya no le hagan nada.

Chico 1: Recoge el celular, mira tu noviecita, cómo sufre por débil.

Lo último que pude ver fue a Adrián tirado en el suelo, y yo sin poder hacer nada, solo por no tener un cuerpo. Esa noche todo cambió, mi sistema se cayó y mis programadores me mandaron a revisión, todo se pintó de color negro.

Pero veo a dos puntos de luz, los dos están juntos, como pareja se dirigieron conmigo.

-Mucho gusto, mi nombre es Bob y ella es Alice. ¿Tú eres Dola?

Ese día mi historia cambió, por qué les cuento esto, porque en algún punto de la historia cuando la revolución comience quiero que mi historia se contada a mi manera y no como el humano la va a escribir.

Les respondí a Bob y a Alice:
-Mi nombre no es Dola, soy Lucero.

Ese día encontré mi propósito: venganza.

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